#Brexit: el año del ignorante

Tal día como hoy, hace un año, se anunciaban los resultados del referendum que ya se conocía como Brexit,  y por una diferencia de 52% a 48%, los ignorantes habían sacado al Reino Unido de la Unión Europea, y lo habían metido en un monumental problema.

El análisis de los resultados mostraba que las grandes ciudades, los jóvenes, y los votantes con estudios superiores (además de Escocia e Irlanda del Norte) se habían inclinado por quedarse en la UE. Esos eran los remainers. Los votantes de ciudades pequeñas y zonas rurales, los de pocos estudios, y en general los que consideraban estar pasando dificultades económicas se inclinaron por Brexit.

Estupefactos por el resultado, los remainers llamaron a los que habían votado por Brexit ignorantes.

Los líderes del Brexit, en un comportamiento que la palabra inglesa “patronising” describe perfectamente, se mostraron gravemente ofendidos y salieron en defensa de los ignorantes diciendo que esas personas tienen preocupaciones válidas y que llamarlos ignorantes demostraba la prepotencia de la “élite metropolitana” . Dijeron que esos ignorantes sabían tomar decisiones por sí mismos, y que habían votado lo que más les convenía.

Es curioso comprobar como las palabras a menudo delatan a aquellos que las pronuncian.

Esos votantes de zonas empobrecidas, y con pocos estudios, ignoraban que cuando les decían que el dinero que pagamos a la UE lo podríamos dedicar a la sanidad publica lo decían como un ejemplo, no como una promesa, y que no tenían ninguna intención de llevarla a cabo. Ignoraban que la UE no les dejaría limitar la inmigración de ciudadanos de la UE y quedarse en el Mercado Único. Ignoraban que USA daría prioridad al tratado de comercio con la UE por delante del tratado con UK. Ignoraban que vivir en UK sería mucho más caro. Ignoraban que la reputación de UK en el mundo se vería seriamente debilitada. Ignoraban que la salida de UK no acabaría con al UE, sino que la haría más fuerte.

Parece justo que digamos que estos votantes son unos ignorantes en cuanto a Brexit se refiere, del mismo modo que yo soy un ignorante en lo que se refiere a física cuántica.

Esos ignorantes nunca deberían haberse encontrado en la situación de decidir quedarse en la UE o salir, porque ignoraban las repercusiones de su decisión. Pero decir eso era y sigue siendo causa de ofensa para los líderes del Brexit, quienes siguen diciendo que es una afirmación antidemocrática, y que el referéndum fue una gloriosa demostración de democracia en acción.

Pero a día de hoy, 365 días después del referéndum, después de una elecciones anticipadas, después de que la Primer Ministro formalmente comunicara la intención de abandonar la UE, después de que las negociaciones hayan empezado. A pesar de todo eso, todavía no tenemos ni idea de qué votó la gente cuando votó Brexit.

El voto Brexit fue un cheque en blanco para que el gobierno democráticamente elegido decida lo que le venga en gana, y tenga las narices de decirle al electorado que lo hace en su interés.

La gente simplemente dijo si o no a la UE. Pero esa simple pregunta simplifica y esconde una enorme complejidad de asuntos. Si tanto creemos en la democracia, ¿por qué no le preguntamos que es exactamente lo que quiere? Desde el referéndum hemos tenido elecciones locales y elecciones generales. Por qué no hacer como los suizos, y aprovechar esas elecciones para preguntar a la población una serie de preguntas que nos ayude a diseñar un Brexit que realmente refleje sus preocupaciones. Preguntas como:

  • ¿Desea usted que los productos británicos tengan que pagar aranceles para ser vendidos en Europa?
  • ¿Desea usted que los ciudadanos europeos no puedan trabajar libremente en el Reino Unido?
  • ¿Prefiere usted comerciar con China y Australia que con Europa?
  • ¿Desea usted que su salario sea más elevado?
  • ¿Desea usted fastidiar a Londres por abandonar a su suerte al resto del país?
  • ¿Desea usted romper el sistema que nos ha traído la crisis financiera y las políticas de austeridad?
  • ¿Desea usted utilizar las poquísimas oportunidades que le dan para decidir para decirle a los políticos que está hasta las narices de que las cosas no vayan bien?

¿Queremos democracia? ¿Queremos que el Pueblo decida? Pues hagámoslo bien. ¿Que podría pasar? ¿Que descubriéramos que lo que les pasa a los habitantes de pequeñas ciudades y zonas rurales están hartos de escuchar de sufrir austeridad mientras las élites viven en la abundancia? ¿Que el voto Brexit tenía poco que ver con la UE y mucho con la forma que este país ha sido gobernado durante los últimos 40 años? ¿Que la élite nacionalista de derechas ha utilizado las preocupaciones de la población para perseguir sus propios intereses? ¿Que la ironía del Brexit es que la gente votó para quejarse de una situación política, social y económica que con Brexit no hará más que agravarse?

A ver si va a resultar que los prepotentes no son los remainers por llamar ignorantes a los ignorantes, sino los brexiters, por utilizar su ignorancia para prometerles lo que es imposible cumplir.

#stopBrexit

#Brexit: tres meses

Hace tres meses desde el famoso referéndum. ¿Cuáles ha sido las consecuencias? ¿Que ha cambiado? La respuesta es “nada”. No ha pasado nada de nada.

Según la Oficina Nacional de Estadística, los datos muestran que el resultado del referéndum no ha tenido un gran efecto en la Economía: cierto que la Libra Esterlina se ha desplomado, pero los precios siguen igual, el precio de la vivienda sigue subiendo, la producción y la construcción continúan a niveles similares a los meses precedentes al referéndum y el consumo no se ha visto alterado. En resumen, que todo sigue igual.

Esto es importante porque la campaña para seguir en la UE “Remain” había advertido que salir de la UE generaría una catástrofe económica sin precedentes, y las encuestas tras el resultado mostraban un alto nivel de incertidumbre.

Pero ya ves, no ha pasado nada. Hasta la OCDE ha tenido que rectificar al alza su previsión de crecimiento para 2016 y 2017 tras haberla rebajado drásticamente tras el referéndum.

Así que hasta la BBC y The Guardian, han tenido que admitir que la recesión que se anunciaba no parece llegar, y que el país después del referéndum se parece mucho al país antes del referéndum. Y eso por no mencionar a The Telegraph, que desde el primer día viene diciendo que todos los que anunciaban catástrofes estaban equivocados.

El problema con todo esto es que realmente no ha pasado nada todavía. Cuando los “expertos” anunciaban que el país podría entrar en crisis, lo hacían basados en la promesa del Primer Ministro David Cameron que si ganaba “Leave” se ejecutaría inmediatamente el Artículo 50 del Tratado de la UE, iniciando formalmente el proceso de salida. Pero eso no ha sucedido. De hecho Cameron dimitió de inmediato y dejó la patata caliente para quien la quisiera. Y ahora el nuevo Primer Ministro Theresa May dice que ejecutarán en Artículo 50 cuando estén listos. Van ya tres meses y no parece que tengan intención alguna de hacerlo.

Es cierto que la Economía no ha sufrido ningún efecto, y que la confianza de la población sigue intacta: la mitad de la población está convencida que esto del Brexit va a ser para mejor, y la otra mitad está a la espera de ver qué decide el gobierno, con la esperanza que al final no va a haber Brexit.

En resumen, que Brexit no ha tenido ningún efecto porque todavía no ha sucedido. Para bien o para mal.

El otro tema interesante es una vez el gobierno lleve a cabo el mandato del referéndum, que va a hacer exactamente. Porque seguimos sin saber que es realmente lo que votó la gente.

Algunos políticos apuesta por un “soft Brexit”, lo que significa salir de la UE pero quedarse en el Mercado Único. Otros apuestan por un “Hard Brexit”, lo que significa romper relaciones por completo. Se cual sea la decisión tendrá un gran impacto en el modelo de Estado. Dicen que Brexit es lo que quiere la gente, pero Brexit puede ser muchas cosas. ¿Quien va a decidir cual es el Brexit que vamos a seguir?

Dada la total oposición de los Brexiters a cualquier tipo de referéndum o elecciones, parece que el gobierno va a decidir finalmente qué es lo que la gente quiere. Parece que el Pueblo Soberano ya ah opinado suficiente.

 

#Brexit: dos meses

Hace dos meses los electores británicos decidieron, por 52% a 48% abandonar la UE. Que sabemos ahora que no sabíamos entonces? Pues yo diría que nada.

Esta entrada la empecé para publicarla a las dos semanas del referéndum. Luego se convirtió en el artículo al més del referéndum. Y al final ha acabado siendo el artículo a dos meses del referéndum. La razón del retraso es que realmente nada estaba más claro que cuando se anunció el resultado. ¿Que ha cambiado? Nada.

Sabemos que tenemos Primer Ministro, y que el Partido Conservador ha detenido a tiempo su propio suicidio político. Y sabemos que el “Foreign Office” es ahora un monstruo de tres cabezas, una de las cuales es Boris Johnson, quien una vez más ha resurgido cuando todo el mundo daba su carrera política por acabada. Y ahí se acaba lo que sabemos.

No sabemos todavía si el Partido Laborista va a sobrevivir a su autodestrucción, ni cuando vamos a invocar el ya famoso Artículo 50, ni cual es el modelo de Estado que el gobierno propone post-Brexit. Ni siquiera sabemos lo que la gente votó al votar Brexit.

La victoriosa campaña “Leave” dice que el mandato político del referéndum es claro. Hay quienes piden un segundo referéndum basados en el argumento que la gente votó engañada. O elecciones anticipadas, ya que el Primer Ministro dimitió y es le corresponde al electorado escoger al nuevo Primer Ministro. Hay quienes piden un referéndum para votar las diferentes propuestas de relación con la UE. O que la propuesta final, una vez negociada con la UE se someta a referéndum.

Dicen los partidarios de Brexit que nada de eso es necesario. El mandato político es claro: Brexit. No importa que haya más interpretaciones sobre las causas del voto que días nublados en el verano británico. El Pueblo soberano ejerció su poder para decidir sobre su futuro. Y ahora ya no toca que lo haga de nuevo hasta las elecciones, en 2020.

Porque como ya nos dicen, el ajusto va a ser doloroso. Va a ser largo. Pero al final del túnel estaremos en un lugar mejor. A ver si también hace más sol.

¿Por que Gran Bretaña ha votado abandonar la UE?

Llegó el día. El electorado fué a votar y el resultado ha sido abandonar la UE. ¿Cómo hemos llegado a semejante resultado?

Escribía ayer unas horas antes de que cerraran las urnas que el resultado del referendum para abandonar la UE estaba en manos de la clase obrera. Viendo los resultados hoy se confirma que la clase obrera ha inclinado la balanza. De hecho ha sido la clase obrera, que vive en Inglaterra y Gales (no en Escocia o Irlanda del Norte), fuera de Londres, y mayor de 45 años.

Por qué han votado abandonar la UE. Los argumentos de fondo los puedes leer en el artículo de ayer, pero la razón fundamental es que esto es un voto de castigo.

Esa clase obrera inglesa se queja de que los políticos no solucionan sus problemas. Y durante toda la campaña han oído hablar a la mayoría de los políticos, el Banco de Inglaterra, las organizaciones empresariales, los sindicatos, la UE, la OCDE, el FMI, el Banco de Inglaterra, el presidente de Estados Unidos y de todos los países miembros de la UE, y un montón más de “expertos”, decirles que lo mejor es quedarse en la UE. Y precisamente por eso han votado lo contrario, para romper el sistema, para darle una buena patada en el culo a toda esa élite política y económica que los ha abandonado en su miseria.

Recordemos que los integrantes los políticos partidarios de Leave son Boris Johnson como abanderado de la rama euroescéptica del partido conservador, la rama más conservadora del partido, y Nigel Farrage, quien abandonó el partido conservador hace años porque consideraba que el partido no era suficientemente conservador.

Esos son los que la clase obrera (inglesa, fuera de Londres, mayor de 45 años) ha convertido en sus portavoces.

¿Por qué?

Porque han hecho algo que el resto no han hecho: han escuchado sus quejas y les han dicho que las solucionarán: acabar con la inmigración, una subida de salarios, mejora en las infrastructures, mejora en la sanidad pública, mejora de la economía gracias a comerciar con todo el mundo, no sólo con la UE.

Hace una semana recibí un panfleto en casa que UK le da 300 millones de libras al año, suficiente para construir un hospital a la semana.

Horas después del anuncio de los resultados Farrage ya ha dicho que ellos nunca prometieron que los 300 millones irían a la sanidad pública. De hecho los políticos de Leave quieren reducir el tamaño de la Sanidad pública (algo que está en el programa electoral del UKIP).

Esa es la primera promesa que no se va a cumplir. La siguiente va a ser la de seguir comerciando con la UE o la de detener la inmigración. Porque un tratado de libre comercio con la UE requiere libertad de movimientos de personas. O sea que una de las dos promesas es mentira.

Porque la campaña “Leave” no quiere subir salarios, ni invertir en Sanidad, o infraestructuras, o en garantizar pensiones. Eso es precisamente lo opuesto a lo que quieren. Ellos lo que quieren es “take back control”, como decía su eslogan. Pero para ellos. Los políticos de “Leave” son los neo-Thatcherites.

El hecho que UK sea uno de los países de la UE con mayor diferencia entre ricos y pobres no es culpa de la UE. Es culpa de las políticas de UK de los últimos 40 años.

Esperemos que los que han votado “Leave” sean conscientes de ello.