Las cosas claras y el chocolate espeso

Chocolate suizo, chocolate belga… Hay muchos países que parecen tener su chocolate. ¿Pero el “chocolate español” no existe? Y no será porque España no tenga una especialidad, probablemente la mejor de todas.

Esta semana es la semana del chocolate en Londres, y como amante del chocolate que soy he decidido publicar un artículo que ya hace mucho tiempo que tenía en la recámara esperando una buena excusa. Pues bien, ya la tengo.

Como quizás sepas, el chocolate es de origen americano. Cuando los colonos castellanos llegaron a América descubrieron que usaban el cacao como moneda y que lo bebían, aunque tenía un sabor amargo. Sólo los realmente ricos lo bebían, porque era como beber dinero. El “chocolate” es de hecho una palabra de origen azteca, que significa “bebida amarga”.

Los colonos se lo llevaron a la corte española donde decidieron añadirle azúcar y lo popularizaron por toda Europa.

El chocolate alemán es famoso por la mezcla de chocolate con leche.

Los belgas inventaron el “praline”, consistente en hacer exteriores de chocolate y llenarlos de más chocolate u otros sabores. Las tiendas de la Grand-Place en Bruselas elevan el chocolate a la categoría de joyería comestible.

Los Alpes traen de inmediato a la memoria el chocolate suizo, con su fondant que como su nombre indica, se funde en la boca.

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Viena es también famosa por el chocolate, ya que la corte del imperio austriaco estaba allí, y el chocolate era muy querido por la corte.

Los franceses perfeccionaron el arte de hacer pasteles con chocolate.

El chocolate inglés es también muy famoso. Aquí se inventó la tableta de chocolate. Las “chocolate shops” eran lo más para la clase alta londinense. De hecho beber chocolate se popularizó porque había un grupo de gente que por razones religiosas no podía beber ni té ni café, así que escogieron el chocolate como su bebida para socializar. Y hablando de socializar, uno de los clubs más prestigiosos de Londres, el White´s Chocolate House, era un lugar para ir a tomar chocolate. Los ingleses convirtieron el chocolate en una industria también en la ficción en “Charlie y la fábrica de chocolate”.

Y eso por no nombrar el chocolate USA, que despierta pasiones de quienes lo aman y quienes lo odian.

Parece que todos los países tienen su chocolate, pero España lo trajo de América, le puso azúcar, lo popularizó por las cortes europeas y ya nunca más fue conocida por el chocolate. Cuando le hablo a alguien en Londres del chocolate español nadie sabe de lo que estoy hablando.

De hecho el chocolate protagonizó una de las mayores desilusiones que he tenido en Londres. Como contaba aquí en un artículo de 2006, la primera vez que me dispuse a tomar un chocolate caliente en Londres, al poner la cuchara en la taza me di cuenta que era líquido. Aquello no era un chocolate caliente. Era leche chocolateada a lo sumo.

Y es que ya lo dice uno de los dichos más populares: “las cosas claras y el chocolate espeso”. Un chocolate líquido no es un chocolate. Esto es un chocolate caliente.

El chocolate especialidad en España es ese chocolate con consistencia, que cuando tomas una cucharada ni siquiera gotea. Por qué ese chocolate no es conocido como el “chocolate español” es un misterio para mi. Y una frustración, porque no hay en Londres lugar donde encontrarlo. Hay un par de negocios de street food que dan chocolate con churros, pero el chocolate es más bien escaso.

Ando esperando el día que alguien abra una chocolatería en Londres, no una chocolate shop o un café con chocolate italiano. Pero por el momento no hay suerte. ¿Alguien se anima a popularizar el chocolate español?