Maratón de Londres 2013

El 21 de Abril se celebró en la edición 33 de la Maratón de Londres. Este reportaje llega ligeramente tarde, como la mayoría de los artículos del blog últimamente por razones que ahora mismo no vienen al caso.

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Porque lo que viene al caso es hablar de esos sufridos atletas que se lanzan a las calles londinenses a correr como si no hubiera mañana.

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Tras los tristes sucesos de la Maratón de Boston, la policía andaba algo más que en alerta. Pero dicen los que saben de estas cosas que 750.000 personas se echaron a la calle a animar a los corredores.

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Como siempre las vistas fueron espectaculares y había corredores de todos tipos y condiciones.

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Evidentemente lo mejor de se espectador es ver a la gente que se disfraza como si correr una maratón no fuera suficiente, infligiendo algo más de dolor si es que cabe.

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Desgraciadamente este año no pude ver a ningún Elvis, pero los otros también valieron la pena.

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Y si no has tenido suficiente con estas fotos, aquí tienes los reportajes de años anteriores.

Maratón de Londres 2012

Maratón de Londres 2011

Qué hacer en Navidad en Londres

Siempre hay algo interesante que hacer en Londres, y en Navidad la oferta es excepcional. Aquí te presento cuatro citas inexcusables para los Londinenses en Navidad.

Ir a ver el árbol de Navidad en Trafalgar Square y cantar villancicos

Como todas las plazas de pueblos y ciudades donde se celebra la Navidad, la plaza de Londres, que no es otra que Trafalgar Square se viste de Navidad. El caso de Londres es algo particular, porque la pieza central es un árbol de más de 20 metros. Es un regalo que cada año desde 1947 la ciudad noruega de Oslo a las gentes de Londres, como gratitud por la ayuda británica en la Segunda Guerra Mundial.

Trafalgar Square Christmas Tree

En torno al árbol se reúnen coros para cantar villancicos, y lo habitual es que el público se una en el canto. Si quieres aprender o practicar villancicos típicamente ingleses, las típicas Christmas Carols, esta es una cita que no te puedes perder. El programa de coros va de las 5pm a las 9pm. Aquí tienes más datos sobre las fechas y la Navidad en Trafalgar Square.

Ir al mercado de Navidad y beber “mulled wine”

Londres tenía una feria de Navidad sobre el río Támesis de los siglos 15 al 18. El clima en invierno era mucho más frío que lo que es habitual en estas latitudes (se le llama la “mini-glaciación”), y los arcos estrechos del antiguo puente de Londres ralentizaban la corriente del río hasta el punto que la superficie se helaba. Eso permitía organizar una feria con todo tipo de entretenimientos.

Winter Market Southbank

La heredera de aquella feria es el “Winter Festival” en el Southbank (en tierra firme). La atracción principal es el mercado, que es de inspiración alemana. Así que no encontrarás caza del zorro o peleas de osos como era tradicional en Londres. Lo que si encontrarás son tiendas artesanas, dulces, salchichas alemanas y “mulled wine”.

El “mulled wine” es vino tinto caliente mezclado con especias. Su origen es muy probablemente alemán, pero es de lo más tradicional en Londres. No te garantizo que te vaya a gustar, pero para un inglés, Navidad sin mulled wine no es navidad.

Otro mercado de inspiración alemana es el que se instala cada año en Hyde Park, mucho más grande que el del Southbank y con más atracciones, pero sin el encanto de estar junto al río.

Ir a patinar

Somerset Ice Rink

En ciudades de clima frío es tradicional ir a patinar en pistas al aire libre. Londres tiene pistas en todas partes, especialmente junto a edificios históricos o espectaculares. Las llaman “ice rinks”, y aquí tienes mis favoritos:

  • Somerset House (en la foto): gran pista en el patio de este palacio de 1551
  • La Torre de Londres: pista en el foso del castillo más importante de Inglaterra
  • London Eye: pequeña pista con vistas al London Eye y el Big Ben
  • Canary Wharf: entre rascacielos de cristal, con un aire a Nueva York
  • Broadgate Circus: en el corazón de la City, la pista preferida del centro financiero
  • National History Museum: junto al inmenso edificio del museo
  • Greenwich: Junto al impresionante museo marítimo
  • Hyde Park: en el winter Wonderland, la pista más grande de Londres

Christmas Shopping y ver las luces de Navidad

Oxford Circus Xmas Shopping

Ir de compras en Londres es algo habitual durante todo el año, pero el “Christmas Shopping” es algo que va más allá de las simples compras. Porque ¿qué sería de la Navidad sin los regalos? No vamos a entrar ahora en una de esas discusiones sobre la mercantilización del espíritu navideño. Es una tradición, y se puede disfrutar la iluminación navideña, las aglomeraciones, las colas, los niños superexcitados y la alegría festiva.

Oxford Street I

Los mejores lugares para disfrutar de la combinación shopping-luces son Oxford Street, Regent’s Street y la zona de Covent Garden, especialmente las callejuelas entre el mercado, Charing Cross y Shaftesbury Avenue, como Floral Street olas que rodean Six Dials.

Covent Garden Xmas

Espero que te haya gustado el paseo y no dudes en comentar si tienes intención de hacer alguna de las actividades o si tienes alguna favorita que no he añadido.

BBC Proms: imprescindible en el verano londinense

Ayer fui a mi primera Prom del verano. Se trata de una temporada de música clásica a precios populares, y es una cita ineludible en Londres durante el verano. Si tienes ocasión, debes ir. Y te garantizo que el precio no va a ser un impedimento.

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No te voy a aburrir con las historia. Simplemente te diré que la primera temporada de Proms fue hace 117 años, y desde entonces se ha desarrollado sin interrupción. Nació como conciertos de música clásica a precios asequibles. Era el sueño de un empresario de dar al gran público educación musical para crear una audiencia para este tipo de eventos.

Hoy es todavía la misma idea. Se celebra en el Royal Alber Hall, el auditorio más famoso de Londres junto con la London Opera House, y vale la pena ir a un concierto ni que sea por ver el auditorio por dentro. La temporada es normalemente desde mediados de Julio a mediados de Septiembre y tiene más de 100 conciertos.

La estructura de los conciertos busca, como desde su inicio, educar y ser popular, así que mezcla piezas populares y fáciles de digerir para atraer al público con otras algo más difíciles. El de ayer tenía como máximo atractivo el magnífico “Bolero” de Ravel. Son 15 minutos empezando con una simple flauta travesera a la que se le van sumando instrumentos hasta llegar a usar toda la orquesta en un monumental “finale”. También tocaron “Daphnis and Chloe”, también de Ravel, que no conocía y que me pareció magnífica, incluyendo el coro del festival de Edimburgo con más de 120 integrantes.

Hay conciertos de músicos rusos, de música de película, de nuevos clásicos americanos, de música para niños. La oferta es muy amplia. Como decía, lo más popular posible para atraer a cuanta más gente posible.

Y llegamos al tema de los precios. Hay los asientos caros, y un palco puede costar medio millón de libras para toda la temporada. Así los banqueros de la City pueden mostrar su dinero y su exquisito gusto musical mientras saborean una copa de “bubbly” (parte de la recaudación va a parar a organizaciones de caridad, las “charities” comodicen aquí, así que también tiene su parte de “give back“). Pero hay precios para todos. Un asiento en el que puedes disfrutar el concierto de forma perfecta cuesta menos de 20 libras. Y si eso es demasiado, puedes hacer “promming”.

El “promming” es Proms en su versión más auténtica. Y es que el nombre “Proms” viene de “Promenade”, que significa “paseo”, o en este contexto, es un concierto en el que la gente está de pie. Así que en vez de comprar por internet y escoger tu asiento como un burgués cualquiera puedes ir el día del concierto y hacer cola. Antes del concierto se ponen a la venta en taquillas por 5 libras 500 entradas para estar de pie en la platea, justo delante del escenario, como en un concierto de Pop o Rock. Eso son 5 libras que te dan acceso a la mejor música clásica, los mejores intérpretes, y una de las experiencias imprescindibles del verano en Londres.

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Iba a escribir sobre esto cuando hubiera ido a todos los conciertos que tengo previsto y tuviera más fotos, pero estar de nuevo en el Royal Albert Hall y disfrutar de la música en directo me ha recordado lo fantástico que es, y he preferido escribir esto para ver si te animas si tienes la oportunidad de ir. Todavía hay entradas para algunas Proms. Y si no, siempre puedes ir “promming“.

¡Contemplad la cabeza de un traidor!

¡Contemplad la cabeza de un traidor! Estas fueron las palabras que el verdugo lanzó a la muchedumbre que se apiñaba en el patio del palacio de Whitehall, en pleno centro de Westminter, mientras mostraba en alto la cabeza de Charles I, rey de Inglaterra. O quizás fueron las palabras que debería haber pronunciado.

Charles I at Trafalgar Square

Enero de 1649. Charles I, rey de Inglaterra estaba preso en el palacio de Saint James’s a la espera de su juicio. Era la situación que Oliver Cromwell había tratado de evitar. La guerra civil inglesa, que empezó en 1641 cuando el rey se hartó de que el Parlamento reclamara poderes para dirigir el Reino, acabó con la completa derrota del ejército realista. Cromwell intentó negociar con Charles I para que mantuviera como rey, pero sometido a la voluntad del Parlamento, elegido por el Pueblo.

En respuesta, el rey hizo un pacto secreto con el ejército escocés para que invadiera Inglaterra y le retornara al trono. La segunda guerra civil inglesa había empezado, y acabó igual que la primera, y la pérdida innecesaria de miles de vidas. Viendo la actitud del rey, Cromwell finalmente cedió a la presión de aquellos que cuestionaban la viabilidad de una solución negociada. El 20 de Enero de 1649 el juicio por alta traición al rey de Inglaterra empezó.

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El rey apostó fuerte. Su poder emanaba de Dios, por derecho de nacimiento, y ningún órgano elegido por el Pueblo podía quitarle poderes ni ningún jurado compuesto por el Pueblo podía juzgarlo, así que se negó a comparecer. Las leyes decían que todo aquel que se negara a comparecer en juicio por tres veces estaba declarando su culpabilidad, y así es como Charles I, rey de Inglaterra fue declarado culpable de alta traición por poner sus intereses, los de mantenerse en el poder, por encima de los intereses del pueblo, representados por el Parlamento libremente elegido. El rey fue condenado a morir decapitado.

El 30 de Enero de 1649, el rey salió en procesión del palacio de Saint James’s en dirección al palacio de Whitehall, en Westminster, escoltando por una pequeña parte de soldados leales. El lugar de la ejecución era delante de la casa para banquetes (curiosamente la única parte del palacio que ha sobrevivido hasta hoy), donde se había montado un andamio exactamente donde hoy corre la calle Whitehall, delante de la entrada al Horse Guards (ver mapa).

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El rey accedió a la tarima por una ventana, rezó una plegaria y colocó su cabeza en posición. El verdugo levantó su hacha y de un único golpe decapitó a Charles I, rey de Inglaterra (140 años antes de la revolución francesa). La tradición era que el verdugo levantaría la cabeza del decapitado, la mostraría al público y diría “Contemplad la cabeza de un traidor”. Si no lo dijo, sería un símbolo de que el rey no puede ser un traidor. Tal ha sido la propaganda que siguió que a día de hoy no hay acuerdo sobre lo que el verdugo hizo.

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Cromwell, quien se convirtió en el líder de la república, era consciente del valor simbólico del rey y siempre intentó encontrar la manera de restaurar al rey en su trono, pero sometido al poder del pueblo, de donde emanaría su poder. El rey se negó y Cromwell accedió a que fuera juzgado. Una decisión que le perseguiría hasta la tumba, incluso más allá de la muerte… Pero esa, es otra historia.
View Que hacer en Londres in a larger map

PS. Por si te preguntas a qué vienen las fotos, cada año, el domingo siguiente al 30 de Enero se representa en Londres la procesión del rey hasta el lugar de su decapitación. Este año, coincidía exactamente con la fecha, y estas son algunas de las fotos. El resto aquí

Carmen en la Royal Opera House

En una ciudad como Londres, donde el lujo es algo omnipresente, la Ópera, siempre lujosa, debe ser un acontecimiento digno de ver. Hace algunos días tuve la ocasión de comprobarlo.

Todas las grandes ciudades tienen un gran teatro de la Ópera: la Scala de Milán, la “Opera de París”… Londres también tiene el suyo, la “Royal Opera House”, en una de las esquinas de Covent Garden.

Royal Opera House

En la escena inicial de “My Fair Lady”, el público sale de ver “Fausto” en la Royal Opera House y se encuentra con una intensa lluvia (al fin y al cabo, es Londres). Algunos se van en taxi mientras otros se refugian en la entrada de la Iglesia de St. Paul (la iglesia de los actores). Allí podemos ver los elegantes vestidos, las maneras refinadas, el lenguaje de clase alta, en contraste con la pobre Eliza Dolittle, la vendedora de flores.

Eso es precisamente lo que la Ópera vende: el lujo.

Para mi primera visita a la Ópera de Londres escogí Carmen, una Ópera no muy larga, y fácil de escuchar. Puesto que el presupuesto de este blog es limitado, compré una de las entradas más baratas, que suponía ir a lo más alto del teatro.

Royal Opera House V

Al llegar me llevé la primera sorpresa. Yo esperaba entrar por una puertecita minúscula en la parte trasera del edificio que gracias a una escalera interminable me llevaría hasta mi asiento. Todo lo contrario. Entré por la entrada principal, por donde entra todo el mundo, y pasé por la zona de los restaurantes, codeándome con la “crème de la crème”.

Opera

Tras pasar por escaleras y más escaleras, todas ellas cubiertas por alfombras rojas llegué a mi asiento. Desde lo alto del teatro, viendo el lujo de los balcones, las lámparas, tuve la intención de gritar “abajo el Capital, viva la anarquía”. Pero contra todo lo esperado, “el gallinero” no tenía tablas por asientos, sino butacas de terciopelo rojo, los asistentes estaban impecablemente vestidos, listos para ayudar a la más mínima indicación. Así que mi impulso revolucionario se desvaneció sin yo siquiera darme cuenta.

En el intermedio bajé a la zona principal, con restaurantes exquisitos y bares de champagne. Todo el mundo iba elegantemente vestido, con lo que (creían) eran sus mejores galas. Todo el mundo sorbía de su copa de champagne mientras departía alegremente. Era un ambiente totalmente distinto al que te puedes encontrar en cualquier musical del West End. Y eso que llevan tiempo diciendo que quieren popularizar la ópera. De hecho es al contrario: se ve tan elitista y lujosa como siempre. Y entonces lo entendí.

Lo que intentan popularizar no es la ópera, sino la experiencia de ir a la ópera, y el lujo es parte inseparable de ella.

Royal Opera House II

La gente acude a la Ópera esperando vivir el lujo. Se ponen sus mejores galas, beben chapmpagne, andan por alfombras rojas, viven su propio sueño de lujo. Porque al fin y al cabo, la gran mayoría de las óperas son largas y tediosas, con interminables transiciones musicales y en muchos casos insufribles canciones que están más cerca del sufrimiento de un gato que del “bel canto”. No hay duda que la Royal Opera House quiere popularizar la ópera, pero no por la música, sino por la experiencia. Ofrecerte champagne al comprar la entrada es simplemente una declaración de intenciones.

Cobblestone Covent Garden

Al salir estaba lloviendo. Me fui directamente a la entrada de la iglesia de Saint Paul a ver si alguna jovencita con acento cockney intentaba vender flores, pero las floristas hace tiempo que desaparecieron de Covent Garden.