#Brexit: dos meses

Hace dos meses los electores británicos decidieron, por 52% a 48% abandonar la UE. Que sabemos ahora que no sabíamos entonces? Pues yo diría que nada.

Esta entrada la empecé para publicarla a las dos semanas del referéndum. Luego se convirtió en el artículo al més del referéndum. Y al final ha acabado siendo el artículo a dos meses del referéndum. La razón del retraso es que realmente nada estaba más claro que cuando se anunció el resultado. ¿Que ha cambiado? Nada.

Sabemos que tenemos Primer Ministro, y que el Partido Conservador ha detenido a tiempo su propio suicidio político. Y sabemos que el “Foreign Office” es ahora un monstruo de tres cabezas, una de las cuales es Boris Johnson, quien una vez más ha resurgido cuando todo el mundo daba su carrera política por acabada. Y ahí se acaba lo que sabemos.

No sabemos todavía si el Partido Laborista va a sobrevivir a su autodestrucción, ni cuando vamos a invocar el ya famoso Artículo 50, ni cual es el modelo de Estado que el gobierno propone post-Brexit. Ni siquiera sabemos lo que la gente votó al votar Brexit.

La victoriosa campaña “Leave” dice que el mandato político del referéndum es claro. Hay quienes piden un segundo referéndum basados en el argumento que la gente votó engañada. O elecciones anticipadas, ya que el Primer Ministro dimitió y es le corresponde al electorado escoger al nuevo Primer Ministro. Hay quienes piden un referéndum para votar las diferentes propuestas de relación con la UE. O que la propuesta final, una vez negociada con la UE se someta a referéndum.

Dicen los partidarios de Brexit que nada de eso es necesario. El mandato político es claro: Brexit. No importa que haya más interpretaciones sobre las causas del voto que días nublados en el verano británico. El Pueblo soberano ejerció su poder para decidir sobre su futuro. Y ahora ya no toca que lo haga de nuevo hasta las elecciones, en 2020.

Porque como ya nos dicen, el ajusto va a ser doloroso. Va a ser largo. Pero al final del túnel estaremos en un lugar mejor. A ver si también hace más sol.

Que es la Libertad?

Margaret Thatcher era un símbolo. Reverenciada por unos, odiada por otros. Como era de esperar, tras su muerte se recordaron muchas de las cosas que hizo. Lo que no me esperaba era que algunos la recordarían como una luchadora por la Libertad.

El semanario “The Economist”, bien conocido por sus tendencias liberales (lo que en Europa entendemos por liberales) publicó en portada, como no podía ser de otra manera, la foto de Margaret Thatcher. Lo que no era tan obvio era el titular: “Freedom Fighter”, Luchadora por la Libertad.

A Margaret Thatcher se la recordará por sus reformas económicas, por destruir por destruir el entramado industrial y condenar al paro y la pobreza a una gran cantidad de la población, quienes perdieron su subsistencia y fueron abandonados en un desierto económico (a día de hoy todavía lo es). Ella liberalizó las leyes financieras y creó el centro financiero que hoy es Londres, uno de los más importantes del mundo.

Pero a qué viene lo de “luchadora por la Libertad”.

Dicen que detestaba el Comunismo. Para ella el Comunismo impedía al individuo ser Libre, y para ella la Libertad era un derecho fundamental. Libertad en el sentido que el Estado no puede limitar las aspiraciones de los individuos. Para ella era mejor ser libre y pobre que aceptar la beneficiencia del Estado. Ella fue quien empezó esa idea tan de moda hoy en día en UK: aspirational.

En su ideología, el Estado te obliga a pagar impuestos. Ese es un dinero que tu has ganado con esfuerzo, pero el Estado se apropia de él y decide qué hacer. Así te conviertes en rehén del Estado. El Estado te quita tu Libertad. En Libertad cada uno es libre de trabajar duro y progresar, aspirar a ser alguien, y hacer con su dinero lo que le plazca.

Si una empresa o una industria entera (como la minería) sobrevive sólo con subvenciones del Estado significa que el dinero que ganas, en vez de ir a tu bolsillo va a sostener esa industria.

Del mismo modo si el Estado te quita dinero mediante impuestos y te da un servicio público pagado con tu dinero te está quitando la Libertad de escoger qué servicios usar con tu dinero. Por eso Thatcher quería privatizar el transporte, la Sanidad, la Educación. Y quería eliminar toda esa burocracia que impide a los emprendedores hacer negocios.

Así que Thatcher luchaba para que el Estado no le impusiera obligaciones al individuo y permitiera a todo el mundo llegar a donde se propusiera. Ella misma demostró que la hija de un tendero puede llegar a ser Primer Ministro (haberse casado con un millonario ayudó un poco). Eso es Libertad: que el individuo sea el único que decida qué hacer con su dinero, y que el Estado no le diga qué hacer.

En esta “libertad” el pobre lo es porque quiere. Nada le impide progresar. Si quiere más dinero sólo necesita trabajar más. En esta Libertad el individuo y su familia pueden estar muriendo de hambre, o enfermos, pero no tienen al Estado entrometiéndose en sus asuntos.

¿Es eso la Libertad?

Nota: unos meses más tarde el alcalde de Londres Boris Johnson, autodenomidado heredero de Thatcher, hizo un discurso hablando de Thatcher en el que habló sobre qué es la igualdad.

Ya no nos quieren (extranjeros en Londres)

Hace un tiempo Londres era la mejor ciudad para ir a vivir al extranjero. Pero las cosas están cambiando. A peor.

Si hablas con cualquier extranjero que viva en Londres, después de que haya terminado de quejarse del tiempo y la comida te contará que esta es una ciudad magnífica para vivir. No sólo por su aire internacional, por el shopping, por los restaurantes, por los mercados, por los museos, por los parques, por las actuaciones de música en vivo, porque siempre hay algo que hacer o descubrir. También porque en esta ciudad es donde los extranjeros nos sentimos menos extranjeros. Este último punto te lo dirán sobretodo aquellos que han vivido en otras ciudades como extranjeros. Por eso a los extranjeros nos encanta Londres.

Además de todo eso en esta ciudad llevan la idea de lo “políticamente correcto” hasta límites ridículos. La obsesión por no ofender a nadie por razón de su origen, raza, religión,  orientación sexual o clase es incluso parte de las leyes. Y a la hora de buscar trabajo va todavía más allá. Lo primero que te dicen es que no pongas en el CV ni tu foto, ni tu origen, ni tu edad ni nada que pueda hacer que el empleador se fije en nada más que tus cualidades para el trabajo. Esa es una obsesión que vale la pena cultivar.

Pero todo esto está cambiando. ¿La razón? Muy sencillo: la crisis.

Hablar sobre inmigración en política estaba muy mal visto en UK porque atacaba los fundamentos de la igualdad de oportunidades, hasta que un partido cuyo único programa es salir de la UE y echar a los extranjeros irrumpió en las encuestas de las elecciones de hace tres años. Los partidos tradicionales se asustaron y empezaron a hablar del tema. El Partido Conservador prometió que si ganaba las elecciones reduciría la inmigración drásticamente. Así lo anunció a finales de 2010, y los resultados ya han llegado. Todo el mundo sabe ya que conseguir un visado para estudiar en Londres es tarea casi imposible, y aunque lo consigan, conseguir un permiso de trabajo es todavía peor, porque no quieren que los extranjeros puedan trabajar.

Aquellos que dicen que “los extranjeros vienen a quitarnos nuestro trabajo” o ” los extranjeros vienen a aprovecharse de nuestros servicios públicos” están encantados. Son argumentos falsos, pero a quien le importa la verdad.

Demostrando una vez más que Londres es distinto del resto del país, la ciudad y sus líderes empresariales se han alzado contra la nueva política inmigratoria del gobierno. El mismísimo alcalde de Londres Boris Johnson, del mismo partido que el Primer Ministro, se ha enfrentado publicamente a él como representante de la ciudad diciendo que semejantes políticas están dañando la Economía.

Pero el partido Conservador quiere hacer buena su promesa. Así que si no tienes pasaporte europeo entrar en UK te va a costar ahora sangre, sudor y lágrimas. Si tienes pasaporte europeo todavía vas a poder entrar y trabajar. O por lo menos mientras no consigan arrancarle a la UE un acuerdo que les permita ignorar el mercado único y cerrar las fronteras a quien les plazca. Por eso están amenazando con salir de la UE.

Y de mientras, Londres está ya sufriendo las consecuencias de ser visto en el extranjero como una ciudad (otra más) que no quiere a los extranjeros ni su talento. Y eso a pesar de que los londinenses, los que mas “sufren” a los extranjeros, no tienen ningún interés en que dejen de llegar.

Esperemos que esta crisis acabe pronto, o que algún político tenga la valentía de educar a los votantes británicos (parece que Boris es el único preparado para la tarea, lo que es doblemente preocupante). Londres no se puede permitir políticas estúpidas.

Los “backbenchers” y el sistema electoral británico

El Parlamento británico es el primero del mundo y todavía conserva reglas originadas hace cientos de años, como la de que cada diputado es responsable delante de sus electores, y no hay disciplina de voto.

Originariamente, el parlamento británico, o para ser correctos, en aquel tiempo Parlamento Inglés, era una reunión de representantes de las distintas regiones de Inglaterra. Ese sistema todavía existe hoy.

Cuando los británicos van a votar, no votan una lista cerrada de candidatos que cada partido ha decidido para aquella circunscripción electoral. De hecho, cada circunscripción tiene sólo entre 60.000 y 90.000 electores, y se elige a un sólo diputado.

Así que una serie de individuos presenta su candidatura. Algunos pertenecen a los grandes partidos, otros a pequeños y otros son independientes. Durante la campaña visitan a sus electores, a menudo puerta a puerta para contarles su programa.

El día de las elecciones los electores de la circunscripción van a votar, y el candidato que tiene más votos se convierte en Miembro del Parlamento, o “Member of Parlament” (MP). La tradición es que la Reina habla con los principales MPs y le encarga al que parece que va a mantener el parlamento bajo control que forme el grupo de ministros, de entre él será el Primer Ministro de la reina. Así que el Primer Ministro no es el cabeza de lista, sino un MP que ha tenido que ganar en su circunscripción.

Podrás decir que de hecho, los electores no votan a su MP, sino que votan al partido que quieren que gane. Quizás es cierto, pero cada MP tiene una oficina en su circunscripción, y parte de su trabajo por el que cobra su sueldo, es estar en su oficina en la que todos sus electores tienen derecho a visitarle y pedirle cuentas de lo que está haciendo en Londres en su nombre.

En el Parlamento, los miembros del gobierno se sientan en primera banco. Tras ellos se sientan los MPs más afines, los que forman parte de la estructura del partido. Los MPs que están menos ligados a la disciplina del partido se les llama “backbenchers”, porque se sientan en el “back bench”, o banco de detrás.

Estos “backbenchers” a veces no están de acuerdo con lo que su propio partido propone. Así que para ellos no es tan fácil como votar lo que les diga su partido. Luego cuando vayan a su oficina van a venir sus electores a preguntarles que por qué votaron esto o lo otro. Así que ni que sea para quitarse a los pesados de encima, el MP tiene que votar lo que crea que sus representados quieren, que a menudo no es lo que quiere su partido.

Eso es lo que pasa con los llamados MPs “rebeldes”. Resulta que la dirección del partido decide una cosa, y un puñado de MPs se enfrentan a la cúpula directiva. Es lo que le pasó a Margaret Thatcher, cuando los “backbenchers” conservadores empezaron a sentir que el apoyo en su circunscripción desaparecía. A la dama de hierro no la derrotaron las elecciones, sino sus propios “backbenchers”.

Para ver a los “backbenchers” en acción sólo hace falta ver la propuesta de ley del gobierno sobre el matrimonio homosexual. La ley se aprobó gracias a la oposición, ya que la mayoría de los diputados conservadores, partido en el gobierno, votaron en contra. Cada MP votó según su conciencia, a pesar de lo que su partido le indicaba. ¿Alguien dijo disciplina de voto?