Si crees que los mercados financieros se rigen por sesudos estudios sobre las empresas, su potencial y cosas asà te equivocas. Bueno, no del todo, porque algunas veces si va asÃ, pero en la mayorÃa de casos, el precio de las acciones fluctúa por algo mucho menos sesudo: las expectativas.
Alguna vez has ido al cine a ver una pelÃcula de la que no esperabas nada y al final has salido gratamente sorprendido? A mi me pasó con L.A. Confidential, una pelÃcula que todo el mundo con quien hablo le da un aprobado justillo o ni eso. Yo iba esperando pasar un rato de lo más aburrido y salà feliz. Lo contrario me pasó con Los Simpson, de la que todo el mundo decÃa que era hilarante, y yo esperaba tener que salir de la sala para evitar un ataque de risa, pero resultó ser simplemente pasable. Todo ello viene porque las expectativas tienen un gran efecto sobre nuestras opiniones. Y si no que se lo digan a Steve Jobs, el reverenciado jefe de Apple.
Ayer se celebró el MacWorld 2008, que es donde los Mac-Adictos se reunen para asistir a la presentación de Mr. Jobs, rendirse a sus encantos y wowearse. En pasadas ediciones habÃa presentado el nuevo chip de Intel, y sobretodo el iPhone, la innovación tecnológica lÃder de 2007. Asà que el listón estaba alto. Este año ha presentado como gran estrella un ordenador portátil extra-delgado y extra-ligero llamado MacBook Air. Una maravilla tecnológica sin duda pero, no ha estado a la altura de las expectativas. Parece que es demasiado frágil, que no tiene lector de CD, que sólo se puede conectar de forma inalámbrica a Internet, que no lleva conexión WiMax como se habÃa rumoreado, que la baterÃa no es reemplazable, que sólo tiene una entrada USB y que es demasiado caro $1799 (que es como los americanos dicen $1800). Asà que la presentación de un impresionante producto tecnológico resulta ser un fracaso… por las expectativas.
Ahora pensemos en los mercados financieros. Una compañÃa anuncia que el crecimiento esperado del beneficio es de 10%. Al llegar al momento, su crecimiento es de 20%. Al año siguiente la compañÃa anuncia crecimiento esperado de 10%. Los mercados esperan más del 10% y empiezan a comprar acciones. El precio sube. Al llegar el dÃa del anuncio de los beneficios estos han subido, exactamente un 10%. Pero los mercados esperaban más, asà que los que compraron acciones esperando más beneficios se dan cuenta que están en falso y venden. El precio de las acciones se desploma. El crecimiento del 10% es un fracaso. Y todo por las expectativas. Piensa en ello cuando una pelÃcula de la que esperabas mucho sea simplemente buena.
