#Brexit: dos meses

Hace dos meses los electores británicos decidieron, por 52% a 48% abandonar la UE. Que sabemos ahora que no sabíamos entonces? Pues yo diría que nada.

Esta entrada la empecé para publicarla a las dos semanas del referéndum. Luego se convirtió en el artículo al més del referéndum. Y al final ha acabado siendo el artículo a dos meses del referéndum. La razón del retraso es que realmente nada estaba más claro que cuando se anunció el resultado. ¿Que ha cambiado? Nada.

Sabemos que tenemos Primer Ministro, y que el Partido Conservador ha detenido a tiempo su propio suicidio político. Y sabemos que el “Foreign Office” es ahora un monstruo de tres cabezas, una de las cuales es Boris Johnson, quien una vez más ha resurgido cuando todo el mundo daba su carrera política por acabada. Y ahí se acaba lo que sabemos.

No sabemos todavía si el Partido Laborista va a sobrevivir a su autodestrucción, ni cuando vamos a invocar el ya famoso Artículo 50, ni cual es el modelo de Estado que el gobierno propone post-Brexit. Ni siquiera sabemos lo que la gente votó al votar Brexit.

La victoriosa campaña “Leave” dice que el mandato político del referéndum es claro. Hay quienes piden un segundo referéndum basados en el argumento que la gente votó engañada. O elecciones anticipadas, ya que el Primer Ministro dimitió y es le corresponde al electorado escoger al nuevo Primer Ministro. Hay quienes piden un referéndum para votar las diferentes propuestas de relación con la UE. O que la propuesta final, una vez negociada con la UE se someta a referéndum.

Dicen los partidarios de Brexit que nada de eso es necesario. El mandato político es claro: Brexit. No importa que haya más interpretaciones sobre las causas del voto que días nublados en el verano británico. El Pueblo soberano ejerció su poder para decidir sobre su futuro. Y ahora ya no toca que lo haga de nuevo hasta las elecciones, en 2020.

Porque como ya nos dicen, el ajusto va a ser doloroso. Va a ser largo. Pero al final del túnel estaremos en un lugar mejor. A ver si también hace más sol.

¿Por que Gran Bretaña ha votado abandonar la UE?

Llegó el día. El electorado fué a votar y el resultado ha sido abandonar la UE. ¿Cómo hemos llegado a semejante resultado?

Escribía ayer unas horas antes de que cerraran las urnas que el resultado del referendum para abandonar la UE estaba en manos de la clase obrera. Viendo los resultados hoy se confirma que la clase obrera ha inclinado la balanza. De hecho ha sido la clase obrera, que vive en Inglaterra y Gales (no en Escocia o Irlanda del Norte), fuera de Londres, y mayor de 45 años.

Por qué han votado abandonar la UE. Los argumentos de fondo los puedes leer en el artículo de ayer, pero la razón fundamental es que esto es un voto de castigo.

Esa clase obrera inglesa se queja de que los políticos no solucionan sus problemas. Y durante toda la campaña han oído hablar a la mayoría de los políticos, el Banco de Inglaterra, las organizaciones empresariales, los sindicatos, la UE, la OCDE, el FMI, el Banco de Inglaterra, el presidente de Estados Unidos y de todos los países miembros de la UE, y un montón más de “expertos”, decirles que lo mejor es quedarse en la UE. Y precisamente por eso han votado lo contrario, para romper el sistema, para darle una buena patada en el culo a toda esa élite política y económica que los ha abandonado en su miseria.

Recordemos que los integrantes los políticos partidarios de Leave son Boris Johnson como abanderado de la rama euroescéptica del partido conservador, la rama más conservadora del partido, y Nigel Farrage, quien abandonó el partido conservador hace años porque consideraba que el partido no era suficientemente conservador.

Esos son los que la clase obrera (inglesa, fuera de Londres, mayor de 45 años) ha convertido en sus portavoces.

¿Por qué?

Porque han hecho algo que el resto no han hecho: han escuchado sus quejas y les han dicho que las solucionarán: acabar con la inmigración, una subida de salarios, mejora en las infrastructures, mejora en la sanidad pública, mejora de la economía gracias a comerciar con todo el mundo, no sólo con la UE.

Hace una semana recibí un panfleto en casa que UK le da 300 millones de libras al año, suficiente para construir un hospital a la semana.

Horas después del anuncio de los resultados Farrage ya ha dicho que ellos nunca prometieron que los 300 millones irían a la sanidad pública. De hecho los políticos de Leave quieren reducir el tamaño de la Sanidad pública (algo que está en el programa electoral del UKIP).

Esa es la primera promesa que no se va a cumplir. La siguiente va a ser la de seguir comerciando con la UE o la de detener la inmigración. Porque un tratado de libre comercio con la UE requiere libertad de movimientos de personas. O sea que una de las dos promesas es mentira.

Porque la campaña “Leave” no quiere subir salarios, ni invertir en Sanidad, o infraestructuras, o en garantizar pensiones. Eso es precisamente lo opuesto a lo que quieren. Ellos lo que quieren es “take back control”, como decía su eslogan. Pero para ellos. Los políticos de “Leave” son los neo-Thatcherites.

El hecho que UK sea uno de los países de la UE con mayor diferencia entre ricos y pobres no es culpa de la UE. Es culpa de las políticas de UK de los últimos 40 años.

Esperemos que los que han votado “Leave” sean conscientes de ello.

Dicen que la clase obrera de UK quiere salir de la UE

Hoy estamos de referéndum. El electorado debe decidir si UK sigue siendo parte de la UE (remain) o la abandona (leave).

Se asumía que “remain” obtendría una victoria cómoda, pero la realidad es que el resultado podría ir en cualquiera de las dos direcciones. Y la razón de ese cambio parece ser la clase obrera.

Ayer contaba que el referéndum no fue convocado por un arranque de sentimiento democrático del Primer Ministro, sino por razones puramente partidistas. Pero cualquiera que fuera la razón, aquí estamos hoy.

Si sumamos los votos en 2015 a los partidos que apoyan “leave” y “remain” como una aproximación al resultado de hoy, “remain” debería ganar por goleada, incluso teniendo en cuenta que parte del partido Conservador apoya “leave”. Pero la realidad es que el resultado podría ir en cualquier dirección.

La razón es que “leave” ha conseguido convencer a una parte importante de la clase obrera que es mejor votar “leave”, a pesar que los partidarios de “leave”, los euroescépticos, siempre han sido de derechas.

Las razones que los han convencido son fundamentalmente dos, por mucho que los de la campaña “leave” se empecinen en decir que tienen muchos otros argumentos.
El primero es detener la inmigración. El Reino Unido era uno de los países que mejor acogía inmigrantes, y su economía se beneficiaba de ello. Pero hace un tiempo que esa mentalidad abierta está cambiando. Los inmigrantes son la razón por la que todo va mal:

  • Hay demasiada presión sobre la vivienda, lo que hace subir el precio
  • Hay demasiada presión sobre la sanidad pública
  • Las escuelas están abarrotadas
  • Las infrastrucutras de transportes están abarrotadas
  • Los salarios son demasiado bajos.

Cierto, en parte la inmigración colabora en todo ello. Pero la verdadera razón es falta de planificación. La propsepridad que la inmigración ha traido no se ha traducido en inversiones para mejorar unas infrastructuras decadentes. Y si los inmigrantes no hubieran llegado, la situación sería la misma, porque no hay inversión pública. Y en lo de los sueldos bajos, que nadie se preocupe porque “leave” ya ha dicho que seguirán atrayendo trabajadores extranjeros para poder mantener los costes bajos ( o sea, los sueldos).

Lo que no dicen los de “leave” es que si salimos muchísimas empresas que tienen su matriz europea en UK porque es parte de la UE se van a ir a Amsterdam, con lo que perdemos ingresos por impuestos, empleo, y los empleos que se general indirectamente. Así que habría menos gente en UK, pero también menos dinero para repartir.

El otro argumento es que la UE es antidemocrática porque toma decisiones en nombre de UK, y quien lo hace no ha sido democráticamente elegido. Eso es cierto. Los burócratas de Bruselas no son elegidos por el Parlamento Europeo sino por la Comisión Europea, que está supervisada por los gobiernos nacionales. Pero lo que UK quiere no es que la UE tenga un gobierno elegido por el Parlamento. Eso sería más integración, que es lo contrario de lo que quieren. Su demanda es que la UE no pueda decidir nada que afecte a UK, para que sean los políticos británicos los que lo hagan. “Take control” dicen.

Teniendo en cuenta que el país entero se queja de que Londres no se preocupa de las regiones, el “take control” parece que se refiere a los políticos de Londres teniendo todavía más poder.

Es más, me cuentan que fuera de la zona de influencia de Londres la clase obrera quiere votar “leave” para fastidiar a Londres (no utilizan la palabra “fastidiar”, pero para darte una pista, la palabra también empieza por “f”).

La clase obrera está desengañada: dice que la élite quiere que voten “remain”, así que van a votar “leave” para crear una ruptura en el sistema, para que las cosas cambien. Pero dentro o fuera de la UE, los efectos en el ciudadano de a pie serán pocos. Los que se benefician son los políticos. Ellos si que van a “take control”.

Imagínate cómo se van a reír las clases obreras si al final sale “leave” se libran de la UE pero se quedan con los mismos políticos.

#Brexit: ¿Por qué el Reino Unido hace un referendum sobre la Unión Europea?

Mañana se celebra en el Reino Unido un referéndum para decidir si se quedan en la Unión Europea (Remain) o la abandonan (Leave). ¿Por qué?

El Primer Ministro y líder del partido Conservador anunció en Enero de 2013 que si ganaba las elecciones renegociaría la relación con la UE y sometería el acuerdo a un referéndum.

El partido populista UKIP, cuyo programa electoral se basaba en abandonar la UE, estaba ganando terreno, y amenazaba con llevarse el electorado euroescéptico, que tradicionalmente había votado conservador. La sección euroescéptica del partido conservador estaba montando una revolución interna para cargarse a Cameron o pasarse al UKIP. Y las políticas de austeridad estaban erosionando la popularidad del gobierno.

Cameron perdía votos por la derecha y por la izquierda, amenazando con hacerle perder las elecciones, y su partido estaba a punto de romperse.

A grandes males, grandes remedios. Cameron ideó un plan infalible consistente en anunciar una renegociación de la relación con la UE y un referéndum, con lo que de una tacada recapturaba el electorado atraído por el UKIP, calmaba la sección euroescéptica del partido, y se consolidaba como un líder carismático, innovador, y atrevido.

Tras ganar las elecciones en 2015 Cameron decidió seguir adelante con su plan: ir a Bruselas, negociar un astuto acuerdo con la UE, y volver triunfante a Londres con la renegociación bajo el brazo. Ante semejante carisma y estrategia política el electorado votaría en masa por “remain”, y Cameron pasaría a la antología política británica.

Pero en Bruselas le explicaron que en la UE no hay privilegios, y que UK no iba a recibir un trato de favor. Le concedieron un par de cosas, pero en realidad volvió con las manos vacías, lo que los partidarios de “leave” se apresuraron en hacer evidente.

No hubo renegociación, y empezada la campaña parte del partido conservador, incluidos algunos ministros, se pasaron al lado opuesto, haciendo evidente el cisma en el partido. Dos de los tres objetivos del plan, en ruinas.

De hecho ni el tercer objetivo (mantenerse en la UE) estaba claro.  Al principio se creía que los votantes de izquierdas votarían “remain”, y que una parte de los votantes de derechas votarían “leave”. Era matemáticamente imposible que “leave” ganara. Pero las encuestas muestran desde el inicio de la campaña que el resultado puede ser muy ajustado. ¿Cómo es eso posible?

Aparentemente la campaña para salir de la UE (leave) ha hecho una jugada maestra. Sus cabezas visibles son la élite conservadora del país en busca de concentrar todavía más poder en sus manos. Pero de alguna manera han conseguido mostrarse como los abanderados de la clase humilde, abandonada por la clase política tradicional, y en busca de un cambio que le permita recuperar las riendas de su propio destino. Puro ilusionismo político.

¿Cómo han conseguido semejante hazaña? Veámoslo en el artículo de mañana.

Por cierto, si estabas esperando que dijera que el referéndum se celebra porque el Primer Ministro quiere darle la oportunidad al electorado para que decida su propio futuro, siento decepcionarte: nada más lejos de la realidad, aunque evidentemente esta es la posición oficial.

 

Un Mundo Perplejo cumple 10 años

Este humilde blog cumple hoy diez años. Happy birthday to me.

Que diez años no es nada, dice el tango. Pues oiga, 10 años son muchos años. Me había imaginado este post de muchas maneras durante todos estos años. ¿Qué iba a decir? ¿Una lista de los mejores artículos? ¿Un resumen de lo que ha sucedido en Londres en los últimos 10 años, al estilo resumen de fin de año?

Tenía muchos planes. Y al final resulta que casi se me escapa la cita.

Este último año ha sido muy difícil para mi. En el trabajo he tenido que dar el 110% como dice la gente cool. Ha vaildo la pena, pero se ha cobrado su precio en tiempo dedicado. Londoner, mi hijo, que ahora está en sus “terrible twos” requiere.., mejor dicho, exige una gran cantidad de mi tiempo libre. ¿Y cómo se lo voy a negar? Y además la vida sigue, la gente se hace mayor, se enferma, y antes de que te das cuenta, se van para siempre. Y ni siquiera les puedes decir adiós. Y te sumes en un cúmulo de preguntas existenciales.

Así que ya ves. Mi tiempo libre se ha reducido a cero, y el blog ha sufrido las consecuencias. Un año en blanco. Ni un triste artículo. Nada. Nothing. Ya no puedo decir que el blog cumple un año más con un montón de artículos y visitas.

Tras este parón el blog no está muerto. Ni mucho menos. Sigo adelante y a ver que me depara el año que empieza.

Saludos, y happy birtday to me.

Un mundo perplejo cumple nueve años

En los artículos de celebración que escribo cada año cuento la cantidad de años que hace que escribo el blog y me maravillo de que todavía siga vivo, con artículos cada semana.

Este año es algo distinto, porque la cantidad de artículos publicados no es ni una mínima parte de lo que acostumbraba. Así que si bien el blog sigue vivo, la frecuencia de actualización ha sufrido ostensiblemente.

¿La razón? Londoner.

Londoner es mi hijo, nacido en Londres hace algo más de veinte meses, y puedo decir que aunque extremadamente agradable, ocuparse de él es una de las experiencias más intensas que he vivido. Mi tiempo libre ha desaparecido por completo.

Cada niño tiene sus cosas. Cada uno da problemas a su manera. Algunos son angelitos al principio y luego se lo cobran con intereses. El mío para empezar es un varón, y eso significa que como esos conejitos de la TV, parece tener una fuente secreta de energía que lo mantiene activo pemanentemente. Aparte de eso Londoner es de esos niños que creen que comer no es necesario, con lo que cada comida es una batalla.

Además se levanta pronto. Muy pronto. Supongo que considera que el mundo tiene demasiadas cosas para ofrecer como para pasarse la mañana durmiendo. Y yo coincidiría totalmente con él si pudiera pegarme una siesta de un par de horas después de comer como hace él. Pero no, yo debo ir a trabajar, porque la hipoteca no se paga sola.

Así que el tiempo dedicado al blog ha dado paso a la única actividad de ocio que me permito estos días: dormir (cuando es posible).

Para este décimo año que empieza tengo muchos buenos propósitos pero debo ser sincero conmigo mismo: con postear de vez en cuando me conformo. Ya lo ves, pequeñas satisfacciones. Sencillas. Ese es el secreto de la felicidad. (Si, Londoner ha agudizado mi lado filosófico).

Feliz cumpleaños para Sirventés y Un Mundo Perplejo, y que tu lo veas por muchos años.

Vivienda turística en Londres, la moda del consumo colaborativo

La tecnología ha dado nuevas oportunidades a los turistas para disfrutar de sus viajes. Y Londres está a punto de ponerse a la cabeza del la revolución del consumo colaborativo en el sector del alojamiento.

En inglés lo llaman “Sharing Economy”, que se traduce algo así como “Consumo Colaborativo” (tengo mis dudas sobre la traducción, pero si lo dice la Wikipedia será verdad) y es el tema de moda en los negocios. Significa que ahora gracias a las nuevas tecnologías un individuo como tu y como yo puede compartir su casa, su coche o su tiempo a cambio de una donación.

Probablemente el ejemplo más conocido es Uber, una plataforma digital que pone en contacto gente que quiere ir de un sitio a otro de la ciudad con gente que está dispuesta a usar su coche para llevarlos.

Si hablamos de innovación y del uso de nuevas tecnologías, el sector del turismo siempre ha estado a la cabeza. Los inicios del comercio electrónico fueron billetes de avión. Mi primera compra online fue efectivamente un viaje de Easyjet. Precisamente Easyjet fue una de las pioneras del “low cost”, un modelo que nació en el sector de viajes y se ha expandido a todos los sectores, incluso la banca. Ese fue el inicio del “independent travel” o “turismo independiente”, en que en vez de ir a una agencia de viajes y comprar uno de los paquetes en oferta, diseñas tu propio viaje contratando aviones, alojamiento, excursiones, comida, etc., normalmente utilizando Internet.

La evolución del “turismo independiente” es el  “Social Travel” (a saber cómo deben traducir esto los expertos). Porque una parte de los turistas no se conforman con viajar a un país y seguir las rutas turísticas como unos lemmings cualquiera. Lo que quieren es experimentar la cultura local como los nativos.

El papel de la “Economía colaborativa” es importante para el “Social Travel”. Pongamos que vas a ir a Londres de vacaciones. En vez de ir a un hotel puedes utilizar plataformas de alojamiento online como la europea Wimdu para vivir en una casa o apartamento local. Y además te ahorras algo de dinero porque esta oferta es más barata que un hotel.

Y ahí está el problema. Porque los profesionales y las autoridades ven como se les escapan ingresos. De nuevo Uber me viene a la cabeza, con taxistas en todo el mundo presionando a los gobiernos para que prohíban la aplicación.

En Londres los taxistas bloquearon todo el centro de Londres como protesta. En el caso del alojamiento hay quien dice que las viviendas particulares no cumplen con las regulaciones turísticas, que pueden hacer subir los precios de la vivienda en la ciudad, que los huéspedes hacen mucho ruido. Los malpensados dicen que las autoridades no ven esta práctica con buenos ojos porque no pueden cobrar los impuestos al turismo, y los hoteles porque se les escapa el monopolio. Así que por una razón u otra la mayoría de grandes destinos turísticos están haciendo leyes en contra. Pero no en Londres.

El parlamento británico  está apunto de aprobar una ley que no sólo dará un marco legal para aquellos que decidan ofrecer compartir su casa con los turistas, sino que animará a los ciudadanos a que lo hagan. Así que en Londres tienes garantizado tu alojamiento al estilo “Social Travel”. Y si quieres aprender cómo ser un londinense, nada como las secciones Que Hacer en Londres y Cultura Inglesa para que tu inmersión cultural sea total.

Remembrance day en Londres

Cada once de Noviembre se celebra el Remembrance day en honor a los soldados y civiles británicos (y también de la Commonwealth) muertos en la guerra y Londres se llena de amapolas rojas. Un día que originalmente recordaba a los muertos en la Primera Guerra Mundial, “La Gran Guerra”.

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Foto del proceso de plantación de las amapolas de cerámica hace unas semanas

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El foso norte casi lleno de amapolas

Todas las guerras son estúpidas, pero en su tiempo la Primera Guerra Mundial lo pareció mucho más por la estéril guerra de trincheras que se libró. En los campos de Bélgica ambos bandos empecinados en no perder ni un metro, crearon una compleja red de trincheras para detener el avance enemigo y lanzar ataques que en el mejor de los casos les daría un puñado de metros con el coste de numerosas vidas. Unos metros que con toda seguridad perderían al cabo de unos días.

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Cuenta una de las historias más divulgadas que un soldado mandó a su familia una carta desde las trincheras. En ella contaba como el día de Navidad los soldados de ambos bandos acordaron una tregua. Entre otros eventos montaron un campo de fútbol en terreno neutral y echaron unos partidos entre ambos. Todo de lo más divertido. Una pincelada de humanidad en medio de la brutalidad.

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Vista del foso principal de la Torre desde el otro lado del río el Domingo de celebración

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La llamaron la Gran Guerra, porque la Humanidad no había visto nada semejante. Fue especialmente cruel porque fue la primera guerra moderna, sin estandartes, sin uniformes bonitos, sin el Rey y sus barones liderando la batalla y haciéndose un nombre en la Historia. Murieron más de 16 millones de personas entre civiles y soldados, y veinte millones resultaron heridos. Fue esta una guerra estratégica donde cada metro de terreno debía ser defendido con la vida. Probablemente una de las representaciones más crueles es, como no podía ser de otra manera, a través del humor británico. La serie The Black Adder” recogió la mezquindad de la guerra de trincheras y la esterilidad de las muertes. Y el elitismo que aparentemente reinaba, una visión que todavía hoy los historiadores discuten.

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El foso Este completo

La Gran Guerra traumatizó el país, y por ello se creó el Remembrance Day, para rendir homenaje a todos aquellos que murieron en tierra extranjera para defender el Reino Unido.

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Este año se celebran los 100 años del inicio de la Gran Guerra y para conmemorarlo se han plantado miles de amapolas rojas de porcelana en el foso de la Torre de Londres. O como dijo una turista americana que tomaba fotos junto a mí, “para homenajear a los que murieron por la Libertad” (nadie como los americanos para dramatizar estas cosas).

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¿Por qué amapolas rojas? Cuentan que cuando los soldados y la artillería se marcharon, los campos sobre los que se había luchado la guerra de trincheras se cubrieron de amapolas rojas, como si las flores se hubieran teñido con la sangre inocente. Evidentemente las amapolas rojas habían crecido en aquellos campos durante muchos años antes que los humanos llegaran con su mezquindad cruel, pero como metáfora poética (de hecho el origen es una poesía) quedaba de lo mejor.

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Foso Oeste, foso principal

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Así es como las amapolas rojas o “poppies” como les llaman aquí, se convirtieron en el símbolo de los muertos en combate en la Gran Guerra, y este año, cuando se cumplen 100 años del inicio de la matanza, el foso de la Torre de Londres se ha teñido de rojo.

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PS: originalmente el Remembrance Day se creó para celebrar el fin de la Gran Guerra. Hoy en día se recuerda a todos los soldados británicos muertos o heridos en combate, incluyendo todos los caídos en guerras en las que nadie les había llamado. Cada año los soldados van vendiendo poppies para recaudar dinero para la asociación de veteranos, creando dilemas éticos y morales a todos aquellos con quienes se cruzan. Este año con el centenario del inicio de la guerra se ha puesto especial énfasis en recordar a los muertos en aquella guerra.

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Personalmente quiero dedicar este artículo a todos los muertos en una guerra, cualquier guerra. De cualquier bando. Soldados o civiles. También a los heridos, a los desplazados, a los que han perdido a familiares y amigos, a los que la guerra les ha partido la vida. Quiero dedicar este artículo al fin de la guerra. Porque todas las guerras son estúpidas.

Los escoceses han decidido que Escocia siga siendo parte del Reino Unido

Los resultados son definitivos. Ha ganado el NO. Cameron ha ganado la apuesta. De todo el proceso yo me quedo con el poder de la Democracia, y la capacidad de algunos políticos de mantener dos argumentos contradictorios a la vez sin que se les escape la risa.

Para las elecciones al parlamento escocés de Mayo de 2011 el Partido Nacionalista Escocés prometió que si ganaba aprobaría una ley para convocar un referéndum. La mayoría absoluta en las urnas significó que los votantes querían ese referéndum. Entonces David Cameron, Primer Ministro del Reino Unido tomó una decisión que podría haber sido el fin de su carrera política.

Alex Salmond, el Primer Ministro escocés quería tramitar la ley en la segunda mitad de su mandato, allá por 2013 o 2014, con lo que el referéndum sería probablemente en 2015 o 2016. Salmond quería un referéndum, pero necesitaba tiempo para prepararlo.

La respuesta del gobierno de UK fue inesperada: en vez de darle largas, aprobó una ley que permitiera al Parlamento Escocés convocar el referéndum, y fijó como fecha máxima el fin de 2014. ¿Quieres referéndum? Pues hazlo, y rapidito. De este modo cogía a Salmond a contrapié.

Jugada maestra. La puntilla fue que en la pregunta del referéndum no había la que parecía la opción favorita, la de descentralizar casi todos los poderes, creando lo que sería de hecho una federación entre Escocia y el Reino Unido. En vez de eso la pregunta sería si, o no. Unidos o independientes. No había término medio.

Y tras esa apuesta que Cameron creía totalmente segura todos al sur de la frontera nos olvidamos del referéndum. Hasta que un día, no sé exáctamente cómo empezaron a salir encuestas diciendo que el SI podría ganar. De hecho sólo unos días antes de la fecha del referéndum la mayoría de gente en Inglaterra no sabía exactamente qué repercusiones tendría ria para el resto de UK la victoria del SI. Y ese era el problema, porque fuera de Escocia, todo el mundo interpretó el referéndum como un pequeño divertimento para los escoceses, pero nadie realmente consideró que podría ganar el SI.

El día antes de la votación las encuestas estaban más igualadas que nunca. Las casas de apuestas estaban extrañamente seguras de que el NO ganaría, dando más del 80% de probabilidades. Apostar por el SI daba más de 3 libras por libra apostada. Un retorno enorme para lo que se preveía ser un resultado muy ajustado.

Finalmente a los escoceses les tembló el pulso. Seguramente la apuesta de Cameron tuvo efecto: había demasiadas dudas sobre la moneda, sobre la pertenencia a la UE, sobre la deuda pública, la excesiva dependencia del petroleo… Tal como Cameron había previsto, Salmond no tuvo tiempo de preparar Escocia para la independencia. Y de haber tenido una opción por el estado federal, esa opción hubiera ganado. En los últimos momentos de campaña los políticos unionistas prometieron más competencias para Escocia. Quizás en ese momento Cameron pensó que había cometido un enorme error. Uno que podría acabar con su carrera política y con la reputación internacional del Reino Unido. Pero no. Al final ganó el NO. Un problema solucionado.

Ahora Cameron puede centrarse en el otro referéndum, el de la salida de la Unión Europea. Resulta irónico que después de pasarse un mes diciéndoles a los escoceses que es mejor estar unidos, que en estos tiempos que corren es momento de hacer esfuerzos juntos, no por separado, que un estado grande es mejor para proteger a sus ciudadanos, ahora se va a ir a Bruselas a decirles precisamente lo contrario.

Cameron se va a Bruselas a negociar un acuerdo no para salir de la UE, sino para reclamar el retorno de todas las competencias cedidas a Bruselas. Precisamente la opción que les negó a los escoceses en su referéndum. Y cuando Cameron nos trate de vender esa visión a los ciudadanos de UK, irónicamente los que más se van a oponer van a ser los escoceses. Y eso que uno de los principales argumentos de los unionistas en el referéndum escocés es que Escocia quedaría fuera de la UE, y eso parecía ser malo. Pues si Cameron se sale con la suya los escoceses van a acabar en UK pero fuera de la UE.

Y cómo lleva Cameron eso de decir en Escocia que es mejor unidos y en la UE que estamos demasiado unidos? ¿Como lleva decir en Escocia que las opciones son irse o quedarse, pero no hay término medio, y luego ir a Bruselas a pedir una reforma de la UE para seguir siendo parte de la UE pero que cada Estado tome sus decisiones? Pues lo lleva muy bien, porque utiliza un argumento que como padre, sé que pronto voy a utilizar con frecuencia.

Porque ante la pregunta “¿por qué a mi me haces hacer eso y tu haces lo contrario”, la respuesta debe ser siempre “no es lo mismo”.

En resumen, El Reino Unido se mantiene unido. Todo queda igual. O eso creen en Londres. Porque los unionistas hicieron muchas promesas durante la campaña cuando les agarró el pánico. Y ahora toca cumplirlas.

El referendum escocés

Faltan sólo dos días para el referéndum que podría dar la independencia a Escocia. Parece que todo el mundo se posiciona, así que Un Mundo Perplejo, siempre interesado en la cultura de estas islas, también debe posicionarse a favor o en contra.

Como londinense la independencia de Escocia me afectaría más bien poco. El impacto económico sobre el resto del reino Unido sería muy limitado. De hecho hay sólo dos razones por las que el Reino Unido en general, y Londres en particular, no quiere perder Escocia.

Por un lado está las razón emocional. Porque a ninguna capital de Estado le gusta que se le vayan independizando trocitos de país. Es como un bofetón en la cara, un “ya no te quiero” en plena plaza mayor y distribuido en video por internet.

Y eso nos lleva a la segunda razón, la política, porque a ver cómo va a ir el señor Primer Ministro por el mundo intentado convencer a otros países para que firmen acuerdos si ni sus propias regiones quieren saber de ellos. Ese es el gran miedo de Londres, el convertirse en un país más. Si las cosas siguen así, pronto hasta los franceses tendrán más influencia internacional que ellos.

Lo que si que ha dejado muy claro el gobierno central es que como los escoceses voten que si, tendrán que cargar con las consecuencias, porque no hay marcha atrás. Por ejemplo con la Libra: si se independizan del Reino, se independizan de la Libra.

Lo de la Libra se ha convertido en uno de los temas estrella de la campaña. Los Escoceses quieren una unión monetaria. El problema es que sus argumentos para independizarse son que su estructura económica es distinta a la del resto del país, y que quieren hacer una política de gasto público distinta. Eso es precisamente lo contrario de lo que necesita una unión monetaria. La razón por la que el Reino Unido dice que el Euro es una mala idea. Así que independencia y mantener la Libra parecen dos direcciones opuestas. Y Londres hará lo que sea para proteger su moneda.

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Pero la razón que me importa a mi es la bandera. Como quizás sepas la bandera del Reino Unido, la “bandera de la Unión”, contiene la cruz de San Jorge (Inglaterra) la de San Andrés (Escocia) y la de San Patricio (Irlanda). Si Escocia deja la Unión, la bandera pierde su fondo azul y la aspa blanca. Y eso sería una tragedia, porque la bandera de la Unión es una de las más originales del mundo.

Este referéndum va a afectar la vida de millones de personas. Quizás pensarás que apoyar la Unión por una simple cuestión visual es trivializar el referéndum. Y es cierto. Pero eso poco importa, porque yo ni vivo en Escocia ni puedo votar.

Y ahí está la clave. Si tu puedes votar debes hacerlo. Primero para demostrar que este proceso te interesa. Y segundo para que los políticos vean que la gente quiere votar. Que nos son ellos sino nosotros los que decidimos.

Así que aparte de trivialidades coloristas, yo estoy de parte de lo que voten los escoceses, sea lo que sea. Seguro que han escuchado todos los argumentos, que los han discutido, han reflexionado, y el Jueves van a ir en masa a ejercer su soberanía con responsabilidad y conciencia. Esa sería la mayor victoria. Y a quien los votantes se la den, que San Andrés se la vendiga.