Que hacer en Londres: ir a la TV

En los programas de TV siempre hay gente haciendo de público. ¿Cómo han llegado ahí? La verdad es que es mucho más fácil de lo que imaginas. Todos los londinenses han sido público por lo menos en una ocasión. Aquí tienes los pasos que debes seguir para vivir esta experiencia típicamente londinense.

Ver a un famoso por la calle es posible, aunque no muy habitual. Cuando ves a uno ya tienes anécdota para contar. Un lugar donde normalmente hay muchos famosos es la TV. Sería genial poder ir a las grabaciones, ¿no es cierto? La gran mayoría de los programas con público de la TV británica se graban en Londres, y en todos casos para ir no hace falta ir en coche a un lugar remoto: las grabaciones se hacen en lugares a los que puedes llegar cómodamente en metro.

Para que las productoras se puedan concentrar en el programa y no otras cosas contratan a una empresa que se encarga del público. La suerte (para ti) es que todas las productoras usan la misma compañía, y asistir es completamente gratuito. Lo único que tienes que hacer es ir a la página web de SRO audiences y seleccionar en el menú “Current Shows”. Escoge tantos como quieras, selecciona las fechas que prefieres y listo.

Lo único que queda es esperar. Si eres afortunado te mandan un correo electrónico con la información del programa, el día y la hora. Lo único que tienes que hacer es estar ahí.

Pero siempre hay un “pero”. El aforo tiene que ser completo. ¿Alguna vez has visto un programa con asientos vacíos? Así que para asegurarse siempre invitan a mucha más gente de la que cabe. Si no quieres acabar el día con una decepción es recomendable que te presentes al sitio con mucha antelación. Dos horas por lo menos antes del inicio de la grabación. Si hay demasiada gente y no llegas a entrar, te dan una entrada preferente para otro programa (que tu no puedes escoger).

Yo fui la semana pasada a ver “Live at the Apollo”, uno de mis programas favoritos, por el que han pasado los mejores humoristas británicos. Grabaron dos episodios de una hora cada uno, así que pude ver a seis humoristas en directo. El precio fue un par de horas de cola. Valió la pena.

El otro que fuimos a ver es el “Show de Jonothan Ross”, un “talk show” típico con artistas invitados. En este caso vi al cantante de Take That, que ahora es juez en el X Factor británico, Alan Partridge (humorista inglés) y Ewan McGregor. Evidentemente al día siguiente yo era la estrella en la oficina, todo el mundo quería saber si son simpáticos, si hicieron bromas con el público, y evidentemente en el futuro podré decir “Si, cuando estuve con Ewan en el programa…” y eso no tiene precio.

Por cierto, como que creo que las entradas las dan por orden de solicitud, igual te interesa saber que te puedes suscribir a sus correos y así te enterarás en cuanto se abra el periodo de solicitud. A veces mandan correos pidiendo audiencia para nuevos programas y si vas te dan una entrada preferencial para otros programas. Así que si tienes tiempo no pierdas la oportunidad.

La Ciencia no le importa a nadie (excepto a los ingleses)

Es la última excentricidad inglesa: una serie documental de la BBC que habla sobre física, química y el Universo, en horario de máxima audiencia, y encima es un éxito. Extravagancias así sólo pueden suceder en UK.

Uno de los objetivos principales de este blog es hablar de las diferencias culturales de los ingleses. Estos días estoy viviendo una de esas cosas incomprensibles. La BBC está emitiendo una serie documental sobre el Universo, explicando temas como el tiempo, la entropía o la creación de la materia. El presentador no es una “voz en off”, ni un periodista que no tiene nada que ver con la ciencia. Es nada menos que un profesor de Universidad con doctorado. Y por si todo eso fuera poco, lo emiten en la franja de máxima audiencia, justo antes de las noticias de las diez.

¿A quien le importa cómo se crea la materia, o si el oro de nuestros anillos se creó hace millones de años como resultado de la explosión de una supernova? Lo normal en horario de máxima audiencia es emitir series americanas de policías, o dramas nacionales, o todavía mejor, reality shows donde los participantes se humillan delante de todo el país para nuestro placer. La televisión es simple entretenimiento, algo que nos permite sentarnos y desactivar el cerebro. Ya lo decían los dirigentes de la cadena privada ITV: eso es lo que le gusta a la gente, y no documentales científicos presentados por doctores en física. Y encima el documental está contado sin exageraciones, limitándose a los hechos, sin ir a buscar el impacto, la pena o el asco, que es lo que atrae a la audiencia.

Lo que es realmente extraño es que, este documental, como muchos otros de los que la BBC crea en colaboración con la “Open University”, es un éxito de audiencia, y ya tienes a la gente por la calle hablando del inicio del Universo, las nebulosas o la vida de las estrellas. Además, con el éxito, el libro basado en la primera serie documental del mismo profesor se está vendiendo como rosquillas. Y estamos hablando de un libro sobre el Sistema Solar, los planetas, los asteroides… Increible.

En España, que es la otra televisión que conozco, este tipo de documentales lo dan en la sobremesa los días de trabajo, para que los abuelitos se duerman mejor. Los documentales son para una minoría de raros. Porque, ¿de qué te va a servir saber cómo se creó el universo? De nada. Así que puestos a ver cosas que no sirven de nada, mejor que sean graciosas o sobre la vida de alguien.

Hoy es este documental. Otro día será un documental sobre la Historia de Inglaterra, sobre el Arte Español, o sobre el Planeta Tierra. Y de producción propia! Y encima los británicos están orgullosos de la BBC por hacer estos programas. Si es que son raros.

El periodismo está sobrevalorado

Quizás te hayas enterado de que el canal de noticias 24 horas CNN+ ha cerrado y su lugar de emisión lo ha ocupado el canal de 24 horas de Gran Hermano. Hay quien dice que es una metáfora de la situación de la cultura en España. Pero no vayamos a pensar que eso es malo.

Antes que se me olvide, feliz año nuevo. Me he tomado unas vacaciones no programadas durante unos días y ya estoy de vuelta.

Y para empezar el nuevo año, nada mejor que la última gran noticia del año pasado. El día 28 de Diciembre (dia de los Santos Inocentes) se publicó que el CNN+ cerraba, dejando a más de 200 trabajadores en la calle. Por si no estás familiarizado con este canal, era un intento de hacer una CNN en español.

Tras 11 años en antena los responsables de la cadena han decidido cerrar por problemas de viabilidad: arrastra 40 millones de euros de pérdidas. PRISA, el grupo mediático propietario de la cadena, considera que no vale la pena financiarla con los beneficios de otros medios del grupo.

¿Por qué debería mantener funcionando una cadena con pérdidas? Al fin y al cabo si tiene pérdidas es porque los gastos son mayores a los ingresos, y si no genera ingresos suficientes es porque no lo ve suficiente gente (según los datos de audiencias), con lo que no atrae publicidad.

Esto me recuerda lo que comentábamos hace unas semanas sobre los dirigentes de la cadena británica ITV. Ellos decían que si pusieran más programas culturales la gente no los vería y la cadena perdería audiencia. Y eso es lo que ha ocurrido con CNN+. La gente (según los datos de audiencias) no ve canales de noticias. En su mejor momento CNN+ registró un 0,6% de la audiencia, y eso teniendo en cuenta que en los dos últimos años el canal se emitía en abierto por la plataforma terrestre digital.

En su lugar, ahora se está ya emitiendo el canal 24 horas Gran Hermano, ese reality show que dura más que los conejitos de las pilas. Eso significa que Gran Hermano tiene beneficios, o que la cadena propietaria tiene como estrategia mantenerlo en antena.

Claro, ahora muchos se rasgan las vestiduras diciendo que un canal de entretenimiento reemplaza a uno serio de noticias, que el periodismo se muere y esas cosas. Pero la verdad es que ese canal no era rentable porque la gente no quería verlo, al igual que en el Reino Unido los dirigentes de la ITV dicen que los programas culturales no atraen suficiente audiencia para compensar gastos.

Tanto el periodismo como la cultura están sobrevalorados, “overrated” como decimos en Londres.  La gente ve las noticias del mediodía o de la noche, y a veces las dos. Con eso ya tienen suficiente. Las cadenas televisivas son negocios, no organizaciones de beneficencia y están para obtener audiencia, no para educar. ¿O debería ser al revés?

A los espectadores les gusta la telebasura

Mucho se ha hablado de si las televisiones programan basura porque la audiencia lo demanda o si la audiencia ve basura porque es lo que dan.  Como el huevo y la gallina. Pero los directivos de la cadena privada británica ITV lo han dicho claramente: a la gente le gusta la basura.

Compareciendo ante la comisión gubernamental para las comunicaciones, los directivos de la ITV declararon que la razón de la “manifiesta falta de variedad” en su cadena era provocada por la necesidad que tiene la cadena de mantener ratings de audiencia altos (debido a particularidades de su licencia). Por esa razón tienen que emitir “programas de ratings altos, como culebrones y esas cosas”. Dijeron que para obtener audiencia tienen que ir en busca del “mínimo común denominador”. Es decir, que ellos son conscientes que su cadena da primordialmente basura.

Analicemos lo que están diciendo. Ellos querrían ofrecer programas sobre arte y cultura, series arriesgadas, documentales de ciencia. Pero no pueden. Por qué? Porque deben ofrecer programas dirigidos a la mayoría de la población, apuestas seguras. Es así como la ITV se ha llenado de culebrones, programas con famosillos que viven del cuento y reality shows.

Con dolor, deben emitir ese tipo de programas porque si emiten los otros, los que ellos quieren, los de calidad, no los va a ver nadie, las audiencias van a caer en picado y les van a quitar la licencia para emitir. Es así de sencillo. A la gente le gusta la telebasura.

Si tenemos en cuenta que todas las televisiones privadas tienen como objetivo conseguir audiencia, las declaraciones de los directivos de la ITV nos dan la explicación de por qué los programas de calidad en la TV son tan escasos. Ellos son directivos. Ellos saben lo que queremos ver.

Como consecuencia de esas declaraciones, debes saber que si te gustan los programas que dan en la tele es porque eres parte de la mayoría. De los simplones que si les dieran calidad, no la verían (cerrarían la tele? cambiarian de canal para ver telebasura en otro?).

Si por el contrario te sientas ante la televisión cambiando los canales preguntándote por qué no te gusta nada de lo que dan, convéncete de que en realidad si te gusta. Deja un canal cualquiera y sube la audiencia. Hazlo como un acto de militancia popular. Sería una gran pérdida que la audiencia de la cadena cayera y tuviera que cerrar.

Si a pesar de tu buena fe no puedes soportarlo, significa que eres un ser extraño. Un monstruo. Una rareza. Una aberración de la norma. No te asustes. Admítelo. Asúmelo. Resígnate. Apaga el televisor y empieza una conversación con tu familia, lee un libro, pon música, saca al perro a pasear, llama a un amigo, haz meditación.

Así pues, si en la tele dieran más calidad, dejarías de verla porque a ti lo que te va son los realities y las peleas por qué famosillo se la pega con cual?  O eres de la minoría extraña que no sigue esos programas y que por lo tanto no tiene interés para las cadenas?

Confirmación: los ingleses no aclaran el jabón de los platos

Hace algún tiempo (dos años y cuatro meses para ser exactos), en una de las investigaciones de campo de un mundo perplejo me preguntaba si es que había una forma de lavar los platos “a la inglesa”. Dos años y cuatro meses más tarde te traigo la confirmación en imágenes.

Por aquel entonces había observado como mi compañero de piso sumergía los platos sucios en jabón y los pasaba directamente al escurreplatos, sin aclarar, con toda su espuma. Comentandolo por ahí, los nativos parecían encontrarlo de lo más normal. Los comentarios (que son lo que da calidad al blog) confirmaban mis temores. Hoy estamos en condiciones de demostrarlo definitivamente.

Estaremos de acuerdo en que los anuncios de TV tratan reflejar el comportamiento de los consumidores a los que van dirigidos, o crear un mundo ideal en el que ellos quisieran vivir. El que veremos a continuación es del primer tipo, mostrando situaciones que son cotidianas para todo aquel que vive en Inglaterra. Fijémonos hacia el final del anuncio en la mujer que lava los platos. Haz click en el link.

Lavar platos a la inglesa

Ahí está, no hay lugar a dudas. El plato emerge del agua enjabonada y va directamente a secarse. Sin aclarado. Con toda su espumita que va a ser un fantástico condimento para el siguiente ágape.

Una vez más, un mundo perplejo al pié del cañón.

Actualización: Gracias al trabajo de investigación de los comentaristas de Un Mundo Perplejo hemos descubierto que el mismo anuncio se emite en los canales de TV españoles, con lagunas leves diferencias

Una diferencia es que el cartón de leche dice “Leche entera” mientras que en la versión inglesa dice “Milk”. Pero sobretodo, en la versión española, la mujer lavando los platos es reemplazada por una mano vertiendo jabón en el estropajo. Hemos descubierto un rasgo típico de la cultura inglesa!

Actualización 2: Japogo en los comentarios apunta a una interesante posibilidad, y es que con la preocupación que existe en UK sobre la obesidad, y las recientes noticias que en 2025 el 90% de los niños podrían ser técnicamente obesos, igual lo de no aclarar es parte de la dieta. Teninedo en cuenta que el jabón quita la grasa, quizás esperan que al deposiotar la comida sobre el plato el jabón la conviera en baja en grasas…

Que privaticen todas las televisiones

La BBC es un tremendo monstruo mediático en el Reino Unido. Muchos son los que la critican e incluso culpan de sus propios males. La misma historia sucede en cualquier otro país donde haya televisión pública. Yo lo tengo muy claro: que las privaticen, y acabamos con los problemas y las hipocresías.

La ITV (Independent TV) fue el intento por parte del gobierno británico de crear un canal de televisión comercial (sin acceso a dinero público), que expandiera la oferta de noticias, programas y series de producción británica en la TV. El gobierno consideraba la TV un servicio público, con lo que otorgó la licencia con la condición que debería emitir noticieros locales. Dicha obligación se mantiene a día de hoy.

El modelo funcionó a pedir de boca durante unos años, con importantes servicios de noticias y buenas series de producción británica. Pero últimamente la ITV ya no funciona tan bien. La semana pasada anunciaron fuertes reducciones de costes, de programación propia y de plantilla.

Hay muchos que culpan a la BBC de los males de la ITV. Dicen que hace competencia desleal porque se financia con dinero público (la famosa TV License) y con publicidad, reduciendo así el dinero de publicidad que va a parar a otras cadenas. También le acusan de emitir programas de “entretenimiento ligero” como “Strictly come dancing”, ese programa en que unos famosillos se las dan de bailarines profesionales, lo que le corresponde a la ITV, como su atracción principal “X Factor”.Y para colmo, mantener la infraestructura de noticias locales a la que les obliga la regulación del gobierno es muy costosa.

Con regulación o sin ella, las mismas quejas se oyen en todos los países con un televisiones públicas. Así que a grandes males, grandes soluciones: que privaticen las televisiones públicas. Todas.

Claro, si las privatizamos perdemos ese punto de vista imparcial en las noticias, esos programas educativos, esos reportajes de investigación responsable. Para evitarlo, yo convertiría las televisiones públicas en simples productoras de TV. Con el dinero de los impuestos producirían unos pocos programas, entre ellos las noticias, alguna serie arriesgada con nuevo talento y los imprescindibles documentales de animales (que todo el mundo espera con avidez). Los canales generalistas tendrían la obligación de emitir una serie de horas de servicio público, para lo que la productora pública vendería sus programas al mejor postor, y obligaría a emitirlos en horario fijo y sin anuncios.

Asunto finalizado. El resto de horas sería una lucha limpia entre iguales por la audiencia. Podrían crear tantos programas de calidad al estilo Gran Hermano como quisieran. Podrían cambiar el horario de sus programas sin avisar. Y qué decir de esa estúpida regla de limitar el numero de anuncios que pueden emitir. Acabar con ella. Si quieren cortar 20 veces una película para poner anuncios y que acabe durando 5 horas, que lo hagan. Esto es un mercado libre. Ellos saben qué es lo mejor para su negocio, no es así? Sin regulaciones ni competencia desleal las cadenas podrían sobrevivir e incluso tener beneficios.

Crees que debería crear un grupo en Facebook titulado “A ver si podemos juntar a 200.000 personas que quieran privatizar las cadenas públicas”?

Coreografías musicales en la vida real?

Si hay un género cinematográfico que no tiene intención de ser realista es el de los musicales. Es simplemente imposible… Lo es?

Un amigo me comentaba hace tiempo que el cine musical le parecía inverosímil. La historia transcurre con normalidad, de repente se escucha una música y toda la gente, totales desconocidos, empiezan a bailar juntos en una coreografía perfecta. Mi amigo decía que es ridículo.

Debo estar de acuerdo en la imposibilidad. Pero precisamente eso es lo que más me gusta del cine musical: la sorpresa, la sensación de comunión de la coreografía, y la cara de felicidad que se me queda. Sería fantástico que sucediera de verdad.

Flash Mob (anuncio)

A que huelen las nubes?

Estoy en España. Enciendo la televisión para empezar uno de mis estudios científicos cuando de pronto, algo inesperado: un anuncio de compresas! Esto si lo echaba de menos.

Como aquel anuncio de turrón que volvía a casa por Navidad Un Mundo Perplejo ha tirado la casa por la ventana y se ha comprado un billete de avión para viajar al sur de los Pirineos. Un vuelo ajetreado y especialmente retrasado por gentileza de Iberia, y de una supuesta huelga de celo (welcome to Spain).

A caballo entre dos culturas, Un Mundo Perplejo se siente a sus anchas pudiendo constatar las diferencias más palpables. Pero informar que los ingleses hablan otro idioma o que conducen por la izquierda no deja de ser nada más que una obviedad. Hay otras diferencias más sutiles.

Viendo la TV desinteresadamente me sorprendió la imagen de una gigantesca compresa sobre la hierba. Tuve una mezcla de sensaciones, entre familiar y extraño. Y entonces entendí lo que estaba ocurriendo: en la TV inglesa no hay anuncios de compresas!

Si has vivido en España seguro que recuerdas la frase “A que huelen las nubes”. Es parte de uno de los más famosos anuncios de compresas. Pero no es el único. Seguro que también recuerdas aquel “No se nota, no se mueve, no traspasa”. Los anuncios de compresas forman parte de la cultura popular. Y si no, escucha esta canción y a ver a que te suena (Torn).

Gracias a ellos los hombres hemos aprendido que la menstruación es algo molesto, pero gracias a las compresas se convierte en uno de los mejores momentos del mes, un momento en que las mujeres se hacen preguntas metafísicas, y cantan con los pajaritos.

Privados de tan educativa televisión, la menstruación femenina es algo secreto y casi vergonzoso en UK, de lo que nadie habla. En España en cambio cualquiera sabe que aunque una mujer tenga la menstruación no significa que no pueda usar sus mejores braguitas!

La bolsa o la vida

A estas Alturas de la Historia de la Humanidad, nadie puede negar que el Capitalismo es una cosa maravillosa: cada uno buscando su propio provecho provoca que el conjunto de la población mejore su nivel de vida. Algo que es a la vez causa y consecuencia de dicha mejora es el Consumo, que algunos tachan despectivamente como consumismo. Veamos uno de los mecanismos que los capitalistas usan para asegurar que las bondades del Consumo no cesan.

Cada día vemos en las noticias la preocupación por el estado del Consumo. No importa que los precios de la vivienda se hundan, que el precio del petróleo vaya montado en las montañas rusas, que los mercados financieros estén en estado de histeria. Lo que en el fondo importa es que los consumidores sigamos consumiendo. Por eso el dato económico más temido es el de las ventas en las tiendas y supermercados, el “high Street” como dicen por aquí. Porque si el consumo se detiene no hay ventas, y se acumulan las existencias, y las empresas tienen que despedir a trabajadores, y no hay inversión, y entramos en un círculo vicioso que arrastra la economía a la recesión. Pero mientras el consumo siga creciendo, la rueda del capitalismo sigue girando. Y mientras consumimos somos felices y aumenta nuestro nivel de vida.

Estaremos de acuerdo entonces que los capitalistas deben hacer lo posible por mantener el consumo, por el bien de todos.

Veamos cual es la última novedad que están utilizando. El vídeo que puedes ver más abajo es de Barclaycard, la rama de tarjetas de pago del banco inglés Barclays. Es un anuncio de una de sus tarjetas que incorpora un nuevo sistema de pago: contactless. La novedad es que en vez de pasar la banda magnética de la tarjeta por un lector, o hacer que un chip haga contacto con el lector, en este caso el lector se comunica con la tarjeta mediante radiofrecuencia (RFID). Gracias a ello, la tarjeta se identifica en el lector simplemente pasándola por delante, como sucede en el metro de Londres con la Oyster ( si has estado en Londres). Fíjate en el vídeo y lo verás claro.

El anuncio muestra la mejor cualidad del producto: pagar pequeñas cantidades (menos de 10 libras) o entrar en el metro es rápido y fácil. La “contactless card” esta diseñada para substituir al dinero “en metálico” para pagos de pequeñas cantidades. Tu pensarás que esta es otra forma de los bancos de hacernos pagar con tarjeta y así meterse las comisiones en el bolsillo. Pero eso es un gran error. Forma parte de algo mucho más importante.

En realidad este sistema de pago está diseñado para salvar la Economía, para nuestro bien. Estudios demuestran que pagar con dinero de plástico aumenta el comportamiento impulsivo, resultando en un incremento del 20% en el valor de las compras (prometo que no me lo estoy inventando, los estudios existen). Supongo que reconoces la situación: estás en una tienda, hay algo que te gusta, no es muy caro, así que decides comprarlo a pesar de que no estás muy seguro, tomas la cartera o el monedero y cuando miras cuánto dinero te queda decides que de todos modos no lo necesitas. Ahí lo que estás haciendo es detener la rueda del capitalismo, el círculo virtuoso que nos beneficia a todos. Esta tarjeta te da el empujón que necesitas, y antes de pensar si te lo puedes permitir, zas! ya lo has comprado. No es magnífico?

Es como cuando en la edad media los asaltadores de caminos les quitaban la bolsa con monedas a los viajantes, monedas que iban a acabar debajo de una baldosa y que en manos de los bandoidos eran reintroducidos en la Economía en forma de vino, cerveza y mujeres. Cuánto ha avanzado nuestra cultura que ahora, en vez de un terrible bandido tienes a una cajera de sonrisa angelical y encima, te llevas un producto a casa que, admitámoslo, querías, qué digo, necesitabas!

La perfecta escapatoria para mujeres frustradas

A veces los anuncios de TV son la mejor programación de los canales. Como decía la canción “qué lástima que los corten para poner programas”. Mi favorito de la TV británica actualmente es uno que con increíble maestría condensa las carencias de la clase media baja británica (que no anda muy lejos de la clase media baja europea) y da una voz de alerta.

Veamos el anuncio:

Al principio se ve un tipo de mediana edad, a quien llamaremos Dave, con algo de sobrepeso, sentado en una mesa frente a una mujer que suponemos es su esposa. Es una típica escena familiar. Pero algo va mal, porque Dave está manejando lo que parece ser una pieza de motor de automóvil. La cara de la mujer, a quien llamaremos Cecilia, entre aburrida y atónita revela un dilema, una duda existencial. Dave examina la pieza de motor y la huele, lo que parece provocarle cierta excitación. Inmediatamente le ofrece la pieza a Cecilia, queriendo compartir ese momento con ella. Pero ella incrementa todavía más su cara de duda existencial.

En sólo doce segundos, los publicistas han conseguido situarnos. El matrimonio ha entrado en un proceso de monotonía. La esposa se da cuenta de que el hombre con quien está casada no sólo no tiene nada en común con ella, sino que además ni siquiera la entiende. La mujer se da cuenta de que su vida ha llegado a un callejón sin salida. Se ve a sí misma atrapada en una realidad que no es la suya. Debe encontrar una forma de huir. Y de repente, se le ocurre cómo.

Seguidamente vemos a Cecilia sentada ante su computadora jugando al Bingo. En la imagen se la ve sonriente, relajada, y vemos qué rápido ha podido conectarse. La música completa la escena haciéndola alegre, en contraposición con el silencio, la oscuridad y las caras largas de la primera parte del anuncio. La voz de mujer nos da el mensaje “Escápate al Bingo”.

Ese es el mensaje del anuncio, si tu vida es una sombra de lo que esperabas, no busques una solución: escapa de ella jugando a un juego de azar controlado por una computadora y gástate alegremente tu sueldo.

Efectivamente, como ya te has dado cuenta, este anuncio no es lo que parece. Se enmarca dentro de la responsabilidad social de las empresas igual como el “aparente” descontrol en la inauguración de la Terminal 5 en el aeropuerto de Heathrow. Lejos de ser un anuncio para que las amas de casa se enganchen al Bingo online, es un anuncio de denuncia social. Tiene una de las características principales de este tipo de denuncias: llevar una situación cotidiana al extremo. De este modo, se crea una caricatura de la realidad, algo que es claramente irreal, cosa que pone de manifiesto lo inapropiado de la situación. El humor simple es una herramienta más para apoyar la caricatura.

El verdadero mensaje del anuncio es una crítica al conformismo de una parte de la población, consumidoras obsesivas de culebrones y magazines de tarde, quienes buscan una escapatoria a su monótona vida, como el personaje de Mia Farrow en La Rosa Púrpura del Cairo. El Bingo online es una metáfora sobre cómo estas escapatorias nunca pueden ganar. El anuncio sugiere que los problemas hay que enfrentarlos. Que quien escapa nunca gana. Supongo que la campaña va a ser acompañada de cursos sobre comunicación conyugal, formación para adultos y clases para desarrollar la creatividad.

Para que luego digan que las empresas buscan ganar dinero a cualquir coste.