Las siete reglas del metro de Londres

El metro de Londres, el “tube”, es el sistema nervioso de la ciudad y el más antiguo del mundo. Con millones de usuarios anualmente lo normal es que con el tiempo surjan una serie de reglas de comportamiento. Tras más de siete años usando el “tube”, Un Mundo Perplejo está en condiciones de revelártelas.

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Debo admitir que el metro de Londres, el “tube”, es mi debilidad. Es caótico, viejo, irregular, encantador y uno de los más icónicos del mundo. Seguro que reconoces su símbolo y su mapa. Este año se celebran los 150 años desde su primer trayecto y en su honor hoy te traigo las siete reglas del metro de Londres.

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Tener la Oyster preparada. En Londres el billete del metro es electrónico y se llama “Oyster”. Debes tenerla preparada al acercarte a la barrera a fin de no detener el tráfico humano. No hay nada más molesto que un usuario rebuscando la Oyster bloqueando una de las entradas.

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En las escaleras mecánicas, no te detengas a la izquierda. Nada te delata más como forastero en Londres que quedarte parado en el lado izquierdo de la escalera mecánica. Es una flagrante demostración de falta de educación. Si lo haces de inmediato sentirás sobre ti las miradas de desaprobación e incluso alguien chasqueará la lengua.

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En los pasillos, mantén la velocidad de crucero. Los pasillos del tube son interminables, y hay una velocidad que parece estar aceptada por todo el mundo. No es una velocidad lenta, pero tampoco es rápida (como en París, por ejemplo). No te resistas. Únete a ellos.

En el andén, quédate junto a los accesos. El metro de Londres no tiene los accesos a los andenes en los extremos. Cada parada los tiene en un lugar distinto del andén. Al llegar al andén verás que todos los usuarios se quedan justo junto al acceso bloqueándolo mientras el resto del andén está vacío. Así es como se debe hacer. NO hagas caso de la megafonía que dice “Move along the platform” o “Use all the length of the platform”. Sólo intentan distraerte.

Apíñate ante la puerta cuando llegue el tren. Cuando llegues a una parada verás que antes de que se abran las puertas hay un grupo de gente apretados los unos contra los otros que apenas te dejan espacio para salir. Es un comité de bienvenida. Sonríe. Incluso saluda con la mano. Lánzate sobre ellos rápidamente (tienes apenas un segundo para salir antes que te atropellen al entrar).Y evidentemente, si eres tu quien está esperando, haz lo mismo. Cuanto más cerca de la puerta mejor.

No te levantes hasta que el tren esté detenido. En otras ciudades del mundo (de nuevo París me viene a la mente) cuando el tren llega a la parada la gente ya está preparada en la puerta para salir. En Londres no. La mayoría de gente se queda sentada hasta que el tren está detenido, incluso hasta que las puertas se abren. Algunos se dejan vencer por la presión y se levantan antes. No cedas a la presión. Mantén la mente fría y no actúes hasta el último momento.

Cuando el servicio se suspenda no te quejes, busca alternativas. Fíjate que no digo “si el servicio se suspende”, sino “cuando”, porque si usas el tube durante una semana seguro que vas a vivir un retraso o una cancelación provocada por alguna de estas razones. Quizás tu reacción más inmediata sea enfadarte, buscar la mirada cómplice de otro pasajero, pero verás que ellos no muestran ninguna emoción. Si están en el tren entre dos paradas siguen haciendo lo mismo. Quizás con una breve mirada al reloj y un suspiro. Si están en el andén hay que evaluar la situación y decidir rápidamente si quedarse o buscar un trayecto alternativo. Esto es algo que entendí en mis viajes por el lejano oriente. Enfurecerse no resuelve nada. Hay que mantener la serenidad, sentir como las emociones fluyen y se alejan, como un suspiro. El “tube” templa el carácter.

Si sigues estas simples reglas te vas a fundir perfectamente con los usuarios habituales, como un londinense.