Palabras útiles en inglés: “power nap”

La siesta es motivo de múltiples chascarrillos en la City. Es un símbolo de holgazanería. Curiosamente algo muy parecido pero con un nombre muy distinto se está convirtiendo en la panacea para tener un día productivo: el “power nap”.

Si los latinos tenemos esa imagen del londinense con abrigo negro, bombín, y paraguas en la mano, los londinenses también tienen el suyo de nosotros. Para ellos el latino nunca tiene prisa y lo deja todo para “mañana”. El símbolo de todo esto es la “siesta”, una palabra que todo inglés conoce. Tarde o temprano, tus amigos siempre te acaban preguntando si es cierto que la gente deja de trabajar dos horas al mediodía para irse a dormir. Contarles que esas dos horas las utilizamos para ir a casa, cocinar, comer, y volver al trabajo, y que el que se puede permitir una siesta es un afortunado, es trabajo inútil.

La nueva moda en la City últimamente se llama “power nap”. De hecho no es nuevo. Hace ya algunos años que la gente habla de ello pero parece que ahora se está popularizando. Consiste en utilizar entre cinco y treinta minutos al mediodía para dormir. Y tu exclamarás “¡eso es una siesta!”. En absoluto. El “power nap” sirve para energizarte. El momento de relajación sirve para mejorar tu memoria temporal y mejorar tu productividad durante la tarde, y no por una simple cuestión de holgazanería como la siesta.

Incluso ahora se ofrecen lugares en los que te ofrecen una pequeña cámara con aislamiento sonoro, colchón y perfecta circulación de aire justo en la City, para que puedas ir a echarte tu “power nap”. Todo ello a seis libras la media hora o doce libras por una hora.

Así que una vez más se demuestra la sabiduría de nuestros antepasados y la utilidad de la siesta. Sólo tenemos un problema de márketing: mientras que la siesta es el paradigma de la holgazanería, el “power nap” es lo último en eficiencia y dinamismo. La actividad es la misma: dormir entre cinco minutos y media hora al mediodía, pero al darle un nombre distinto el significado cambia totalmente. Es una simple cuestión semántica. Si esto te deja perplejo significa que todavía crees aquello de que lo que cuenta son las acciones y no las palabras. Nada más lejos de la realidad. Lo que cuenta son las historias que explicas y cómo los demás las interpretan. Lo que realmente has hecho es secundario. Las palabras son poderosas, y hay que utilizarlas con sabiduría.

Esa es precisamente la labor de esta sección, el mostrarte cómo llamar a las cosas que has estado haciendo siempre para que en vez de un pardillo latino parezca que eres una persona dinámica, apasionada, cool, y que Londres es tu entorno natural. Por eso recuerda, si el jefe o un profesor te pilla echando una cabezadita, y te dice “¡Qué, echándote una siesta!” respóndele con toda naturalidad “no, era un power nap para recargar mis baterías y rendir al máximo potencial”.