En el metro de Londres las embarazadas llevan distintivo

El complemento indispensable en la imagen de toda futura mamá en Londres es la chapa de “bebé a bordo”. Si no sabes por qué es imprescindible, es que no conoces uno de los rasgos más característicos de la cultura inglesa.

La buena educación es algo fundamental en Inglaterra. Es la base de lo que se conoce como “gentleman”. Y todo “gentleman” que merezca ser llamado así, al ver a una mujer embarazada se va a levantar de inmediato para cederle su asiento.

Pero hay algo que es todavía más importante que ser educado. Se trata de evitar situaciones embarazosas.

Tomemos por ejemplo a John, un “gentleman” londinense. Son las siete y media de la mañana y John está sentado en un tren de la Picadilly line leyendo las noticias en su dispositivo móvil. El tren se detiene y por la puerta aparece una mujer de barriga voluminosa. En un instante John se levanta de su asiento, se dirige a la mujer y le dice educadamente “please, take my seat”.

John ha mostrado su educación, esa que hace del mundo un lugar mejor. Pero hay un problema: la mujer no está embarazada. Al cederle su asiento lo que ha hecho no ha sido ser educado, sino simplemente llamarle “gorda”. Delante de todo el vagón lleno de “commuters”.

John no ha dicho que haya cedido su asiento porque la mujer tenga barriga, pero es tan claro que todo el mundo lo ha entendido así. La mujer ha sido insultada, John ha sido grosero y el vagón entero siente vergüenza. Es lo que podríamos llamar una situación embarazosa (el juego de palabras no es intencionado).

El inglés típico hará lo que sea para evitar una situación embarazosa, incluso si eso significa sacrificar la buena educación.

La consecuencia es que cuando una embarazada entra en el metro de repente todo el mundo está interesadísimo en su teléfono movil, en su periódico o le agarra un repentino ataque de sueño. Eso provoca una situación embarazosa: todo el mundo siente que la mujer está embarazada, pero nadie se atreve a dar el primer paso. Así que para evitar una situación embarazosa se crea otra situación embarazosa. Es catch 22.

¿Cómo asegurarse que la mujer está embarazada para poder tomar la decisión correcta?

La solución es que la embarazada se identifique como tal: la chapa del “baby on board”.

Baby on board batch

“Baby on board” significa “bebé a bordo”, como esos cartelitos en los coches. Al llevar la chapa bien visible, todo el que las vea podrá ser un “gentleman” sin miedo a generar ninguna situación embarazosa.

Es más, como las pre-mamás están orgullosas de serlo, se ponen la chapa incluso antes de que nadie puede intuir que están embarazadas, dando aún más oportunidades a los “gentlemen” para mostrar su galantería.

Pero cuidado: si el “gentleman” le ofrece el asiento a la embarazada y ella lo rechaza el “gentleman” puede ofenderse, creando otra situación embarazosa. Así que si es tu caso y alguien te ofrece un asiento, te sientas, aunque te bajes en la parada siguiente. Si llevas la chapa debes aceptar todas las muestras de educación con una sonrisa. Todo sea por evitar situaciones embarazosas.

Lo único que me queda por decir es que estas chapas no se consiguen en tiendas, de hecho ni siquiera se paga por ellas. Transport for London, la autoridad del transporte en Londres las envía gratis a las pre-mamás que lo solicitan. Aquí puedes ver cómo conseguir una si estás embarazada.

El parque de la barrera del Támesis

Gran parte de la zona central de Londres podría acabar sumergida bajo las aguas del Támesis. Si no fuera porque la defiende una maravilla de la ingeniería.

Thames Barrier VII

Era 5 de Diciembre de 2013. El Reino Unido estaba soportando una de las mayores tormentas de los últimos cincuenta años. Los fuertes vientos que descendían por el Mar del Norte empujaban el agua contra la costa Este inglesa. Y eso ponía a Londres en peligro.

Parte del río Támesis es un “tidal river”. Eso significa que la marea empuja agua de mar contra el cabal del río. Concretamente el agua de mar se remonta 100 de los 340 Km del Támesis, hasta Teddington, atravesando Londres. Esto ocurre dos veces al día. La marea alta trae las aguas fangosas del estuario, y al retirarse deja paso al caudal limpio que viene de la parte alta del río.

El cinco de Diciembre de 2013 partes de la costa Este estaban viendo las mayores subidas del nivel del mar desde 1953. La combinación de la tormenta y la marea levantó el nivel del mar un metro por encima del nivel habitual en el estuario del Támesis, y se dirigía hacia Londres en la oscuridad de la noche. Al paso por Londres el Támesis está enlatado por los diques construidos a cada orilla, con lo que un metro en el estuario podrían ser varios metros en Londres amenazando con desbordarse como pasó en las desastrosas inundaciones de 1953.

Pero al llegar a Woolich, al Este de Londres, la marea se encontró bloqueada por la imponente Barrera del Támesis, una maravilla de la ingeniería con compuertas de acero que se cierran para controlar los caprichos del río. La Barrera del Támesis había salvado Londres. Fue la primera de 50 veces en que la barrera se cerró en el Invierno 2013-2014, el mayor número desde su construcción. En Febrero se cerró 20 mareas consecutivas, el mayor número consecutivo. Se cerró más veces en Febrero (28 cierres) que en ningún otro invierno entero. El 20 de Febrero el volumen de agua empujado por la marea al pasar por Londres fue el mayor desde la construcción de la barrera, y el 5 de Diciembre fue la subida más elevada en metros.

En el Invierno récord de 2013-2014 la Barrera del Támesis evitó que Londres quedara bajo las aguas.

Thames Barrier III

Te preguntarás quienes fueron los genios que decidieron poner la ciudad en un lugar tan peligroso. Fueron los romanos, y ellos eran ciertamente unos genios en escoger lugares. Ellos escogieron el lugar donde hoy está el London Bridge para construir el primer puente sobre el Támesis porque era el lugar menos profundo, la orilla Norte estaba ligeramente elevada con lo que podían construir un fuerte protegido del río.

Thames Barrier II

Pero con el tiempo Londres se ha expandido al sur, una zona de marismas facilmente inundable, al Este, donde el terreno es tan plano que el río hace un enorme meandro, y a Westminster, una zona de islas atravesada por pequeños ríos. Eso significa que Londres tiene una gran superficie inundable. Si te fijas en el plano, la City, el lugar original que los romanos escogieron, es casi el único lugar a orillas del río que no es inundable.

En 1953 una gran inundación provocada por el desbordamiento del Támesis encendió la alarma: Londres era vulnerable. La famosa canción de The Clash “London Calling” de 1979 recoge la preocupación de la gente en uno de sus versos: “London is drawning and I live by the river” (Londres se ahoga).

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En 1974 se decidió construir la Barrera del Támesis para proteger Londres, y entró en funcionamiento en 1982. Desde entonces el Invierno de 2013-2014 ha sido con diferencia el que ha habido más uso de la barrera.

Thames Barrier I

El parque de la Barrera del Támesis está junto a la Barrera, en la orilla Norte. No se puede comparar con los grandes parques de Londres. Es más bien pequeñito, con una buena selección de flores, como es habitual en los parques ingleses, y mucha hierba para que niños y no tan niños jueguen.

Thames Barrier V

Llegar no es fácil. Está muy al Este de Londres, casi llegando al City Airport, y se accede con coche o DLR (parada de Ponton Dock). Pero vale la pena que te acerques si te gustan los paisajes post-industriales. En la lejanía todavía se puede ver una antigua fábrica de papel. Y esta zona está en proceso de recuperación, con el aeropuerto, el centro de Exibiciones Excel y pronto un nuevo túnel bajo el Támesis.

Thames Barrier VI

Y por supuesto, vale la pena para disfrutar de las vistas sobre el río y la imponente mirada de la Barrera del Támesis, la impresionante obra de ingeniería que protege Londres.

Thames Barrier IV

Empieza la peregrinación hacia el sol

Cada año, miles de ingleses se preparan para un viaje fascinante que les lleva miles de millas al sur en busca de un objetivo mítico: el sol.

Los ingleses están acostumbrados a largos y oscuros inviernos, inmersos en niebla, nubes y una lluvia sutil, silenciosa, triste. Dicen que el Invierno inglés no es una estación, es un estado de ánimo.

Cuando finalmente los días se alargan, la hora cambia al “British Summer Time” (BST). El BST es algo así como una provocación. Por qué llamarle “Summer” (Verano) si cambian la hora en Marzo, que es Primavera. Y lo peor de todo es que al decir Verano, a uno le viene a la memoria sol y calor. Pero aquí tenemos suerte si tenemos un par de semanas superando los veinte grados. Aunque quizás el nombre si es adecuado: British Summer.

Pero en otras latitudes si hay sol y calor. Incluso en Primavera. Por eso los ingleses se preparan para un viaje místico en busca del sol y el calor prometidos.

Hay muchos destinos a escoger, como Malta, Croacia, la Capadocia… Pero el destino preferido de los ingleses para ir de vacaciones es España.

Uno de los lugares en España es un lugar al que ellos llaman “Aibiza”. Ese lugar es evidemntemente Ibiza, la isla del Mediterráneo. Cuando los ingleses se refieren a ella pasa algo muy curioso.

Los ingleses no son muy dados a aprender lenguas extranjeras. Si todo el mundo se molesta en hablar en Inglés, y ellos ya lo hablan, ¿qué necesidad hay de aprender otro idioma? Pero en el caso de Ibiza hacen un extraordinario esfuerzo para pronunciarlo en lo que ellos creen es la forma local. Así sale una extraña mezcla en que pronuncian la “Z” de forma más o menos similar a como se haría en español, mientras que la “I” inicial la pronuncian de forma típicamente inglesa, como en “island”, que se pronuncia “aisland”.

La mayoría de ingleses que viajan a “Aibiza” son jóvenes en busca de sol, playa y las míticas discotecas. Todos ellos vuelven contando historias de discotecas con precios desorbitantes que de aguna manera no consiguen detener su necesidad de entrar. Y eso por no hablar de las bebidas que igualmente consumen.

Pocos cuentan algo sobre los encantadores pueblos de casas blancas, los remansos de paz, las calas escondidas, las impresionantes puestas de sol… “Aibiza” es el templo de las discotecas de calidad con alguna incursión a la playa (a menudo para dormir).

Hay otros destinos con calor y sol, pero no son “Aibiza”.

Visitando Andalucía – Introducción

España está de moda en Londres: el clima, la cultura, la comida, los paisajes. Con el tiempo que llevo en Londres ya hay mucha gente que me ha dicho que me he convertido en inglés. Así que me pregunté ¿cómo verá un inglés Andalucía?

A nadie se le escapa que para una cantidad importante de la población inglesa Andalucía es sol, playa, borrachera y resaca. De hecho muchos se sorprenden al saber que en algunas partes del país no hay playa, que nieva, o que algunos de los lugares se parecen más al típico paisaje inglés que la mismísima inglaterra.

Ignorantes hay en todas partes. Los ingleses no tienen la exclusiva. Pero no estoy aquí para hablar de ellos. Hay una gran parte de la población que tiene curiosidad por descubrir los placeres que el mundo puede ofrecer.

España goza hoy en día en Londres de una gran reputación en cuanto a su cultura e historia. Por eso se está convirtiendo en un destino turístico para londinenses que buscan algo más que playa y borracheras baratas.

Yo ya soy un inglés de pleno derecho después de mis años en Londres y soy capaz de ver mi propio país con los ojos de un extranjero. Así que me puse mi gorra, mi camiseta de colores, pantalones cortos, alpargatas, calcetines blancos y cámara de fotos y me puse en ruta hacia Andalucía.

Mi destino iba a ser Córdoba, Sevilla, Granada y Málaga. Me hubiera gustado visitar Cádiz y Huelva, pero el tiempo no daba para más, así que tuve que dejar esos dos destinos para una fecha en el futuro.

Evidentemente me fui con mis ideas preconcebidas, esas que nos repiten en los medios de comunicación sobre que los españoles se pasan el día durmiendo la siesta, que van bebiendo sangría todo el día o que si están en crisis es porque no tienen disciplina.

¿Qué encontré por tierras andaluzas? ¿Confirmé mis ideas preconcebidas inglesas o me sedujo el cruce de culturas entre el norte y el sur?

No tardarás mucho en comprobarlo. La semana que viene el primer capítulo.

El cementerio de “Cross Bones”

Londres tiene muchos rincones sorprendentes. Uno de ellos es un cementerio junto al Borough Market. Un cementerio que no tiene nada de corriente.

Esta es la entrada a la Red Cross Street, vista desde Union Street, en el barrio londinense de Southwark. Una calle sin nada que atraiga la atención.

Según se entra, a mano izquierda, hay un solar cerrado por una valla de madera y otra de metal, todo de lo más corriente. Pero este solar no tiene nada de corriente.

Al acercarte a la valla algo te llama la atención: está cubierta por todo tipo de amuletos, mensajes, juguetes infantiles, lazos… Y en el centro de todo, una placa dedicada a “The Outcast Dead RIP” (Los muertos marginados, Descansen En Paz).

La autoridad del transporte de Londres (TFL) es la propietaria del lugar. A principios de los años 90 quisieron hacer un acceso para la Jubilee line, que corre justo por debajo. Se sabía que el lugar había sido utilizado por más de 600 años como cementerio. En las excavaciones que llevaron a cabo, aparte de una enorme fosa común, encontraron 148 tumbas, mayoritariamente de bebés recién nacidos, niños menores de una año y mujeres.

Para entender el origen hay que remontarse a la Edad Media. Por aquel entonces el barrio de Southwark era una población independiente de Londres que había surgido al sur del Puente de Londres. Esta zona no dependía de Londres sinó del Obispo de Winchester, cuyo obispado estaba algunas millas al Sur. En contraste con la City de Londres, las leyes aquí eran, por así decirlo, algo más laxas. Se convirtió en el lugar perfecto para ladrones, jugadores, prostitutas, actores y otras gentes de mala reputación.

Al Obispo todo esto ya le iba bien y se llenaba el bolsillo cobrando impuestos. El Borough Market era uno de los negocios más prósperos del lugar. Otro era la prostitución.

Pensarás que al Obispo eso de tener el oficio más antiguo del mundo en su obispado no le hacía ninguna gracia. Al contrario. No sólo permitía la prostitución sino que además cobraba impuestos a los burdeles. A las prostitutas que trabajaban en Borough se las llamaba “Winchester Geese” (las gansas del obispo de Winchester).

Cobrarles impuestos era una cosa, pero ir al Cielo era otra muy distinta. Las prostitutas eran pecadoras, y como tales no tenían derecho a un entierro cristiano. Al morir eran echadas sin contemplaciones en una fosa común en tierra no consagrada para que sus almas se pudrieran en el infierno durante toda la Eternidad junto con otros marginados. Y ahí terminaban también sus hijos quienes habiendo nacido en semejante situación y dadas las miserables condiciones higiénicas de la zona, tenían muy pocas posibilidades de sobrevivir.

Cuando TFL intentó construir en la zona se levantó una campaña ciudadana para proteger el lugar. Se convirtió en un lugar simbólico para los marginados, las víctimas de la sociedad, aquellos que son usados y luego abandonados, y sobretodo en un lugar de reivindicación de la figura de la mujer. Cada día 23 se celebra una vigilia en memoria de las almas allí enterradas.

¿Qué hay de cierto en todo esto? Numerosos historiadores rechazan la idea que esta fuera una fosa común sin consagrar, y que sea el lugar donde descansan los huesos de las “Winchester Geese” o de los hijos que tuvieron y que no pudieron sobrevivir haber nacido en semejantes condiciones. Los hechos son que este era un lugar utilizado por la Parroquia de St. Saviour como espacio extra para enterrar a los muertos que no enterraban en el cementerio oficial. Y que esta era la parroquia donde estaba el palacio del Obispo de Winchester. Y que en las excavaciones encontraron cuerpos amontonados unos sobre otros, confirmando la razón de su cierre en 1853: el lugar estaba saturado de cadáveres (literalmente).

¿Hechos o leyenda? La construcción en el solar está completamente parada, y hay mucha gente que va a seguir luchando por hacer conservar este lugar como símbolo de la discriminación de la Mujer en la Sociedad. Creerlo o no, depende de ti.

Cuánto cuesta una casa en Londres

El precio medio de una vivienda en Londres es 450.000 libras. ¿Te parece mucho dinero? De hecho es mucho dinero. Pero claro, eso es de media, y ya sabemos que las estadísticas pueden conducir a error. Entremos en detalles.

El pasado mes de Diciembre de 2013 el precio medio de la vivienda en el Reino Unido llegó a la simbólica cifra de 250.000 libras, según la Oficina Nacional de Estadísticas. Un cuarto de millón. La prensa lo recogió con algunos artículos.

Lo que esa cifra esconde es que el precio medio de una vivienda en Londres es 450.000 libras. Casi medio millón. Si habías escuchado alguna vez que en Londres todo es más caro, aquí tienes la prueba. De hecho hace unos días estaba viendo un programa de TV en el que mostraban una casa adosada de tres habitaciones en Belfast por menos de 200.000 libras. Por ese precio en Londres te puedes comprar una vivienda donde para ir de la cocina al baño no hace falta más que dar media vuelta. Es lo que tienen los precios medios. Veamos por ejemplo los precios medios por región.

Como puedes ver en el gráfico los precios en Londres son estratosféricos comparados con el resto del país. Aquí puedes ver cómo se han disparado en cuestión de unos pocos años.

 

Y si la cosa sigue así (y nada indica que vaya a cambiar) en unos pocos meses el precio medio de la vivienda en Londres será medio millón de Libras.

Todo eso son precios medios, y evidentemente las grandes mansiones en Chelsea suben el precio medio. Pero yo te puedo asegurar que por menos de 300.000 libras no vas a encontrar una vivienda de dos habitaciones. Aquí tienes los precios medios por tipo de vivienda en Londres (este gráfico no es de Diciembre 2012 sino del año entero, por eso el promedio está por debajo de 450.000 libras).

El precio de la vivienda es uno de los temas estrella en Londres últimamente, y el gobierno, siempre atento a las necesidades del ciudadano, ha puesto una solución: hipotecas parcialmente garantizadas.

Significa que si encuentras una casa que te gusta pero no puedes permitirte el 20% de entrada que el banco te pide para concederte una hipoteca, el gobierno te la garantiza, con lo que sólo hace falta que aportes un 5%. Así ahora todo el mundo puede ofrecer más dinero.

Inexplicablemente la solución no ha funcionado y los precios siguen disparados.

Así que hay un montón de gente dando su opinión de por qué los precios están tan altos.

Unos dicen que es porque millonarios extranjeros están comprando vivienda en Londres, presionando los precios al alza. El alcalde de Londres se ha sumado a este grupo, curiosamente anunciándolo en un discurso en el MIPIM de Cannes, la feria de inversión inmobiliaria más importante del mundo donde ha ido a promocionar Londres como destino de inversión inmobiliaria.

Como no podría ser de otra manera, un determinado grupo de gente, los de siempre, le han echado la culpa a la inmigración, porque parece que echarle la culpa a los que vienen “a quitarnos el trabajo” siempre tiene buena audiencia. Su solución es, evidentemente, echar a los extranjeros.

Otros dicen que Londres es una ciudad poco densa. En los suburbios la mayoría de casas son como mucho de tres pisos. Dicen que hay que construir unos cuantos pisos más para aumentar la densidad, como en las ciudades del continente.

El partido laborista ha propuesto construir ciudades-jardín en los alrededores de Londres. Y también las infraestructuras que necesitarían. Es una buena idea, teniendo en cuenta que nos sobra el dinero.

Los capitalistas más recalcitrantes han encontrado a su culpable en la regulación. Porque Londres está rodeado de el “green belt”, el cinturón verde. Se trata de una zona no urbanizable para evitar que Londres se expanda como una mancha de aceite. Y ellos precisamente proponen abolir la green belt, para que Londres pueda expandirse.

Y todos tienen razón. Algunos más que otros. Pero ¿nos vamos a poner de acuerdo en quien? Y de mientras los precios siguen subiendo. ¿Alguien ha dicho medio millón?

 

 

Expresiones útiles en inglés: awesome

Aunque este blog trata del inglés de Inglaterra, hay una palabra típicamente americana que se está colando en el vocabulario de Londres y está generando una contradicción cultural. Se trata de la palabra “awesome”.

Canary Wharf is awesome

Canary Wharf es lo más parecido a New York que hay en Londres, y es awesome.

La palabra “awesome” viene de “awe”, cuyo significado está en algún lugar entre sorprendente y terrorífico. Por ejemplo si estás contemplando una tormenta con rayos y truenos se podría decir que estás “watching in awe”. La tormenta es impresionante y te produce a la vez temor y asombro.

La expresión “in awe” o “to produce awe” es muy británica. Pero el adjetivo “awesome”, que es un derivado de “awe” es muy frecuente en el inglés americano.

Con la influencia de la televisión y el cine americanos, y ese ambiente de la City a menudo similar al de Wall Street la palabra “awesome” parece haber cruzado el charco. Cada vez se escucha más en Londres.

Y eso es por lo menos, chocante.

“Awesome” es un superlativo. Es algo así como “espectacular”, “impresionante”, “impactante”, “fantástico”. Es decir que se utiliza para describir cosas extremas. Y aquí es donde viene la contradicción, porque para un inglés no es normal utilizar superlativos. De hecho utilizar un superlativo es lo opuesto a normal. Si le preguntas a un inglés cómo está nunca te dirá “fantástico”. Si le preguntas que le ha parecido la película nunca te dirá “excepcional”. A los ingleses les gusta mantener la compostura. Las demostraciones efusivas de emociones las hacen sólo cuando es imprescindible. Y eso significa casi nunca.

Los americanos en cambio son más dados a gritar, a abrazarse, a aplaudir y silbar y hacer sonoras demostraciones de aprobación o de desacuerdo. Es comprensible que en su vocabulario la palabra “awesome” aparezca a menudo.

Y es esa cultura americana que está invadiendo Londres la que ha traído la palabra “awesome”.

Puedes utilizarla en casi cualquier contexto, como pasa con “cool“. ¿Qué te ha parecido la película? Awesome. Vamos a ir a la playa: “awesome”. Me he comprando unos zapatos nuevos: “awesome”. Un señor me ha cedido el paso en el metro: “awesome”. Es una delicia de palabra. Sirve para todo. Y sobretodo, cuando la pronuncies no olvides acompañarla con un tono de voz y un lenguaje corporal que dé a entender que lo que te acaban de contar es lo mejor que le ha sucedido a la Humanidad desde la invención del pan de molde.

Pero hay que ir con cuidado. Si la pronuncias en según que compañía te puede ganar algunas caras de desaprobación. No hay nada que a los ingleses les moleste más que ver su idioma barbarizado con importaciones de baja calidad originarias de sus primos americanos.

Por eso es imprescindible que sepas el significado y el uso de la palabra “awesome”, y que forme parte de tu vocabulario inglés. Pero debes escoger cuando usarla con sabiduría: a veces te puede ganar expresiones de admiración, y otras ponerte en la lista negra. La elección puede ser difícil.

 

Un Mundo Perplejo cumple ocho años

Hoy es el día del año en que en vez de contarte lo que pasa en Londres o enseñarte a usar nuevas palabras en inglés me dedico a mirarme el ombligo. Porque hoy es el aniversario de la creación de Un Mundo Perplejo. El octavo.

En estos doce últimos meses he publicado menos artículos que en ningún otro año: solamente 34. Ni siquiera uno por semana. Lejos quedan aquellos días en que consideraba dos artículos por semana el mínimo más mínimo.

Pero tengo una buena excusa. Allá por el mes de Mayo tuve un hijo, Londoner. No es que me viniera de sorpresa. Ya hacía unos meses que lo sabía, pero aún así, de todas las experiencias que he vivido en Londres, esta ha sido con muchísima diferencia la que ha cambiado más cosas de mi vida. Y claro, el tiempo que dedicaba antes a escribir, lo dedico ahora a dar de comer al niño, bañarlo cambiarle los pañales, ponerlo a dormir… No lo hago sólo. La mayoría de las cosas las hace la madre, que es una santa, pero a mi me toca hacerlo cuando llego a casa. Y con mucho gusto.

En resumen, que las nuevas secciones planeadas no han acabado de salir a la luz, y las antiguas están saliendo a trompicones.

Pero bueno, el blog entra en su noveno año con más ideas que nunca. Al fin y al cabo esto es Londres: sólo hace falta mirar alrededor para tener ideas sobre nuevos artículos.

Así que mantente a la escucha, porque el noveno año va a ser el mejor de Un Mundo Perplejo hasta la fecha.

Y sobretodo, gracias por estar ahí.

Que es la Igualdad

Boris, el alcalde de Londres, se ha metido en un lío de nuevo. Esta vez lo ha hecho hablando sobre desigualdad económica. Pero realmente, ¿qué es la igualdad?

Hace unos días* toda la prensa británica publicaba artículos sobre un discurso del alcalde de Londres Boris Johnson. En él había dicho que la avaricia es buena, que si los pobres son pobres es porque son tontos. Incluso había dicho que la Igualdad no es deseable.

Lo de la desigualdad es un tema de lo más actual. Parece que los ricos son cada vez más ricos, y los demás cada vez más pobres. La desigualdad crece en todo el mundo y los economistas están empezando a preocuparse. Algunos medios han vitoreado el discurso de Boris y otros, la mayoría, lo han criticado duramente. Incluso los políticos se han metido en la pomada. La oposición le ha llamado elitista e incluso el Primer Ministro, que es de su mismo partido, se ha distanciado de sus palabras.

En su defensa, Boris utilizó la típica excusa de quien tira la piedra y esconde la mano: dijo que sus palabras se habían malintepretado, que se habían sacado de contexto. Mi decepción cuando dediqué unos minutos a leer el discurso es que efectivamente, sus palabras se habían sacado de contexto (aquí puedes leer y ver el discurso, y aquí puedes verlo).

Resulta que Boris nunca se identificó con Gordon Gekko en la película “Wall Street” diciendo “Greed is Good”. Tampoco justificó la desigualdad basado en la inteligencia, sino todo lo contrario.

La frase que todo el mundo comenta es (la traducción es mía): “es ciertamente relevante en una conversación sobre igualdad, que 16% de nuestra especie tiene un coeficiente intelectual por debajo de 85, y que alrededor de un 2% lo tiene por encima de 130. Cuanto más agites el paquete, más fácil será para algunos cereales llegar hasta arriba“.

En una de sus típicas metáforas está comparando a gente con cereales, y dice que si agitamos bien el paquete los más listos llegarán arriba. Esto es lo que la gran mayoría de medios y políticos, a favor o en contra han intepretado como que Boris cree que hay gente demasiado estúpida (palabras del Daily Mail) para llegar arriba, y que eso le parece bien.

Poco después añadió: ”La diferencia de ingresos entre los cereales de arriba y los cereales de abajo es cada vez más grande”.

Más adelante en el discurso dijo una frase que parece haber pasado más desapercibida: “Deberíamos tolerar esta diferencia de riqueza solamente si se cumplen dos condiciones: una, que ayudemos a aquellos que realmente no pueden competir; y dos, que demos oportunidades a aquellos que pueden.”

Esto da un giro a la historia. Resulta que Boris no está justificando que los listos tengan más dinero y que los no tan listos se fastidien. Él dice que hay una serie de gente que son más listos que otros. Esos deben tener oportunidades para llegar arriba, sean quienes sean. Está a favor de la movilidad social y en contra de las élites. Es lo que llaman libertad económica. Más tarde en el discurso argumenta que la mejor forma de dar oportunidades es garantizar una educación de calidad para que todos puedan desarrollar sus talentos, y para que no sean los de siempre los que estén arriba.

Respecto a los que no pueden competir para llegar arriba porque no han nacido con tanta inteligencia, Boris dice que hay que ayudarlos.

También dice que no cree en la igualdad económica. Es decir, que no cree en que todo el mundo tenga que tener exactamente lo mismo. De hecho incluso Lenin, creía que es necesario permitir que la gente pueda tener más cosas si trabaja más.

La igualdad absoluta es imposible, tal como dijo Boris. Cierta desigualdad es necesaria. Pero esa desigualdad debe venir por el esfuerzo individual, no por haber nacido rico.

Y los que por mucho que se esfuercen no puedan ganar más porque su inteligencia les limita, esos necesitan que el Estado les ayude.

Y ese debería haber sido el debate que los medios deberían haber empezado. ¿Cuánta desigualdad es aceptable? ¿Qué hay que hacer para que los que nacen en una familia pobre tengan todas las oportunidades para salir de la pobreza? ¿Cómo ayudamos a los que no pueden competir? ¿Les damos dinero? ¿Les pagamos lo imprescindible como la sanidad, la vivienda, la educación? ¿Les dejamos exentos de pagar impuestos?

Pero parece que nadie se molestó en leer el discurso entero. O quizás sus oponentes vieron una forma rápida de criticarle. ¿Pero incluso los miembros de su partido?

Un columnista del semanario The Economist publicó una teoría interesante. Decía que su propio partido se distanció de sus palabras porque ellos son parte del “establishment”, la élite. Son ellos quienes menos quieren que cualquier hijo de vecino pueda optar a los mejores trabajos. Son ellos los más interesados en que no haya movilidad social.

No hay que engañarse: Boris es parte de ese “establishment” también. Así que todo es un poco confuso. Pero no deja de ser curioso que con la cantidad de opiniones polémicas que había en ese discurso, la mayoría de gente haya decidido ridiculizar precisamente una de las pocas partes interesantes. Y que prefirieran sacar de contexto sus palabras en vez de aprovechar para discutir la mismísima base de nuestro sistema económico y social.

Pero qué más da. Por lo menos nos hemos pegado unas risas.

Extranjero por Madrid

Hace unos días, y totalmente de improviso tuve la oportunidad de dar un paseo por Madrid, entre una reunión de trabajo y el avión que me devolvía a Londres. Estos son los puntos de vista de un extranjero en Londres.

Primero de todo, hablar del transporte. En Madrid los taxis no son negros como en Londres, son blancos y tienen una banda roja como la banda de una Miss.

Los autobuses sólo tienen un piso, y son de color azul.

El “underground”, que no pude visitar, tiene un logo romboide y se llama “metro.

Uno de los edificios más conocidos es la llamada “Puerta de Alcalá”, que recibe al viajero. Desgraciadamente, a pesar de ser una puerta, hay que ir alrededor, en vez de pasar a través.

Siguiendo con monumentos en plena calle, también está la Cibeles, diosa romana, o griega (para los que vivimos en UK todos estos dioses son un poco lo mismo). Aquí la puedes ver engalanada de fiesta con banderas por doquier.

Junto a la Cibeles está el Banco de España, que es como el Banco de Inglaterra pero ya no tienen la maquinita de hacer dinero porque ahora está en algún lugar de Europa.

Este edificio tan imponente es donde estaba la maquinita. Ahora parece que siguen haciendo dinero, pero el Banco de España ya no decide cuanto.

Madrid tiene su zona de cines y teatros, algo así como el West End, donde curiosamente hay la mayoría de los musicales que hay en el West End, como el Rey León.

Uno de los pasatiempos preferidos de los madrileños son los atascos.

Aunque lo que realmente les gusta es hacer la siesta. En UK sabemos que los españoles se pasan el día haciendo la siesta. Por eso me sorprendió ver a tanta gente de un lado para otro, como si realmente estuvieran haciendo algo de provecho. Como eso no cuadraba con mis prejuicios, asumí que eran extranjeros.

Lo que si que encontré tal como esperaba fueron sus terrazas en la calle, donde te puedes proteger del sol descansando departiendo con amigos y incluso con extraños (he oído decir que los españoles son capaces de hablar con gente que no conocen algo totalmente anormal para un inglés). Hay que admitir que podría acostumbrarme a esas terrazas, incluso si un tipo intenta conversar conmigo.

El sol es tan intenso que el ayuntamiento ha tenido que poner parasoles al más puro estilo de los zocos del norte de África. Es como ir de viaje sin moverse de la ciudad.

Y ya que hablamos de África, decir que a los madrileños les encanta la arquitectura árabe, a la que dedican uno de sus edificios más emblemáticos y más espectaculares. Como inglés, debo criticar duramente el asesinato a sangre fría de un animal. Y eso es lo que voy a mantener, porque en Inglaterra somos grandes defensores de los derechos de los animales. Pero secretamente te contaré que el drama, la sangre, la música, el rujido de la muchedumbre, Carmen, el torero, todo tiene un atractivo perverso, que evidentemente nunca voy a aceptar en público.

En una visita a Madrid no puede faltar visitar el parque del retiro, que contrario a su nombre, no es sólo para gente jubilada.

Y qué decir de su plaza mayor, la Puerta del Sol, donde los madrileños reciben el año nuevo, y que el resto del año parece estar llena de gente disfrazada de personajes de dibujos animados y otras que compran oro.

En resumen, una ciudad interesante, que bien merece una visita y que desgraciadamente se empeña en echar por tierra los prejuicios británicos. Lástima, con lo divertidos que son los prejuicios.