Ya no nos quieren (extranjeros en Londres)

Hace un tiempo Londres era la mejor ciudad para ir a vivir al extranjero. Pero las cosas están cambiando. A peor.

Si hablas con cualquier extranjero que viva en Londres, después de que haya terminado de quejarse del tiempo y la comida te contará que esta es una ciudad magnífica para vivir. No sólo por su aire internacional, por el shopping, por los restaurantes, por los mercados, por los museos, por los parques, por las actuaciones de música en vivo, porque siempre hay algo que hacer o descubrir. También porque en esta ciudad es donde los extranjeros nos sentimos menos extranjeros. Este último punto te lo dirán sobretodo aquellos que han vivido en otras ciudades como extranjeros. Por eso a los extranjeros nos encanta Londres.

Además de todo eso en esta ciudad llevan la idea de lo “políticamente correcto” hasta límites ridículos. La obsesión por no ofender a nadie por razón de su origen, raza, religión,  orientación sexual o clase es incluso parte de las leyes. Y a la hora de buscar trabajo va todavía más allá. Lo primero que te dicen es que no pongas en el CV ni tu foto, ni tu origen, ni tu edad ni nada que pueda hacer que el empleador se fije en nada más que tus cualidades para el trabajo. Esa es una obsesión que vale la pena cultivar.

Pero todo esto está cambiando. ¿La razón? Muy sencillo: la crisis.

Hablar sobre inmigración en política estaba muy mal visto en UK porque atacaba los fundamentos de la igualdad de oportunidades, hasta que un partido cuyo único programa es salir de la UE y echar a los extranjeros irrumpió en las encuestas de las elecciones de hace tres años. Los partidos tradicionales se asustaron y empezaron a hablar del tema. El Partido Conservador prometió que si ganaba las elecciones reduciría la inmigración drásticamente. Así lo anunció a finales de 2010, y los resultados ya han llegado. Todo el mundo sabe ya que conseguir un visado para estudiar en Londres es tarea casi imposible, y aunque lo consigan, conseguir un permiso de trabajo es todavía peor, porque no quieren que los extranjeros puedan trabajar.

Aquellos que dicen que “los extranjeros vienen a quitarnos nuestro trabajo” o ” los extranjeros vienen a aprovecharse de nuestros servicios públicos” están encantados. Son argumentos falsos, pero a quien le importa la verdad.

Demostrando una vez más que Londres es distinto del resto del país, la ciudad y sus líderes empresariales se han alzado contra la nueva política inmigratoria del gobierno. El mismísimo alcalde de Londres Boris Johnson, del mismo partido que el Primer Ministro, se ha enfrentado publicamente a él como representante de la ciudad diciendo que semejantes políticas están dañando la Economía.

Pero el partido Conservador quiere hacer buena su promesa. Así que si no tienes pasaporte europeo entrar en UK te va a costar ahora sangre, sudor y lágrimas. Si tienes pasaporte europeo todavía vas a poder entrar y trabajar. O por lo menos mientras no consigan arrancarle a la UE un acuerdo que les permita ignorar el mercado único y cerrar las fronteras a quien les plazca. Por eso están amenazando con salir de la UE.

Y de mientras, Londres está ya sufriendo las consecuencias de ser visto en el extranjero como una ciudad (otra más) que no quiere a los extranjeros ni su talento. Y eso a pesar de que los londinenses, los que mas “sufren” a los extranjeros, no tienen ningún interés en que dejen de llegar.

Esperemos que esta crisis acabe pronto, o que algún político tenga la valentía de educar a los votantes británicos (parece que Boris es el único preparado para la tarea, lo que es doblemente preocupante). Londres no se puede permitir políticas estúpidas.

Los “backbenchers” y el sistema electoral británico

El Parlamento británico es el primero del mundo y todavía conserva reglas originadas hace cientos de años, como la de que cada diputado es responsable delante de sus electores, y no hay disciplina de voto.

Originariamente, el parlamento británico, o para ser correctos, en aquel tiempo Parlamento Inglés, era una reunión de representantes de las distintas regiones de Inglaterra. Ese sistema todavía existe hoy.

Cuando los británicos van a votar, no votan una lista cerrada de candidatos que cada partido ha decidido para aquella circunscripción electoral. De hecho, cada circunscripción tiene sólo entre 60.000 y 90.000 electores, y se elige a un sólo diputado.

Así que una serie de individuos presenta su candidatura. Algunos pertenecen a los grandes partidos, otros a pequeños y otros son independientes. Durante la campaña visitan a sus electores, a menudo puerta a puerta para contarles su programa.

El día de las elecciones los electores de la circunscripción van a votar, y el candidato que tiene más votos se convierte en Miembro del Parlamento, o “Member of Parlament” (MP). La tradición es que la Reina habla con los principales MPs y le encarga al que parece que va a mantener el parlamento bajo control que forme el grupo de ministros, de entre él será el Primer Ministro de la reina. Así que el Primer Ministro no es el cabeza de lista, sino un MP que ha tenido que ganar en su circunscripción.

Podrás decir que de hecho, los electores no votan a su MP, sino que votan al partido que quieren que gane. Quizás es cierto, pero cada MP tiene una oficina en su circunscripción, y parte de su trabajo por el que cobra su sueldo, es estar en su oficina en la que todos sus electores tienen derecho a visitarle y pedirle cuentas de lo que está haciendo en Londres en su nombre.

En el Parlamento, los miembros del gobierno se sientan en primera banco. Tras ellos se sientan los MPs más afines, los que forman parte de la estructura del partido. Los MPs que están menos ligados a la disciplina del partido se les llama “backbenchers”, porque se sientan en el “back bench”, o banco de detrás.

Estos “backbenchers” a veces no están de acuerdo con lo que su propio partido propone. Así que para ellos no es tan fácil como votar lo que les diga su partido. Luego cuando vayan a su oficina van a venir sus electores a preguntarles que por qué votaron esto o lo otro. Así que ni que sea para quitarse a los pesados de encima, el MP tiene que votar lo que crea que sus representados quieren, que a menudo no es lo que quiere su partido.

Eso es lo que pasa con los llamados MPs “rebeldes”. Resulta que la dirección del partido decide una cosa, y un puñado de MPs se enfrentan a la cúpula directiva. Es lo que le pasó a Margaret Thatcher, cuando los “backbenchers” conservadores empezaron a sentir que el apoyo en su circunscripción desaparecía. A la dama de hierro no la derrotaron las elecciones, sino sus propios “backbenchers”.

Para ver a los “backbenchers” en acción sólo hace falta ver la propuesta de ley del gobierno sobre el matrimonio homosexual. La ley se aprobó gracias a la oposición, ya que la mayoría de los diputados conservadores, partido en el gobierno, votaron en contra. Cada MP votó según su conciencia, a pesar de lo que su partido le indicaba. ¿Alguien dijo disciplina de voto?

El tren de alta velocidad inglés

El gobierno británico ha presentado el proyecto HS2, la segunda infraestructura ferroviaria de alta velocidad. De inmediato se han alzado voces en contra del proyecto diciendo que es una mala idea. Y la culpa es, como siempre, de los franceses.

Europa tiene trenes de alta velocidad por todas partes. Es una forma rápida y económica de viajar sin las complicaciones de los aeropuertos, especialmente cuando se trata de viajes de última hora. En el Reino Unido hay una sola línea de alta velocidad, la que une Londres con Francia a través del túnel bajo el Canal de la Mancha.

Hace ya mucho tiempo que la gente se queja de por qué UK, habiendo inventado el tren se ha quedado tan atrás en infraestructuras. Ahora el gobierno ha presentado un proyecto que unirá Londres con Birmingham y las Midlands.

En un momento de crisis, una nueva inversión en infraestructuras debería haber sido bien recibida. Y así ha sido, por la oposición. Sin embargo el propio partido del gobierno, o mejor dicho, los “backbenchers” han decidido detener el proyecto cueste lo que cueste.

Este proyecto dicen que va en contra de todo lo que representa la cultura británica. Dicen que el gobierno se va a gastar dinero de los contribuyentes en un proyecto que va a tener pérdidas económicas, porque no es rentable.

Ellos proponen que el proyecto debería hacerse de la misma forma que los victorianos llevaron a cabo los proyectos ferroviarios. Dicen que como mucho el gobierno debe promover la iniciativa privada. Porque si la línea es una buena idea, los capitalistas querrán invertir su dinero. Y si ellos no quieren, significa que la línea no es rentable, y por lo tanto el gobierno estará tirando el dinero de los contribuyentes en un pozo sin fondo.

Y si aún así el gobierno decide seguir adelante, será todo lo contrario de como se hacen las cosas en UK. Todavía peor: ¡será hacerlo como lo hacen los franceses! Y si hay algo claro en esta isla es que los franceses lo hacen todo mal (excepto el queso, y el vino).

Así que han convertido este proyecto en una causa de traición al espíritu emprendedor británico, algo a lo que todo gentleman inglés debe oponerse.

Y ahí están los diputados conservadores promoviendo el uso del avión como la forma más rápida y cómoda de viajar.

¿Les vas a hacer caso? Todavía estás a tiempo de encontrar una escapada de fin de semana en Groupon. Si vienes a Inglaterra tendrá que ser en avión, porque a la francesa o a la inglesa, lo del tren de alta velocidad en las islas vamos a tardar en verlo.

La Iglesia Anglicana tiene nuevo jefe

El Arzobispo de Canterbury, el Papa de la Iglesia Anglicana, se ha jubilado. Aquí no son como en la Iglesia Católica, que hay que esperar a que el Papa de Roma se muera para que busquen a uno nuevo. El actual dijo que había que dejar paso a sangre nueva, así que empezó la búsqueda. Y parece que el nuevo le salido respondón.

El Arzobispo saliente no ha sido demasiado benevolente con el sector Financiero, culpándolo de muchos de los males de la Sociedad actual y de la crisis. Cuando el movimiento de “Ocupa la Plaza” de Londres ocupó la entrada de la catedral de Saint Paul, el Arzobispo mostró bastante simpatía por ellos, cosa que no gustó en la City ni en el Gobierno. Así que la City tenía la esperanza que el nuevo tendría una actitud un poco más conciliadora.

El nuevo había trabajado en la industria del petróleo, así que sabe de Economía real, lo que es bueno para Gobierno y City. Pero hay algo que les tiene preocupados. Una nimiedad. Hace unas semanas el nuevo Arzobispo dijo que el sector financiero era “el cuco que había echado a todas las otras industrias del nido del Reino Unido”. Es decir, que él considera que el sector financiero es el culpable de que el país no exista casi industria. No hace falta decir que en la City se están preparando para lo peor.

Pero no acaban ahí las novedades Anglicanas. También celebraron un gran cónclave en el que iban a decidir si las mujeres pueden ser nombradas obispo.

En la Iglesia Anglicana las mujeres tienen acceso a posiciones de poder, al contrario que en la Iglesia Católica. Así que con este aire modernizador que tiene la Iglesia algunos habían propuesto que las mujeres pudieran ser obispo. Finalmente, tras días de deliberación la conclusión fue recordar a la humanidad que las mujeres son una parte esencial de nuestra Sociedad, pero que las cosas realmente importantes hay que dejarlas a los Hombres.

Con esos dos temas zanjados, el de que el sector financiero es el malo de la película y que a las mujeres hay que mantenerlas a una distancia prudencial de los lugares de mando, el nuevo Arzobispo de Canterbury ha tomado posesión de su nueva morada junto a la catedral de Westminster. Y en sus primeras declaraciones ya ha dejado muy claro que el matrimonio homosexual, que el Parlamento británico acaba de aprobar, es algo que ellos no reconocen. Parece ser que la Iglesia Anglicana le está cogiendo el gustillo a llevarle la contraria al poder establecido. Y eso que la creó el rey Enrique VIII precisamente porque estaba harto que la Iglesia Católica le llevara la contraria.

¿Por qué quiere Gran Bretaña salir de la Unión Europea?

Hoy David Cameron, Primer Ministro del Reino Unido ha hecho un discurso histórico sobre la relación entre UK y la Unión Europea. Dice que si gana las elecciones en dos años va a renegociar la pertenencia a la UE y lo va a someter a referéndum.

Actualización 24 Junio 2016: Se ha celebrado el referéndum y el electorado ha decidido abandonar la UE. Aquí tienes una breve explicación de por qué se ha celebrado el referéndum, y aquí la explicación de por qué UK ha decidido abandonar la Unión Europea.

Decíamos antes de Navidad que la idea de independizarse de Europa estaba tomando más impulso de lo que era de esperar, hasta el punto que el Primer Ministro dijo la palabra clave: “referendum”.

Desde entonces portavoces oficiales del gobierno francés, alemán, irlandés e incluso USA, además de portavoces de Ford y Volkswagen han intentado quitarle la idea de la cabeza. Pero a pesar de eso, o quizás por eso, el Primer Ministro ha decidido seguir adelante en la ruta Europescéptica.

¿Que argumentos tienen para semejante giro estratégico?

  • Déficit democrático: la UE no es democrática porque las decisiones se toman en Bruselas y no en Londres.
  • Regulaciones que destruyen el empleo: en Europa el paro crece sin cesar, y es culpa de las regulaciones creadas desde Bruselas.
  • Persecución al sector financiero: Europa quiere regular el sector financiero para fortalecerlo, pero lo están destruyendo.
  • Inmigración: todo el mundo quiere venir a UK porque es el mejor lugar del mundo, y el gobierno no tiene potestad en inmigración dentro de la UE
  • Subsidios a países irresponsables: En un momento de disciplina presupuestaria no se puede ir dando dinero a paises que no la tienen.
  • UK no necesita el Mercado Único para exprtar, sino que debe enfocarse a las economías emergentes.

¿Qué quieren decir con todo eso?.

  • Déficit democrático: Nos ha costado mucho llegar al poder, y ahora que estamos aquí resulta que las leyes más divertidas las hacen en Bruselas.
  • Inmigración: en tiempos de crisis lo que se lleva es decir que “los extranjeros vienen a quitarnos nuestro trabajo”. Hay que apoyar los impulsos proteccionistas de la población, aunque cerrar las puertas al extranjero tenga un coste inmenso en competitividad para el país.
  • Persecución del sistema financiero: los franceses se han propuesto acabar con la volatilidad en el sector financiero, pero eso es precisamente lo que proporciona los ingresos en la City.
  • Regulaciones que destruyen empleo: si UK va a crear un sector industrial de nuevo va a tener que producir barato, y con todas esas regulaciones de protección al trabajador que están haciendo los franceses no hay manera de reducir salarios y echar a la gente a la calle cuando al empresario le venga en gana.
  • Mercado Común: Así que con un sector industrial renacido hay que vender a quien tiene dinero, a los países emergentes, y no a la moribunda Europa.
  • Subsidios a los países irresponsables: ni un penique más de los impuestos ingleses va a ir a Europa. Eso de “I want my money back” les encanta a los Conservadores.

Fundamentalmente el problema es que con los recortes que están aplicando los Conservadores, los Laboristas llevan una ventaja enorme en las encuestas y encima un partido minoritario está amenazando llevarse los votos europescépticos, en lo que sería un claro voto de castigo. Así que Cameron se ha liado la bandera a la cabeza y ha utilizando el siempre útil recurso del nacionalismo, que en Inglaterra siempre es “no necesitamos a Europa para nada más que para comprar vino y queso”.

Actualización: Se ha celebrado el referéndum y el electorado ha decidido abandonar la UE. Aquí tienes una breve explicación de por qué se ha celebrado el referéndum, y aquí la explicación de por qué UK ha decidido abandonar la Unión Europea.

Última novedad en Londres: el impuesto sobre sociedades es voluntario

Hace unos días saltó la noticia que algunas empresas multinacionales instaladas en UK no pagan impuestos o una cantidad muy pequeña, a pesar de tener ingresos millonarios. Además de los habituales grupos activistas esta vez también eran diputados del partido en el gobierno los que acusaban a las multinacionales de hacer trampas. El clamor popular fue inmediato, exigiendo que pagaran en UK lo que les corresponde.

Teniendo en cuenta que los recortes están en las noticias constantemente, echarle la culpa a los extranjeros es un recurso que la gente agradece y refuerza el sentimiento de unidad.

Una de las empresas, la cadena de cafeterías Starbucks, quienes declaran no tener beneficios a pesar de sus más de 300 millones de libras de ingresos, han decidido que van a pagar 20 millones de libras en impuestos en los próximos dos años de forma voluntaria. Dicen que han escuchado el clamor de sus clientes, y sienten que tienen que aportar más a la sociedad. ¡Fantástico! Una victoria popular sobre las malvadas corporaciones internacionales. ¡Que aprendan que no se puede jugar con los ciudadanos!

Lo más curioso del caso es que Starbucks y las otras compañías no están haciendo nada ilegal. Ni siquiera están utilizando una lectura malintencionada de la Ley. Lo que están usando es un procedimiento ampliamente conocido y totalmente permitido por la Ley.

Supongamos que tienes un negocio en UK y obtienes unos ingresos de un millón de libras. Tus gastos totales son de 600.000 libras, con lo que el beneficio queda en 400.000 libras sobre las que pagas un porcentaje como Impuesto sobre Sociedades, que en UK es ahora mismo 24%. Pero claro, tu preferirías quedarte ese dinero en vez de dárselo al gobierno. Si pudieras inventarte unos cuantos gastos podrías reducir el beneficio a cero y ahorrarte pagar impuestos.

Así que buscas un país en el que tus ingresos no vayan a pagar impuestos, creas una empresa, y le facturas a tu propia empresa en UK por conceptos como derechos de uso de la marca, servicios de márketing, o cualquier tipo de gasto administrativo. Ahora tu beneficio en UK es cero, y tu beneficio en el otro país ha subido, pero como ahí no pagas impuestos, te has ahorrado una buena cantidad.

En el argot tributario a esto se le llama “transfer pricing”, y es tan antiguo como la globalización, aunque ahora a algunos diputados y otras gentes les parezca sorprendente e inmoral.

Eliminarlo es tan fácil como crear una ley en la que no se acepten como deducibles los gastos pagados a compañías del mismo grupo empresarial.

Pero eso crearía muchos enemigos en las grandes empresas, las que se pueden permitir un pequeño ejército de abogados que se dedican exclusivamente a esto. Es mejor dejar el Impuesto sobre Sociedades a la voluntad de las empresas que obligarlo por ley. Porque nadie te felicita por pagar los impuestos que te tocan, pero por pagarlos voluntariamente, ahí puedes demostrar cuánto te preocupa la Sociedad. Y no le vas a quitar a la gente la ilusión de linchar publicamente a un par de gigantes multinacionales y obligarlas a pagar una parte de los impuestos que deberían pagar si la ley no le permitiera evadirlos.

¿Que es el “plebgate”?

Dicen que la inglesa es una sociedad clasista. Pero claro, eso es un tópico, como tantas otras cosas. Pues no, resulta que es totalmente cierto como demuestra el último escándalo político en Londres.

Contábamos hace unas semanas el tema de un peso pesado del partido Conservador, al que pertenece el Primer Ministro David Cameron. Puedes ver aquí la primera parte del Plebgate. En resumen, el miembro del partido quería salir con su bicicleta de Downing Street por la salida de coches. Los agentes que custodian la entrada le informaron que debía salir por la salida de peatones, a lo qué el respondió con unos cuantos exabruptos.

El informe de uno de los agentes llegó a manos de un periódico. En él se decía que Mr Mitchell, que así se llama el político, les había llamado “plebs”, que podríamos traducir por plebeyos o plebe. Mr Mitchell se disculpó públicamente por “no tratar a los agentes con el respeto que merecen”, pero negó haber utilizado la palabra “pleb”.

En otra situación eso hubiera sido suficiente, porque todo el mundo puede tener un momento malo. Pero a estas alturas ya todo el mundo estaba convencido que efectivamente les había llamado “plebs”, y tamaña ofensa sólo se podía saldar con la dimisión, que Mr. Mitchell presentó negando todavía que hubiera usado la palabra en cuestión.

Cual fue nuestra sorpresa cuando hacia fin de año la policía hizo un par de detenciones en relación al “plebgate”. Todo parece indicar que el agente de policía era parte de un complot para castigar al gobierno por los recortes públicos, que también han afectado a la policía, y que mintió en el informe que llegó a la prensa.

¿Así que lo de que el político les faltó al respeto a los agentes de policía era mentira? En absoluto. Era cierto y él mismo lo admitió. Lo que parece que era mentira era lo de “pleb”.

Los autores del supuesto complot creyeron que un político soltando un par de soeces a unos agentes de policía no sería noticia, pero si añadían la lucha de clases, eso lo cambiaba todo. Y vaya que tenían razón: acabó con su carrera política. Y cuando se destapó acabó con unas cuantas personas en la cárcel. Y todo esto por el uso de la palabra “pleb”.

Y es hay tópicos que nunca mueren, y la lucha de clases está más viva que nunca. ¿Hay para tanto o a los ingleses les ha entrado otro ataque de corrección política?

Nota: Gracias a Miércoles por recordarme que me faltaba la segunda parte

Volvemos al tema de los borrachos ingleses

Los borrachos ingleses son un problema. Lo dice el mismísimo gobierno británico. Hace unos días aprobaron la enésima propuesta para evitar las perniciosas consecuencias de sus borracheras.

El Ministerio del Interior británico ha propuesto poner un precio mínimo para las bebidas alcohólicas en el supermercado y eliminar las populares ofertas de pague una y llévese otra de regalo (BOGOF). Según datos publicados por la BBC esta medidareducirá el número de muertes relacionadas con la ingestión de alcohol en 2000, y en 44000 las hospitalizaciones en los próximos 10 años, además de reducir 24000 crímenes al año.

Lo que el gobierno busca es que se venda menos alcohol, con lo que los supermercados y asociaciones de tiendas se han alzado en pié de guerra para defender al consumidor. Dicen que el precio mínimo va a penalizar a aquellos que beben responsablemente, y no a los que beben demasiado.

Curiosamente los que no han dicho nada son las asociaciones de pubs, quienes estaban muy preocupados hace unos meses cuando las propuestas eran para subir el precio de la bebida en los pubs. Ellos hace ya tiempo que están en su propia cruzada para proteger a los consumidores (sus clientes), y los pubs, algo esencial para la cohesión de la sociedad británica. Porque la sociedad que se emborracha unida, permanece unida. Allá por 2007 decían que cuando la prohibición de fumar en lugares públicos entrara en vigor el 1 de Julio de 2007, las ventas de los pubs caerían en picado y les obligarían a cerrar. Supongo que es porque el cliente típico de un pub si no podía ir a fumar al pub, prefería quedarse en casa.

Pero la verdad es que los datos no confirmaron sus miedos. La crisis de los pubs empezó con la crisis financiera. La gente con menos dinero en el bolsillo no estaba dispuesta a reducir su cuota de alcohol. Las estadísiticas muestran un aumento de la gente que sustituyó la cerveza en el pub por las ofertas de cerveza barata en el supermercado. Cuando el gobierno quiso subir el precio mínimo en los pubs las asociaciones salieron en defensa del consumidor diciendo que no era justo que le pidieran más dinero. Esta vez que la subida es en los supermercados no parece que estén preocupados.

Así que ya estamos de nuevo con el tema de intentar que los ingleses se emborrachen menos. Los escoceses ya están implementando una medida similar.

¿Y a qué viene tanta obsesión con la salud del ciudadano? Primero por los problemas de orden que crean, aunque como ya comentamos quizás eso se explica porque son animales, no por el consumo de alcohol. Lo segundo es que cuando la gente bebe lo pasa muy bien, pero cuando el abuso les lleva al hospital entonces es el Estado quien paga la factura doblemente: por el hospital, y por la productividad perdida.

Por eso el gobierno está desesperado por reducir el consumo de alcohol, por una cuestión de dinero. Y los supermercados ven que se les escapan las ventas. Y los pubs esperan que algunos de los clientes vuelvan.

Da gusto ver cómo los poderes se preocupan por el prójimo.

 

La independencia está de moda en Londres

De un tiempo a esta parte el tema de la Independencia se está convirtiendo en uno de los principales en UK , sobretodo en Inglaterra y parece que esta vez van en serio sobre independizrse de Europa.

El sistema electoral británico es bipartidista: las elecciones se ganan con mayoría absoluta o no se ganan. En las pasadas elecciones se colaron los Liberal Democrats con fuerza suficiente como para provocar un gobierno de coalición, algo que no había ocurrido desde 1974, pero las últimas encuestas indican que van a volver a su posicón marginal.

Otro de los partidos marginales es el UKIP, que significa United Kindom Independence Party. Sólo tienen una idea: conseguir que el Reino Unido se independice de la Unión Europea. Tienen otras propuestas, como echar a los extranjeros, pero todo gira en torno a lo mismo. Nadie los toma en cuenta porque nadie considera el UKIP un partido de verdad. Y aunque eso sigue siendo cierto, la gente está empezando a escucharles, y las encuestas apuntan que podrían convertirse en la tercera fuerza en el Parlamento (anteriormente ni los invitaban a los debates en TV).

Eso ha puesto en alerta a los Torys, quienes creen tener la exclusiva en euroescepticismo. Si un partido consigue capturar esa etiqueta, a los Torys se les puede escapar un buen número de votos.

El Primer Ministro ha tenido que reaccionar y ha ido diciendo a todo el que le quiera escuchar que quiere proponer un referendum para darle la oportunidad al Pueblo soberano para que decida si quiere seguir en la UE.

La aparición del tema europeo no es casual. Con el monumental problema del Euro, los británicos, que ya tienen sus propios problemas, se preguntan por qué tienen que darle su dinero a paises irresponsables como Portugal, Irlanda, Grecia, o España. El UKIP, con su talante populista a conseguido hacer del tema europeo un tema fundamental en la agenda política, como ya hicieron con la inmigración en las elecciones. En aquel entonces conservadores y laboristas entraron al trapo (los únicos que no lo hicieron fueron los Liberal Democrats) y el resultado fue una política anti-inmigración que el mismísimo Tory alcalde de Londres Boris Johnson ha criticado porque perjudica la economía.

Con las conversaciones por el nuevo presupuesto europeo, el partido Laborista se subió al carro haciendo una propuesta parlamentaria para pedirle al PM que exijiera una reducción del presupuesto europeo, a lo que un buen número de diputados Torys se sumaron, rompiendo la disciplina de voto, y derrotando al gobierno.

Así que el PM tiene un problema y muy serio. Por una lado sabe que a UK le interesa estar en la UE, y por lo tanto tiene que seguirle el juego a Bruselas. Por otro lado sus votantes e incluso sus propios diputados se están hartando de darle dinero gratis a la UE, con lo que, para ganar las elecciones, necesita mostrarse euroescéptico. Lejos de aflojar, a medida que pasan los dias el tema parece que coje más importancia.

Y es que ya se sabe: con la crisis y los recortes, no está la gente para ir subvencionando a los vecinos, por muy europeos que sean.

Político dimite por decir lo que piensa

La sociedad inglesa es clasista por naturaleza, y estos días la cosa está de actualidad de nuevo después que un político conservador utilizara la nueva palabra de moda en UK: “Plebeyo”.

Era una noticia menor. Cierto político con cargo en el partido Conservador mostró falta de respeto hacia un policía. En condiciones normales el político en cuestión habría pedido perdón en aras de la corrección política, quizás habría dimitido y no habría pasado a mayores. Pero la historia tiene dos ingredientes que estos días están en la mente de todos: el papel de la policía y que el origen privilegiado de los integrantes del gobierno.

La situación se produjo de la siguiente manera. Mr Andrew Mitchell es el “Chief Whip” (el que pone orden) del partido Conservador. Al parecer estaba visitando al Primer Ministro en su residencia de 10 Downing Street discutiendo cosas de gobierno. La entrada a la calle tiene vallas y está fuertemente custodiada por policía armada. Cuando Mr. Mitchell se dispuso a salir le pidió a uno de los policías que le abriera la entrada para coches para que él pudiera salir con su bicicleta. El agente le informó que las normas eran que las bicicletas no podían usar la salida principal, y que con gusto le abriría la salida para peatones, cosa que no complació a Mr Mitchell y siguió exigiendo salir por la entrada principal. Finalmente se bajó de la bicicleta y mientras se dirigía a la entrada de peatones le explicó al agente de policía, de forma algo alterada y con generoso uso de exabruptos que “Más os vale aprender dónde está vuestro sitio”. “Vosotros no mandáis en este gobierno”. “Sois plebeyos”. Y se ha montado bien gorda.

El tema policial está en portada estos días porque dos agentes que iban a comprobar un aviso de robo cayeron en una trampa y fueron asesinados a sangre fría. Esto ha atraído la atención sobre el papel que hace la policía para mantener la ley y el orden, y los riesgos a los que se enfrentan a diario para protegernos. Mal momento para que un político le falte a l respeto a un policía.

Por otro lado tras la reciente renovación de cargos en el gobierno, muchas voces acusaron al Primer Ministro de organizar un gobierno de ricos y para ricos, por la abundancia de ministros de origen privilegiado y educados en escuelas privadas. El hecho que Mr Mitchell utilizara la palabra “plebeyo” asume evidentemente que él pertenece a otra clase, la de los privilegiados, la que si que gobierna.

Mr Mitchell se ha disculpado públicamente “por no tratar a los agentes con el respeto que merecen”, pero ha negado haber usado exabruptos o la palabra “plebeyo”. Y él pensaba que eso pondría fin a la historia. Pero claro, si dice que no lo dijo, entonces está llamando al agente de policía mentiroso. Y de todos modos, aunque se ha disculpado, tampoco ha dicho qué es lo que hizo para tener que disculparse, con lo que la cosa sigue adelante y está manchando a todo el gobierno.

Ahora dice que la situación llegó al final de un día muy frustrante, y estaba muy cansado. Debo decir que este último comentario me hace sentir simpatía por él. Yo también tengo días frustrantes, días en que estoy tan cansado tras todo el día de batallar que al final es difícil pensar lo que digo, y acabo diciendo lo que pienso. Probablemente es lo que le pasó a Mr Mitchell.

Nota: este artículo debió ser publicado el 28 de Septiembre. Finalmente Mr. Mitchell ha decidido dimitir “por el bien del Partido”, es decir, para que se acabe el pitorreo del “plebeyo” o “plebgate“.