Ha hecho usted su testamento?

Acabo de recibir una llamada a mi teléfono móvil. La mujer al otro lado de la línea se ha identificado como Melanie, y me ha preguntado si ya había hecho mi testamento. Al contestarle yo que no, la muchacha me ha ofrecido muy amablemente los servicios de su empresa para hacerme el testamento. Tan amablemente como he podido he interrumpido su ofrecimiento diciéndole que no estaba interesado en hacer un testamento en estos momentos al mismo tiempo que me preparaba algunas respuestas mentalemente en antelación a su contra-ataque. Para mi sorpresa, Melanie me ha dado las gracias y ha colgado.

Así que me llaman en plena mañana, interrumpen mi trabajo, y cuando les digo que no me interesa simplemente acaban la conversación, sin preguntas del tipo “está usted seguro?” o “estamos en condiciones de ofrecerle una oportunidad tan atractiva que le va a ser imposible rechazar”. Por lo menos si hubiera hecho eso me hubiera dado tiempo de salir de mi perplejidad y preguntarle de dónde coño (disculpas por mi vocabulario) han sacado mi nombre y mi número personal, lo que me hubiera permitido descargar mi ira sobre una jovencita que no tiene ninguna culpa ni responsabilidad, que no hubiera solucionado mi problema y que probablemente odia a los empleadores que le ha dado un trabajo precario y mal pagado tanto como les odio yo por traficar con mi información privada.