No descubro nada si digo que a veces se te pega una canción y la vas cantando todo el dÃa, sin razón aparente. Es algo comúnmente conocido. El problema es que hay situaciones en que la canción no se te pega, sino que vive en ti, a forma de parásito.
Dentro de la categorÃa de “canciones pegajosas” podrÃamos incluir las canciones de ABBA. Lo tienen todo: melodÃas sencillas, letras fáciles, y están siempre presentes en fiestas, radios, hilos musicales, taxis, lo que sea. Quien no ha ido musitando “Chiquitita” o “Dancing Queen”.
En muchos casos la canción ni siquiera te gusta. Simplemente se te pega y te das cuenta que la vas cantando cuando alguien se te queda mirando fijamente. Pero no es un drama. La canción acaba marchándose de la misma forma que llegó.
Pero hay veces que eso no sucede. La canción queda atrapada en tu cerebro, se agarra como sanguijuela en época de vacas flacas. Hay algo que una y otra vez la refresca y te impide olvidarla. Si crees que estoy exagerando, que no hay para tanto, es que tu no te encuentras en mi situación.
Esto es lo que veo cada dÃa, dos veces:
uouououo Waterloo…

