Si compartir música mata la música…

La SGAE, que es la versión española de la RIAA USA, dice que los músicos tienen derecho a recibir ingresos, que el pirateo está matando la música, y que por eso deben prohibir, hacer pagar, multar y demandar. Pero se les está colando un detalle en su busca y captura del pirata.

El tema se basa en que todo aquel que utiliza música debe pagar. Si compras un disco pagas, pero no acaba ahí la cosa. Tienes que pagar para tocar una canción en público, para retransmitirla, para usarla en un vídeo; compartir el disco es simplemente ilegal, así como copiarlo para un amigo e incluso copiarlo a tu reproductor portátil. Y todo eso es porque la venta de CD es la única manera que los músicos puedan sobrevivir, aparentemente. Por eso las discográficas y otros grupos, preocupados por los músicos, luchan por salvar la música.

Pues si hay que salvar la música, vamos a ponernos serios y evitar que nadie se salte las normas.

Seguro has estado alguna vez en el tren, en el autobús, en la biblioteca y cerca de ti has visto alguien con sus auriculares puestos escuchando música a semejante volumen, que tu y cualquiera a tu alrededor puede escuchar claramente su música. Por no hablar de los teléfonos móviles con altavoz. Es un detalle que esta gente quiera compartir su música con nosotros, pero precisamente, eso es compartir, y en consecuencia es ilegal!

Yo propongo que de todo el dinero que la SGAE, RIAA y discográficas se gastan en buscar por internet adolescentes, abuelitas, geeks y otros que se bajan música de internet gratis, se gasten un poco en nombrar “policías salva-música” que se paseen por lugares públicos. Su tarea será medir los decibelios de la música y al identificar a alguien que la esté comprtiendo le apliquen una sentencia inmediata: instalar un software en su reproductor evitando escuchar la música a un volumen audible por alguien más que él o ella, o que le desconecten el altavoz del teléfono.

Cafeterías cool

Paseando durante mi estancia navideña me he dado cuenta de la sorprendente multiplicación de una cadena de cafeterías omnipresente en Londres pero casi inexistente en España: Starbucks. Y pensandolo seriamente he llegado a la conclusión de que sea esto por inversión de la matriz, o por franquiciados, es una suerte que podamos encontrar una de estas cafeterías en cualquier rincón.

Por un lado, para las manadas de extranjeros que visitan nuestro país, es un descanso poder interrumpir sus aventuras de descubrimientos visitando una de estas cafeterías. De este modo pueden descansar en un ambiente conocido y pedir su “Mocca” o “Latte”, lo que les evita tener que arriesgarse a tomar un producto local que quien sabe a qué va a saber.

Por otro lado, es muy beneficioso para los residentes locales. Porque es hora de decirlo alto y claro: todo lo que viene de fuera es mejor. Y si viene de USA, como es el caso, entonces es mucho mejor. Starbucks es el lugar donde las mentes privilegiadas de Silicon Valley van a relajarse, es donde los tiburones de Wall Street toman su energía para el trading diario. Quien quiere nuestros tradicionales provincianos cafés cuando podemos tener uno supercool que nos hace sentir como si estuviéramos en USA, mientras degustamos nuestro “Latte” (que es básicamente un café con leche, pero con un nombre cool).

Otra ventaja es que hay la misma cantidad de cafeína en tres de esos cubos de café que en un café solo tradicional, lo que permite la muy americana práctica de beber café durante el día entero sin que ello comprometa nuestra capacidad de dormir por la noche. También permite replicar la imagen de la City en Londres cada mañana con cientos de autómatas yendo hacia el trabajo con ojos medio cerrados y su cubo de cartón lleno de café en una mano y la cartera en la otra. No sólo eso; teniendo en cuenta que en algunos círculos ya no se dice “vamos a tomar un café” sino “vamos a tomar un starbucks”, que haya starbucks en cada centro comercial, en cada centro de negocios, en cada calle mayor, en cada centro de ocio nos va a permitir estar en la “onda” con lo más “trendy” en el mundo “fashion”.

Y lo más importante de todo, poco a poco vamos a perfeccionar el proyecto de convertir nuestras ciudades en sucursales de USA corp, ahondando en esa admiración por su cultura empresarial, de riesgo, de innovación, que tanto nos fascina. Como dijo Unamuno, “Que inventen ellos”.

La solución a los regalos de Navidad

Si algo malo tiene meterse en Diciembre es que hay que empezar a pensar seriamente en los regalos de Navidad. Eso significa romperse la cabeza en pensar un regalo para alguien a quien no tienes ni idea de qué regalar, pasearse entre cientos de personas que igual que tu deambulan de tienda en tienda, finalmente comprar algo que sabes que no va a estar a la altura de las expectativas y encima ver en su cara que todo tu esfuerzo ha sido en vano. Nunca más; encontré la solución.

Una ONG cristiana ha montado una campaña publicitaria en la que nos dicen que la mayoría de gente no recuerda qué le regalaron por Navidad el año pasado. Así que como lo de dar regalos por Navidad es algo así como una obligación, ellos sugieren que hagas un regalo que va a ser recordado. Por ejemplo una llama para un poblado en Bolivia, una cabra para Zimbabwe o comida para 70 niños en Camboya.

Así que en vez de recorrerte varias veces el centro comercial para acabar comprando una corbata para tu cuñado o una figurita de porcelana, ahora puedes comprar una llama, los de la ONG te van a dar un certificado que puedes envolver y dar a tu cuñado. Esta solución tiene varias ventajas que a continuación paso a detallar:

  • No te vas a pasar el fin de semana buscando. Es tan sencillo como entrar en la página web, seleccionar tu regalo, pagar y se acabó.
  • No vas a tener que romperte la cabeza pensando si le va a gustar: no le va a gustar, pero de todos modos, perder el fin de semana pateando tiendas no hubiera aumentado tus probabilidades.
  • Tu cuñado no va a tener que pensar dónde meter tu regalo: la tarjetita no ocupa espacio. Y lo más importante,
  • Regales a quien se lo regales, van a poner una sonrisa de oreja a oreja, en vez de esa mirada de “que quieres que haga con esto”. A ver quien es el guapo que dice que no está contento con que 70 niños camboyanos puedan comer después haberse pegado un atracón navideño y tirado la mitad de la comida.

Claro, siempre tienes el problema de que no tenga pelos en la lengua y te suelte algo del tipo “vaya mierda de regalo me has traido. Ya sabes que a mi los pobrecitos niños del tercer mundo me traen sin cuidado”. En ese caso, y ya que estamos en un clima de franqueza le puedes responder que a ti también te trae sin cuidado si el regalo que le das le gusta o no.

Qué bonita es la Navidad!

Oxfam también tiene una campaña similar: Oxfam Unwrapped

El nuevo negocio millonario

Navegando por blogs he encontrado un artículo llamado “Bienes Virtuales: el nuevo gran modelo de negocio“. En pocas palabras dice que la nueva gallina de los huevos de oro son productos que se compran y se venden pero que sólo existen en internet, como un avatar, un “guiño” o una armadura superpoderosa. Y lo que más me sorprende es que el razonamiento está bien fundamentado en razones económicas y sociológicas. Será verdad? Tenemos que invertir como locos en empresas que crean flores virtuales? Veamos:

Para que el negocio sea millonario lo primero que debe hacer es generar ingresos. Los ingresos se obtienen mediante el precio multiplicado por el número de productos vendidos. Como ya sabrás, el precio se determina por la Oferta y la Demanda. Así, si un cocinero famoso sale en la tele cocinando mango, la demanda de mango aumenta, y si la oferta se mantiene constante, el precio sube. Simple. Evidentemente el precio no puede bajar de un cierto punto, por debajo del cual la empresa tendría pérdidas. Todas estas reglas pueden no funcionar en Internet, donde empresas como Terra tuvieron pérdidas durante muchos años que eran compensadas por Telefónica. Cómo se fijan los precios entonces? El precio es simplemente lo que la gente va a estar dispuesta a pagar.

Así llegamos a la otra parte de la ecuación, los productos vendidos. Hay demanda para ellos? Alguien va a estar tan loco como para pagar por un bien que no existe, que no se puede tocar, que no se puede comer, que no se puede llevar? Bueno, la gente paga por música o películas. Si claro, pero una cosa es una canción, y otra una parcela en Second Life, una espada en World of Warcraft, o una mascota virtual, tal como describe el artículo. Bueno, lo creas o no, la teoría económica ha explicado esto muy claramente con la teoría de la Utilidad.

Para saber el precio de un bien o servicio, tenemos que preguntarnos cómo valoramos su utilidad. Cual es la utilidad de una naranja en una escala del 1 al 10? Y en una escala de 1 céntimo a todo lo que tienes en tu cuenta?Es difícil decir. Y cual es la utilidad de un vaso de zumo de naranja comparado con la naranja. Más alta? Más baja? Mucho más alta o baja? Indiferente? Bien, ahí ya tenemos una herramienta más válida para decir cuánto vamos a pagar por algo: pagaremos más por el zumo si nos da más utilidad que la naranja, o pagaremos lo mismo si somos indiferentes entre la naranja y el zumo. Si la naranja nos da más utilidad (porque la naranja la queremos para lanzársela a un actor malo en el teatro Globe, donde Shakespeare estrenaba sus obras), entonces pagaremos menos que por la naranja.

La pregunta entonces es: hay alguien ahí afuera para quien un bien virtual tiene más utilidad que otra cosa por la que paga dinero? Y la respuesa es: Si. El artículo habla de gastarse por ejemplo 10 euros en comprar un bien virtual para usar en un juego, o gastarse ese dinero para ir al cine. Es posible que gracias a ese bien te lo pases mejor jugando que yendo al cine. Hace no muchos años, las revistas con trucos para pasar niveles de videojuegos eran una industria floreciente. La utilidad de pasar niveles en el juego era mayor que otras cosas que valían lo mismo que la revista.

La nueva generación de adolescentes está creceindo con Internet. Parece que tienen más vida social online que física. Para ellos su imagen en Internet es una forma más de expresión como vestirse o las palabras que usan al hablar. Tienen su vida en MySpace (bueno ahora que MySpace ya no es cool estan en Facebook y Gaia), se comunican con messengers. Es un uso natural de la red, y jugar online puede tener más utilidad que ir al cine o comprarse ropa cara. Y pronto cualquier hijo de vecino tendrá un miniordenador en el bolsillo y se podrá conectar al sitio de sus amigos en cualquier lugar y en cualquier momento.

Parece una locura. El sentido común dice que esto no va a funcionar, pero el sentido común tabién decía que nadie podría ganarse la vida vendiendo tonos y politonos. O que esto de la publicidad en Internet sería un negocio mínimo, y Google se está haciendo de oro gracias a ello. Y también decían que Yahoo jamás tendría beneficios. O que Amazon era una web muy interesante pero que nadie pagaría por un producto online. O que nadie compraría canciones en la red, pero iTunes ya cuenta las ventas por millones. O que nadie entraría en un juego tan geek como Second Life. O que ofrecer un programa online en vez de venderlo en una cajita no era posible, y salesforce.com es un modelo de lo más firme.

Son los bienes virtuales realmente la nueva gallina de los huevos de oro?

Cómo nacen nuevas palabras

Windows Vista ha sido presentado. “El Wow empieza ahora“. Al parecer fué un evento wow, con multitud de momentos wow, con correos electrónicos wow. Pero qué es wow?

No es una palabra nueva. Hace algún tiempo que circula. Pongamos que alguien te cuenta algo que te deja sorprendido, admirado, encantado, sobrecogido. Entonces dices “wow”. Eso es!

Yo empecé a ver la palabra en páginas de tecnología, en las que por ejemplo se decía que cierto producto tenía o no tenía el efecto “wow”. También en presentaciones, en las que la gente deía que habían habido tantos momentos “wow”.

Es parte de esta tendencia a crear palabritas de sonidos. Como pulsar el boton del ratón. Eso no es “push”, o “press”, sino “click” porque es el sonido que hace el botón. Y va y la palabra nace. Yo la uso, debo admitir. Y luego se convierte en verbo. Y todos clicamos.

Pues pasará lo mismo con wow. De ser un adjetivo, pasará a usarse como verbo. Por ejemplo “Bill Gates wows the audience”. Estoy exagerando? Pues haciendo un poco de investigación encuentro que la estricta BBC lo usa sin miramientos:

  • Critics wowed by ‘new West Wing’
  • Latino coming of age tale wows US
  • Diva wows crowd despite the rain

Será también de aplicación en español, igual que el “click”? Nuevo verbo: wowear. O quizás lo podemos hacer más nuestro: Guau! “David Bisbal Guauea ante una audiencia entregada”.

Y por qué esperar a que sean los USA quien se lo inventes? Hagámoslo nosotros antes! Yo cuando veo fuegos artificiales siempre digo “oh!”. Así que puedo decir: “El Bonfire de este año me ohó”. O cuando abucheas a alguien gritas “U”: “Aficionados uean al jugador substituido en el minuto 73″. U otro más: La nueva comedia jajea audiencias de todo el mundo”.

Olé la creatividad y la evolución de las lenguas!

El Financial Times confirma que los jóvenes son unos promiscuos

En su edición de hoy Viernes 11/08/2006, el Financial Times titula en una de sus páginas “Jóvenes promiscuos lideran la revolución digital” (Promiscuous teenagers lead the digital revolution). Está claro: Internet es sólo para jóvenes, y lo único que quieren es sexo. Una ojeada al diccionario revela que cuando la palabra “promiscuo” se aplica a una persona, se refiere normalmente a alguien “que mantiene relaciones sexuales con otras varias”. Bueno, todos sabemos lo que hacen los jóvenes con Internet. Se meten en “My Space” para encontrar citas y todo eso del sexo cibernético.

El autor explica que estos jóvenes sacan el tiempo para enviar 70 sms a la semana y subir fotos “reveladoras” a My Space gracias a que ven la TV siete horas menos que el resto de la gente. Y claro, se pasan el dia pegados al Internet. ¿A dónde ha ido a parar esa generacion de jóvenes que se pasaban el dia entero vegetando delante de la TV tragándose tódo lo que daban o matando marcianitos?

Lo que el articulista no cuenta, es que el informe de Ofcom (el regulador de las comunicaciones británico), del cual él ha sacado esta información, dice que esos jóvenes que ven la tele siete horas menos por semana que el resto de la gente, utilizan Internet sólo 40 minutos más por semana que el resto. Probablemente las 6 horas y veinte minutos restantes se las pasan siendo promiscuos.

¿Ah bueno, y qué pasa con lo de la promiscuidad? Ah, nada serio. Resulta que promiscuo también puede ser aquel que cambia mucho de cualquier cosa, y hacia el final del artículo explica que los jóvenes son promiscuos en cuanto a que cambian muy facilmente su fidelidad a una red social de internet u otra. ¿O a qué os habíais pensado que se refería?

Ringxiety

Un tipo en California con mucho tiempo libre se ha inventado una palabra nueva: "Ringxiety", que se traduciria más o menos como "Ringsiedad".

Cuantas veces, sin una razón aparente, nos hemos echado la mano al bolsillo pensando que el teléfono movil estaba vibrando? O cuantas veces hemos revuelto la maleta, bolso, cartera en busca de un teléfono movil que en realidad no estaba sonando? Pues eso es "Ringsiedad".

En mi opinión, poder darle un nombre a este tipo de cosas es un terrible avance social. Como cuando se inventó lo del "estrés". Antes te decian que no te cuidabas, o directamente, que eran tonterias tuyas. Ahora dices que tienes estrés, quedas de lo más moderno, y encima tienes una buena excusa para desaparecer una semana*. Con eso de la ringsiedad, en vez de quedarte la cara de tonto cuando ves que tu teléfono está en un pacífico modo de reposo, dices "es que tengo ringsiedad, como me llaman tanto…", y quedas de lo más "cool".

Ya puestos, por qué no le dan nombre de una vez a ese otro comportamiento tan conocido? Resulta que llegas al lugar de trabajo, dejas la chaqueta, buscas el teléfono para ver si llevas alguna llamada perdida y te embarga el pánico: te lo has dejado en casa. Te pasas todo el día pensando que precisamente ese día vas a recibir las llamadas más importantes de tu vida, entre ellas una de George Bush invitándote a poner los pies sobre la mesa en su rancho de Texas. Llegas a casa después de un día de sufrimiento, te avalanzas sobre el teléfono, y nadie te ha llamado ni enviado sms, aparte de un mensaje informándote que ahora puedes llamar con un 5% de descuento a todos los números en tu agenda que nunca llamas, aunque sólo es aplicable del minuto 50 en adelante. Alguien que le de un nombre a eso por favor.

*Eso funciona más cuanto más arriba estás de la empresa, claro.