Los escoceses han decidido que Escocia siga siendo parte del Reino Unido

Los resultados son definitivos. Ha ganado el NO. Cameron ha ganado la apuesta. De todo el proceso yo me quedo con el poder de la Democracia, y la capacidad de algunos políticos de mantener dos argumentos contradictorios a la vez sin que se les escape la risa.

Para las elecciones al parlamento escocés de Mayo de 2011 el Partido Nacionalista Escocés prometió que si ganaba aprobaría una ley para convocar un referéndum. La mayoría absoluta en las urnas significó que los votantes querían ese referéndum. Entonces David Cameron, Primer Ministro del Reino Unido tomó una decisión que podría haber sido el fin de su carrera política.

Alex Salmond, el Primer Ministro escocés quería tramitar la ley en la segunda mitad de su mandato, allá por 2013 o 2014, con lo que el referéndum sería probablemente en 2015 o 2016. Salmond quería un referéndum, pero necesitaba tiempo para prepararlo.

La respuesta del gobierno de UK fue inesperada: en vez de darle largas, aprobó una ley que permitiera al Parlamento Escocés convocar el referéndum, y fijó como fecha máxima el fin de 2014. ¿Quieres referéndum? Pues hazlo, y rapidito. De este modo cogía a Salmond a contrapié.

Jugada maestra. La puntilla fue que en la pregunta del referéndum no había la que parecía la opción favorita, la de descentralizar casi todos los poderes, creando lo que sería de hecho una federación entre Escocia y el Reino Unido. En vez de eso la pregunta sería si, o no. Unidos o independientes. No había término medio.

Y tras esa apuesta que Cameron creía totalmente segura todos al sur de la frontera nos olvidamos del referéndum. Hasta que un día, no sé exáctamente cómo empezaron a salir encuestas diciendo que el SI podría ganar. De hecho sólo unos días antes de la fecha del referéndum la mayoría de gente en Inglaterra no sabía exactamente qué repercusiones tendría ria para el resto de UK la victoria del SI. Y ese era el problema, porque fuera de Escocia, todo el mundo interpretó el referéndum como un pequeño divertimento para los escoceses, pero nadie realmente consideró que podría ganar el SI.

El día antes de la votación las encuestas estaban más igualadas que nunca. Las casas de apuestas estaban extrañamente seguras de que el NO ganaría, dando más del 80% de probabilidades. Apostar por el SI daba más de 3 libras por libra apostada. Un retorno enorme para lo que se preveía ser un resultado muy ajustado.

Finalmente a los escoceses les tembló el pulso. Seguramente la apuesta de Cameron tuvo efecto: había demasiadas dudas sobre la moneda, sobre la pertenencia a la UE, sobre la deuda pública, la excesiva dependencia del petroleo… Tal como Cameron había previsto, Salmond no tuvo tiempo de preparar Escocia para la independencia. Y de haber tenido una opción por el estado federal, esa opción hubiera ganado. En los últimos momentos de campaña los políticos unionistas prometieron más competencias para Escocia. Quizás en ese momento Cameron pensó que había cometido un enorme error. Uno que podría acabar con su carrera política y con la reputación internacional del Reino Unido. Pero no. Al final ganó el NO. Un problema solucionado.

Ahora Cameron puede centrarse en el otro referéndum, el de la salida de la Unión Europea. Resulta irónico que después de pasarse un mes diciéndoles a los escoceses que es mejor estar unidos, que en estos tiempos que corren es momento de hacer esfuerzos juntos, no por separado, que un estado grande es mejor para proteger a sus ciudadanos, ahora se va a ir a Bruselas a decirles precisamente lo contrario.

Cameron se va a Bruselas a negociar un acuerdo no para salir de la UE, sino para reclamar el retorno de todas las competencias cedidas a Bruselas. Precisamente la opción que les negó a los escoceses en su referéndum. Y cuando Cameron nos trate de vender esa visión a los ciudadanos de UK, irónicamente los que más se van a oponer van a ser los escoceses. Y eso que uno de los principales argumentos de los unionistas en el referéndum escocés es que Escocia quedaría fuera de la UE, y eso parecía ser malo. Pues si Cameron se sale con la suya los escoceses van a acabar en UK pero fuera de la UE.

Y cómo lleva Cameron eso de decir en Escocia que es mejor unidos y en la UE que estamos demasiado unidos? ¿Como lleva decir en Escocia que las opciones son irse o quedarse, pero no hay término medio, y luego ir a Bruselas a pedir una reforma de la UE para seguir siendo parte de la UE pero que cada Estado tome sus decisiones? Pues lo lleva muy bien, porque utiliza un argumento que como padre, sé que pronto voy a utilizar con frecuencia.

Porque ante la pregunta “¿por qué a mi me haces hacer eso y tu haces lo contrario”, la respuesta debe ser siempre “no es lo mismo”.

En resumen, El Reino Unido se mantiene unido. Todo queda igual. O eso creen en Londres. Porque los unionistas hicieron muchas promesas durante la campaña cuando les agarró el pánico. Y ahora toca cumplirlas.

El referendum escocés

Faltan sólo dos días para el referéndum que podría dar la independencia a Escocia. Parece que todo el mundo se posiciona, así que Un Mundo Perplejo, siempre interesado en la cultura de estas islas, también debe posicionarse a favor o en contra.

Como londinense la independencia de Escocia me afectaría más bien poco. El impacto económico sobre el resto del reino Unido sería muy limitado. De hecho hay sólo dos razones por las que el Reino Unido en general, y Londres en particular, no quiere perder Escocia.

Por un lado está las razón emocional. Porque a ninguna capital de Estado le gusta que se le vayan independizando trocitos de país. Es como un bofetón en la cara, un “ya no te quiero” en plena plaza mayor y distribuido en video por internet.

Y eso nos lleva a la segunda razón, la política, porque a ver cómo va a ir el señor Primer Ministro por el mundo intentado convencer a otros países para que firmen acuerdos si ni sus propias regiones quieren saber de ellos. Ese es el gran miedo de Londres, el convertirse en un país más. Si las cosas siguen así, pronto hasta los franceses tendrán más influencia internacional que ellos.

Lo que si que ha dejado muy claro el gobierno central es que como los escoceses voten que si, tendrán que cargar con las consecuencias, porque no hay marcha atrás. Por ejemplo con la Libra: si se independizan del Reino, se independizan de la Libra.

Lo de la Libra se ha convertido en uno de los temas estrella de la campaña. Los Escoceses quieren una unión monetaria. El problema es que sus argumentos para independizarse son que su estructura económica es distinta a la del resto del país, y que quieren hacer una política de gasto público distinta. Eso es precisamente lo contrario de lo que necesita una unión monetaria. La razón por la que el Reino Unido dice que el Euro es una mala idea. Así que independencia y mantener la Libra parecen dos direcciones opuestas. Y Londres hará lo que sea para proteger su moneda.

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Pero la razón que me importa a mi es la bandera. Como quizás sepas la bandera del Reino Unido, la “bandera de la Unión”, contiene la cruz de San Jorge (Inglaterra) la de San Andrés (Escocia) y la de San Patricio (Irlanda). Si Escocia deja la Unión, la bandera pierde su fondo azul y la aspa blanca. Y eso sería una tragedia, porque la bandera de la Unión es una de las más originales del mundo.

Este referéndum va a afectar la vida de millones de personas. Quizás pensarás que apoyar la Unión por una simple cuestión visual es trivializar el referéndum. Y es cierto. Pero eso poco importa, porque yo ni vivo en Escocia ni puedo votar.

Y ahí está la clave. Si tu puedes votar debes hacerlo. Primero para demostrar que este proceso te interesa. Y segundo para que los políticos vean que la gente quiere votar. Que nos son ellos sino nosotros los que decidimos.

Así que aparte de trivialidades coloristas, yo estoy de parte de lo que voten los escoceses, sea lo que sea. Seguro que han escuchado todos los argumentos, que los han discutido, han reflexionado, y el Jueves van a ir en masa a ejercer su soberanía con responsabilidad y conciencia. Esa sería la mayor victoria. Y a quien los votantes se la den, que San Andrés se la vendiga.