En el metro de Londres las embarazadas llevan distintivo

El complemento indispensable en la imagen de toda futura mamá en Londres es la chapa de “bebé a bordo”. Si no sabes por qué es imprescindible, es que no conoces uno de los rasgos más característicos de la cultura inglesa.

La buena educación es algo fundamental en Inglaterra. Es la base de lo que se conoce como “gentleman”. Y todo “gentleman” que merezca ser llamado así, al ver a una mujer embarazada se va a levantar de inmediato para cederle su asiento.

Pero hay algo que es todavía más importante que ser educado. Se trata de evitar situaciones embarazosas.

Tomemos por ejemplo a John, un “gentleman” londinense. Son las siete y media de la mañana y John está sentado en un tren de la Picadilly line leyendo las noticias en su dispositivo móvil. El tren se detiene y por la puerta aparece una mujer de barriga voluminosa. En un instante John se levanta de su asiento, se dirige a la mujer y le dice educadamente “please, take my seat”.

John ha mostrado su educación, esa que hace del mundo un lugar mejor. Pero hay un problema: la mujer no está embarazada. Al cederle su asiento lo que ha hecho no ha sido ser educado, sino simplemente llamarle “gorda”. Delante de todo el vagón lleno de “commuters”.

John no ha dicho que haya cedido su asiento porque la mujer tenga barriga, pero es tan claro que todo el mundo lo ha entendido así. La mujer ha sido insultada, John ha sido grosero y el vagón entero siente vergüenza. Es lo que podríamos llamar una situación embarazosa (el juego de palabras no es intencionado).

El inglés típico hará lo que sea para evitar una situación embarazosa, incluso si eso significa sacrificar la buena educación.

La consecuencia es que cuando una embarazada entra en el metro de repente todo el mundo está interesadísimo en su teléfono movil, en su periódico o le agarra un repentino ataque de sueño. Eso provoca una situación embarazosa: todo el mundo siente que la mujer está embarazada, pero nadie se atreve a dar el primer paso. Así que para evitar una situación embarazosa se crea otra situación embarazosa. Es catch 22.

¿Cómo asegurarse que la mujer está embarazada para poder tomar la decisión correcta?

La solución es que la embarazada se identifique como tal: la chapa del “baby on board”.

Baby on board batch

“Baby on board” significa “bebé a bordo”, como esos cartelitos en los coches. Al llevar la chapa bien visible, todo el que las vea podrá ser un “gentleman” sin miedo a generar ninguna situación embarazosa.

Es más, como las pre-mamás están orgullosas de serlo, se ponen la chapa incluso antes de que nadie puede intuir que están embarazadas, dando aún más oportunidades a los “gentlemen” para mostrar su galantería.

Pero cuidado: si el “gentleman” le ofrece el asiento a la embarazada y ella lo rechaza el “gentleman” puede ofenderse, creando otra situación embarazosa. Así que si es tu caso y alguien te ofrece un asiento, te sientas, aunque te bajes en la parada siguiente. Si llevas la chapa debes aceptar todas las muestras de educación con una sonrisa. Todo sea por evitar situaciones embarazosas.

Lo único que me queda por decir es que estas chapas no se consiguen en tiendas, de hecho ni siquiera se paga por ellas. Transport for London, la autoridad del transporte en Londres las envía gratis a las pre-mamás que lo solicitan. Aquí puedes ver cómo conseguir una si estás embarazada.

Al metro de Londres no le va el calor

A veces me pregunto qué es lo que hace de Londres una ciudad aparte del resto. Y las respuestas están en el día a día.

Parece que la Primavera por fin se ha dignado a aparacer por Londres. Ayer el tiempo fué de lo más agradable. Parece ser que los túneles del suburbano londinense llegaron a los 27 grados. A esa temperatura, las vias por las que circulan tres lineas del “Underground” a su paso por la zona central de Londres empezaron a dilatarse. Por razones de seguridad, los trenes rebajaron la velocidad de sus habituales 70 km/h, a 32 km/h. Y las noticias son que va a seguir así durante los próximos tres meses.

A menos velocidad y con menos frecuencia de paso, cada trayecto va a tomar más tiempo y los trenes van a ir más llenos. Compartir un vagón sin aire acondicionado pegdo a otros viajeros va a crear vínculos de mutua simpatia entre los londinenses, fortaleciendo su caracter interracial e intercultural. Y seguro que el incremento de tiempo va a ser un buen incentivo para utilizar la bicicleta o ir andando, disfrutando mucho más de la ciudad y el clima templado. Todo ello va a repercutir positivamente en el estado anímico de mis conciudadanos.

Cosas así son lo que hacen de Londres una de las ciudades más avanzadas del mundo.