¿Qué es britishness? The King’s Speech

Ayer vi “The King’s Speech”, la película de moda en Londres. Podríamos discutir sus virtudes cinematográficas, aunque siendo un extranjero que vive en Londres, me parece mucho más interesante comentar los rasgos culturales británicos que la película rezuma por todas partes. Cuando salí de la sala del cine, lo primero que se me ocurrió decir fue: “hay mucho britishness en esta película”. Veamos a qué me refiero.

Si no sabes la historia del rey Eduardo VIII y el rey Jorge VI y quieres ver la película, entonces este artículo está lleno de espoilers.  Si sabes algo sobre cómo llegó el segundo a ser rey, entonces este artículo no dice mucho que no sepas ya o que no puedas encontrar en la Wikipedia.

El argumento de la película gira en torno a las dificultades del rey Jorge VI para hablar (era tartamudo) y de Lionel Logue, quien le ayudó a superarlos a fin de que el rey pudiera hacer sus discursos a la nación. Y aunque eso tiene su interés, lo más interesante es todo lo que ocurre a su alrededor.

En primer lugar está la figura de la Monarquía. El rey Jorge V dice en cierto momento que con la llegada de la radio, los integrantes de la casa real se han convertido en actores. Mas tarde en su hijo, el rey George VI dice:

“Si yo soy el rey, ¿dónde está mi poder? ¿Puedo declarar la guerra? ¿Puedo formar gobierno? ¿Poner impuestos? ¡No! Y sin embargo en mi reside toda la autoridad porque ellos creen que cuando yo hablo, hablo por ellos.” (refiriéndose al Pueblo).

Y esa es la clave de la película porque ¿qué sentido tiene un rey sin voz? ¿Cómo se van a identificar con él si no es capaz de decir una frase entera sin encallarse? Y esta no es una cuestión banal. Precisamente, la razón por el que la monarquía británica ha sobrevivido a tantos escándalos durante el Siglo XX es que para el Pueblo, es un símbolo de todo lo que ser británico representa. La historia del rey George VI en concreto es una metáfora de lo que significa ser británico.

Su hermano Eduardo era el heredero al trono. Vividor irresponsable (según lo describe la película) se convirtió en rey a la muerte de su padre, y abdicó menos de once meses después para poder casarse con Wallis Simpson, una mujer de nacionalidad americana y divorciada dos veces. Esa actitud no es la propia de un birtánco.

El segundo en línea era Albert, el hermano, un tipo sombrío y aburrido, quien era reacio a tomar la corona, y se convirtió en rey porque la situación lo requería, porque era lo correcto. Esa es una actitud mucho más británica. Del mismo modo el Reino Unido declara la guerra a Hitler porque Hitler era capaz de atrocidades que los británicos no podían contemplar impasibles.

Otra muestra más de britishness se ve cuando Churchil le pregunta qué nombre va a usar cuando sea coronado rey. Su nombre era Albert, y ese es el nombre que quiere. Churchil responde “demasiado alemán“. “Qué tal George? Daría un sentido de continuidad con su padre” (George V). La continuidad, la esencia del pueblo británico. ¿Y cual es el símbolo de la continuidad? La corona.

Un último punto para el papel de las mujeres. La esposa (la que sería conocida para la posterioridad como la “Reina Madre”, la madre de la actual Reina Isabel II) es una apoyo leal, ayudando a su marido a través de todos los retos a que se enfrenta. La retratan como la razón del éxito del rey. Por otro lado, Wallis Simpson es el papel totalmente opuesto, y la causa de la abdicación de Eduardo. Cuando Churchill le pregunta a la primera qué tiene Wallis que tiene a Eduardo tan enamorado ella responde “Aparentemente ella tiene ciertas habilidades aprendidas en un establecimiento de Shangai“.

¿Hay algo más británico que eso? Un rey que se convierte en centro de atención no por elección sino por obligación, la reina, fiel consorte, madre, y guardiana de las buenas costumbres. Frente a ella un rey que abdica por no asumir sus responsabilidades, infatuado por una americana divorciada cuyo máxima atracción parece residir en el deseo más animal. Lo dicho, Britishness.