El arte de España visto desde la BBC

La BBC es un referente mundial en cuanto a documentales, así que al ver en la programación que iban a emitir una serie documental llamada “El Arte de España”, las expectativas eran muy altas. Y la verdad es que no defraudó.

Durante el tiempo que he estado en Londres he tenido ocasión de ver grandes documentales sobre arte explicados de forma amena en el inconfundible estilo de la BBC. Porque un documental sobre arte no tiene que ser una insufrible sucesión de cuadros, estatuas y edificios con música para dormir y una voz monotónica que lee su texto como quien lee el Boletín Oficial del Estado. Hasta hoy he visto documentales sobre Italia, Florencia, Venecia, Francia, París, pero nunca sobre España. Pero el pasado Jueves eso se acabó (si vives en el Reino Unido tienes ocasión de verlo todavía; lee la nota al final del post).

El primer capítulo empieza con una versión en inglés del inconfundible “Que viva España”, con imágenes de ingleses en la playa mientras la voz en off dice que para muchos España no es más que dos semanas en la playa. Pero la música desaparece y la voz dice que España es mucho más que eso. Y yo me frotaba las manos pensando que la cosa prometía.

El primer capítulo iba sobre la España Andalusí, y empezaba relatando cómo Abderramán conquistó Gibraltar y le puso nombre en su honor (humilde el chico). Enseguida empieza a hablar de la Mezquita de Córdoba, con sus arcos que nunca terminan. También cuenta cómo los cristianos de muchos años después plantaron una iglesia en su seno, y cómo el mismísimo Carlos V se arrepintió al ver el resultado (podría haberlo pensado antes). El narrador, que cuenta todo a la cámara, y a quien vemos paseando por todos los lugares hablaba también de cómo Córdoba, en la “Época de Oro” era una sociedad que permitía la vida de musulmanes, judíos y cristianos en la misma ciudad. Hablaba de cómo Córdoba era la ciudad más importante de Europa, y gracias a la cual ciencias, cultura, arte, cocina y todo tipo de productos exóticos pasaron a formar parte de la cultura occidental.

En cierto momento, aprovechando la excusa de pasear por el barrio de Triana en Sevilla dijo que la mezcla cristiana, gitana y musulmana generó el nacimiento del Flamenco; el flamenco como forma de arte. Claro, ahí viene lo inevitable en una serie de la BBC, y es que el narrador le pide a una gitana que le enseñe a cantar flamenco, con el resultado que ya te imaginas. Esta forma de ponerse en evidencia delante de las cámaras es algo típico de los documentales culturales de la BBC.

Hacia el final, nos cuenta cómo la presión de los reinos cristianos hace retroceder a los musulmanes, hacia las montañas, donde el último reino taifa florece. Llegamos entonces a la maravillosa Granada, con su inigualable Alhambra.

En cierto punto del capítulo, ya hacia el final, el narrador cuenta horrorizado que en varios momentos de la historia de España, los musulmanes de Al-Andalus fueron reducidos a una mera figura de “malos”, describiendo la era en que reinaron en España como una época oscura. Él dice que es todo lo contrario, y que la España Andalusí añadió una gran riqueza para España y pare el mundo occidental.

La verdad es que no hace falta que se horrorice más. En la España de hoy en día, nadie en su sano juicio negaría lo importante que Al-Andalus fue en su tiempo, y mucho menos se atrevería a negar la gran riqueza que añadió a la cultura española. Me parece a mi que su horror venia de la envidia sana… Veremos cómo va el episodio del próximo jueves.

Nota: Si estás en el Reino Unido y te pediste el episodio, visita el iPlayer de la BBC. Una vez allí teclea en el pequeño buscador “art of spain” y pincha en “Find Programmes”. Puedes verlo online, o puedes bajártelo. Yo recomiendo este segundo método, para lo que vas a tener que bajarte el “Download Manager”, pero te va a permitir ver el programa cuando te convenga. Eso si, bájatelo antes del jueves 7 de Febrero, porque es la fecha límite.

Cuando el anuncio es (mucho) mejor que el programa al que interrumpe

Voy a escribir sobre este anuncio a pesar de que había decidido no hacerlo porque cuanto más lo veo más me gusta. Y es que son anuncios como este los que demuestran que a veces, la publicidad es mejor que los programas.

El tema es que estaba viendo ayer la TV. No tengo idea de qué era. Creo recordar que estuve haciendo zapping entre un programa de arqueología investigando los bombardeos nazi en East London, un reportaje sobre lo mejor del día en la Copa del Mundo de Rugby y el Inglaterra-Rusia de fútbol. En alguno de las series de anuncios (que siempre observo con atención) aparece… bueno, mejor échale un vistazo y luego seguimos

Cuanto más lo veo, más me gusta. El anuncio en cuestión anuncia el chocolate con leche Cadbury, la marca líder en el Reino Unido. Para que te hagas una idea, decir “cadbury” es como decir “chocolate”. Como has visto, es “simplemente” una versión “In the air tonight” de Phil Collins (el batería de la mítica banda inglesa Genesis), con un gorila tocando la batería. Y la pregunta es, ¿Qué tiene que ver que un gorila toque la batería con que yo compre una chocolatina?

No me quiero meter en terrenos que no son los míos, pero aún así puedo decir que hay dos maneras de anunciar: la que te da información sobre un producto, y la que simplemente intenta meterte la marca en la cabeza. Esa es la razón por la que una compañía líder del mercado como Coca Cola se gasta millones de euros cada año en poner su nombre en los estadios de fútbol. No te está contando lo sabrosa que es la bebida, sino que trata de asociar una serie de valores a la marca. Como la insoportable campaña de “La Chispa de la Vida” con toda esa gente feliz bebiendo su refresco.

Pero esta promoción de Cadbury no muestra la marca, ni el producto. La idea es que si te ha gustado vas a asociar la marca con algo positivo. Pero estoy seguro que la gente va a recordar el anuncio como “el anuncio del gorila”. Ninguna mención a Cadbury, lo que va a hacer pensar a los directivos que el anuncio fe tirar el dinero.

Y creo que no sin razón. Pero este es uno de aquellos anuncios que quiero ver. Ojalá hubiera más anuncios valientes como este y menos niños felices porque su ropa huele bien, tipos bailando porque han conseguido un seguro barato para su coche, o gente diciendo lo felices que son después de haber pedido un crédito para comprar una TV de tropecientas pulgadas. Como he dicho, no recuerdo qué es lo que estaba viendo, pero si recuerdo el anuncio. Queda claro qué es lo que tenía más calidad, ¿no?

Por eso, para que los directivos crean que pagar por anuncios como este vale la pena, quisiera informarte de que “el anuncio del gorila de cadbury” es muy bueno, y que este tipo de campañas funcionan.

Gracias a Chapitel por dirigirme al vídeo

Anunciado en TV

As seen on tvLas generaciones de niños que hemos crecido ante la televisión sabemos que todo lo que sale en la tele es cierto. Por eso algunos productos llevan la frase “Anunciado en TV”, porque eso demuestra que es un producto de calidad.

Quizás creas que poner un anuncio en la tele es una simple cuestión de pagar el precio que vale. No es así. Las cadenas de TV tienen un prestigio, una credibilidad, y no pueden ir emitiendo anuncios con afirmaciones que no son ciertas.

Por ejemplo, esos anuncios de detergente en que se ve una prenda lavada con el detergente anunciado, y otra prenda lavada con otro cualquiera, están comprobados. Los trabajadores de la TV hacen esa misma prueba en su casa. Los laboratorios de crema antienvejecimiento envían muestras para que los trabajadores de los canales puedan experimentar en su propia piel los efectos beneficiosos de la crema. O cuando una anuncio de papel higiénico dice que es más suave y resistente, ese papel ha sido utilizado en todos los lavabos del edificio.

Los directivos de las cadenas televisivas pasan un riguroso cuestionario a sus empleados donde ellos valoran su experiencia con cada uno de los productos, y en base a los resultados se decide emitir el anuncio o no. En algunos casos, el producto no pasa los tests, y no importa el dinero que ofrezcan, ese anuncio no se emite. La credibilidad tiene su precio.

Yo no lo he visto, ni me lo han contado, pero mi fe ciega en la TV me hace creer que es así, o algo muy similar.

Por lo tanto, que un producto salga anunciado por TV sirve para ayudarnos a nosotros, los consumidores, a distinguir entre buenos productos y malos productos (o “Limones“, como diría Akerlof, el premio Nobel en Economía). Es pura Teoría Económica. En consecuencia, los jefes de márketing, por si acaso nos hemos perdido el anuncio, lo ponen en el paquete: “anunciado en TV”.

Reality Shows: Una sociedad de blandos

Somos unos blandos. Se dice por ahí que los niveles de violencia en nuestra sociedad son intolerables, que todo incita a la violencia. Pero la verdad es que somos unos blandos. El ser humano es violento por naturaleza, pero lejos de buscar la sangre, nuestra sociedad se queda embobada con la lagrimita. Si no te lo crees, fíjate en qué pasamos nuestro tiempo de ocio.

En qué pasaban su tiempo de ocio los Romanos? En el Circo. Miles de personas rugiendo ante el espectáculo de los gladiadores luchando hasta la muerte. O esclavos lanzados a la arena para ser devorados por exóticas fieras. Y si los esclavos eran cristianos, mejor que mejor. Y cómo se divertían las gentes de las ciudades amuralladas de la Edad Media? Con los ahorcamientos de ladrones, traidores y otra gentuza. A falta de ahorcamientos estaban los castigos públicos, como los cien latigazos en la plaza mayor. Cuando la sangre empezaba a fluir por la calle era cuando la diversión empezaba. Y para disuadir a quienes querían ir contra las reglas no colgaban cartelitos pidiendo por favor que siguieran las reglas; cortaban la cabeza de los ahorcados y la colgaban en las puertas de la ciudad, o los miembros amputados de los castigados.

Pero en que nos divertimos hoy? Con los Reality Shows. Pero ojo, que no son los originales, sino una evolución. Porque al principio estos programas eran sobre los trapos sucios de la gente, que a menudo llegaban a las manos. Pero el nuevo estilo de Reality Show es el de Operación Triunfo, X Factor, programas para escoger a la próxima modelo, al próximo actor o actriz principal del West End, audiciones para encontrar el nuevo talento… Y qué tienen en común todos estos programas?

Dirás que todos tienen personas de la calle que demuestran tener algún talento, ya sea cantar, bailar, vender o lo que sea. Y es cierto, pero en ese caso serían simples programas aficionados de variedades. Siempre hay un pequeño documental sobre su vida: sus sueños, sus anhelos, su pasado, sus anteriores fracasos, a menudo su familia y amigos, y si ya le conocemos de un programa anterior, nos cuentan lo que pasó entonces, y lo que ha pasado entre medio.

Lo que todos estos programas tienen en común son las esperanzas de la gente, las emociones a flor de piel. Afrontémoslo, normalmente hay dos o tres que tienen algún talento, los demás concursantes son meras comparsas, pero esas comparsas son imprescindibles en el drama. Aparecen diciendo que su sueño ha sido siempre convertirse en profesionales. Que ese programa es su última oportunidad y que si no lo consiguen sus sueños se romperán en mil pedazos. Conocemos sus miserias, frustraciones. Como en el programa “Britain’s got talent“, terminado el Domingo, en el que un tipo del montón, que cuenta cómo en su juventud sus compañeros se reían de él. Cuenta que trabaja de vendedor en una tienda de teléfonos móviles. Tenemos ante nosotros al perfecto arquetipo de perdedor. Entonces el hombre sale al escenario y canta un “Nessun Dorma” con un chorro de voz que ya querrían muchos. Y la magia aparece en la pantalla. El patito feo tiene talento.

Durante los sucesivos programas les vemos ceder ante la presión, llorar a lágrima viva por el esfuerzo que supone dar lo mejor de sí mismos. Pero claro, esto es una carrera de ratas. Sólo una va a ser la protagonista de “Sonrisas y Lágrimas en el West End”, sólo uno va a grabar un disco y tener una promoción millonaria, sólo uno va a actuar delante de la Reina, y entonces llega el mejor momento, cuando tienen que decir quien se queda y quien se va. Esos 60 segundos de silencio entre “el eliminado es” y el nombre. Tras esa tensión, los concursantes explotan en lágrimas, y ese es el mejor momento. Lágrimas de verdad, no de cocodrilo como en los culebrones. Asistimos en directo a al momento en que para ese concursante, la Tierra se abre bajo sus pies. Y a menudo vemos a la familia, a quien ya conocemos bien, también en mares de lágrimas. Es la vida en directo.

Incluso los programas de preguntas nos cuentan la vida de los concursantes, conocemos a su familia, quien también esta en el estudio. Si el concursante necesita el dinero para poder mandar a su hijo a la Universidad, o para poder ayudar a su padre que se ha quedado en paro, pues mucho mejor.

Ese desconocido pasa a ser parte de la familia, y nos quedamos pegados a la pantalla enternecidos o tristes o eufóricos, o compartiendo la pena…Y ahí está el interés de todo, el verdadero espectáculo: las lágrimas, las emociones, los sueños… Y dicen que la sociedad es violenta… pero si somos unos blandos…

Soñando en el cuarto de baño

Hay un pensamiento que ha corrido por la mente de todo adolescente masculino en algún momento mientras se pone el perfume o el desodorante justo antes de salir de noche (y de no tan adolescentes): “con este olor las chicas van a caer rendidas a mis pies”.

Supongo que será una reminiscencia de nuestro pasado más animal. Con el tiempo te das cuenta de que las chicas no caen rendidas a los pies de nadie, y menos por la colonia o el desodorante.

Algún publicista avispado aprovechó esta idea para genrear ese anuncio de desodorante en el que las chicas lanzaban miradas sugerentes a ese individuo que a todas luces era simplemente “del montón”.

Y aquí tenemos un ejemplo de lo que pasa cuando una idea graciosilla y con cierta pegada se va de las manos. Veamos el video primero y luego comentemos la jugada, como en esos programas de cineforum en que te ponían una peli y luego venía el comentario culto.

No se si lo conocíais. Al parecer es bastante antiguo, pero yo lo descubrí justo antes de Navidad en el cine (no se si lo han dado en TV). Para mi que el tipo que se lo inventó había visto el video de David Bisbal “Oye el Boom”, cuando todavía tenía ricitos, con todas las amazonas apareciendo de todas partes.

Especial mención al bamboleo en primer plano de la amazona, sólo comparable a aquellas injustificadas carreras a cámara lenta que la pneumática Pamela Anderson hacía por las playas de California luciendo su relampagueante traje de baño rojo.

La pregunta sería qué hace ese hombre en una isla desierta poblada exclusivamente por mujeres salvajes con dos botes de desodorante en las manos. Es algún tipo de turismo de aventura? “Sobreviva tres días en la naturaleza indómita”. Y de dónde han salido las mujeres? La segunda parte de “El Señor de las Moscas”?

Y qué decir del final? La tensión aumenta a medida que el anuncio avanza, y en el climax, sólo una imagen aérea. Final abierto. No sabemos si al final el individuo en cuestión perece aplastado entre las morenas amazonas montañesas y las rubias amazonas acuáticas. O si se produce una orgía de olores al estilo de “El Perfume”.

En cualquier caso, un ejemplo más de publicidad efectiva: recuerdo el anuncio pero soy incapaz de repetir el nombre del producto.

Nadie ve Gran Hermano

En UK, como en España, nadie ve Gran Hermano. Muchos veían la última edición (cualquiera que fuera la última), pero esta no la siguen. Verdadero o falso?

Ahora están dando “Celebrity Big Brother”, que es Gran Hermano, pero con famosillos. Hay uno de los hermanos de Michael Jackson y una actriz de películas de Bollywood, y un famoso que es famoso porque salió en una de las ediciones pasadas de Gran Hermano. Con esto pasa lo mismo. La gente veía el anterior, pero este no lo ve. Uno de mis compañeros de piso me mantiene informado (contra mi voluntad, el muchacho tiene incontinencia verbal) de lo que ocurre.

Lo que ocurre es que en la casa se están haciendo grupitos. Uno de ellos es el de los ingleses, que se meten con la actriz India, en lo que se podría catalogar de abuso racista. Cuando mi compañero de piso me lo contó, a mi me pareció que no era más que una demostración del ombliguismo y catetismo de la clase baja inglesa.

Pero ayer, en la hora de la comida en la oficina, un hombre sacó el tema. Tres más se unieron rápidamente (esto es, cuatro hombre, nada de mujeres). Excepto uno, los demás decían que no lo ven, pero tenían una información mucho más detallada que yo, a pesar de mi solvente fuente de información.

Pero la cosa no acaba ahí. Han habido 21.000 quejas al organismo independiente de control de la TV. Y eso que no lo ve nadie. El tema amenaza en convertirse en un incidente internacional. Ayer Gordon Brown, el Ministro de Economía fué a India, y el Ministro de Comercio indio le preguntó que iban a hacer con el racismo del programa.

Total, que parece que el único que no lo ve es Gordon Brown, quien no tenía idea de qué iba el tema. Tony Blair ha hecho una declaración formal, aunque él no lo ve. Y David Cameron, el líder de la oposición ha incitado a los televidentes a apagar la TV, aunque él tampoco lo ve. Claro, nadie ve Gran Hermano.

Ahí dejo un link a la BBC, y me abstengo de enlazar a los tabloides porque hasta el link arde.

Aprendiendo a ser Hombre

Parece que a los amigos de McDonalds les ha entrado el miedo en el cuerpo y ahora van de comida sana, poniendo ensaladas y fruta en el menú, y tratando de convencernos de que comer carne (la suya) es parte de una dieta sana. Los de Burger King en cambio, como corresponde a los segundones con ánimo de ser primeros, han optado por la vía opuesta. Muy opuesta.

La cuestión es que se han inventado una super hamburguesa. Y no contentos con eso han creado este anuncio, que parece ser bastante antiguo en USA, pero que es bastante nuevo en UK.

Si no entendéis la letra, no pasa nada. De hecho no hace falta ni oirlo. Las imágenes son suficientemente explícitas. El muchacho guapito está teniendo una comida “chick” y dice que ya está harto, se levanta y dice que quiere carne.

Y ahí van todos en torrente dejándose estar de mariconadas metrosexuales a por carne. Ved como el tipo que se está haciendo un tratamiento con cremitas también lo deja. Cómo los dos paletas se divierten dándose puñetazos en el estómago. Y especial atención a la pancarta que dice “Eat that meat”, cuya traducción es “Come esa carne”, que como yo soy muy ingenuo no le encuentro ningún doble sentido.

Así que eso es lo que hacen los hombres de verdad. Pasar de comidas pijas con la novia, de cremitas, de coches de tamaño familiar par poder meter a los niños, seguir únicamente su instinto y sobretodo, comer mucha carne, que eso de la salud y la dieta mediterránea son chorradas.

Voy a ver el vídeo cada día para aprender a ser un Hombre de verdad.

Sugerencia para las cadenas de TV

Estos días estoy viendo algo de TV española. No es que tenga mucho tiempo entre fiesta familiar y fiesta familiar, pero algún rinconcillo he conseguido. Hay algo que me ha sorprendido y es que todas las cadenas, cuando el programa que estaban dando vuelve de la publicidad, ponen un cartelito que dice “Estamos viendo…”. Que inventazo!

No se a quien se le ocurrió, pero no me extraña en absoluto que su uso se haya extendido tan rápidamente. Si con los anuncios ya ni te acuerdas de lo que estabas viendo, entonces cuando el programa vuelve, te lo recuerdan. Es genial!

Para ayudar todavía más al tele-espectador, yo propongo que al volver de la publicidad pongan un resumen de lo que estaba pasando. Como en los culebrones que al principio dicen “En el capítulo anterior…”. Por ejemplo, si estás viendo Shrek, y te han metido 40 anuncios, entonces al volver una voz en “off” te dice “Recordemos que Shrek ha ido a ver al padre de Fiona, pero éste no está contento con que su hija se haya casado con un ogro verde y el Hada Madrina lleva un cabreo de espanto”. De esta manera nos ahorramos los dos o tres minutos tontos en los que en vez de ver la película estamos intentando retomar el hilo de la trama cortado sin miramientos por 15 minutos de anuncios (y autopromociones, información sobre conciertos, avances informativos y la actualización de la cotización de Bolsa).

Buenos programas de TV y "reality TV" en UK

En el tiempo que llevo en Londres he visto bastante televisión de calidad. Maravillas documentales como “Planet Earth“, los informativos de la BBC, humor como “The Office“, “Extras“, “Broken News“, “Da Alí G Show” o el Show de Catherine Tate (click en los links para videos). Pero hay un subtipo de programación donde los guiones son algo menos importantes. Veamos:

  • X Factor. Operación triunfo británico.
  • X Factor Battle of the Stars. Lo mismo pero con famosillos y sin estar internados.
  • Striclty come dancing. Mira quien baila británico.
  • Strictly come dancing on ice. Pues eso, lo mismo pero sobre hielo.
  • Only fools on horses. Como Operación Triunfo pero con famosillos aprendiendo a saltar a caballo.
  • How do you solve a problem like Maria? Como el Operación Triunfo original, pero en vez de buscar el cantante para Eurovisión buscaban la protagonista para “Sonrisas y Lagrimas” en el West End.
  • Any dream will do. Lo mismo pero para la obra Joseph. (update)
  • Big Borther. No necesita presentación.
  • Celebrity Big Brother. Está claro, no? Gran Hermano con famosillos.
  • Love Island. Big Brother en una isla paradisíaca y donde el objetivo de los participantes es ligarse a alguien del grupo.
  • Celebrity Love Island. Exacto! con famosos. Ya vas pillando lo de los nombres.
  • I’m a Celebrity, get me out of here. La isla de los famosos (aunque ahora es la selva).
  • The Apprentice. Como Operación Triunfo, pero en vez de por grabar un disco, compiten por un trabajo con remuneración astronómica.
  • Make me a Super Model. Como Operación Triunfo (el formato está un poco sudado) pero para ser supermodelo.
  • The Beauty and the Geek. Mezcla de Big Brother y Love Island pero en un castillo , donde los participantes son un grupo de bellezas cabezahueca supersociables supercool y un grupo de empollones (geeks) raros asociales. El objetivo es que en parejas tienen que enseñar el uno al otro sus conocimientos (y claro, se enamoran).
  • The F Word. Un cocinero famoso tiene dos equipos de cocineros para servir el restaurante. El que recibe menos quejas de los clientes gana. Y el cocinero les insulta, les trata de ineptos, y la tensión, las peleas y los gritos están a la orden del día. Lo de la F word es porque al tipo le gusta decir “Fuck”.
  • Había otro que no me molesté ni en ver por curiosidad y que no recuerdo el nombre donde businesswoman supercool son internadas en un monasterio de monjas y tienen que vivir a la vez con curas de belleza y con austeridad.
  • El coro. Este es nuevo. Un grupo de jóvenes son entrenados para participar en un concurso internacional de coros en China. Como “Sister Act 2” pero sin Whoopy Goldberg.
  • Britain’s got talent. Audiciones en las que cualquiera se puede presentar a hacer lo que sea, y el ganador actúa ante la Reina. (update)

Qué se puede decir de estos programas que tengan en común? Aficionados jugando a profesionales, vida privada expuesta, drama de gente real y famosillos.

La mayoría de ellos están en su segunda, tercera o hasta sexta edición. Y cada año aparecen nuevos usando los mismos formatos. No hay duda de que la gente lo ve.

Entonces mi pregunta es la de siempre: ¿Los canales nos dan todo esto y nosotros nos lo tragamos sin rechistar, o simplemente responden a una demanda real?

Mi opinión es que al ver los dramas, el esfuerzo, las lágrimas aprendemos sobre la naturaleza humana, lo que nos hace ser más comprensivos con nuestros semejantes, y además nos da importantes lecciones de vida. Ahí queda eso.

PD: no, no los he visto todos, solo pedacitos. Al fin y al cabo estoy en labor investigativa…

Un impuesto para ver la televisión? Que?

… y entonces descubres que para tener derecho a ver la TV tienes que pagar un impuesto. Y lo único que se te ocurre es “Me estás tomando el pelo, verdad?”.

Pues no. Hay una ley (no hay link porque no he podido encontrar la ley por ninguna parte) que impone un impuesto por ver la TV. Bueno, no es un impuesto. Si nos ponemos escrupulosos es una licencia, la TV License. Cuesta 131,50 libras, unos 195 euros.

La TV License sirve para financiar la BBC, y la tienes que pagar por tener el derecho a ver emisiones de TV. Y la tienes que pagar por tantos aparatos como tengas que puedan recibir dichas emisiones. Así que si tienes dos TV, pagas dos licencias, a no ser que puedas demostrar que no las usas a la vez (o eso creo, porque como digo la ley está desaparecida en combate).

Y si tienes un video, también pagas. Si no tienes TV pero tu ordenador puede recibir emisiones de TV, pues también pagas Licencia. Y que pasa si tienes uno de esos teléfonos móbiles supermodernos 3G con los que puedes ver programas? Pues que pagas Licencia.

Pero ojo, ellos saben que sería injusto hacer pagar a todo el mundo igual. Por eso si tienes una TV en blanco y negro sólo pagas 44 libras. Claro, seria injusto pagar lo mismo si no puedes ver perfectamente el nuevo color de pelo de Victoria Beckham. Y si eres ciego tienes un 50% de descuento. No se si sobre la licencia en color o la de blanco y negro. No mencionan nada sobre descuento para sordos.

En Inglaterra las casas no tienen antena comunitaria. O por lo menos no es algo generalizado. Eso significa que cada dia tienes que pelearte con los benditos “cuernos”, y por no echarlos por la ventana y decir alguna blasfemia me he acostumbrado a ver partidos de futbol con 44 jugadores y a confundor a Tony Blair y David Cameron (el candidato conservador) en un borroso grisáceo (que bonita metáfora). Los responsables de la Licencia, conocedores de este dato ponen una cláusula en el recibo de pago que dice “el pago de esta Licencia no garantiza una correcta recepción de las emisiones”. Bueno, por lo menos te avisan.