Cuando el 4 de Noviembre del presente año 2008 los electores USA elijan a un nuevo presidente en las elecciones, yo estaré pensando en George W. Bush, el presidente saliente. El mundo perderá a un gran estratega, un visionario, un hombre de hechos, y no de palabras, sin hablar de ese porte y elegancia al andar. Le voy a echar de menos.
Estos dÃas, y casi en tiempo prestado, Bush está en Japón asistiendo a la reunión del G8 en Hokkaido, organizada por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón (MOFA). El presidente japonés Fukada está dedicando la reunión a hablar de la subida de precios del petroleo y los alimentos, que está poniendo en peligro la EconomÃa Mundial. Quizás porque su presidencia tiene los dÃas contados y se siente con más libertad, Bush nos ha regalado una más de sus perlas de sabidurÃa, de su capacidad de estratega. Es más, esta vez ha demostrado sus habilidades de futurólogo.
Los medios de comunicación reproducen hoy unos comentarios de Bush en que dice que la economÃa USA:
“No ha crecido de forma tan robusta como nos hubiera gustado”
Bush, en su caracterÃstico tono de analista culpa de ello al precio del petroleo:
“Tenemos un problema cuando se trata de depender de fuentes extranjeras de petróleo. Durante siete años he intentado hacer que el Congreso explorara nuevas fuentes de petroleo en el paÃs”.
Te das cuenta del tono ligeramente consternado, el tono del genio incomprendido. Bush, que desde el principio vio venir este momento tubo en sus manos el poder evitar que sucediera, pero como siempre pasa en estos casos, la estupidez y la burocracia se interpusieron. Bush sabÃa que las fuentes de petroleo son limitadas y están en zonas polÃticamente convulsas. SabÃa que tarde o temprano la sed de petróleo de China e India presionarÃa los precios al alza, y que la única solución era encontrar más petroleo a fin de que cuando los precios subieran, USA fuera independiente de ellos.
Habrá quien dirá que nuevos yacimientos sólo retrasarÃan la crisis. Que sus esfuerzos deberÃan haberse encaminado a incrementar la eficiencia energética y buscar substitutivos producidos localmente a fin de eliminar la dependencia de la EconomÃa en el petroleo. Pero decir eso es una equivocación y Bush, cuya familia se ha enriquecido gracias al petroleo, sabe mucho del tema. Ahora que sus dÃas como presidente se acaban empieza a rebelar algunos secretos de su genio incomprendido.
Le echaré de menos.
Por cierto, hoy la Casa Blanca se ha disculpado por repartir unas notas de prensa en la reunión del G8 en la que se decÃa del presidente italiano Berlusconi que
“Muchos se refieren a él como un polÃtico aficionado, quien llegó a Primer Ministro gracias al uso de su considerable influencia en los medios de comunicación”.
Quien es el responsable de decir semejantes palabras de una persona de reputación tan impecable, y lo que es peor, amigo personal de Bush, quien le apoyó en su liberación de Irak? Cuanta envidia genera el talento…
