¿Por que Gran Bretaña ha votado abandonar la UE?

Llegó el día. El electorado fué a votar y el resultado ha sido abandonar la UE. ¿Cómo hemos llegado a semejante resultado?

Escribía ayer unas horas antes de que cerraran las urnas que el resultado del referendum para abandonar la UE estaba en manos de la clase obrera. Viendo los resultados hoy se confirma que la clase obrera ha inclinado la balanza. De hecho ha sido la clase obrera, que vive en Inglaterra y Gales (no en Escocia o Irlanda del Norte), fuera de Londres, y mayor de 45 años.

Por qué han votado abandonar la UE. Los argumentos de fondo los puedes leer en el artículo de ayer, pero la razón fundamental es que esto es un voto de castigo.

Esa clase obrera inglesa se queja de que los políticos no solucionan sus problemas. Y durante toda la campaña han oído hablar a la mayoría de los políticos, el Banco de Inglaterra, las organizaciones empresariales, los sindicatos, la UE, la OCDE, el FMI, el Banco de Inglaterra, el presidente de Estados Unidos y de todos los países miembros de la UE, y un montón más de “expertos”, decirles que lo mejor es quedarse en la UE. Y precisamente por eso han votado lo contrario, para romper el sistema, para darle una buena patada en el culo a toda esa élite política y económica que los ha abandonado en su miseria.

Recordemos que los integrantes los políticos partidarios de Leave son Boris Johnson como abanderado de la rama euroescéptica del partido conservador, la rama más conservadora del partido, y Nigel Farrage, quien abandonó el partido conservador hace años porque consideraba que el partido no era suficientemente conservador.

Esos son los que la clase obrera (inglesa, fuera de Londres, mayor de 45 años) ha convertido en sus portavoces.

¿Por qué?

Porque han hecho algo que el resto no han hecho: han escuchado sus quejas y les han dicho que las solucionarán: acabar con la inmigración, una subida de salarios, mejora en las infrastructures, mejora en la sanidad pública, mejora de la economía gracias a comerciar con todo el mundo, no sólo con la UE.

Hace una semana recibí un panfleto en casa que UK le da 300 millones de libras al año, suficiente para construir un hospital a la semana.

Horas después del anuncio de los resultados Farrage ya ha dicho que ellos nunca prometieron que los 300 millones irían a la sanidad pública. De hecho los políticos de Leave quieren reducir el tamaño de la Sanidad pública (algo que está en el programa electoral del UKIP).

Esa es la primera promesa que no se va a cumplir. La siguiente va a ser la de seguir comerciando con la UE o la de detener la inmigración. Porque un tratado de libre comercio con la UE requiere libertad de movimientos de personas. O sea que una de las dos promesas es mentira.

Porque la campaña “Leave” no quiere subir salarios, ni invertir en Sanidad, o infraestructuras, o en garantizar pensiones. Eso es precisamente lo opuesto a lo que quieren. Ellos lo que quieren es “take back control”, como decía su eslogan. Pero para ellos. Los políticos de “Leave” son los neo-Thatcherites.

El hecho que UK sea uno de los países de la UE con mayor diferencia entre ricos y pobres no es culpa de la UE. Es culpa de las políticas de UK de los últimos 40 años.

Esperemos que los que han votado “Leave” sean conscientes de ello.

Dicen que la clase obrera de UK quiere salir de la UE

Hoy estamos de referéndum. El electorado debe decidir si UK sigue siendo parte de la UE (remain) o la abandona (leave).

Se asumía que “remain” obtendría una victoria cómoda, pero la realidad es que el resultado podría ir en cualquiera de las dos direcciones. Y la razón de ese cambio parece ser la clase obrera.

Ayer contaba que el referéndum no fue convocado por un arranque de sentimiento democrático del Primer Ministro, sino por razones puramente partidistas. Pero cualquiera que fuera la razón, aquí estamos hoy.

Si sumamos los votos en 2015 a los partidos que apoyan “leave” y “remain” como una aproximación al resultado de hoy, “remain” debería ganar por goleada, incluso teniendo en cuenta que parte del partido Conservador apoya “leave”. Pero la realidad es que el resultado podría ir en cualquier dirección.

La razón es que “leave” ha conseguido convencer a una parte importante de la clase obrera que es mejor votar “leave”, a pesar que los partidarios de “leave”, los euroescépticos, siempre han sido de derechas.

Las razones que los han convencido son fundamentalmente dos, por mucho que los de la campaña “leave” se empecinen en decir que tienen muchos otros argumentos.
El primero es detener la inmigración. El Reino Unido era uno de los países que mejor acogía inmigrantes, y su economía se beneficiaba de ello. Pero hace un tiempo que esa mentalidad abierta está cambiando. Los inmigrantes son la razón por la que todo va mal:

  • Hay demasiada presión sobre la vivienda, lo que hace subir el precio
  • Hay demasiada presión sobre la sanidad pública
  • Las escuelas están abarrotadas
  • Las infrastrucutras de transportes están abarrotadas
  • Los salarios son demasiado bajos.

Cierto, en parte la inmigración colabora en todo ello. Pero la verdadera razón es falta de planificación. La propsepridad que la inmigración ha traido no se ha traducido en inversiones para mejorar unas infrastructuras decadentes. Y si los inmigrantes no hubieran llegado, la situación sería la misma, porque no hay inversión pública. Y en lo de los sueldos bajos, que nadie se preocupe porque “leave” ya ha dicho que seguirán atrayendo trabajadores extranjeros para poder mantener los costes bajos ( o sea, los sueldos).

Lo que no dicen los de “leave” es que si salimos muchísimas empresas que tienen su matriz europea en UK porque es parte de la UE se van a ir a Amsterdam, con lo que perdemos ingresos por impuestos, empleo, y los empleos que se general indirectamente. Así que habría menos gente en UK, pero también menos dinero para repartir.

El otro argumento es que la UE es antidemocrática porque toma decisiones en nombre de UK, y quien lo hace no ha sido democráticamente elegido. Eso es cierto. Los burócratas de Bruselas no son elegidos por el Parlamento Europeo sino por la Comisión Europea, que está supervisada por los gobiernos nacionales. Pero lo que UK quiere no es que la UE tenga un gobierno elegido por el Parlamento. Eso sería más integración, que es lo contrario de lo que quieren. Su demanda es que la UE no pueda decidir nada que afecte a UK, para que sean los políticos británicos los que lo hagan. “Take control” dicen.

Teniendo en cuenta que el país entero se queja de que Londres no se preocupa de las regiones, el “take control” parece que se refiere a los políticos de Londres teniendo todavía más poder.

Es más, me cuentan que fuera de la zona de influencia de Londres la clase obrera quiere votar “leave” para fastidiar a Londres (no utilizan la palabra “fastidiar”, pero para darte una pista, la palabra también empieza por “f”).

La clase obrera está desengañada: dice que la élite quiere que voten “remain”, así que van a votar “leave” para crear una ruptura en el sistema, para que las cosas cambien. Pero dentro o fuera de la UE, los efectos en el ciudadano de a pie serán pocos. Los que se benefician son los políticos. Ellos si que van a “take control”.

Imagínate cómo se van a reír las clases obreras si al final sale “leave” se libran de la UE pero se quedan con los mismos políticos.

#Brexit: ¿Por qué el Reino Unido hace un referendum sobre la Unión Europea?

Mañana se celebra en el Reino Unido un referéndum para decidir si se quedan en la Unión Europea (Remain) o la abandonan (Leave). ¿Por qué?

El Primer Ministro y líder del partido Conservador anunció en Enero de 2013 que si ganaba las elecciones renegociaría la relación con la UE y sometería el acuerdo a un referéndum.

El partido populista UKIP, cuyo programa electoral se basaba en abandonar la UE, estaba ganando terreno, y amenazaba con llevarse el electorado euroescéptico, que tradicionalmente había votado conservador. La sección euroescéptica del partido conservador estaba montando una revolución interna para cargarse a Cameron o pasarse al UKIP. Y las políticas de austeridad estaban erosionando la popularidad del gobierno.

Cameron perdía votos por la derecha y por la izquierda, amenazando con hacerle perder las elecciones, y su partido estaba a punto de romperse.

A grandes males, grandes remedios. Cameron ideó un plan infalible consistente en anunciar una renegociación de la relación con la UE y un referéndum, con lo que de una tacada recapturaba el electorado atraído por el UKIP, calmaba la sección euroescéptica del partido, y se consolidaba como un líder carismático, innovador, y atrevido.

Tras ganar las elecciones en 2015 Cameron decidió seguir adelante con su plan: ir a Bruselas, negociar un astuto acuerdo con la UE, y volver triunfante a Londres con la renegociación bajo el brazo. Ante semejante carisma y estrategia política el electorado votaría en masa por “remain”, y Cameron pasaría a la antología política británica.

Pero en Bruselas le explicaron que en la UE no hay privilegios, y que UK no iba a recibir un trato de favor. Le concedieron un par de cosas, pero en realidad volvió con las manos vacías, lo que los partidarios de “leave” se apresuraron en hacer evidente.

No hubo renegociación, y empezada la campaña parte del partido conservador, incluidos algunos ministros, se pasaron al lado opuesto, haciendo evidente el cisma en el partido. Dos de los tres objetivos del plan, en ruinas.

De hecho ni el tercer objetivo (mantenerse en la UE) estaba claro.  Al principio se creía que los votantes de izquierdas votarían “remain”, y que una parte de los votantes de derechas votarían “leave”. Era matemáticamente imposible que “leave” ganara. Pero las encuestas muestran desde el inicio de la campaña que el resultado puede ser muy ajustado. ¿Cómo es eso posible?

Aparentemente la campaña para salir de la UE (leave) ha hecho una jugada maestra. Sus cabezas visibles son la élite conservadora del país en busca de concentrar todavía más poder en sus manos. Pero de alguna manera han conseguido mostrarse como los abanderados de la clase humilde, abandonada por la clase política tradicional, y en busca de un cambio que le permita recuperar las riendas de su propio destino. Puro ilusionismo político.

¿Cómo han conseguido semejante hazaña? Veámoslo en el artículo de mañana.

Por cierto, si estabas esperando que dijera que el referéndum se celebra porque el Primer Ministro quiere darle la oportunidad al electorado para que decida su propio futuro, siento decepcionarte: nada más lejos de la realidad, aunque evidentemente esta es la posición oficial.

 

Los escoceses han decidido que Escocia siga siendo parte del Reino Unido

Los resultados son definitivos. Ha ganado el NO. Cameron ha ganado la apuesta. De todo el proceso yo me quedo con el poder de la Democracia, y la capacidad de algunos políticos de mantener dos argumentos contradictorios a la vez sin que se les escape la risa.

Para las elecciones al parlamento escocés de Mayo de 2011 el Partido Nacionalista Escocés prometió que si ganaba aprobaría una ley para convocar un referéndum. La mayoría absoluta en las urnas significó que los votantes querían ese referéndum. Entonces David Cameron, Primer Ministro del Reino Unido tomó una decisión que podría haber sido el fin de su carrera política.

Alex Salmond, el Primer Ministro escocés quería tramitar la ley en la segunda mitad de su mandato, allá por 2013 o 2014, con lo que el referéndum sería probablemente en 2015 o 2016. Salmond quería un referéndum, pero necesitaba tiempo para prepararlo.

La respuesta del gobierno de UK fue inesperada: en vez de darle largas, aprobó una ley que permitiera al Parlamento Escocés convocar el referéndum, y fijó como fecha máxima el fin de 2014. ¿Quieres referéndum? Pues hazlo, y rapidito. De este modo cogía a Salmond a contrapié.

Jugada maestra. La puntilla fue que en la pregunta del referéndum no había la que parecía la opción favorita, la de descentralizar casi todos los poderes, creando lo que sería de hecho una federación entre Escocia y el Reino Unido. En vez de eso la pregunta sería si, o no. Unidos o independientes. No había término medio.

Y tras esa apuesta que Cameron creía totalmente segura todos al sur de la frontera nos olvidamos del referéndum. Hasta que un día, no sé exáctamente cómo empezaron a salir encuestas diciendo que el SI podría ganar. De hecho sólo unos días antes de la fecha del referéndum la mayoría de gente en Inglaterra no sabía exactamente qué repercusiones tendría ria para el resto de UK la victoria del SI. Y ese era el problema, porque fuera de Escocia, todo el mundo interpretó el referéndum como un pequeño divertimento para los escoceses, pero nadie realmente consideró que podría ganar el SI.

El día antes de la votación las encuestas estaban más igualadas que nunca. Las casas de apuestas estaban extrañamente seguras de que el NO ganaría, dando más del 80% de probabilidades. Apostar por el SI daba más de 3 libras por libra apostada. Un retorno enorme para lo que se preveía ser un resultado muy ajustado.

Finalmente a los escoceses les tembló el pulso. Seguramente la apuesta de Cameron tuvo efecto: había demasiadas dudas sobre la moneda, sobre la pertenencia a la UE, sobre la deuda pública, la excesiva dependencia del petroleo… Tal como Cameron había previsto, Salmond no tuvo tiempo de preparar Escocia para la independencia. Y de haber tenido una opción por el estado federal, esa opción hubiera ganado. En los últimos momentos de campaña los políticos unionistas prometieron más competencias para Escocia. Quizás en ese momento Cameron pensó que había cometido un enorme error. Uno que podría acabar con su carrera política y con la reputación internacional del Reino Unido. Pero no. Al final ganó el NO. Un problema solucionado.

Ahora Cameron puede centrarse en el otro referéndum, el de la salida de la Unión Europea. Resulta irónico que después de pasarse un mes diciéndoles a los escoceses que es mejor estar unidos, que en estos tiempos que corren es momento de hacer esfuerzos juntos, no por separado, que un estado grande es mejor para proteger a sus ciudadanos, ahora se va a ir a Bruselas a decirles precisamente lo contrario.

Cameron se va a Bruselas a negociar un acuerdo no para salir de la UE, sino para reclamar el retorno de todas las competencias cedidas a Bruselas. Precisamente la opción que les negó a los escoceses en su referéndum. Y cuando Cameron nos trate de vender esa visión a los ciudadanos de UK, irónicamente los que más se van a oponer van a ser los escoceses. Y eso que uno de los principales argumentos de los unionistas en el referéndum escocés es que Escocia quedaría fuera de la UE, y eso parecía ser malo. Pues si Cameron se sale con la suya los escoceses van a acabar en UK pero fuera de la UE.

Y cómo lleva Cameron eso de decir en Escocia que es mejor unidos y en la UE que estamos demasiado unidos? ¿Como lleva decir en Escocia que las opciones son irse o quedarse, pero no hay término medio, y luego ir a Bruselas a pedir una reforma de la UE para seguir siendo parte de la UE pero que cada Estado tome sus decisiones? Pues lo lleva muy bien, porque utiliza un argumento que como padre, sé que pronto voy a utilizar con frecuencia.

Porque ante la pregunta “¿por qué a mi me haces hacer eso y tu haces lo contrario”, la respuesta debe ser siempre “no es lo mismo”.

En resumen, El Reino Unido se mantiene unido. Todo queda igual. O eso creen en Londres. Porque los unionistas hicieron muchas promesas durante la campaña cuando les agarró el pánico. Y ahora toca cumplirlas.

El referendum escocés

Faltan sólo dos días para el referéndum que podría dar la independencia a Escocia. Parece que todo el mundo se posiciona, así que Un Mundo Perplejo, siempre interesado en la cultura de estas islas, también debe posicionarse a favor o en contra.

Como londinense la independencia de Escocia me afectaría más bien poco. El impacto económico sobre el resto del reino Unido sería muy limitado. De hecho hay sólo dos razones por las que el Reino Unido en general, y Londres en particular, no quiere perder Escocia.

Por un lado está las razón emocional. Porque a ninguna capital de Estado le gusta que se le vayan independizando trocitos de país. Es como un bofetón en la cara, un “ya no te quiero” en plena plaza mayor y distribuido en video por internet.

Y eso nos lleva a la segunda razón, la política, porque a ver cómo va a ir el señor Primer Ministro por el mundo intentado convencer a otros países para que firmen acuerdos si ni sus propias regiones quieren saber de ellos. Ese es el gran miedo de Londres, el convertirse en un país más. Si las cosas siguen así, pronto hasta los franceses tendrán más influencia internacional que ellos.

Lo que si que ha dejado muy claro el gobierno central es que como los escoceses voten que si, tendrán que cargar con las consecuencias, porque no hay marcha atrás. Por ejemplo con la Libra: si se independizan del Reino, se independizan de la Libra.

Lo de la Libra se ha convertido en uno de los temas estrella de la campaña. Los Escoceses quieren una unión monetaria. El problema es que sus argumentos para independizarse son que su estructura económica es distinta a la del resto del país, y que quieren hacer una política de gasto público distinta. Eso es precisamente lo contrario de lo que necesita una unión monetaria. La razón por la que el Reino Unido dice que el Euro es una mala idea. Así que independencia y mantener la Libra parecen dos direcciones opuestas. Y Londres hará lo que sea para proteger su moneda.

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Pero la razón que me importa a mi es la bandera. Como quizás sepas la bandera del Reino Unido, la “bandera de la Unión”, contiene la cruz de San Jorge (Inglaterra) la de San Andrés (Escocia) y la de San Patricio (Irlanda). Si Escocia deja la Unión, la bandera pierde su fondo azul y la aspa blanca. Y eso sería una tragedia, porque la bandera de la Unión es una de las más originales del mundo.

Este referéndum va a afectar la vida de millones de personas. Quizás pensarás que apoyar la Unión por una simple cuestión visual es trivializar el referéndum. Y es cierto. Pero eso poco importa, porque yo ni vivo en Escocia ni puedo votar.

Y ahí está la clave. Si tu puedes votar debes hacerlo. Primero para demostrar que este proceso te interesa. Y segundo para que los políticos vean que la gente quiere votar. Que nos son ellos sino nosotros los que decidimos.

Así que aparte de trivialidades coloristas, yo estoy de parte de lo que voten los escoceses, sea lo que sea. Seguro que han escuchado todos los argumentos, que los han discutido, han reflexionado, y el Jueves van a ir en masa a ejercer su soberanía con responsabilidad y conciencia. Esa sería la mayor victoria. Y a quien los votantes se la den, que San Andrés se la vendiga.

Que es la Igualdad

Boris, el alcalde de Londres, se ha metido en un lío de nuevo. Esta vez lo ha hecho hablando sobre desigualdad económica. Pero realmente, ¿qué es la igualdad?

Hace unos días* toda la prensa británica publicaba artículos sobre un discurso del alcalde de Londres Boris Johnson. En él había dicho que la avaricia es buena, que si los pobres son pobres es porque son tontos. Incluso había dicho que la Igualdad no es deseable.

Lo de la desigualdad es un tema de lo más actual. Parece que los ricos son cada vez más ricos, y los demás cada vez más pobres. La desigualdad crece en todo el mundo y los economistas están empezando a preocuparse. Algunos medios han vitoreado el discurso de Boris y otros, la mayoría, lo han criticado duramente. Incluso los políticos se han metido en la pomada. La oposición le ha llamado elitista e incluso el Primer Ministro, que es de su mismo partido, se ha distanciado de sus palabras.

En su defensa, Boris utilizó la típica excusa de quien tira la piedra y esconde la mano: dijo que sus palabras se habían malintepretado, que se habían sacado de contexto. Mi decepción cuando dediqué unos minutos a leer el discurso es que efectivamente, sus palabras se habían sacado de contexto (aquí puedes leer y ver el discurso, y aquí puedes verlo).

Resulta que Boris nunca se identificó con Gordon Gekko en la película “Wall Street” diciendo “Greed is Good”. Tampoco justificó la desigualdad basado en la inteligencia, sino todo lo contrario.

La frase que todo el mundo comenta es (la traducción es mía): “es ciertamente relevante en una conversación sobre igualdad, que 16% de nuestra especie tiene un coeficiente intelectual por debajo de 85, y que alrededor de un 2% lo tiene por encima de 130. Cuanto más agites el paquete, más fácil será para algunos cereales llegar hasta arriba“.

En una de sus típicas metáforas está comparando a gente con cereales, y dice que si agitamos bien el paquete los más listos llegarán arriba. Esto es lo que la gran mayoría de medios y políticos, a favor o en contra han intepretado como que Boris cree que hay gente demasiado estúpida (palabras del Daily Mail) para llegar arriba, y que eso le parece bien.

Poco después añadió: “La diferencia de ingresos entre los cereales de arriba y los cereales de abajo es cada vez más grande”.

Más adelante en el discurso dijo una frase que parece haber pasado más desapercibida: “Deberíamos tolerar esta diferencia de riqueza solamente si se cumplen dos condiciones: una, que ayudemos a aquellos que realmente no pueden competir; y dos, que demos oportunidades a aquellos que pueden.”

Esto da un giro a la historia. Resulta que Boris no está justificando que los listos tengan más dinero y que los no tan listos se fastidien. Él dice que hay una serie de gente que son más listos que otros. Esos deben tener oportunidades para llegar arriba, sean quienes sean. Está a favor de la movilidad social y en contra de las élites. Es lo que llaman libertad económica. Más tarde en el discurso argumenta que la mejor forma de dar oportunidades es garantizar una educación de calidad para que todos puedan desarrollar sus talentos, y para que no sean los de siempre los que estén arriba.

Respecto a los que no pueden competir para llegar arriba porque no han nacido con tanta inteligencia, Boris dice que hay que ayudarlos.

También dice que no cree en la igualdad económica. Es decir, que no cree en que todo el mundo tenga que tener exactamente lo mismo. De hecho incluso Lenin, creía que es necesario permitir que la gente pueda tener más cosas si trabaja más.

La igualdad absoluta es imposible, tal como dijo Boris. Cierta desigualdad es necesaria. Pero esa desigualdad debe venir por el esfuerzo individual, no por haber nacido rico.

Y los que por mucho que se esfuercen no puedan ganar más porque su inteligencia les limita, esos necesitan que el Estado les ayude.

Y ese debería haber sido el debate que los medios deberían haber empezado. ¿Cuánta desigualdad es aceptable? ¿Qué hay que hacer para que los que nacen en una familia pobre tengan todas las oportunidades para salir de la pobreza? ¿Cómo ayudamos a los que no pueden competir? ¿Les damos dinero? ¿Les pagamos lo imprescindible como la sanidad, la vivienda, la educación? ¿Les dejamos exentos de pagar impuestos?

Pero parece que nadie se molestó en leer el discurso entero. O quizás sus oponentes vieron una forma rápida de criticarle. ¿Pero incluso los miembros de su partido?

Un columnista del semanario The Economist publicó una teoría interesante. Decía que su propio partido se distanció de sus palabras porque ellos son parte del “establishment”, la élite. Son ellos quienes menos quieren que cualquier hijo de vecino pueda optar a los mejores trabajos. Son ellos los más interesados en que no haya movilidad social.

No hay que engañarse: Boris es parte de ese “establishment” también. Así que todo es un poco confuso. Pero no deja de ser curioso que con la cantidad de opiniones polémicas que había en ese discurso, la mayoría de gente haya decidido ridiculizar precisamente una de las pocas partes interesantes. Y que prefirieran sacar de contexto sus palabras en vez de aprovechar para discutir la mismísima base de nuestro sistema económico y social.

Pero qué más da. Por lo menos nos hemos pegado unas risas.

Que es la Libertad?

Margaret Thatcher era un símbolo. Reverenciada por unos, odiada por otros. Como era de esperar, tras su muerte se recordaron muchas de las cosas que hizo. Lo que no me esperaba era que algunos la recordarían como una luchadora por la Libertad.

El semanario “The Economist”, bien conocido por sus tendencias liberales (lo que en Europa entendemos por liberales) publicó en portada, como no podía ser de otra manera, la foto de Margaret Thatcher. Lo que no era tan obvio era el titular: “Freedom Fighter”, Luchadora por la Libertad.

A Margaret Thatcher se la recordará por sus reformas económicas, por destruir por destruir el entramado industrial y condenar al paro y la pobreza a una gran cantidad de la población, quienes perdieron su subsistencia y fueron abandonados en un desierto económico (a día de hoy todavía lo es). Ella liberalizó las leyes financieras y creó el centro financiero que hoy es Londres, uno de los más importantes del mundo.

Pero a qué viene lo de “luchadora por la Libertad”.

Dicen que detestaba el Comunismo. Para ella el Comunismo impedía al individuo ser Libre, y para ella la Libertad era un derecho fundamental. Libertad en el sentido que el Estado no puede limitar las aspiraciones de los individuos. Para ella era mejor ser libre y pobre que aceptar la beneficiencia del Estado. Ella fue quien empezó esa idea tan de moda hoy en día en UK: aspirational.

En su ideología, el Estado te obliga a pagar impuestos. Ese es un dinero que tu has ganado con esfuerzo, pero el Estado se apropia de él y decide qué hacer. Así te conviertes en rehén del Estado. El Estado te quita tu Libertad. En Libertad cada uno es libre de trabajar duro y progresar, aspirar a ser alguien, y hacer con su dinero lo que le plazca.

Si una empresa o una industria entera (como la minería) sobrevive sólo con subvenciones del Estado significa que el dinero que ganas, en vez de ir a tu bolsillo va a sostener esa industria.

Del mismo modo si el Estado te quita dinero mediante impuestos y te da un servicio público pagado con tu dinero te está quitando la Libertad de escoger qué servicios usar con tu dinero. Por eso Thatcher quería privatizar el transporte, la Sanidad, la Educación. Y quería eliminar toda esa burocracia que impide a los emprendedores hacer negocios.

Así que Thatcher luchaba para que el Estado no le impusiera obligaciones al individuo y permitiera a todo el mundo llegar a donde se propusiera. Ella misma demostró que la hija de un tendero puede llegar a ser Primer Ministro (haberse casado con un millonario ayudó un poco). Eso es Libertad: que el individuo sea el único que decida qué hacer con su dinero, y que el Estado no le diga qué hacer.

En esta “libertad” el pobre lo es porque quiere. Nada le impide progresar. Si quiere más dinero sólo necesita trabajar más. En esta Libertad el individuo y su familia pueden estar muriendo de hambre, o enfermos, pero no tienen al Estado entrometiéndose en sus asuntos.

¿Es eso la Libertad?

Nota: unos meses más tarde el alcalde de Londres Boris Johnson, autodenomidado heredero de Thatcher, hizo un discurso hablando de Thatcher en el que habló sobre qué es la igualdad.

Independentismo en la Unión Europea

Pertenecer o no pertenecer a la UE. Parece que el tema está de moda de nuevo: ¿si una parte de un Estado miembro se independiza, continúa siendo parte de la UE? ¿Y eso es bueno o malo?

Cataluña ha conseguido que el debate independentista se instale en la prensa española. Se cuestionan si una Cataluña independiente sería o no parte de la UE. Por el momento ese debate parece no ser muy necesario porque de hecho el gobierno español, a fin de evitar la secesión, se ha negado rotundamente a permitir un referéndum. Pero a pesar de eso el gobierno central afirma que una Cataluña independiente no sería parte de la UE y su acceso sería largo y tortuoso.

En el Reino Unido tienen un caso similar, ya que los independentistas escoceses llegaron al poder prometiendo que promoverían un referéndum por la independencia. A fin de evitarlo el gobierno británico adoptó una decisión opuesta a la del gobierno español: aprobaron una ley que obligaba al gobierno escocés a presentar la consulta mucho antes de lo que ellos tenían planeado, para poderlos coger a contrapié. Así que finalmente se celebrará el 18 de Septiembre de 2014.

Desde entonces la Unión Europea se se ha convertido en el centro del debate.

Los independentistas escoceses afirman que una Escocia independiente seguiría siendo parte de la Unión Europea. En Londres les dicen que en caso de independizarse se encontrarían de inmediato fuera de la UE. Y les recuerdan que eso sería un gran problema para su economía.

Al mismo tiempo el partido mayoritario en el gobierno central, el partido conservador, ha empezado un proceso que si todo va como ellos esperan, llevará a la población británica a votar sobre si quieren seguir perteneciendo a la Unión Europea o no. Y su postura es por el “no”.

Así que minetras los Torys dicen en Escocia que la UE es muy importante y quedar fuera de ella es casi una locura, en Londres estan trabajando para llegar a un referéndum que saque al Reino Unido de la Unión Europea.

No sólo eso. Para convencer a los votantes que estar fuera de la UE es una buena idea ponen el exitoso ejemplo de Noruega. el fallo en ese argumento es que Inglaterra tiene muy poco que ver con Noruega. Pero hay otros que si son muy similares en cuanto a su estructura económica: Escocia.

¿Suena contradictorio? En absoluto. El plan consiste en asegurarse que los ingleses se convenzan que estar en la UE no es perjudicial, y que los escoceses sepan que estar en la UE es imprescindible. Y que los unos no hablen con los otros.

Imagagínate las risas si dentro de un año los escoceses votan en contra de la independencia para no sufrir las consecuencias de salir de la UE, y seguidamente el Reino Unido vota salir de la UE.

Ya no nos quieren (extranjeros en Londres)

Hace un tiempo Londres era la mejor ciudad para ir a vivir al extranjero. Pero las cosas están cambiando. A peor.

Si hablas con cualquier extranjero que viva en Londres, después de que haya terminado de quejarse del tiempo y la comida te contará que esta es una ciudad magnífica para vivir. No sólo por su aire internacional, por el shopping, por los restaurantes, por los mercados, por los museos, por los parques, por las actuaciones de música en vivo, porque siempre hay algo que hacer o descubrir. También porque en esta ciudad es donde los extranjeros nos sentimos menos extranjeros. Este último punto te lo dirán sobretodo aquellos que han vivido en otras ciudades como extranjeros. Por eso a los extranjeros nos encanta Londres.

Además de todo eso en esta ciudad llevan la idea de lo “políticamente correcto” hasta límites ridículos. La obsesión por no ofender a nadie por razón de su origen, raza, religión,  orientación sexual o clase es incluso parte de las leyes. Y a la hora de buscar trabajo va todavía más allá. Lo primero que te dicen es que no pongas en el CV ni tu foto, ni tu origen, ni tu edad ni nada que pueda hacer que el empleador se fije en nada más que tus cualidades para el trabajo. Esa es una obsesión que vale la pena cultivar.

Pero todo esto está cambiando. ¿La razón? Muy sencillo: la crisis.

Hablar sobre inmigración en política estaba muy mal visto en UK porque atacaba los fundamentos de la igualdad de oportunidades, hasta que un partido cuyo único programa es salir de la UE y echar a los extranjeros irrumpió en las encuestas de las elecciones de hace tres años. Los partidos tradicionales se asustaron y empezaron a hablar del tema. El Partido Conservador prometió que si ganaba las elecciones reduciría la inmigración drásticamente. Así lo anunció a finales de 2010, y los resultados ya han llegado. Todo el mundo sabe ya que conseguir un visado para estudiar en Londres es tarea casi imposible, y aunque lo consigan, conseguir un permiso de trabajo es todavía peor, porque no quieren que los extranjeros puedan trabajar.

Aquellos que dicen que “los extranjeros vienen a quitarnos nuestro trabajo” o ” los extranjeros vienen a aprovecharse de nuestros servicios públicos” están encantados. Son argumentos falsos, pero a quien le importa la verdad.

Demostrando una vez más que Londres es distinto del resto del país, la ciudad y sus líderes empresariales se han alzado contra la nueva política inmigratoria del gobierno. El mismísimo alcalde de Londres Boris Johnson, del mismo partido que el Primer Ministro, se ha enfrentado publicamente a él como representante de la ciudad diciendo que semejantes políticas están dañando la Economía.

Pero el partido Conservador quiere hacer buena su promesa. Así que si no tienes pasaporte europeo entrar en UK te va a costar ahora sangre, sudor y lágrimas. Si tienes pasaporte europeo todavía vas a poder entrar y trabajar. O por lo menos mientras no consigan arrancarle a la UE un acuerdo que les permita ignorar el mercado único y cerrar las fronteras a quien les plazca. Por eso están amenazando con salir de la UE.

Y de mientras, Londres está ya sufriendo las consecuencias de ser visto en el extranjero como una ciudad (otra más) que no quiere a los extranjeros ni su talento. Y eso a pesar de que los londinenses, los que mas “sufren” a los extranjeros, no tienen ningún interés en que dejen de llegar.

Esperemos que esta crisis acabe pronto, o que algún político tenga la valentía de educar a los votantes británicos (parece que Boris es el único preparado para la tarea, lo que es doblemente preocupante). Londres no se puede permitir políticas estúpidas.

Los “backbenchers” y el sistema electoral británico

El Parlamento británico es el primero del mundo y todavía conserva reglas originadas hace cientos de años, como la de que cada diputado es responsable delante de sus electores, y no hay disciplina de voto.

Originariamente, el parlamento británico, o para ser correctos, en aquel tiempo Parlamento Inglés, era una reunión de representantes de las distintas regiones de Inglaterra. Ese sistema todavía existe hoy.

Cuando los británicos van a votar, no votan una lista cerrada de candidatos que cada partido ha decidido para aquella circunscripción electoral. De hecho, cada circunscripción tiene sólo entre 60.000 y 90.000 electores, y se elige a un sólo diputado.

Así que una serie de individuos presenta su candidatura. Algunos pertenecen a los grandes partidos, otros a pequeños y otros son independientes. Durante la campaña visitan a sus electores, a menudo puerta a puerta para contarles su programa.

El día de las elecciones los electores de la circunscripción van a votar, y el candidato que tiene más votos se convierte en Miembro del Parlamento, o “Member of Parlament” (MP). La tradición es que la Reina habla con los principales MPs y le encarga al que parece que va a mantener el parlamento bajo control que forme el grupo de ministros, de entre él será el Primer Ministro de la reina. Así que el Primer Ministro no es el cabeza de lista, sino un MP que ha tenido que ganar en su circunscripción.

Podrás decir que de hecho, los electores no votan a su MP, sino que votan al partido que quieren que gane. Quizás es cierto, pero cada MP tiene una oficina en su circunscripción, y parte de su trabajo por el que cobra su sueldo, es estar en su oficina en la que todos sus electores tienen derecho a visitarle y pedirle cuentas de lo que está haciendo en Londres en su nombre.

En el Parlamento, los miembros del gobierno se sientan en primera banco. Tras ellos se sientan los MPs más afines, los que forman parte de la estructura del partido. Los MPs que están menos ligados a la disciplina del partido se les llama “backbenchers”, porque se sientan en el “back bench”, o banco de detrás.

Estos “backbenchers” a veces no están de acuerdo con lo que su propio partido propone. Así que para ellos no es tan fácil como votar lo que les diga su partido. Luego cuando vayan a su oficina van a venir sus electores a preguntarles que por qué votaron esto o lo otro. Así que ni que sea para quitarse a los pesados de encima, el MP tiene que votar lo que crea que sus representados quieren, que a menudo no es lo que quiere su partido.

Eso es lo que pasa con los llamados MPs “rebeldes”. Resulta que la dirección del partido decide una cosa, y un puñado de MPs se enfrentan a la cúpula directiva. Es lo que le pasó a Margaret Thatcher, cuando los “backbenchers” conservadores empezaron a sentir que el apoyo en su circunscripción desaparecía. A la dama de hierro no la derrotaron las elecciones, sino sus propios “backbenchers”.

Para ver a los “backbenchers” en acción sólo hace falta ver la propuesta de ley del gobierno sobre el matrimonio homosexual. La ley se aprobó gracias a la oposición, ya que la mayoría de los diputados conservadores, partido en el gobierno, votaron en contra. Cada MP votó según su conciencia, a pesar de lo que su partido le indicaba. ¿Alguien dijo disciplina de voto?