La inflación nos toma el pelo

Nos están tomando el pelo con los precios que pagamos en el primer mundo? Para ser sinceros, si. En los paises en vias de desarrollo como los del Sur-Este asiático, cosas fundamentales como la comida son de media mucho mas baratos. Llamémosle inflación.

Ignacio Izquierdo está dando una vuelta al mundo que en Un mundo perplejo seguimos con especial atención. Su último post, muy recomendable, cuenta el shock cultural que ha tenido al volver a la civilización, es decir, al pasar del continente asiático a Australia. Mi fragmento favorito dice:

En el primer mundo nos están engañando, os lo digo yo. Pasé de mi habitación particular a cinco euros (desayuno incluido) a compartir habitación en un dormitorio por veinte. De comer por uno a comer por diez. De moverse por la ciudad en moto a tres euros el día a pagar tres euros por un trayecto en metro.

Qué es lo que hace que 1Kg de arroz cueste 10 veces más en Sidney que en Kuala Lumpur? La inflación. Eso es una afirmación algo precipitada, dirás tu. La razón tiene que ser que cuesta más producir 1Kg de arroz en Sidney que en Kuala Lumpur. Cierto. Y es que no estamos hablando de la inflación habitual.

En los países en vias de desarrollo se conforman con lo que tienen. Por eso en Asia comen tanto arroz. En los países desarrollados queremos comer de todo, y si hay que importarlo de países remotos, se hace, por caro que sea. Pero incluso lo que se produce localmente es mucho más caro.

El agricultor asiático produce para sobrevivir, pero el inglés o el australiano produce para sacar un beneficio, el más alto posible. En algunos países como España todavía puedes comprar en el mercado, literalmente hablando, donde la oferta y la demanda se encuentran. Ahí el agricultor tiene su tienda donde le compras directamente. Pero las cosas hace tiempo que están cambiando. El agricultor es ahora una empresa que produce en grandes cantidades y vende al distribuidor, quien vende al supermercado, quien nos vende a nosotros, los consumidores. Todos buscan maximizar su beneficio, con lo que donde antes había un beneficio ahora hay tres. Eso sucede con todos los productos, lo que hace que los costes se disparen.

Los tres son compañías en las que trabajamos nosotros, los consumidores, y nosotros queremos comprar cosas más caras que nos reporten un mayor nivel de vida, para lo que demandamos más sueldo y beneficios. Eso incrementa el coste de producir los bienes que producimos, y por lo tanto el precio. Ahora otros se dan cuenta que han perdido poder adquisitivo y también demandan más dinero, con lo que sus productos también aumentan el precio entrando en un círculo vicioso.

Hay unos bienes que representan el aumento de nivel de vida perfectamente. Son los bienes “aspirational” de los que ya hablamos aquí. Son bienes algo más caros que los habituales, y si te los puedes permitir, confirman tu alto nivel de vida. Pero los bienes aspirational son una falacia, porque si una gran cantidad de gente los tiene, ya no son aspirational, sino normales. Su precio depende no de los costes sino de los consumidores. El precio debe ser ligeramente superior a lo que la gran mayoría puede pagar, para que puedan mantener un cierto halo de elitismo. A eso se le llama segmentación, ya que el productor está segmentando a los consumidores entre los que pueden pagar más y los que no. Si el poder adquisitivo de la población sube, el precio también subirá, para mantenerse en ese punto de “casi llego”.

Así que por una mezcla de nuestra necesidad por tenerlo todo, los intermediarios y los bienes aspiracionales, los precios van subiendo. Te das cuenta de que unos precios suben porque otros suben? Es un proceso de retroalimentación. En palabras simples, una burbuja, como la inmobiliaria, pero más sutil. Y es inflación, pero no la típica de países en vias de desarrollo, donde la moneda se devalúa para compensar. De heco cuanto más exitoso es el país, más grande es la burbuja. Así que nos están engañando? No. Nos estamos engañando.

La constante subida de precios nos mantiene en una carrera persiguiendo el ideal de crecimiento. El PIB del país crece, nuestro sueldo crece, y esos productos elusivos se mantienen siempre justo a un paso nuestro, con la consiguiente satisfacción cuando alcanzamos uno de ellos. No es magnífico? La inflación de costes nos permite en una carrera permanente, vivir en un mundo de ilusión.

Me quedo con una cita más del post de Ignacio:

(Sidney) está en la carrera por ser referente mundial. Ya veremos si lo consiguen o si el caracter más relajado de la gente de Oz prefiere dedicarse a disfrutar de las maravillas de la naturaleza.