El cementerio de “Cross Bones”

Londres tiene muchos rincones sorprendentes. Uno de ellos es un cementerio junto al Borough Market. Un cementerio que no tiene nada de corriente.

Esta es la entrada a la Red Cross Street, vista desde Union Street, en el barrio londinense de Southwark. Una calle sin nada que atraiga la atención.

Según se entra, a mano izquierda, hay un solar cerrado por una valla de madera y otra de metal, todo de lo más corriente. Pero este solar no tiene nada de corriente.

Al acercarte a la valla algo te llama la atención: está cubierta por todo tipo de amuletos, mensajes, juguetes infantiles, lazos… Y en el centro de todo, una placa dedicada a “The Outcast Dead RIP” (Los muertos marginados, Descansen En Paz).

La autoridad del transporte de Londres (TFL) es la propietaria del lugar. A principios de los años 90 quisieron hacer un acceso para la Jubilee line, que corre justo por debajo. Se sabía que el lugar había sido utilizado por más de 600 años como cementerio. En las excavaciones que llevaron a cabo, aparte de una enorme fosa común, encontraron 148 tumbas, mayoritariamente de bebés recién nacidos, niños menores de una año y mujeres.

Para entender el origen hay que remontarse a la Edad Media. Por aquel entonces el barrio de Southwark era una población independiente de Londres que había surgido al sur del Puente de Londres. Esta zona no dependía de Londres sinó del Obispo de Winchester, cuyo obispado estaba algunas millas al Sur. En contraste con la City de Londres, las leyes aquí eran, por así decirlo, algo más laxas. Se convirtió en el lugar perfecto para ladrones, jugadores, prostitutas, actores y otras gentes de mala reputación.

Al Obispo todo esto ya le iba bien y se llenaba el bolsillo cobrando impuestos. El Borough Market era uno de los negocios más prósperos del lugar. Otro era la prostitución.

Pensarás que al Obispo eso de tener el oficio más antiguo del mundo en su obispado no le hacía ninguna gracia. Al contrario. No sólo permitía la prostitución sino que además cobraba impuestos a los burdeles. A las prostitutas que trabajaban en Borough se las llamaba “Winchester Geese” (las gansas del obispo de Winchester).

Cobrarles impuestos era una cosa, pero ir al Cielo era otra muy distinta. Las prostitutas eran pecadoras, y como tales no tenían derecho a un entierro cristiano. Al morir eran echadas sin contemplaciones en una fosa común en tierra no consagrada para que sus almas se pudrieran en el infierno durante toda la Eternidad junto con otros marginados. Y ahí terminaban también sus hijos quienes habiendo nacido en semejante situación y dadas las miserables condiciones higiénicas de la zona, tenían muy pocas posibilidades de sobrevivir.

Cuando TFL intentó construir en la zona se levantó una campaña ciudadana para proteger el lugar. Se convirtió en un lugar simbólico para los marginados, las víctimas de la sociedad, aquellos que son usados y luego abandonados, y sobretodo en un lugar de reivindicación de la figura de la mujer. Cada día 23 se celebra una vigilia en memoria de las almas allí enterradas.

¿Qué hay de cierto en todo esto? Numerosos historiadores rechazan la idea que esta fuera una fosa común sin consagrar, y que sea el lugar donde descansan los huesos de las “Winchester Geese” o de los hijos que tuvieron y que no pudieron sobrevivir haber nacido en semejantes condiciones. Los hechos son que este era un lugar utilizado por la Parroquia de St. Saviour como espacio extra para enterrar a los muertos que no enterraban en el cementerio oficial. Y que esta era la parroquia donde estaba el palacio del Obispo de Winchester. Y que en las excavaciones encontraron cuerpos amontonados unos sobre otros, confirmando la razón de su cierre en 1853: el lugar estaba saturado de cadáveres (literalmente).

¿Hechos o leyenda? La construcción en el solar está completamente parada, y hay mucha gente que va a seguir luchando por hacer conservar este lugar como símbolo de la discriminación de la Mujer en la Sociedad. Creerlo o no, depende de ti.