El viernes fui a ver una obra de teatro, esperando ver a Kevin Spacey en directo, y para mi sorpresa acabé la noche dándome cuenta de lo viejo que me he hecho…
Un dÃa es un dÃa, y no sucede cada dÃa que se pueda ver a Kevin Spacey en directo en una obra de teatro, drama en estado puro. Asà que Ignacio, L y un servidor nos dispusimos a ver Speed the Plow, una obra de David Mammet que según las crÃticas era normalita pero que sus dos actores principales convertÃan en electrizante.
Y asà fue. La obra es literalmente un mano a mano entre Kevin Spacey y Jeff Goldblum, aliñada con la actuación de una bellÃsima Laura Michelle Kelly. Sus actuaciones no defraudan, al contrario. Supongo que eso es lo que el teatro tiene de especial: que te olvidas de que los que estás viendo no es real. De hecho ES real. Es más que eso.
LeÃa una entrevista donde la chica comentaba que Jeff Goldblum utiliza sus piernas con sentido dramático. Y es cierto! Su largas piernas, interminables, se mueven con vida propia. Aunque lo que diga no sea gracioso, te das cuenta de que la situación es ligera por cómo mueve las piernas. Cuando las cosas se ponen serias, las piernas se enderezan. Pero no sólo las piernas. Frases que parecen no tener nada, se convierten en graciosas simplemente por la entonación.
Una de las cosas que más me llamó la atención fue el sudor de Kevin Spacey. Empezaba la escena limpio y aseado, y a medida que la tensión aumentaba, su cara se iba empapando en sudor. Yo me preguntaba cómo hace esta gente para hacer eso. Será como cuando consiguen hacer aparecer lágrimas sin sentir pena? El contraste entre Spacey nervioso, casi histérico, y Goldblum superado por los acontecimientos era digno de ver. Y vaya que creà a Spacey. Me iba escondiendo en el asiento no fuera caso que también hubiera gritos para mi.
Al terminar, como siempre sucede, los tres actores salieron a saludar. Dos veces. Advertà que la segunda vez los ojos de Goldblum estaban algo llorosos. Emoción? Me maravillé de cómo los actores llevan la actuación hasta el último extremo. El espectáculo continua hasta que las luces se apagan. Pero no hacÃa falta que nos hiciera sentir que somos especiales. Es sólo una actuación más para él.
Antes de irnos, decidimos quedarnos a la salida para ver a los actores (un par de fotos aquÃ) El primero en salir fue Jeff Goldblum, para el que habÃa un taxi esperando. Salió por la puerta de camerinos ataviado en un gran anorak, gafas y un gorro de lana. Al ver a la multitud (una veintena) se detuvo a firmar autógrafos, permitió todas las fotografÃas e incluso intentó algo de torpe conversación. Bueno, no está mal. Tampoco tenÃa obligación de hacerlo, asà que es de agradecer. Se subió al taxi y nos saludó con una amplia sonrisa mientras se alejaba. Seguidamente recompusimos nuestra fila para esperar a Kevin Spacey.
En la espera alcancé a escuchar lo que decÃa el guarda de seguridad a los pirmeros de la fila:
“Habeis tenido suerte. Es la primera vez que lo hace. Normalemente se sube al taxi directamente.”
Como?
Asà que eso fué algo especial? Será que REALMENTE querÃa hablar con la gente? Será que aquella fue una noche especial para él? Será que los ojos llorosos que advertà al final de la obra eran de emoción, y no parte de la actuación? Será que vi a un actor de Holywood, quien cuenta sus ingresos por millones, emocionarse sobre un escenario porque unas doscientas personas le aplaudÃan, y lo confundà con una simple actuación? Será que el sudor de Kevin Spacey no era un recurso dramático sino tensión real, porque la escena era REAL? Será que mi sarcasmo se ha convertido en una venda de cinismo en los ojos?
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