Un mundo perplejo

desde Londres

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Palabra del año: “Squeezed middle”

Nos acercamos al fin de año y como es habitual empiezan a aparecer las típicas “mejor del año”. El diccionario de Oxford, conocido por todos los estudiantes de Inglés se suma a la fiesta y ha designado la palabra del año: “Squeezed Middle”.

La palabra en cuestión (palabra compuesta por lo menos) proviene de un discurso del candidato de la oposición, Ed Miliband. Mientras criticaba al gobierno, que al parecer es el trabajo del partido en la oposición, habló de la “Squeezed Middle Class”.

Middle Class significa “Clase Media”, ese grupo de la población que no se puede definir como pobres ni como ricos. Son los que están en el medio, y según las teorías económicas son el fundamento de un país, ya que son los que más consumen. Si la Clase Media se reduce habitualmente es porque muchos han pasado a ser “pobres”, cosa que hunde el consumo, y al haber más gente desencantada y con poco que perder aumenta la inestabilidad en el país. La palabra se ha hecho tan famosa que incluso se puede evitar mencionar “class” porque se da por entendido.

“Squeezed” significa exprimido, como las naranjas cuando hacemos zumo a base de apretarlas en nuestra mano. Aquí es evidentemente en sentido figurado. La traducción sería “apretada”, en el sentido de “apretarse” el cinturón. ¿Quien presiona la Clase Media?

Por culpa de la crisis parece que la clase Media está sufriendo: el gobierno recorta gastos como la sanidad y la educación, los bancos no dan rendimiento por los ahorros ni ofrecen créditos, la inflación hace que todo sea más caro. Se dice que en UK la Clase Media cada año está peor, desde que empezó la crisis. Llegar a fin de mes es casi imposible. Y por eso Miliband definió la Clase Media como “Squeezed Middle”, la “Presionada Clase Media” o si quieres la “Aplastada clase media”.

Para entender de dónde sale la frase hay que entender algo de la personalidad inglesa (he dicho inglesa, no británica). Los ingleses gustan describirse como emprendedores. Esta es una nación llena de “aspirationals“, de gente que aspira a subir de clase. Pertenecer a la clase obrera no es un orgullo. La gran mayoría de hecho se considera “Clase Media”. No es pues de extrañar que el gobierno socialista de Tony Blair, el único gobierno socialista en 30 años fuera de hecho más de derechas que muchos partidos de derechas del resto de Europa. Y es que aquí, todo el mundo es Clase Media, y aunque UK no sale en los periódicos como España, Italia o Grecia, aquí la gente lo está pasando mal.

Así que el diccionario de Oxford ha decidido escoger como palabra del año una palabra que de hecho es bastante izquierdista, y que ciertamente describe el estado de ánimo del país. Resulta curioso que el año pasado escogiera la palabra “Big Society“, palabra claramente de derechas inventada por el entonces nuevo Primer Ministro Conservador para describir su plan maestro: el problema de UK es el “Big Governement”. Para solucionarlo hay que reducir el gasto público. Aquí y aquí puedes ver lo que comentamos hace un tiempo. Este año la palabra describe lo que siente la mayoría de la población por culap de la decisión del gobierno de reducir el gasto público.

Tiene sentido. Ayer era “Big Society”, hoy es “Squeezed Middle”.

La Universidad está sobrevalorada

Lo que necesitamos es que la gente normal trabaje desde más joven en el sustrato productivo de la sociedad y deje la Universidad para los ricos.

La movilidad social en Inglaterra es bastante baja. Es casi uno de esos valores tradicionales sobre los que se sustenta el imperio. Quizás conozcas una serie de TV llamada “Arriba y Abajo” (así es como la tradujeron en España) que fue un rotundo éxito en todo el mundo en los años 70. Contaba la vida diaria de una mansión en la que la familia rica vivía “Arriba” en los aposentos señoriales y los sirvientes vivían “abajo”. Una forma muy gráfica de describir el correcto orden social. En estos días la conversación de moda es Downton Abbey, una serie heredera de aquella de la que la ITV está emitiendo la segunda temporada.

En otro tema aparentemente no relacionado, hace unos meses el gobierno Conservador anunció que íban a subir el límite máximo de tasas universitarias a 9,000 libras/año. En estos momentos la mayoría de los universitarios tienen que pedir créditos para pagar su educación. Están endeudados ya antes de entrar en el mundo laboral, para que se vayan haciendo una idea de la vida que les espera. Muchas universidades van a aplicar la subida desde el año que viene. ¿Cuánto tardarán todas las universidades en cobrar 9.000 libras al año? ¿Qué Universidad estará dispuesta a ser vista como “barata”?

Ayer en la conferencia del partido laborista la Asociación Británica del Comercio dijo que “hay que acabar con el esnobismo de los títulos en el trabajo”. Dicen que ponerse a trabajar a los 16 en una tienda es mucho mejor que ir a la universidad porque las empresas de comercio se gastan mucho dinero en formar a sus empleados, con lo que los jóvenes pueden aprender una profesión mientras ganan un generoso sueldo.

Así que ya tenemos todo el plan perfectamente creado: las universidades suben las tasas haciendo la Universidad accesible sólo para los más ricos y luego una serie de gente influyente empieza a decir que de hecho los pobres pueden aprender mucho más trabajando desde los 16 años.

Y es cierto. Hay que acabar con ese esnobismo de ir a la Universidad. Ahora todo el mundo quiere ir a la universidad, pero ¿quien va a plegar la ropa que los amables clientes tiran al suelo, quien va a reponer las estanterías de los supermercados? Ya basta con esa idea que todo el mundo puede ir a la Universidad para labrarse un futuro y subir la escalera social. Es necesario que las universidades vuelvan a ser ese refugio para la élite. Los demás nunca van a llegar a ser importantes, así que para qué perder tiempo y dinero yendo a la Universidad. Claro, hay que mantener la ilusión que la movilidad social es posible, y para eso están los bienes aspiracionales y la actitud ganadora, algo que ya está dando sus frutos como hemos visto en los recientes episodios de alborotos en Londres donde la gente en vez de organizar una revolución para destruir el sistema establecido simplemente querían un par de zapatos deportivos gratis y una TV de pantalla plana.

Subidas de tasas, sugerencia de abandonar estudios universitarios y series de TV recordando un tiempo mejor cuando la movilidad social era impensable nos convencen sutilmente que el sistema de clases es importante, y ponen las cosas en su sitio: unos arriba y otros abajo. Como debe ser.

Disturbios en Londres (y2)

Tranquilidad en Londres. Los disturbios y pillaje organizados por una minoría de delincuentes han terminado. Londres y el Reino Unido tratan de reconstruir la normalidad y olvidar el Infierno que reinaba en sus calles hace apenas dos días. Eso es lo más importante, olvidar y repetir que lo que ha sucedido ha sido simplemente un acto salvaje de una minúscula parte de una Sociedad enferma. Disculpas, quería decir de una minúscula parte enferma de la Sociedad.

Todo empezó en una pacífica manifestación en protesta por la muerte a manos de la policía de un joven (quien tenía en su poder un arma ilegal) en Tottenham el sábado por la tarde. La manifestación degeneró en violencia, pillaje y algunos incendios. Domingo, Lunes y Martes vieron repeticiones de los disturbios y el pillaje en zonas de Londres como Peckham, Brixton, Hackney, Clapham Junction, Ealing, y fuera de Londres como Liverpool, Manchester o Birmingham. El resultado fueron miles de libras perdidas en comercios, casas quemadas, coches quemados cientos de personas heridas y desgraciadamente cinco muertes.

Todas las comunidades han mostrado su rechazo a los hechos y se han puesto manos a la obra para seguir adelante. Twitter y Facebook han servido para organizar tareas de limpieza espontáneas donde las comunidades sin distinción de origen, raza o religión se han unido con el propósito de ayudar a sus conciudadanos. Hay quienes ya dicen que esto podría ser la semilla para el éxito de la “Big Society“: si las comunidades pueden organizarse para limpiar en vez de que lo haga el gobierno, también pueden organizarse para mantener las bibliotecas, los centros sociales, las escuelas y muchos otros.

Por su parte el Primer Ministro compareció en el Parlamento diciendo que esto ha sido un problema criminal, no político, que los disturbios han sido llevados a cabo por una pequeña parte “enferma” de la sociedad, que la policía se equivocó al no responder con más contundencia y que ahora no es momento para reducir el presupuesto de la policía que estaba programado. También dijo que van a estudiar la posibilidad de intervenir las redes sociales, que sirven para favorecer este tipo de comportamientos vandálicos y que les van a dar algunos millones a los comerciantes que han perdido dinero por causa de los disturbios.

Dicen algunos que los disturbios son un síntoma de la desigualdad en la sociedad británica, una de las mayores en la Unión Europea. Quizás muchos de los que se han lanzado al vandalismo lo han hecho al darse cuenta que el sueño de progreso que les ha vendido la TV no está a su alcance, y viendo que la economía del país se hunde irremediablemente han decidido hacerlo a su manera. Quizás un sistema educativo sistemáticamente en crisis les ha defraudado, no dándoles los más básicos valoresde ayudar a la comunidad en vez de dañarla, y ya defraudó a sus padres, quienes son incapaces de crear un ambiente de opinión en casa. Quizás al Sistema le interesa tener una masa pasiva cuyo único interés es poseer, que va por ahí con zapatillas deportivas, ropa de marca y teléfonos caros y que está lista para comulgar con cualquier estupidez como la de que los extranjeros vienen a quitarles el trabajo.

Pero afortunadamente todo eso no importa ya. Como ya dije en Twitter el Lunes, esto iba a durar poco y efectivamente así ha sido. El mantra oficial ha sido establecido: Esto no es un problema político sino de delincuencia, la policía debe ser más contundente, las redes sociales sirven para el Mal. Repitámoslo antes de ir a dormir y justo después de levantarnos. No hace falta un replanteamiento de nada. La solución es estrictamente policial.

Disturbios en Londres

Seguro que a estas horas ya te has enterado de lo que está ocurriendo en Londres. Es preocupante por el dinero que le va a costar a mucha gente, pero que nadie se preocupe. El Sistema está a salvo. Estos disturbios són la confirmación que el capitalismo ha ganado la partida. ¡Alegrémonos!

Ayer me pillé los dedos con el tema de los disturbios. VioletCCI me mandó el Twit “Menuda hay montada en Tottenham y Hackney”, a lo que yo contesté “Sólo fuegos artificiales de cuatro indeseables. En un par de días la cosa se acaba”. A esto @ngarea repondió “Los del bloque de edificios que han quemado en Croydon también estarán contentos con los fuegos artificiales”.

Los costes van a ser inmensos para muchos, y al llamarlos “fuegos artificiales” podría parecer que yo intentaba decir que los fuegos no eran importantes. Nada más lejos de mi intención.

A nivel individual las pérdidas van a ser catastróficas, pero a nivel general de la ciudad y el país, esto realmente muestra que estos indeseables no son ninguna amenaza para el Sistema.

El problema parece ser grupos de jóvenes. Están hartos de ser unos Don Nadie, de ver a los periodistas, a los políticos, a los ricos y famosos y darse cuenta que ellos son meros espectadores desde sus bolsas de pobreza. Así que viendo los disturbios en Tottenham se han dado cuenta de la fuerza que tiene el grupo y amparados en el anonimato han salido a la calle a demostrar que ellos tienen mucho poder, más poder que nadie, si se unen.

Estos jóvenes desencantados no tienen nada, así que no tienen nada que perder. Son el combinado más peligroso para cualquier Sistema establecido, el germen de la Revolución.

Pero si analizamos los vídeos, los informes periodísticos, Twitter, Facebook nos damos cuenta que todos los disturbios se han producido en calles con tiendas (a excepción de Hackney). Esto no son manifestaciones contra los recortes presupuestarios como hace unas semanas ni brotes racistas como hace un par de años en Birmingham. Esta gente no están iniciando una revolución, porque no tienen ninguna ideología. De hecho la revolución es lo que menos quieren. Ellos son consumistas convencidos, hasta el punto que el no poder tener todo eso que sale en la tele les hace infelices, genera odio contra los ricos y se lanzan a la calle a destruir lo que tienen los ricos y agenciarse un par de zapatillas deportivas y una computadora.

Claro, eso es consumismo del peor caso. Son tan estúpidos que no se dan cuenta de que si crean terror nadie va a producir esos bienes que tanto anhelan. Pero no son revolucionarios. Son carne de cañón. La semana que viene, cuando todo esto haya terminado estarán sentados en el sofá listos para seguir absorbiendo los mensajes consumistas, siendo “la masa” que toda Sociedad capitalista necesita para manipular por el bien del Sistema.

Esos que montan manifestaciones contra los recortes presupuestarios, los que piden más gasto en cultura, más gasto en educación, esos son los peligrosos.

David Cameron apoya el #15M

Uno de los temas calientes en España es el #15M. Es un movimiento popular para exigir más responsabilidad  a los políticos y más poder de decisión para los ciudadanos. Me acabo de dar cuenta que los principios del #15M son de hecho compartidos por el primer ministro británico David Cameron en su proyecto de gobierno más personal: la “Big Society”.

El movimiento del #15M, también llamado de los “indignados” o de “Democracia Real Ya” ha ocupado las portadas de las noticias en España desde su inicio el 15 de Mayo. Inspirados por los levantamientos populares que forzaron reformas democráticas en Túnez y Egipto, un grupo de jóvenes indignados por la corrupción de los políticos y lo que consideran una falsa democracia, iniciaron un movimiento en las redes sociales que culminó en la toma pacífica plazas en toda España. Muchos otros se sumaron a ellos en las plazas donde crearon asambleas, que a su vez crearon comisiones y subcomisiones de expertos encargadas de discutir temas importantes y someter los resultados a votación de la asamblea.

A partir de ahí cada plaza fue por su lado. La mayoría han desalojado y si no me equivoco, no hay ningún manifiesto unificador.  Aún a riesgo de equivocarme generalizando, creo que en lo que todos los indignados (que no se sabe qué porcentaje de población representan) coinciden es en que los políticos se aprovechan de su puesto no para representar a los ciudadanos sino para servirse, y que toman decisiones sin la participación de la población, algo que consideran fundamental en Democracia.

Por otro lado tenemos a David Cameron, quien hace hoy exactamente un año presentó un proyecto del gobierno que está impulsado personalmente por él. Ya hablamos de él en el blog. Cameron se queja del “Big Government”, ese gobierno cada vez más grande, con un presupuesto que desaparece con la burocracia, comisiones y decisiones que no están basadas en lo que la población desea. Él propone la “Big Society”, donde la sociedad Civil es quien toma el poder y por medio de voluntariado se hace cargo de servicios que hoy proporciona el sector público, como bibliotecas (había escrito librerías por error), centros sociales, e incluso escuelas. De este modo, la población es quien decide que es lo que realmente importa: si la comunidad se organiza para proporcionar un servicio, es que es importante, y el gobierno les da algo de dinero para ayudarles. Si no hay voluntarios que quieran prestar un determinado servicio significa que a nadie le importa, así que el gobierno lo cierra.

Si lo miramos detenidamente, resulta que los Indignados y Cameron tienen mucho en común, porque ambos desconfían de los burócratas, y ambos creen que la población debe decidir más en referendums, sobretodo con las decisiones impuestas desde la Unión Europea.

¿Tu qué crees? ¿Deberían los Indignados reclamar la “Big Society” en España? ¿Podría Cameron abanderar la  ”Spanish Revolution”?

Las agencias de crédito en contra de las medidas de austeridad de Grecia

Las agencias de credit rating recibieron muy mala prensa tras la crisis financiera. Ahora una de ellas, aprovechando la crisis griega trata de parecer el guardián de las futuras crisis diciendo que por mucho que se esfuercen, los griegos van a quebrar y vamos a entrar de nuevo en cirisis. El oráculo ha hablado.

Las agencias de ratings son empresas que analizan la deuda de empresas y gobiernos y les dicen a sus clientes qué tan fiable es esa empresa o gobierno a la hora de devolver el dinero. Lo hacen dando un “rating” o valoración. Por eso cuando consideran que la fiabilidad del pagador ha empeorado le rebajan el rating. La importancia de ese rating reside en la credibilidad de la agencia. Si yo escribo en este blog que he rebajado el credit rating de la empresa X es poco probable que los mercados mundiales reaccionen, pero si lo hace S&P, la cosa cambia. No solo eso, si ellos deciden reducir el rating de alguien sin un argumento válido, podrían hacer que fuera mucho más difícil para ese alguien conseguir nuevo crédito, teniendo así que pagar mucho más interés para conseguirlo y de esa manera hacer más probable que efectivamente no pudieran pagar. Es lo que en los ambientes financieros se llama una “self fulfilling prophecy”.

Tras la crisis financiera de 2008, muchos dedos apuntaron a las agencias de crédito como culpables parciales por valorar como buena la deuda de muchas empresas que no lo eran. Ahora parece que para evitar esto S&P ha tomado la posición opuesta, la del pesimismo.

Ayer S&P avisó que el plan que los bancos europeos han diseñado para ayudar a Grecia no funcionará. Después de que la semana pasada el gobierno griego aprobara medidas de austeridad para conseguir la ayuda europea los mercados se calmaron: las medidas y la ayuda daban credibilidad a la economía griega, con lo que ya no tenía sentido apostar en su contra. Pero S&P ha decidido, erigido en guardián de la estabilidad mundial ha señalado que con plan o sin plan, Grecia no va a hacer frente a los pagos y que eso equivale a una bancarrota. Existe el peligro que ese aviso desencadene una serie de eventos que precisamente impidan que el plan funcione. En vez de eso podrían esperar un poco a ver qué ocurre, pero si lo dicen ya de principio nadie les podrá culpar de no haberlo avisado.

Aunque quizás en S&P apoyan secretamente a los manifestantes que critican los planes de austeridad. Quizás con este anuncio quieren boicotear los planes para que Grecia entre en bancarrota, tengan que salirse del Euro, el Euro desaparezca y cada país pueda gastar dinero público como siempre habían hecho sin que nadie de la Unión Europea les recuerde estupideces como el equilibrio presupuestario.

El título puede parecer que no representa el contenido del artículo. Es que estoy tratando de copiar el estilo periodístico de los periódicos ingleses.

En UK hay inmigrantes porque los británicos son unos vagos

El tema de la inmigración vuelve a las portadas, y lo hace porque al Primer Ministro David Cameron le ha venido de gusto demostrar que cumple sus promesas electorales… Y de paso les ha dicho a las británicos que son unos gandules. Pero no hace falta que David se preocupe. Si sus planes salen bien, pronto nadie va a querer venir a Londres.

Hace casi un año se celebraban las elecciones más disputadas desde los años 70. El partido Conservador, los “Torys”, decidió hacer de la lucha contra la inmigración una de sus banderas, prometiendo reducir la inmigración de las centenares de miles por año a decenas de miles. Los otros dos partidos defendían que ese no era un tema importante.

Tras las elecciones, la coalición en el gobierno, encabezada por el Tory David Cameron ha decidido cumplir con su promesa. Hace unos meses ya hablábamos de la reducción de los visados para trabajar. Se darán 20.700 al año. Si una empresa quiere traerse a Londres a un trabajador de su oficina en otro país tendrá que aplicar por uno de esos 20.700. Cameron dice que estos van a estar exentos del límite, pero siempre que el puesto a cubrir no pueda ser cubierto por un británico. O sea que algún burócrata deberá decidirlo.

Si un extranjero viene a UK a estudiar una carrera o un máster y le ofrecen un trabajo sólo conseguirá el visado si su salario es mayor de 40.000 libras al año. Mucho dinero. Y quizás ni eso será suficiente ya que deberá solicitar una de las 20.700 plazas.

Y nada de trabajar para pagarse los estudios.  O sea que sólo aquellos con dinero suficiente para pagar las tasas universitarias, la vivienda y la comida de su bolsillo van a poder permitirse estudiar en UK. Y se acabó trabajar de camarero para aquellos que vienen a estudiar inglés.

Todo esto aplica sólo para los que llegan con pasaporte de fuera de la Unión Europea, porque a los inmigrantes de paises de la Unión no los pueden rechazar ni someter a cuotas (muy a su pesar).

Pero claro, los que apoyan la inmigración dicen que los extranjeros vienen a hacer los trabajos que los de aquí no quieren hacer. Por eso está lleno de extranjeros camareros, paletas, fontaneros, limpiando… Para eso Cameron tiene la mejor respuesta:

Los inmigrantes están cubriendo los huecos en el mercado laboral dejados por un sistema del bienestar que durante años ha pagado a británicos por no trabajar.

Es decir, que el Primer Ministro cree que los extranjeros hacen esos trabajos porque los británicos prefieren cobrar el paro antes que trabajar. Porque los británicos son unos gandules, unos vagos, unos flojos. De los 2,5 millones de nuevos puestos de trabajo desde 1997, 75% han sido cubiertos por extranjeros. Y eso aplica también a los universitarios, que egoistamente escogen carreras inútiles y dejan espacios en el mercado que tienen que ser cubiertos por estudiantes extranjeros.

Honestamente creo que todas estas medidas van a funcionar. Según un informe de una consultoría, el crecimiento económico se produce en las economías emergentes. Así que caca vez tendrán menos razones para venir a UK a trabajar. Además, esas economías son atractivas para los trabajadores de la City. A medida que esos paises crecen, también lo hacen sus universidades, y ya hay muchas que se han instalado allí dando enseñanza occidental, con lo  que venir a estudiar aquí, sobretodo teneindo en cuenta que no se van a poder quedar a trabajar será menos atractivo. Y viendo este panorama, y que la economía europea no crece, las empresas también van a empezar a llevarse trabajadores para otros lugares. Y más ahora que les están poniendo más impuestos a los bancos. El alcalde de Nueva York ya le ha hecho una oferta formal a Barclays para que se vaya de Londres, y HSBC piensa en irse a Hong Kong.

Antes de que se de cuenta UK habrá dejado de ser la gran atracción de Europa, y Londres habrá perdido su poder económico y universitario. Y con ello la diversidad, el increible panorama cultural, la actividad nocturna y las inmensas cantidades de dinero que hacen que todo lo interesante suceda aquí. Hasta el alcalde de Londres Boris Johnson, del mismo partido, se está quejando.

Bien hecho David. Pronto el problema de la inmigración será historia y el pueblo británico se habrá librado de esos extranjeros.

¿Reducir el límite de velocidad o aumentarlo?

A partir de hoy, el límite máximo de velocidad en España es de 110km/h. En cambio en el Reino Unido el gobierno se está planteando subir el límite de velocidad a 130km/h. Lo curioso es que en ambos casos los gobiernos lo hacen para luchar contra la crisis económica.

La velocidad máxima en autovias y autopistas españolas era hasta ayer de 120 km/h. Hoy entra en vigor la nueva ley que de forma extraordinaria y (por ahora) temporal reduce la velocidad máxima a 110 km/h. El gobierno español sabe que conducir a velocidades más elevadas consume más gasolina, con lo cual si la velocidad máxima se reduce, habrá menos consumo y los españoles “quemarán” menos dinero en sus motores en estos momentos de crisis.

Para conseguir el carné de conducir hay que superar unos requisitos médicos y mentales que testifican que eres una persona responsable. Así que si puedes conducir una máquina que es capaz de matar, serás también capaz de decidir si quieres gastarte tu dinero en la gasolina del oligopolio petrolero, o si libremente prefieres reducir la velocidad y gastártelo en productos autóctonos que van a reactivar la economía nacional. Pero yo soy el menos indicado para juzgar la medida. Como ya sabes, sólo soy un simple cronista.

Hace unos días salieron en la prensa unas declaraciones del Ministro de Transporte británico diciendo que están considerando subir el límite de velocidad en las autopistas británicas. Actualmente la velocidad máxima es de 70 millas por hora (112 km/h) y el gobierno planea subirla a 80 millas por hora (129 km/h). Dicen que hay que evaluar el límite en términos de coste-beneficio. Lo que esto significa es que para salir de la crisis hay que aumentar la productividad, y si la gente puede conducir más deprisa llegará antes a los sitios con lo que tendrán más tiempo para trabajar.

Así que como la crisis se está alargando demasiado, para combatirla el gobierno español obliga a sus ciudadanos a que ahorren, y el británico les da mas tiempo a los suyos para que trabajen más.

¿Y la gente qué dice? Pues en España se ha montado un escándalo considerable porque la gente se niega a reducir la velocidad: no quieren perder más tiempo en la autopista. En el Reino Unido la gente está furiosa porque la decisión olvida la seguridad, ya que  el nuevo límite podría causar más accidentes.

¿Cómo es posible que dos gobiernos encuentren soluciones completamente opuestas para resolver el mismo problema? ¿Son los unos visionarios y los otros estúpidos? ¿Habrá diferentes soluciones al mismo problema basados en la idiosincrasia del país? ¿Tendrán los políticos alguna remota idea de cómo sacarnos de la crisis?

El gobierno británico SI se interesa por lo que realmente preocupa a la gente

El Primer Ministro británico está dando un nuevo impulso a su plan “Big Society”, que tantas críticas le ha ganado injustamente. Este hombre es un genio. Propone nada menos que devolver el poder a los ciudadanos para que nosotros podamos decidir lo que es realmente importante. No es democracia directa. Es mejor.

Cameron llama “Big Government” al constante crecimiento del tamaño del Sector Público, que genera más impuestos, más deuda, más burocracia y que no parece servir para nada, porque los ciudadanos siguen diciendo que lo que realmente les preocupa sigue sin ser solucionado. A eso se le ha unido la crisis, que ha obligado a los gobiernos a recortar presupuestos. Tal como dice el dicho, “a grandes males, grandes soluciones”.

Cameron propone la “Big Society”, que sería precisamente lo opuesto al “Big Government”: quitarle el poder al gobierno ineficiente para dárselo a la sociedad civil. En el Sector Público el tamaño del presupuesto demuestra el poder del burócrata que lo administra, por eso todos luchan por aumentarlo. Pero ¿cómo va a saber en qué gastar el dinero un tipo sentado en una oficina en Whitehall (el distrito de los ministerios en Londres)? ¿Y cómo va la gente a influenciarlo? ¿Ir a hablar con su representante en el parlamento? ¿Y convocar un referéndum haciendo uso de la democracia directa? No podemos ir haciendo referendos para cada mínima cosa.

¿Y qué decir del cacique de pueblo que recibe subvenciones del estado, que recauda los impuestos locales y los utiliza con sus amigotes?  Basta de políticos malgastando nuestros impuestos. Basta de burócratas viviendo del cuento. Basta de “papa estado” decidiendo lo que es bueno para nosotros. Somos mayorcitos y tenemos derecho a tomar nuestras decisiones.

La “Big Society” reduce del burócrata y promueve el voluntariado para que la población tome responsabilidad de los servicios que afectan a su comunidad. Si crees que la biblioteca del barrio es importante, o la oficina de correos, o los servicios comunitarios de la escuela, no le pidas al gobierno que los subvencione. Hazte voluntario y ofrece parte de tu tiempo libre, organízate, hazte responsable de lo que te importa.

Pero eso no significa que no habrá nada de dinero. El gobierno va a crear un fondo especial para financiar los proyectos que los voluntarios se comprometan a mantener,  y empresas privadas van a poder aportar voluntariamente. Los bancos aportarán 200 millones de libras.

Se acabó el malgasto de dinero público. Ya no habrá dinero destinado a servicios que nadie quiere. La “Big Society” permitirá que la población se organice para gestionar lo que realmente le importa. Algunos servicios desaparecerán, pero no por decisión de un burócrata sino porque la gente habrá decidido no mantenerlos. Evidentemente, nadie llorará o criticará la pérdida de algo por lo que la comunidad no quiso molestarse en salvar.

Lo que decía, Cameron es un genio.

Sobre matar la industria del libro y la discográfica

Hace unos días iba andando por mi barrio en Londres cuando vi un establecimiento llamado “Library”. A pesar de la similitud con el nombre no es una librería, ni mucho menos.

Por lo que pude enterarme, en este lugar entras, te registras como miembro y entonces puedes leer todos los libros que tienen en exposición. No sólo eso, además puedes escoger el que quieras, tomarlo prestado por unos días, leerlo y luego devolverlo. Y todo esto sin pagar ni un céntimo. Lees los libros y no pagas nada en absoluto. Y no sólo puedes leer libros sin pagar, también hay música y películas, que también te puedes llevar a casa sin pagar.

Imaginemos por un momento que estas “libraries” estuvieran por todas partes, que cualquier persona tuviera una lo suficientemente cerca como para poder pasar de camino a casa. Nadie compraría libros, nadie compraría música, ni películas. ¡Sería el fin de la cultura!

Me he enterado también que la “library” de mi barrio no es de hecho un caso aislado. Hay más. Y para colmo, resulta que están financiadas con dinero público. Afortunadamente no son muy abundantes, pero aún así el nuevo gobierno británico tiene un astuto plan para acabar con ellas.

Con la excusa de la crisis y la enorme deuda que el país arrastra el nuevo gobierno ha decidido recortar el presupuesto público, y una de las acciones es recortar el presupuesto destinado a los gobiernos locales, que se va a reducir en una media del 26%. Forzados a eliminar algunos de los servicios públicos que prestan, los gobiernos locales se optan por eliminar las “libraries”. Asunto resuelto.

Estoy seguro de que nadie las utilizaba, pero con el cierre de las “local libraries” cada consumo de literatura, música o cine, generará un ingreso para las empresas editoriales, discográficas y distribuidoras, que con los malos tiempos que están pasando lo necesitan.