Nevada en Londres 2009 (2/3): Gente y nieve

Las noticias decían que había caído la mayor nevada de los últimos 18 años. Vestidos con botas, chaqueta, gorro y quien sabe cuánto más nos lanzamos a la calle cuando apenas había luz y comprobamos que las noticias no exageraban.

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Quien va a ir a trabajar en estas circunstancias? Algunos ya estaban trabajando… para permitir que otros pudieran ir a trabajar.

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Las bicicletas, un medio de transporte muy popular sobretodo para ir a la City no parecían ser una buena solución.

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No, definitivamente no era día para bicicletas.

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Bueno, nunca hay que subestimar la capacidad de sufrimiento de los londinenses.

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Los tradicionales “black cabs” salieron con alguna que otra dificultad.

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Dicen que intentar salir en coche de algunas partes de la ciudad era simplemente imposible. Por una vez, el tractor de Chelsea mostraba alguna utilidad en las angostas y retorcidas calles de la City. Aunque seguía sin tener justificación.

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La mayoría de líneas de metro transcurren en algun tramo por el exterior (curioso que le llamen suburbano), y con 25cm de nieve cubriendo sus vías, era más sencillo decir que trozos funcionaban que los que no.

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Con los trenes corriendo incluso peor suerte que los metros, el caudaloso rió de gente que cada día cruza London Bridge desde la estación de tren quedó reducido a un tímido torrente (torrente no por la velocidad sino por la dirección errante a causa de los continuos resbalones).

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Visto lo visto, cualquier método de transporte era válido.

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La autoridad del transporte decidió dejar a todos los autobuses en las cocheras. Una decisión que me pareció de lo más acertada. Nadie quería ver uno de los autobuses acordeón cruzado de lado a lado de la calle, o uno de los de dos pisos estampado contra un árbol, o tirado horizontalmente en una esquina. Porque para conducir sobre nieve y hielo hace falta mucha suavidad en la conducción, una habilidad poco abundante entre los conductores del transporte público londinense.

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Así que a muchos les tocó ir andando a trabajar.

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Hay que decir que no era el mejor día para ir elegante. Era más bien una cuestión de ropa de batalla.

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Algunos no pudieron evitar tener que ir a trabajar (eh, hola ahí abajo, alguien me presta una chaqueta?)

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Las escuelas y jardines infantiles estaban completamente cerrados.

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Ante semejante espectáculo, fueron pocos los que se quedaron en casa, a pesar de que el frío se calaba en los huesos.

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Mañana última entrega de la trilogía.

Para ver la primera parte: Nevada en Londres 2009 (1-3): Monumentos bajo la nieve

Algunas fotos han quedado en el tintero. Para verlas visita el set de Flickr London Snow 2009

Nevada en Londres 2009 (1/3): monumentos bajo la nieve

La previsión meteorológica había anunciado tormentas de nieve en Londres. Lo que nadie se imaginaba es que mientras la ciudad dormía, la mayor precipitación de nieve en 18 años iba a dar alguna que otra sorpresa.

Por la mañana Londres se levantó vestida con un impecable vestido blanco que sólo permitia ver algunas picardias.

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Así que Un Mundo Perplejo, siempre al pié de la noticia, se puso ropa caliente, botas, chaqueta, gorro de lana y capucha, y se lanzó a las calles de Londres.

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Contra viento y nieve, el dragón se mantenía erguido a las puertas de Londres, vigilando a todo aquel que osaba cruzar London Bridge.

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Las torres de Tower Bridge soportaban impasibles las temperaturas matutinas.

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A lo lejos, los rascacielos de la City estaban algo más vacíos que de costumbre.

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Southwark Cathedral había cambiado su papel de catedral al sur del río para convertirse en un palacio encantado.

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Al otro lado del río, la cúpula de la catedral de St Paul’s contaba batallitas de nevadas de otros tiempos.

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La imponenete chimenea de ladrillo del Tate Modern contrastaba con la palidez del aire.

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El Millenium Bridge era más liviano que nunca, y el caminante despistado se quedaba prendado por las escasas pinceladas de color.

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El Támesis corría en silencio, y parecía que el único ruido que se podía escuchar era el de nuestras pisadas sobre la gruesa capa de nieve.

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Consideramos sentarnos a disfrutar una cervecita fría, pero el tiempo apremiaba.

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Remontando el río, la City quedaba ya a lo lejos.

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Incluso los monstruos de escatas que se encaraman a las farolas del paseo parecían menos feroces.

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Como no podía ser de otro modo, nuestro paseo terminó a los pies de un inmóvil London Eye.

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Con la nariz helada, las piernas cansadas de evitar los traicioneros resbalones y las manos agarrotadas dimos por finalizada la tarea, no sin antes echar una mirada al otro lado del río, hacia la torre del reloj.

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Puedes ver la segunda parte del paseo aquí. Para ver alguna foto más visita el set de Flickr sobre la Nevada en Londres 2009

Y si tu también tienes fotos publicadas, por favor pon un comentario y te pondremos un link.

Alta gastronomia inglesa

La alimentación es extremadamente importante en nuestras vidas.

También lo es para los ingleses. Mi nuevo compañero de piso es inglés, así que he tenido ocasión de verle cocinar. Uno de los platos que ha llamado mi atención por su simplicidad es el siguiente (siento no saber el nombre).

Se necesita una lata de alubias blancas en salsa de tomate. En Londres se pueden encontrar en cualquier supermercado por menos de 50 céntimos. Se abre la lata con cuidado de no cortarse y se vierte su contenido en un recipiente, preferiblemente cóncavo. Se pone en el microondas unos dos minutos.Al mismo tiempo se toma una rebanada de pan de molde y se introduce en la tostadora. Cuando el pan está tostado y las alubias cocidas nos disponemos a emplatar.

Tomamos la rebanada de pan tostado y la colocamos en un plato. Acto seguido se toma el recipiente de las alubias y se vierten sobre el pan tostado.

Nada más. Como veis es rápido, barato y delic… delici… Bueno, que él se lo como muy a gusto.