X-Men: el origen del temor

X-Men, First Class es todo lo que te puedes esperar de una película de superhéroes. Pero qué pasaría si los guionistas hubieran ido mucho más allá y se hubieran liado a escribir un tratado sobre sociología y antropología? Suena soporífero, pero en realidad la idea promete. ¿Es X-Men un tratado sobre el racismo?

Nota: este post no contiene ningún espoiler que no hayas visto en el tráiler. Si ya lo has visto, no te contaré nada que no sepas ya (aunque si no te gustan los espoilers, no veas el trailer porque lo cuenta casi todo).

Una cómoda butaca frente a la gran pantalla, cubo de palomitas en una mano, cubo de refresco en la otra. Tras unos cuantos trailers de películas de superhéroes (hay que ver la cantidad que están por venir) te preparas para ver X-Men, First Class. Esperas mutantes peleándose, efectos especiales espectaculares, malos malísimos, y la promesa de descubrir por qué en esa rivalidad entre el Profesor X y Magneto siempre se adivina, extrañamente, mutuo afecto.

En mi opinión, la película cumple las expectativas. Incluso más de lo esperado. En este tipo de películas siempre hay que describir las emociones de los personajes, porque eso ayuda al espectador a involucrarse. Y el caso es que lo hacen, e incluso van mucho más lejos.

Cuando Charles Xavier (la pronunciación del apellido en inglés tiene guasa) presenta su tesis doctoral, dice algo así como: Nunca dos especies han convivido juntas. La superior acaba exterminando a la otra.

Tremenda manera de preparar lo que va a venir. Y lo que viene es un tratado sobre racismo. Porque en esta película de superhéroes, los malos malísimos no son malos. Al describir las razones de cada uno para actuar como lo hacen, descubrimos que no hay Lex Luthor. Magneto lo dice claramente: “Mañana la Humanidad descubrirá que los mutantes existen. Nos temerán, y ese temor se convertirá en odio”.

El miedo es una reacción primaria del cerebro para la supervivencia. El miedo nos alerta de un peligro, y a la vez que nos protege, también bloquea nuestra capacidad de razonar. Como ya hemos visto en otras entregas, los no mutantes sienten miedo de los mutantes, lo que desata su racismo contra ellos. Los mutantes se sienten amenazados. El miedo desarrolla su odio. El único antídoto es lo que el Profesor X intenta: el odio no es la solución.

La película habla del origen de la relación entre Magneto y el Profesor X y muestra el origen de su rivalidad. Pero también muestra el origen de las dos formas de tratar el racismo: bloquear el miedo y ser racionales, o dar rienda suelta a los instintos de supervivencia.

Por cierto, y para no perder de vista el tema principal de este blog, observa que Xavier es inglés, con un acento impecable. Si tienes la posibilidad de verla en versión original, hazlo. Verás como durante la película suelta algún que otro “mate” y “bloody”. Espero que sepas ya por qué eso es tan importante. Y si no lo sabes, pincha en los dos enlaces.