Perdido por Granada, visitando Andalucía (VI)

Nota previa: Volviendo al blog y haciendo un poco de limpieza me he encontrado con este artículo que se había quedado en el tintero. Lo escribí antes del parón de Un Mundo Perplejo, y como ya es antiguo y esto de los blogs es para escribir cosas que ocurren ahora estaba pensando en borrarlo. Pero el recuerdo es tan grato que prefiero compartirlo. Es un artículo escrito cuando mi vida era muy distinta a la de ahora, aunque no sólo hayan pasado un par de años y da una cierta nostalgia mirar atrás. Espero que te guste.

No quiero terminar mi viaje por Andalucía sin contarte algo extraño le pasó al inglés que vive en mí. De repente, sin planearlo, me encontré deambulando las calles granadinas sin una ruta predeterminada, dejando que fueran mis pies los que me guiaran en vez de mi cerebro.

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Si conoces la cultura inglesa sabrás por qué esto es extraño. Los ingleses van a los sitios. ¿Esa frase que dice que lo que cuenta es el viaje? No aplica.

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Cuando ves a un inglés sabes perfectamente que hay una ruta en su cabeza, y que la está siguiendo al detalle (a no ser que salga borracho del pub, en cuyo caso su cerebro cree que está siguiendo la ruta al detalle, aunque esté andando en sentido contrario). Incluso si ha decidido improvisar, es una improvisación basada en una ruta previamente decidida.

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Pero el Albaycín, con sus calles retorcidas, sus paredes blancas y sus vistas exigía un punto de vista totalmente nuevo. Y ahí estaba yo, vagando por las calles sin rumbo aparente, aceptando con toda naturalidad lo que el azar me pudiera mostrar.

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Algo que me sorprendió es que la música estaba presente en todos los rincones. Parecía que cualquiera podía agarrar una guitarra y empezar a tocar de la forma más natural del mundo. No hace falta ni decir que paseando por Granada decidí que tenía que comprar una guitarra española. Eso sí, sería mejor esperar a volver a Londres, que los aviones y los instrumentos musicales no se llevan bien.

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Por mucho que te pueda contar, no podría ni acercarme a lo que ese paseo fue. Así que mejor dejo de hacer intentos inútiles y paso a que las fotografías hablen por sí mismas.

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Granada fue un enrome descubrimiento. Otro más.

Aquí está la lista entera de los artículos del viaje:

Las casas iceberg de Londres

Supongamos que tienes una casa y quieres ampliarla, pero las regulaciones te impiden ampliarla en el jardín o añadirle más pisos. ¿Qué opción te queda? La única opción es añadir sótanos.

Es habitual en las grandes ciudades que las casas de lujo sean áticos donde la gente con dinero vive por encima del ruido urbano, con vistas hacia el horizonte. Londres es distinto. El verdadero lujo en Londres es una casa con jardín. Nada de vistas espectaculares, a no ser que por vista espectacular entiendas un césped bien cortado y un cerezo en flor.

Las casas con jardín en Londres son de hecho muy abundantes. Pero claro, tratándose de una ciudad, sus dimensiones tienden a ser reducidas. Así que la gente con dinero, los que se pueden permitir lujos, están encantados de tener su casa con jardín y a la vez estar cerca del centro. Y ya puestos, también quieren tener salas multimedia ideales, baños de infarto, gimnasios, y hasta piscinas.

Es habitual hacer una pequeña extensión de la casa en el jardín, y también convertir el espacio bajo el típico techo inclinado en una habitación extra. Pero una vez hecho eso las opciones son limitadas. Las regulaciones en Londres limitan añadir nuevos pisos para habilitar todos esos lujos, especialmente en las calles de interés histórico, donde precisamente están esas casas. Así que si no se puede construir hacia arriba, lo único que queda es construir hacia abajo.

Hace ya un tiempo que la moda en la zona Oeste de Londres es construir sótanos. Y no sólo uno: a veces son más. Por eso se le ha llamado “casas iceberg“, porque hay más bajo la superficie que sobre ella.

Hurgando en el sótano

Hace un tres o cuatro años las quejas se multiplicaron y los casos llegaron a la televisión, ya que los vecinos se quejaban de los camiones llegando para las obras, o de los efectos de convertir el subsuelo en hormigón, ya que el agua de la lluvia no tiene donde escapar, provocando inundaciones.

Desde entonces los barrios han puesto algunas limitaciones, y el tema sigue apareciendo aquí y allá en los medios pero como todo la presión mediática se ha reducido. Pero la actividad de las excavadoras continua, y las casas iceberg se han convertido ya en un elemento más del folklore londinense.

Palabras útiles en inglés: bloke

En inglés, concretamente en Inglaterra, para referirse a un hombre, la gente normalmente utiliza la palabra “bloke”. Y esa palabra comporta una filosofía de vida.

La traducción de “bloke” podría ser “hombre”, o “tipo”. Se usa para referirse a alguien de genero masculino. Por ejemplo si estás contando una anécdota en la que un hombre entra en un pub, puedes decir “a bloke walked into the pub”. Lo único que sabes sobre ese hombre es que es un hombre. O quizás es la única característica que quieres destacar. Así que en vez de decir “un hombre cualquiera” puedes decir “a bloke”.

Pero las connotaciones de “bloke” no acaban ahí. No me estaría molestando en escribir un artículo entero sobre el tema si “bloke” fuera simplemente “hombre”.

El “bloke” es ese típico hombre inglés. El bloke es el que entra en el pub y se toma cuatro cervezas como calentamiento previo. El “bloke” no cocina a menudo. De hecho considera que cerveza, pizza y “beans on toast” son los tres componentes de una dieta equilibrada. Eso si, tiene una colección de cuchillos de cocina de la más alta calidad, porque cuando el “bloke” cocina, necesita las mejores herramientas. De hecho sabe más sobre sus cuchillos que sobre la comida que se supone que deben cortar. ¿Y cuándo cocina? te estarás preguntando. Pues en ocasiones especiales y evidentemente, para las barbacoas (el “bloke” es un consumado especialista en barbacoas).

En temas de decoración casera el “bloke” es un minimalista: una cama, un sofá, una pantalla plana de tropecientas pulgadas y una consola de videojuegos es todo lo que una casa necesita. Porque si hay más cosas en algún momento hay que limpiarlas, y limpiar la casa no está en su lista de actividades. Lo que si está en la lista es el bricolaje (el DiY, como lo llaman aquí). En eso es un maestro.

Pero tampoco hace mucho DiY, porque el hábitat natural del “bloke” es el pub. Allí es donde va a beber con sus “mates“, (recordemos, por lo menos cuatro pintas). Y cómo no, siempre se encargará de pagar una nueva ronda para asegurarse que nadie tiene el vaso vacío. Eso puede generar situaciones difíciles porque si todos han pagado ya su ronda, el “bloke” tomará como algo personal poder pagar la siguiente. Y si hace falta llegar a las manos para asegurarse que es él el que invita, lo hará sin dudarlo.

Evidentemente nadie es puramente un “bloke”. Pero todos los ingleses tienen algo de ello. Es algo así como el arquetipo inglés. Nada de toda esa historia victoriana del “sir” estirado con paraguas y bombín. O los fashionistas de Carnaby Street. Si entras en cualquier pub inglés a quien vas a ver es al “bloke”, porque los ingleses son así, sencillos, como un bloke.

Cómo cruzar la calle en Londres

Cruzar la calle es algo muy sencillo. Eso es lo que dice el sentido común. Pero en Londres las cosas a veces no son tan sencillas como uno piensa.

Para cruzar la calle, lo único que tienes que hacer es llegar a la esquina y cruzar por el paso especialmente señalizado. Si es que hay uno. En Londres hay muchas esquinas que simplemente no tienen paso de peatones. Así que o te vas andando a buscar el paso más cercano o, teniendo en cuenta que en esta ciudad los coches tienen prioridad, cruzas cuando puedes y te juegas la vida (y esto no es una exageración).

Cross

Para muestra esta fotografía que muestra una isleta para peatones. ¿Significa que puedes cruzar la calle por ahí? Si, puedes cruzar la calle, pero si viene un vehículo no tiene ninguna obligación de parar o de respetar tu integridad física. Para lo que al vehículo respecta tu estás en medio de la calle, y lo haces por tu cuenta y riesgo.

Antes de seguir hay que recordar que en Londres los coches circulan por la parte izquierda de la calzada, y eso añade una complicación al cruce. Por eso el ayuntamiento ha tenido a bien poner un recordatorio para los despistados. La otra complicación es que la mayoría de calles en Londres son de doble sentido.

Look Right

El mejor y más sencillo de los pasos de peatones es el típico paso de zebra.

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El paso de zebra viene acompañado por una lámapra a cada lado de la calle que produce luz intermitentemente. Cuando te acercas los coches se detienen de inmediato. No es que los conductores aquí sean extremadamente educados, es la ley: no detenerse si un peatón está cruzando un paso con lámparas es multa. De hecho no hace falta ni que estés cruzando. Con que parezca remotamente que vas a cruzar tienen que parar. Supongo que ya te estás imaginando la de posibilidades que eso ofrece si estás en plan graciosillo. Pero si intentas cruzar en cualquier otro sitio, como la isleta de arriba, te van a pasar por encima. No lo dudes.

Otro tipo es el semáforo de toda la vida, con el señor rojo y el señor verde.

Green Man

Como decía más arriba la mayoría de calles son de doble sentido, y si la calle es lo suficientemente importante como para tener un semáforo, seguro que es de doble sentido. Aquí el semáforo no se pone verde para los peatones mientras los vehículos circulan en paralelo. Los peatones cruzan sólo cuando todo el tráfico está detenido. Así que tienes que esperar a que circulen los que van a través, los que van en paralelo, los que giran a la derecha, los que giran a la izquierda, y luego les toca a los peatones. Pero sólo por unos segundos. En Londres el semáforo de peatones dura tan poco, que si no empiezas a cruzar justo cuando se pone verde, no vas a tener tiempo de llegar al otro lado.

La novedad estos días es que se están instalando contadores por toda la ciudad, de manera que sabes exáctamente cuanto tiempo te queda para cruzar.

Countdown

Para hacerlo todo más complicado en todos los semáforos hay un botón. Los que somos de fuera pensamos que esos botones no hacen nada, porque lo aprietas y aún así tienes que esperar. Pero la verdad es que si no lo aprietas el semáforo va a saltarse el turno de los peatones, y te vas a quedar ahí con cara de “la verdad es que no tengo tanta prisa”.

Wait

Hay otro tipo de semáforo, el llamado “pelícano”. ¿Qué hace el semáforo pelícano? Pues en cuanto lo aprietas, de inmediato se pone rojo para los vehículos. Pero te va a costar encontrar alguno. De estos hay muy pocos.

Existe un proyecto innovador para poner cámaras en los semáforos de peatones. En este caso no es “para nuestra seguridad” como las innumerables CCTV. Se trata de cámaras que van a contar cuánta gente hay esperando en el semáforo, y en base a eso va a calcular la duración del semáforo de peatones para que todos puedan cruzar.

Aunque conociendo cómo se las juegan los semáforos de Londres, mucho me temo las cámaras lo que van a hacer va a ser esperar a que haya un numero suficiente de gente esperando para ponerse verde, por mucho que aprietes el botón. Así que si estas sólo esperando más vale que te muevas rápido para que la cámara piense que hay muchos. O si no se te va a hacer de noche esperando a que aparezca el señor verde.

#Brexit: tres meses

Hace tres meses desde el famoso referéndum. ¿Cuáles ha sido las consecuencias? ¿Que ha cambiado? La respuesta es “nada”. No ha pasado nada de nada.

Según la Oficina Nacional de Estadística, los datos muestran que el resultado del referéndum no ha tenido un gran efecto en la Economía: cierto que la Libra Esterlina se ha desplomado, pero los precios siguen igual, el precio de la vivienda sigue subiendo, la producción y la construcción continúan a niveles similares a los meses precedentes al referéndum y el consumo no se ha visto alterado. En resumen, que todo sigue igual.

Esto es importante porque la campaña para seguir en la UE “Remain” había advertido que salir de la UE generaría una catástrofe económica sin precedentes, y las encuestas tras el resultado mostraban un alto nivel de incertidumbre.

Pero ya ves, no ha pasado nada. Hasta la OCDE ha tenido que rectificar al alza su previsión de crecimiento para 2016 y 2017 tras haberla rebajado drásticamente tras el referéndum.

Así que hasta la BBC y The Guardian, han tenido que admitir que la recesión que se anunciaba no parece llegar, y que el país después del referéndum se parece mucho al país antes del referéndum. Y eso por no mencionar a The Telegraph, que desde el primer día viene diciendo que todos los que anunciaban catástrofes estaban equivocados.

El problema con todo esto es que realmente no ha pasado nada todavía. Cuando los “expertos” anunciaban que el país podría entrar en crisis, lo hacían basados en la promesa del Primer Ministro David Cameron que si ganaba “Leave” se ejecutaría inmediatamente el Artículo 50 del Tratado de la UE, iniciando formalmente el proceso de salida. Pero eso no ha sucedido. De hecho Cameron dimitió de inmediato y dejó la patata caliente para quien la quisiera. Y ahora el nuevo Primer Ministro Theresa May dice que ejecutarán en Artículo 50 cuando estén listos. Van ya tres meses y no parece que tengan intención alguna de hacerlo.

Es cierto que la Economía no ha sufrido ningún efecto, y que la confianza de la población sigue intacta: la mitad de la población está convencida que esto del Brexit va a ser para mejor, y la otra mitad está a la espera de ver qué decide el gobierno, con la esperanza que al final no va a haber Brexit.

En resumen, que Brexit no ha tenido ningún efecto porque todavía no ha sucedido. Para bien o para mal.

El otro tema interesante es una vez el gobierno lleve a cabo el mandato del referéndum, que va a hacer exactamente. Porque seguimos sin saber que es realmente lo que votó la gente.

Algunos políticos apuesta por un “soft Brexit”, lo que significa salir de la UE pero quedarse en el Mercado Único. Otros apuestan por un “Hard Brexit”, lo que significa romper relaciones por completo. Se cual sea la decisión tendrá un gran impacto en el modelo de Estado. Dicen que Brexit es lo que quiere la gente, pero Brexit puede ser muchas cosas. ¿Quien va a decidir cual es el Brexit que vamos a seguir?

Dada la total oposición de los Brexiters a cualquier tipo de referéndum o elecciones, parece que el gobierno va a decidir finalmente qué es lo que la gente quiere. Parece que el Pueblo Soberano ya ah opinado suficiente.

 

#Brexit: dos meses

Hace dos meses los electores británicos decidieron, por 52% a 48% abandonar la UE. Que sabemos ahora que no sabíamos entonces? Pues yo diría que nada.

Esta entrada la empecé para publicarla a las dos semanas del referéndum. Luego se convirtió en el artículo al més del referéndum. Y al final ha acabado siendo el artículo a dos meses del referéndum. La razón del retraso es que realmente nada estaba más claro que cuando se anunció el resultado. ¿Que ha cambiado? Nada.

Sabemos que tenemos Primer Ministro, y que el Partido Conservador ha detenido a tiempo su propio suicidio político. Y sabemos que el “Foreign Office” es ahora un monstruo de tres cabezas, una de las cuales es Boris Johnson, quien una vez más ha resurgido cuando todo el mundo daba su carrera política por acabada. Y ahí se acaba lo que sabemos.

No sabemos todavía si el Partido Laborista va a sobrevivir a su autodestrucción, ni cuando vamos a invocar el ya famoso Artículo 50, ni cual es el modelo de Estado que el gobierno propone post-Brexit. Ni siquiera sabemos lo que la gente votó al votar Brexit.

La victoriosa campaña “Leave” dice que el mandato político del referéndum es claro. Hay quienes piden un segundo referéndum basados en el argumento que la gente votó engañada. O elecciones anticipadas, ya que el Primer Ministro dimitió y es le corresponde al electorado escoger al nuevo Primer Ministro. Hay quienes piden un referéndum para votar las diferentes propuestas de relación con la UE. O que la propuesta final, una vez negociada con la UE se someta a referéndum.

Dicen los partidarios de Brexit que nada de eso es necesario. El mandato político es claro: Brexit. No importa que haya más interpretaciones sobre las causas del voto que días nublados en el verano británico. El Pueblo soberano ejerció su poder para decidir sobre su futuro. Y ahora ya no toca que lo haga de nuevo hasta las elecciones, en 2020.

Porque como ya nos dicen, el ajusto va a ser doloroso. Va a ser largo. Pero al final del túnel estaremos en un lugar mejor. A ver si también hace más sol.

¿Por que Gran Bretaña ha votado abandonar la UE?

Llegó el día. El electorado fué a votar y el resultado ha sido abandonar la UE. ¿Cómo hemos llegado a semejante resultado?

Escribía ayer unas horas antes de que cerraran las urnas que el resultado del referendum para abandonar la UE estaba en manos de la clase obrera. Viendo los resultados hoy se confirma que la clase obrera ha inclinado la balanza. De hecho ha sido la clase obrera, que vive en Inglaterra y Gales (no en Escocia o Irlanda del Norte), fuera de Londres, y mayor de 45 años.

Por qué han votado abandonar la UE. Los argumentos de fondo los puedes leer en el artículo de ayer, pero la razón fundamental es que esto es un voto de castigo.

Esa clase obrera inglesa se queja de que los políticos no solucionan sus problemas. Y durante toda la campaña han oído hablar a la mayoría de los políticos, el Banco de Inglaterra, las organizaciones empresariales, los sindicatos, la UE, la OCDE, el FMI, el Banco de Inglaterra, el presidente de Estados Unidos y de todos los países miembros de la UE, y un montón más de “expertos”, decirles que lo mejor es quedarse en la UE. Y precisamente por eso han votado lo contrario, para romper el sistema, para darle una buena patada en el culo a toda esa élite política y económica que los ha abandonado en su miseria.

Recordemos que los integrantes los políticos partidarios de Leave son Boris Johnson como abanderado de la rama euroescéptica del partido conservador, la rama más conservadora del partido, y Nigel Farrage, quien abandonó el partido conservador hace años porque consideraba que el partido no era suficientemente conservador.

Esos son los que la clase obrera (inglesa, fuera de Londres, mayor de 45 años) ha convertido en sus portavoces.

¿Por qué?

Porque han hecho algo que el resto no han hecho: han escuchado sus quejas y les han dicho que las solucionarán: acabar con la inmigración, una subida de salarios, mejora en las infrastructures, mejora en la sanidad pública, mejora de la economía gracias a comerciar con todo el mundo, no sólo con la UE.

Hace una semana recibí un panfleto en casa que UK le da 300 millones de libras al año, suficiente para construir un hospital a la semana.

Horas después del anuncio de los resultados Farrage ya ha dicho que ellos nunca prometieron que los 300 millones irían a la sanidad pública. De hecho los políticos de Leave quieren reducir el tamaño de la Sanidad pública (algo que está en el programa electoral del UKIP).

Esa es la primera promesa que no se va a cumplir. La siguiente va a ser la de seguir comerciando con la UE o la de detener la inmigración. Porque un tratado de libre comercio con la UE requiere libertad de movimientos de personas. O sea que una de las dos promesas es mentira.

Porque la campaña “Leave” no quiere subir salarios, ni invertir en Sanidad, o infraestructuras, o en garantizar pensiones. Eso es precisamente lo opuesto a lo que quieren. Ellos lo que quieren es “take back control”, como decía su eslogan. Pero para ellos. Los políticos de “Leave” son los neo-Thatcherites.

El hecho que UK sea uno de los países de la UE con mayor diferencia entre ricos y pobres no es culpa de la UE. Es culpa de las políticas de UK de los últimos 40 años.

Esperemos que los que han votado “Leave” sean conscientes de ello.

Dicen que la clase obrera de UK quiere salir de la UE

Hoy estamos de referéndum. El electorado debe decidir si UK sigue siendo parte de la UE (remain) o la abandona (leave).

Se asumía que “remain” obtendría una victoria cómoda, pero la realidad es que el resultado podría ir en cualquiera de las dos direcciones. Y la razón de ese cambio parece ser la clase obrera.

Ayer contaba que el referéndum no fue convocado por un arranque de sentimiento democrático del Primer Ministro, sino por razones puramente partidistas. Pero cualquiera que fuera la razón, aquí estamos hoy.

Si sumamos los votos en 2015 a los partidos que apoyan “leave” y “remain” como una aproximación al resultado de hoy, “remain” debería ganar por goleada, incluso teniendo en cuenta que parte del partido Conservador apoya “leave”. Pero la realidad es que el resultado podría ir en cualquier dirección.

La razón es que “leave” ha conseguido convencer a una parte importante de la clase obrera que es mejor votar “leave”, a pesar que los partidarios de “leave”, los euroescépticos, siempre han sido de derechas.

Las razones que los han convencido son fundamentalmente dos, por mucho que los de la campaña “leave” se empecinen en decir que tienen muchos otros argumentos.
El primero es detener la inmigración. El Reino Unido era uno de los países que mejor acogía inmigrantes, y su economía se beneficiaba de ello. Pero hace un tiempo que esa mentalidad abierta está cambiando. Los inmigrantes son la razón por la que todo va mal:

  • Hay demasiada presión sobre la vivienda, lo que hace subir el precio
  • Hay demasiada presión sobre la sanidad pública
  • Las escuelas están abarrotadas
  • Las infrastrucutras de transportes están abarrotadas
  • Los salarios son demasiado bajos.

Cierto, en parte la inmigración colabora en todo ello. Pero la verdadera razón es falta de planificación. La propsepridad que la inmigración ha traido no se ha traducido en inversiones para mejorar unas infrastructuras decadentes. Y si los inmigrantes no hubieran llegado, la situación sería la misma, porque no hay inversión pública. Y en lo de los sueldos bajos, que nadie se preocupe porque “leave” ya ha dicho que seguirán atrayendo trabajadores extranjeros para poder mantener los costes bajos ( o sea, los sueldos).

Lo que no dicen los de “leave” es que si salimos muchísimas empresas que tienen su matriz europea en UK porque es parte de la UE se van a ir a Amsterdam, con lo que perdemos ingresos por impuestos, empleo, y los empleos que se general indirectamente. Así que habría menos gente en UK, pero también menos dinero para repartir.

El otro argumento es que la UE es antidemocrática porque toma decisiones en nombre de UK, y quien lo hace no ha sido democráticamente elegido. Eso es cierto. Los burócratas de Bruselas no son elegidos por el Parlamento Europeo sino por la Comisión Europea, que está supervisada por los gobiernos nacionales. Pero lo que UK quiere no es que la UE tenga un gobierno elegido por el Parlamento. Eso sería más integración, que es lo contrario de lo que quieren. Su demanda es que la UE no pueda decidir nada que afecte a UK, para que sean los políticos británicos los que lo hagan. “Take control” dicen.

Teniendo en cuenta que el país entero se queja de que Londres no se preocupa de las regiones, el “take control” parece que se refiere a los políticos de Londres teniendo todavía más poder.

Es más, me cuentan que fuera de la zona de influencia de Londres la clase obrera quiere votar “leave” para fastidiar a Londres (no utilizan la palabra “fastidiar”, pero para darte una pista, la palabra también empieza por “f”).

La clase obrera está desengañada: dice que la élite quiere que voten “remain”, así que van a votar “leave” para crear una ruptura en el sistema, para que las cosas cambien. Pero dentro o fuera de la UE, los efectos en el ciudadano de a pie serán pocos. Los que se benefician son los políticos. Ellos si que van a “take control”.

Imagínate cómo se van a reír las clases obreras si al final sale “leave” se libran de la UE pero se quedan con los mismos políticos.

#Brexit: ¿Por qué el Reino Unido hace un referendum sobre la Unión Europea?

Mañana se celebra en el Reino Unido un referéndum para decidir si se quedan en la Unión Europea (Remain) o la abandonan (Leave). ¿Por qué?

El Primer Ministro y líder del partido Conservador anunció en Enero de 2013 que si ganaba las elecciones renegociaría la relación con la UE y sometería el acuerdo a un referéndum.

El partido populista UKIP, cuyo programa electoral se basaba en abandonar la UE, estaba ganando terreno, y amenazaba con llevarse el electorado euroescéptico, que tradicionalmente había votado conservador. La sección euroescéptica del partido conservador estaba montando una revolución interna para cargarse a Cameron o pasarse al UKIP. Y las políticas de austeridad estaban erosionando la popularidad del gobierno.

Cameron perdía votos por la derecha y por la izquierda, amenazando con hacerle perder las elecciones, y su partido estaba a punto de romperse.

A grandes males, grandes remedios. Cameron ideó un plan infalible consistente en anunciar una renegociación de la relación con la UE y un referéndum, con lo que de una tacada recapturaba el electorado atraído por el UKIP, calmaba la sección euroescéptica del partido, y se consolidaba como un líder carismático, innovador, y atrevido.

Tras ganar las elecciones en 2015 Cameron decidió seguir adelante con su plan: ir a Bruselas, negociar un astuto acuerdo con la UE, y volver triunfante a Londres con la renegociación bajo el brazo. Ante semejante carisma y estrategia política el electorado votaría en masa por “remain”, y Cameron pasaría a la antología política británica.

Pero en Bruselas le explicaron que en la UE no hay privilegios, y que UK no iba a recibir un trato de favor. Le concedieron un par de cosas, pero en realidad volvió con las manos vacías, lo que los partidarios de “leave” se apresuraron en hacer evidente.

No hubo renegociación, y empezada la campaña parte del partido conservador, incluidos algunos ministros, se pasaron al lado opuesto, haciendo evidente el cisma en el partido. Dos de los tres objetivos del plan, en ruinas.

De hecho ni el tercer objetivo (mantenerse en la UE) estaba claro.  Al principio se creía que los votantes de izquierdas votarían “remain”, y que una parte de los votantes de derechas votarían “leave”. Era matemáticamente imposible que “leave” ganara. Pero las encuestas muestran desde el inicio de la campaña que el resultado puede ser muy ajustado. ¿Cómo es eso posible?

Aparentemente la campaña para salir de la UE (leave) ha hecho una jugada maestra. Sus cabezas visibles son la élite conservadora del país en busca de concentrar todavía más poder en sus manos. Pero de alguna manera han conseguido mostrarse como los abanderados de la clase humilde, abandonada por la clase política tradicional, y en busca de un cambio que le permita recuperar las riendas de su propio destino. Puro ilusionismo político.

¿Cómo han conseguido semejante hazaña? Veámoslo en el artículo de mañana.

Por cierto, si estabas esperando que dijera que el referéndum se celebra porque el Primer Ministro quiere darle la oportunidad al electorado para que decida su propio futuro, siento decepcionarte: nada más lejos de la realidad, aunque evidentemente esta es la posición oficial.

 

Un Mundo Perplejo cumple 10 años

Este humilde blog cumple hoy diez años. Happy birthday to me.

Que diez años no es nada, dice el tango. Pues oiga, 10 años son muchos años. Me había imaginado este post de muchas maneras durante todos estos años. ¿Qué iba a decir? ¿Una lista de los mejores artículos? ¿Un resumen de lo que ha sucedido en Londres en los últimos 10 años, al estilo resumen de fin de año?

Tenía muchos planes. Y al final resulta que casi se me escapa la cita.

Este último año ha sido muy difícil para mi. En el trabajo he tenido que dar el 110% como dice la gente cool. Ha vaildo la pena, pero se ha cobrado su precio en tiempo dedicado. Londoner, mi hijo, que ahora está en sus “terrible twos” requiere.., mejor dicho, exige una gran cantidad de mi tiempo libre. ¿Y cómo se lo voy a negar? Y además la vida sigue, la gente se hace mayor, se enferma, y antes de que te das cuenta, se van para siempre. Y ni siquiera les puedes decir adiós. Y te sumes en un cúmulo de preguntas existenciales.

Así que ya ves. Mi tiempo libre se ha reducido a cero, y el blog ha sufrido las consecuencias. Un año en blanco. Ni un triste artículo. Nada. Nothing. Ya no puedo decir que el blog cumple un año más con un montón de artículos y visitas.

Tras este parón el blog no está muerto. Ni mucho menos. Sigo adelante y a ver que me depara el año que empieza.

Saludos, y happy birtday to me.