Si compartir música mata la música…

La SGAE, que es la versión española de la RIAA USA, dice que los músicos tienen derecho a recibir ingresos, que el pirateo está matando la música, y que por eso deben prohibir, hacer pagar, multar y demandar. Pero se les está colando un detalle en su busca y captura del pirata.

El tema se basa en que todo aquel que utiliza música debe pagar. Si compras un disco pagas, pero no acaba ahí la cosa. Tienes que pagar para tocar una canción en público, para retransmitirla, para usarla en un vídeo; compartir el disco es simplemente ilegal, así como copiarlo para un amigo e incluso copiarlo a tu reproductor portátil. Y todo eso es porque la venta de CD es la única manera que los músicos puedan sobrevivir, aparentemente. Por eso las discográficas y otros grupos, preocupados por los músicos, luchan por salvar la música.

Pues si hay que salvar la música, vamos a ponernos serios y evitar que nadie se salte las normas.

Seguro has estado alguna vez en el tren, en el autobús, en la biblioteca y cerca de ti has visto alguien con sus auriculares puestos escuchando música a semejante volumen, que tu y cualquiera a tu alrededor puede escuchar claramente su música. Por no hablar de los teléfonos móviles con altavoz. Es un detalle que esta gente quiera compartir su música con nosotros, pero precisamente, eso es compartir, y en consecuencia es ilegal!

Yo propongo que de todo el dinero que la SGAE, RIAA y discográficas se gastan en buscar por internet adolescentes, abuelitas, geeks y otros que se bajan música de internet gratis, se gasten un poco en nombrar “policías salva-música” que se paseen por lugares públicos. Su tarea será medir los decibelios de la música y al identificar a alguien que la esté comprtiendo le apliquen una sentencia inmediata: instalar un software en su reproductor evitando escuchar la música a un volumen audible por alguien más que él o ella, o que le desconecten el altavoz del teléfono.