Pocas ocasiones son tan importantes para el amante de los cómics y los videojuegos como cuando se viste de sus personaje favorito para reunirse con otros expertos en una convención. Es lo que popularmente se llama “Comicon”. Este fin de semana se celebró una en Londres, y allí estaba yo, cámara en mano, para captar el ambiente en primera persona.
Una de las principales características de Londres es la mezcla cultural. Se pueden encontrar los personajes más extraños, y nadie se para a mirar inquisitivamente o a apuntar con el dedo. Es algo de lo que hablamos a menudo en este blog. Mucha gente se siente atraída por ese aire de libertad individual. Este es el perfecto caldo de cultivo para organizar un “Comicon”, una convención de cómics. No vayamos a confundir esto con una feria o “exhibition”. La “exhibition” es donde una serie de empresas van a mostrar sus productos. La convención es donde los expertos o los “fans” van a reunirse.
Uno de los puntos principales de estas “conventions” es que algunos de los asistentes se visten de su personaje favorito. Es lo que llaman “Cosplay”. En la parada de metro vi a una chica perfectamente caracterizada de un personaje de Anime. Lo sentí por ella porque en el tren se sentiría fuera de lugar. Cual fue mi sorpresa al entrar en el vagón y ver que los que iban vestidos en “Cosplay” ganaban por mayoría.
Y eso era sólo el principio. Al llegar a Excel London, donde se celebraba el “Comicon” casi no había nadie vistiendo “normal”. Era como una inmensa fiesta de disfraces, pero con unos disfraces cuidados hasta el último detalle. Y además andaban por todas partes metidos totalmente en el personaje.
Mi zona favorita era donde los autores noveles y dibujantes mostraban al mundo sus talentos y sus mejores obras. El arte en cada uno de esos artistas era simplemente espectacular. Por cinco libras te hacían un retrato, pero uno de esos retratos de carboncillo que ves en la calle o una caricatura. Era un personaje de cómic a todo color, totalmente original. Daba ganas de contratarlos a todos para empezar una editorial. Pero me cuentan que el mundo del cómic no da para mucho. La mayoría de ellos eran estudiantes o lo compaginaban a duras penas con su “trabajo de día”. Superhéroes a su manera.
Admirando las caracterizaciones había algo que no podía evitar pensar: la mayoría de la gente en el Comicón no eran amantes de los gimnasios. La impresión es que su vida se desarrollaba en gran parte entre cuatro paredes.
Pero Comicón es su oportunidad para salir y mostrar orgullosamente su pasión. Lo que en otro ambiente sería objeto de burlas y bromas allí era objeto de admiración. En Comicón ser apasionado de los cómics y los videojuegos es “normal”.
Uno no puede más que plantearse “qué es normal”. Sin duda en aquel ambiente un tipo en traje y corbata sería totalmente “anormal”. Aunque dudo que los que iban vestidos en cosplay lo miraran con ojos burlones o juzgándolo. Como es de esperar en un lugar con tantísima gente, me topé algunas veces con gente. Lo que me sorprendió es que su “sorry” no era como el de la City, era un “sorry” sincero. Les sabía mal haberme dado un golpe y querían disculparse. De verdad. Y cuando me paraba para dejar pasar a alguien, sus “thank yous” se notaban dichos con toda la intención.
¿Será que tanto tiempo sintiéndose “anormal” les hace desarrollar un respeto especial por los otros? ¿Con qué derecho decide alguien lo que es “normal” y juzga en base a ello? ¿Y tu, eres normal?
Si quieres ver más, algunas fotos se han quedado en el tintero. Aquí las tienes todas: Fotos MCM Comicon London 2012
















