La soledad del escritor de correos electrónicos

Todo el mundo habla de que estamos en la era de la comunicación. Una de las innovaciones es el correo electrónico, que por eso la gente ya no escribe cartas. Hablan de la inmediatez, de la capacidad de estar en contacto, pero yo lo único que veo es que es que tiene los mismos defectos sin ninguna de sus virtudes.

Escribir una carta siempre tiene su componente romántico. De alguna forma, el acto de dibujar las letras es un vínculo más directo con el cerebro. Parece que las cosas que se escriben en una carta tienen más peso, aunque sea un simple “Cómo te va”. Simplemente el encabezado ya es una declaración de intenciones, y cada coma, cada adjetivo puede ser un mensaje en si mismo

Y qué decir de cerrar el sobre, meter la carta en el buzón y pensar por dónde va a pasar antes de llegar al destinatario. Nunca puedo evitar imaginar el momento en que esa persona va a abrir el sobre y ver el mismo papel sobre el que yo escribí. Es cierto que nunca sabes cuándo va a llegar, si va a quedar atrapada en una huelga, si un cartero raro se la va a quedar en su casa, si se va a perder por el camino… Pero eso es también parte del encanto. Y luego aquella alegría si al cabo de un tiempo recibes una respuesta.

El correo electrónico sin embargo es inmediato. Lo es en todo. Enciendes el ordenador, escribes tres líneas y lo enchufas a la Red. La mayoría de gente no se molesta ni en poner un Sujeto. Ni en escribir las palabras enteras. Al enviarlo, el mensaje se rompe en pequeños paquetes que llegan por distintas vías al receptor. Y lo hacen casi de inmediato. Segundos después de que has pinchado en “enviar”, el mensaje está listo para ser leído por el destinatario. Y entonces esperas una respuesta inmediata. Y no llega.

Al igual como la carta, el mensaje de correo electrónico puede sufrir muchos problemas, como que se caiga el servidor, que sea incorrectamente atrapado por un detector de spam, o si llega a la bandeja de entrada, puede ser sepultado por un montón de correos de márketing PowerPoints motivacionales o correos que terminan con “si no lo envías a 100 personas en dos minutos vas a ser infeliz para toda la vida”. En el mejor de los casos, la persona destinataria lo va a leer, y lo dejará en la bandeja de entrada para responderlo, tras lo cual será sepultado por los powerpoints y las cadenas.

Mientras tanto tu, al otro lado de la Red esperas pensando si ya habrá leído tu correo. Quizás si. Quizás no. Quizás ha caído en la bandeja de Spam. Quizás no le ha llegado. Quizás mi correo no funciona bien… No tienes ni la más remota idea de por qué despues de cuatro días, no hay respuesta. Nada. No tienes ni idea de loq que ha sucedido. Y lo peor de todo es que ni siquiera le puedes echar la culpa al tipo de Correos o fantasear con un triste destino para tu carta perdida en una realidad paralela (la puerta de la cual está seguro en los almacenes de Correos). Lo que tienes es pura soledad.

Y al cabo de dos semanas hablas con aquella persona y le dices “Recibiste mi correo”, a lo que te responde con toda naturalidad como si no fuera con él “si, claro”.

Los problemáticos adolescentes ingleses

Londres no es una ciudad segura. Las ciudades británicas en general no lo son. Según The Economist, la causa es uno de los rasgos de la personalidad británica más admirados por los extranjeros.

Según el artículo que publica la prestigiosa revista The Economist esta semana, en lo que va de año (finales de Agosto) 18 jóvenes de 18 años o menores han sido asesinados en Londres. Eso sin contar los situaciones que felizmente no acabaron en muerte. Al pasar junto a un grupo de jóvenes por la calle, el estado de alerta es mayor que en la mayoría de ciudades europeas. Y no es una cuestión de andar por zonas conflictivas, es una situación generalizada.

Ya sea por rivalidades, por rencillas, porque alguien les ha mirado mal, por un cochino teléfono móvil, o por pura diversión, los incidentes violentos con cuchillos, armas de fuego o palizas están a la orden del día. Los periódicos se preguntan cómo se ha llegado a estos extremos, a la vez que dan los más mínimos detalles, sin olvidar los escabrosos. Nativos y extranjeros coinciden en que Londres no es una ciudad donde quedarse a envejecer. Y tampoco lo es para ver crecer a sus hijos.

Por otro lado, Londres es una ciudad Libre. Nadie parece preocuparse por tu aspecto, tu raza, tus creencias, tus aficiones, tu vida (a no ser que seas famoso, claro). Eso es así también en el trabajo, donde en Londres más que en cualquier otro lugar de Europa conseguir un empleo depende de lo que sabes hacer, y no de los prejuicios que tenga el empleador. Unos dicen que es por respeto, otros que por pura indiferencia, pero el caso es que en Londres no se tiene esa sensación de ser juzgado por “los demás”. Cada uno vive y deja vivir.

Y es ahí donde apunta The Economist. Dicen que ese no preocuparse por la intimidad de los demás es parte de la cultura inglesa, que los ingleses son reservados, y que se aplica también en las relaciones familiares. Los padres no se preocupan por lo que sus hijos hacen o dejan de hacer, no hay diálogo intergeneracional.

Quizás The Economist ha dado en el clavo. O quizás tratan de encontrar una explicación fácil a un problema complejo. Sería irónico que la causa de la relativamente buena convivencia e igualdad de oportunidades, cosa que hace tan atractivo vivir en Londres, fuera a la vez lo que reduce su calidad de vida.

El drama de la inmigración

La noticia se explica por sí sola: unas 50 personas desaparecidas al volcar un cayuco cerca de las aguas de Tenerife. Una embarcación que no pasa de ser una cáscara de nuez, 100 personas tratando de acceder ilegalmente a España desde África, un poco de mala mar y ahora más de 50 están a la deriva.

El delegado del gobierno en Canarias ha dicho:

“Se trata de jóvenes nobles, que buscan un nuevo horizonte donde poder trabajar y ganar dinero para mantener a sus familias, y se lanzan al mar a bordo de una embarcación que no reúne condiciones”

Parece que Europa Press ha sido la única página de noticias citando este fragmento.

Había escrito un comentario sarcástico pero he decidido borrarlo y por una vez, y sin que sirva de precedente voy a escribir directamente y sin rodeos.

Resulta reconfortante ver como alguien con responsabilidades en solucionar el problema de la inmigración se molesta en educar a la vez que informa. Llamar “jovenes nobles” a los inmigrantes que llegan en cayuco es un contundente cambio de discurso, algo que no había visto antes, quizás por estar en viviendo en Londres.

Pongámonos en su piel. Son personas que pagan mucho dinero por una plaza en esas barcas, que dejan familia y amigos, que se embarcan en una aventura incierta a la que quizás no van a sobrevivir. Y eso, es mejor que quedarse en su casa. No son como yo, que tenía un buen trabajo y me fui a Londres en busca de quien sabe qué. Son personas para quienes pocas expectativas de trabajo y la posibilidad de perderlo todo son mejor opción que quedarse en su hogar.

Evidentemente hay muchos que se meten a la delincuencia: mala gente la hay en todas partes y en todos los grupos. Pero nadie dice que los europeos somos egoistas, sin principios, en busca sólo de dinero y que no nos preocupamos por los demás sólo porque muchos expatriados de multinacionales en países pobres se comportan así.

Y lo peor es que los africanos no vienen con buena formación y experiencia, como los polacos que invaden Londres y trabajan mejor y más barato que los paletas ingleses. Sólo tienen sus manos para trabajar recogiendo fruta, y eso los hace todavía más vulnerables.

En honor al Cutty Sark

Me voy a poner un poco Pepito Grillo, pero leyendo las noticias del incendio en el Cutty Sark ayer, lo único que me venía a la mente era mi abuela diciendo “es que no pueden tener nada bonito, todo lo tienen que estropear”.

Cutty Sark

El Cutty Sark es un velero rápido, de los llamados “Clippers” votado en 1870 para transportar té desde China hasta Londres. Tenía que ser rápido para traer las primeras hojas de la temporada frescas para las reuniones de té de la alta sociedad Victoriana.

La primera noticia de la semana ha sido que el Cutty Sark estaba en llamas, probablemente provocadas. Hubiera sido más romántico que el Cutty Sark acabara despedazado por una gigantesca tormenta doblando el Cabo de Buena Esperanza, y no quemado en un dique seco a manos de quien sabe qué descerebrado.

Aún a riesgo de soltar los caballos antes de tiempo, mi pregunta es por qué, por qué a alguien se le ocurre pegarle fuego a un barco/museo/atracción turpistica. Un impresionante velero construido para volar sobre las olas, uno de los últimos antes de la llegada del vapor. Y un símbolo del comercio de larga distancia y del descubrimiento de otras culturas y realidades. Sin duda, el Londres de hoy, y el mundo en general, le debe mucho a estas incipientes rutas comerciales regulares.

Por qué alguien quiere destruir eso. Si quiere demostrar desacuerdo con algo, que haga una sentada en Trafalgar Square. O si quiere destruir los símbolos ingleses, que se atreva a pegarle fuego al HM Belfast, el barco de guerra atracado para siempre delante de la Torre de Londres. Pero dudo mucho que quien lo hiciera, si es que fue provocado, tuviera ninguna intención reivindicativa. Ni siquiera rebeldía sin causa. Probablemente fue una manera genial de acabar una noche de borrachera. No hay suficiente con tocar timbres y salir a la carrera. Espero que me tenga que comer estas palabras, pero no lo creo.

Será que me estoy haciendo mayor, pero no entiendo qué se gana con eso. Qué satisfacción.

Empecé citando a mi abuela, y es de justicia acabar citándola de nuevo: “Es que en vez de ir hacia adelante, parece que vamos hacia atrás”.

Si es que hay que tener narices

Ayer estuve viendo “Comic Relief” en la BBC. Es uno de esos telemaratones para recaudar fondos. Su particularidad es que se recauda para África, y que el tema central es el humor, con lo que los mayores humoristas de la TV (de todas las cadenas) hacen gags, presentan etc. y el símbolo del telemaratón es una nariz roja de payaso.

Uno de los mejores momentos es cuando estos famosillos van a África a ver lo que se ha hecho con el dinero de otros años, y ver lo mucho que todavía queda por hacer. Todos acabaron llorando de la emoción de ver la miseria en que aquella gente vive. En uno de ellos se veía como por 90 libras se podía construir una letrina pública, que puede evitar enfermedades. Y los famosillos lloraban desconsoladamente al ver que hay niños que viven con menos de 1 dolar al día. Y que a veces no tienen nada que comer. Y claro, llegan a la conclusión de que ellos no tienen ningún problema.

Pero bueno, una vez pasado el mal trago van a volver a sus trabajos, a ganar miles de euros por un solo programa, a pelearse por el precio de una entrevista, a comprarse coches innecesariamente caros, a hacer viajes incluyendo hoteles desmesuradamente caros o emborracharse por todo lo alto.

Yo también me emocioné. Es muy duro ver como en esos países la gente literalmente se muere por las calles. Cómo los niños no tienen ni una madre que les ayude a crecer. Y es increíble ver el poco dinero que hace falta para ayudarles. Se me caían las lagrimas.

Pero bueno, mañana voy a ver si consigo por otros caminos mi preciado teléfono móvil nuevo, que eso si es algo serio. Al fin y al cabo, África está muy lejos, y no podemos estar todo el día preocupados. Si los famosillos se pueden olvidar de ello tras hacer la buena obra del año, nosotros también. Quizás me acabe comprando el teléfono ese rojo del Bono, que da no sé cuanto a África. Me pregunto si el “relief” es para África o para nuestras conciencias.

También se dice que el cambio climático nos puede traer algún problemilla en unos 40 años, pero que en Africa ya trae inundaciones, lluvias torrenciales, cosechas perdidas, ganado muerto, sequías, hambrunas, pero bueno, como dicen algunos, lo del cambio climático no está demostrado todavía verdad? Y mientras no se demuestre, para qué apagar el monitor? Lo que nosotros ahorramos luego vienen los políticos y lo gastan.

Nada, que hasta el año que viene no hay Comic Relief de nuevo.

PD. Absolutamente rompedor el sketch de Ricky Gervais. Es crudo, como sus series, pero dice mucho sobre todos nosotros.

Homogeneizaciones y personalidad

La Congestion Charge es uno de mis temas favoritos en Londres. Primero por las acaloradas discusiones que suscita. Y segundo porque creo que es una brillante idea, muy arriesgada, que le ha generado al alcalde Ken Livingstone aférrimos enemigos pero ningún desgaste político. Me pregunto si es sólo una tapadera c¡para un complot mundial…

Uno de los objetivos de la Congestion Charge es mejorar el medio ambiente. El Toyota Prius no paga Congestion Charge porque es un coche ecológico (ecológico? acaso hace la fotosíntesis?). No se si lo tendrás en mente, pero el Toyota Prius es feo hasta decir basta (en mi modesta opinión).

Si yo supiera algo sobre diseño de coches te podría contar con pelos y detalles que esa forma redondeada, sin aristas ni ángulos demasiado cerrados va encaminada a reducir la resistencia al aire y, en consecuencia, reducir el consumo del motor. Si eso es así, entonces todos los fabricantes deberían empezar a diseñar coches redonditos, como burbujas alargadas, todos iguales, para minimizar el consumo y en consecuencia, la contaminación generada. Deberían haber cuatro tipos de coches: pequeño, mediano, grande y familiar. Dentro de cada segmento se diferenciarían sólo por la potencia, el color o por llevar tapicería de cuero, de lana o verde a topos naranja.

Voy a hacer una afirmación que quizás es infundada, pero creo que si a la gente le ofrecieran escoger un coche, sin ninguna limitación, incluido precio, la mayoría no escogerían uno redondito y casi idéntico al del vecino, el compañero de trabajo y el cuñado. Para qué usamos un coche. Es realmente un medio de transporte o está mandando un potente mensaje al exterior, como quien va por ahí enseñando su iPod?

Cuando compramos algo, pensamos en el uso que le vamos a dar o en lo que la gente (o nosotros mismos) va a pensar al verlo?

Basamos nuestra personalidad en mensajes que los objetos que poseemos mandan a diestro y siniestro?

Y lo que es más importante, está Ken Livingstone envuelto en la conspiración para convertirnos en seres homogéneos, clónicos con el mismo coche redondito e insípido, números de una gran base de datos?

Que prohiban MacDonald’s

Eso es lo que opina el príncipe Charles. Parece que para él esa es la clave para asegurar que la gente sigue una dieta sana. Tan inútiles somos?

Si bien el príncipe no tiene ningún poder real, sus palabras son repetidas en todas partes puesto que es quien es. Y él era consciente de ello cuando lo dijo.

Sus palabras se enmarcan en esa corriente cada vez más generalizada, sobretodo en el Reino Unido, de que hay que prohibirle ciertas cosas a la gente porque si las tienen a su alcance van a tomarlas con exceso con fatales consecuencias para la salud. Los periódicos venían llenos ayer con la noticia de que se podría retirar la tutela de su hijo con sobrepeso a una familia para evitar que sigan cebándolo.

Y ahí viene “papa Estado” limitando el uso de alcohol, tabaco, comidas grasientas y a saber qué va a ser lo siguiente. Es como tener una madre puntillosa detrás del cogote diciéndote todo el día lo que puedes hacer y lo que no.

Es que la gente en altos mandos considera que el grueso de la población es estúpida? Que son como niños sin control que no son capaces de discernir entre lo que es bueno y lo que no? Y aunque así fuera, quien son ellos para decidir sobre la vida de los demás. Si te quieres zampar una buena hamburguesa triple es tu problema y tu placer. Al fin y al cabo es tu salud.

El problema parece ser que el exceso de tabaco, alcohol, grasas y demás tienen un efecto nocivo sobre la salud. Y los dirigentes tienen una responsabilidad sobre ello, puesto que un país de gente con problemas de salud rinde menos, lo que afecta directamente a la productividad y en consecuencia a la competitividad y el crecimiento de la Economía. Y cuando un individuo con cáncer de pulmón o circulación delicada acude al hospital, es el Estado, con el dinero recaudado con los impuestos, quien paga la factura. No solo eso. Las enfermedades provocadas por el consumo excesivo de todas esas substancias no mata de golpe, sino que provoca enfermedades crónicas y que empeoran con el paso del tiempo, con lo que la factura se incrementa.

Es esa razón suficiente para poner una cinta amarilla en la puerta de los restaurantes para evitar que la gente entre en torrente en busca de sus dosis diaria de bloqueador de arterias? Es que no podemos consumir con moderación?

Los beneficios de BAE Systems se disparan gracias a la guerra de Irak

Es la noticia del día. BAE systems, la gigantesca compañía de Defensa británica ha incrementado substancialmente los beneficios gracias a los contratos que el ministerio de defensa de USA le está encargando a causa de la guerra de Irak.

BAE Systems es una de las empresas más importantes del Reino Unido. Se dedican a fabricar electrónica de guerra, tanques, submarinos de guerra, barcos de guerra, aviones de combate y sistemas de control de tierra entre otros. Aunque su orientación es fundamentalmente militar, también producen para la paz, sobretodo su división aeroespacial que produce aviones de transporte similares al Hércules español, aviones de reconocimiento y aviones de pasajeros para corta distancia.

Las ventas en 2006 han superado los 20.000 millones de euros. Tiene 88.000 trabajadores en todo el mundo. Es una empresa privada, por lo que sus propietarios son los accionistas, quienes han invertido en busca de los dividendos, que es lo que les preocupa principalmente, y razón por la cual BAE se ha desprendido de su participación en Airbus.

Los resultados de 2006 muestran un aumento de los beneficios del 38%. Las ganancias por acción se incrementaron en un 30% y los dividendos por acción en casi un 10%. Estos resultados son magníficas noticias para sus miles de accionistas y trabajadores.

La nota de prensa destaca que la clave del crecimiento está en sus operaciones con USA, fundamentalmente en la división de Armamento y Tierra. Aparentemente se han beneficiado de las campañas USA en Irak yAfganistan.

Pero no todo son buenas noticias. La nota apunta que las reducciones en el presupuesto de defensa de algunos países puede provocar una caída de ventas en el futuro.

Si yo fuera accionista de BAE, o de alguna de las 3 compañías del sector que són incluso más grandes que BAE, no querría que esto pasara. Me gustaría que los presupuestos de defensa, que se pagan con impuestos, subieran, y que la guerra en Irak siguiera por mucho tiempo, lo que me aseguraría unas buenas ganancias.

Lo que tu puedes hacer contra el cambio climático

Ya he hablado del cambio climático antes. No me voy a poner en plan Srta. Rottenmeier. Pero creo que este es un tema lo suficientemente importante como para insistir en él. Hoy he encontrado una página que además de todo lo que se ha dicho, apunta que el cambio climático está costando vidas, y da unas simples recomendaciones para ahorrar energía en la oficina.

La página web es de “Christian Aid”. Pero independientemente de bajo qué bandera estén trabajando, lo cierto es que están tocando un tema muy importante. El cambio climático no es sólo que en invierno no vamos a poder ir a esquiar, o que tengamos que escondernos del sol en verano de 12 a 3. El cambio climático comporta sequías, muerte de ganado, pérdidas de cosechas, lluvias torrenciales, inundaciones… Todas ellas suponen a muerte de personas. Debemos hacer algo por la generación que viene detrás nuestro, o por aquellos seres humanos que viven en zonas menos privilegiadas y están muriendo.

Cierto que la temperatura de la Tierra oscila, pero no podemos permitirnos el lujo de no creer que este cambio está provocado por nosotros, y que sus consecuencias van a ser irreversibles. La gente de a pié, como tu y como yo podemos hacer algo, y la página web da recomendaciones muy simples y efectivas que pueden ayudar en el ámbito de la oficina:

  • Imprimir sólo cuando es necesario
  • Desactivar el salvapantallas
  • Apagando el ordenador cada noche al ir a casa puedes ahorrar hasta un 75% de su consumo anual
  • Apagar tu monitor cuando no estás en la mesa
  • Las impresoras gastan entre el 30% y el 40% de su consumo en el tiempo que va desde que finalizan la impresión hasta que van a “stand by”. Reduce este tiempo. Y apágala al terminar el día.
  • Reducir la calefacción un grado puede ahorrar un 10% de energía.

Si todos nosotros aplicamos estos consejos vamos mejorar las esperanzas. Presionando desde dentro de las empresas podemos hacer que ellas también cambién. Y como colofón debemos seguir presionando a los políticos para que tomen medidas efectivas.

La razón sin emoción no sirve de nada

Hace algunos años la marca de neumáticos Pirelli sacó una campaña con el eslogan “La potencia sin control no sirve de nada”. Querían destacar que aunque lo que más resalta de un coche deportivo es su potencia, si los neumáticos, que son los que la transmiten al suelo, no son adecuados, la potencia es desperdiciada. Leyendo un par de artículos sobre la relación Razón-Emoción me he acordado de este eslogan.

Es un tema recurrente en las historias de ciencia ficción que el ser humano libra una lucha constante entre la Racionalidad que lo hace humano, y la Emoción, una reminiscencia de su pasado animal.

Tanto la Ciencia Ficción como la filosofía dicen que el objetivo del Ser Humano es dejar atrás ese lado animal y convertirse en un Ser Racional. Aquí es donde entran en juego los dos artículos que mencionaba al principio.

El primero es de la BBC (vía Jean Bedel), y dice que las decisiones tomadas puramente por intuición son más acertadas que las tomadas tras un breve momento de reflexión.

El segundo es de The Economist (enlace de pago), y dice que la Razón permite analizar una situación y todas sus posibles opciones hasta el más mínimo detalle, pero que es la Emoción quien toma la decisión. El ser puramente racional se quedaría ahí parado sin capacidad para reaccionar. La razón sin emoción no sirve de nada.

Ahí va un paradigma milenario hecho añicos.

Así que no es la Razón quien toma decisiones, sino la Emoción. Cuando hay que tomar una decisión rápida, lo mejor es dejarse llevar por la intuición o el instinto. Cuando hay tiempo para analizar no vale la pena engañarse diciendo “voy a decidir con la cabeza”. Quizás sea en base a un análisis racional, pero la decisión la tomas con el corazón (o con el estómago, que al fin y al cabo, todo es Emoción).

Siempre he creído (en mi característica ingenuidad) que ante una encrucijada siempre sabemos cual es la decisión correcta, pero a menudo acabamos tomando la vía más segura, por evitar situaciones o por decidir con la cabeza. No se si estos dos artículos confirman mi hipótesis, pero creo escuchando a la vocecilla me voy a agarrar mucho más al camino que deseo seguir.

Propósito para 2007 (algo tarde): Ponerle más salsa a la vida.