Por qué predecir los mercados financieros no es como predecir resultados de fútbol

Gracias al fútbol y a dos bancos de inversión podemos demostrar cómo los modelos que pronostican los movimientos de los mercados financieros son infalibles. También es cierto que pueden provocar crisis mundiales, pero eso no sucede a menudo.

Ayer terminó el Mundial de Fútbol de Suráfrica 2010. España se proclamó ganadora por primera vez en la historia. Contra pronóstico? No exactamente.

JP Morgan y Goldman Sachs, bancos de inversión, hicieron circular sendos informes pronosticando el ganador del Mundial al inicio de la competición. Los informes utilizaban los modelos cuantitativos que normalmente usan para pronosticar los movimientos de los mercados financieros, aunque esta vez, con variables futbolísticas.

Ambos bancos daban España como segunda favorita. Otros resultados no tan acertados son:

  • Brasil como selección con más probabilidades de ganar; cayeron en cuartos
  • Inglaterra tercera o cuarta favorita respectivamente; cayó en los dieciseisavos de final.
  • Alemania doceava o tercera en probabilidades
  • Francia que no pasó de la fase inicial estaba séptima o octava
  • Por si esto fuera poco, aunque JP Morgan pronosticaba que Brasil tenía más probabilidades que nadie de ganar, pronosticó que Inglaterra ganaría, lo que llevo la existente euforia inglesa a niveles insospechados

Qué razón pueden tener estos prestigiosos bancos para mezclarse con algo como el fútbol, y encima emitir pronósticos?

El Mundial es el espectáculo deportivo más grande del mundo y se con épica, con drama. Es donde nacen los héroes. La mejor metáfora del espíritu vencedor. Todas las compañías quieren asociar su nombre con esas ideas, y quieren que sus clientes vean que comparten sus mismos intereses.

Además, teniendo en cuenta vivimos en una sociedad obsesionada con el presente, a nadie le importa lo que sucedió ayer. Nadie va a perder el tiempo comprobando las predicciones del pasado, porque ya sabemos la solución (suposición que este artículo desmiente con su propia existencia).

Pero antes de que llegues a conclusiones precipitadas, quisiera tranquilizarte y decirte que a pesar del lamentable resultado de los pronósticos futbolísticos, en en caso de los mercados financieros si funcionan, por una diferencia muy sencilla.

Los modelos cuantitativos se basan en hechos que pueden ser cuantificados. En el caso del fútbol, variables impredecibles como la suerte tienen gran importancia.  Si el máximo goleador alemán hubiese podido jugar contra España, el resultado podría haber sido distinto. Este tipo de cosas hace que los pronósticos no sean acertados.

En el caso de los mercados es al revés: el modelo puede hacer que el evento ocurra. Es lo que se llama “self fulfilling prophecy”, o “profecía que se cumple por ella misma”. Supongamos que un modelo da una alta probabilidad que el precio de cierto activo caiga. Como hemos visto en el caso del fútbol, los modelos tienden a dar predicciones similares, con lo que muchos inversores van a tener la misma predicción, tomarán la decisión de vender y efectivamente, el precio acabará cayendo, haciendo buena la predicción. El hecho que toda Inglaterra estuviera convencida que iban a derrotar a Alemania no hizo que los alemanes perdieran.

Hay que destacar también la importancia de los datos históricos. Por qué España y Brasil eran favoritas? Porque ambas habían ganado sus respectivas competiciones continentales. De igual manera si el mercado está al alza, los modelos predicen que va a seguir subiendo. Los modelos recomiendan comprar y efectivamente el precio sigue subiendo. Conclusión, los modelos están en lo cierto. Los errores en el fútbol no demuestran nada.

Claro, a veces los modelos pronostican caidas y la liquidez desaparece de los mercados contra todo sentido común. O pronostican subidas, creando una burbuja especulativa que acaba explotando, momento en el cual todo el mundo entra en pánico porque todos los modelos recomiendan vender. Pero eso pasa muy de tanto en tanto (1929, 2008…).