Dicen que el DÃa y la Noche son dos enamorados sentenciados a vivir separados para siempre. Solamente en los dÃas claros, el DÃa y la Noche pueden estar juntos por un instante, pero es instante parece ser eterno.
No es corriente que Londres pueda presenciar tan mágico momento, puesto que las nubes cubren en cielo la mayorÃa de dÃas. Pero en ocasiones, el cielo es limpio y, a pesar del frÃo, la gente sale a pasear, y los edificios lucen su mejor aspecto.
El sol de atardecer ilumina las tÃpicas cabinas de teléfonos rojas como si tuvieran luz propia.
Ese color rojo se apodera de la ciudad, cambiando sus tonos frÃos por la calidez del atardecer.
Cuando el dÃa llega a su fin, los tonos cálidos son substituidos por la oscuridad que lo cubre todo, y la ciudad es ocupada por las sombras.
Cuando la Noche ha tomado la ciudad y el DÃa se resiste en marcharse, los dos amantes se encuentran por un instante.
El cielo está en llamas, el rÃo se tiñe de rojo, parece que todo se detiene. La Noche y el DÃa se encuentran por un instante, pero en ese instante el Tiempo no existe.
Los tonos rojos desaparecen. El DÃa emprende su camino y la Noche se adueña del cielo. Sólo algunas luces recuerdan el atardecer, que pronto será noche cerrada.
El resto de fotografÃas el en set de flickr aquÃ.












