Boxing day y ¿es justo que los futblistas cobren tanto?

“Boxing Day”, una fiesta tradicional británica que originalmente se asociaba a la caridad a los más necesitados y que ahora se asocia con unos millonarios en pantalón corto. Que gran excusa para discutir si los salarios de los futbolistas son desproporcionados.

El día siguiente a Navidad es una de las ocho fiestas anuales en el Reino Unido. Se llama “Boxing Day”, día de hacer cajas, y contrario a lo que mucha gente cree no tiene nada que ver con las cajas de los regalos de Navidad. En tiempos pasados, en este día se recaudaba dinero para los pobres y necesitados o para los sirvientes en cajas, o “boxes”, y de ahí que se le llamara día de hacer caja, o “Boxing Day”.

¿El “Boxing Day” es todavía un día para recaudar dinero?

Hoy en día el Boxing Day se asocia con una nueva tradición, la jornada especial de la liga de fútbol. Viene a ser algo así como la excusa perfecta para escapar de tanta familia y amor y largarse al estadio o al pub a gritar como energúmenos. Es irónico que un día en el que se hacía caja para los necesitados sean ahora los millonarios los que hacen caja.

¿Por qué cobran tanto los futbolistas?

La Economía no mejora, y no lo va a hacer en el nuevo año.  Ya se sabe que en tiempo de crisis todo va de baja. Bueno, hay cosas que no, y no me estoy refiriendo a ese desacreditado “Índice del Pintalabios” según el cual en épocas de crisis el gasto en productos de belleza sube. Me refiero a que los ingresos de deportes se mantienen a pesar de las crisis. Porque con los recortes en los gastos familiares hay que buscar pasatiempos baratos, como pasarse la tarde entera en el pub bebiendo cerveza barata y viendo futbol en la TV.

A las empresas las cosas no les van demasiado bien tampoco, e intentan sacar el mayor partido de su inversión publicitaria. ¿Dónde se van a anunciar? En el lugar donde saben que la gente va a prestar atención: el fútbol.

El objetivo de los dirigentes de fútbol es ganar. Para eso contratan a buenos jugadores. El dinero de la publicidad (que es el que financia los contratos con las TV) tiene el mismo efecto que el crédito barato que provocó la crisis de 2008: todos los equipos tienen más dinero para gastar, y se quieren asegurar que el dinero seguirá entrando así que les pagan más a sus futbolistas para que se queden. Y si alguien quiere fichar a un nuevo jugador le ofrecerá más dinero, incluso se endeudará, pensando en el dinero en publicidad que recibirá cuando ese jugador les haga ganar. Y así es como se crea inflación, o una burbuja, que acabaría cuando acabara el flujo de dinero, pero como en buenos tiempos todo el mundo invierte en futbol y en malos tiempos ya hemos visto que también, el crecimiento salarial parece no tener límite.

¿Quien tiene la culpa de que los futbolistas cobren tanto?

La culpa es de los futbolistas, que deberían negarse a recibir ese dinero. Aunque quizás es de los dirigentes, que no deberían entrar en esa guerra para contratarlos, por mucho que su obligación sea crear un equipo ganador. O quizás es de las empresas que se gastan demasiado en promocionar sus productos para asegurarse su supervivencia. Quien sabe, quizás es de todos esos millones de seguidores que se agolpan para ver a esos gladiadores modernos.

¿Lo sabes tu?

El fútbol y su función social

Vuelve el fútbol. Las grandes ligas ya han empezado o están apunto. “Ya era hora!” suspirarán algunos con alivio. “Otra vez?” se quejarán otros. Pero todos deberíamos alegrarnos. Es cierto que algunos medios se ponen algo pesados, pero el fútbol es un mal necesario.

El fútbol es el espectáculo con más seguidores en todo el mundo. Nos incita al consumismo, cosa que como ya hemos comentado en alguna otra ocasión es imprescindible para que podamos mantener nuestro nivel de vida. Además, produce héroes, imágenes de esfuerzo, de dedicación, grandes modelos para los niños.

Pero no todo el mundo tiene una visión tan positiva del “deporte rey”. Dicen que el fútbol es una distracción que impide que la población se preocupe por los problemas realmente importantes, como la pobreza, la crisis, la deuda pública, el terrorismo, la reforma sanitaria, la reforma laboral o la progresiva pérdida de los valores sobre los que la sociedad se asienta. Que los grandes poderes lo utilizan para anestesiar la opinión pública permitiéndoles así ejecutar sus estrategias con total impunidad.

Hoy quiero denunciar la falsedad de esas afirmaciones. Preocuparse por el resultado de su equipo o tener una charla con amigos no va a impedir que la gente se preocupe por los problemas reales de la sociedad, aparte de los cerebros al estilo Homer Simpson en los que cuando entra un nuevo conocimiento, otro debe desaparecer para hacer sitio. Pero estos son una minoría.

Es cierto que hay una parte muy importante de la población, que nunca se preocupa de los problemas reales. Una gente para los que no parece haber nada más importante que el fútbol (y en menor medida otros deportes). Pero sería engañarnos pensar que si el fútbol no existiera ellos tendrían largas discusiones sobre las razones reales de la crisis o las medidas estructurales que el gobierno debería aplicar. Ellos no lo saben. Ni les importa. Son el mismo tipo de gente que acudía al circo romano e idealizaba a los gladiadores. Es la gente que acudía con morbo a los ahorcamientos públicos en la Edad Media. Son los que leen “The Sun”, ese periódico orgulloso de mostrar en su página 3 a una jovencita con el busto al aire y que publica noticias exageradas o simplemente falsas (periódico más leído en UK). La democracia participativa es una ilusión, y esta gente , como la mayoría de nosotros, no tiene el conocimiento para opinar sobre esos temas.

No me entiendas mal. No estoy despreciando a esta gente. Son una parte esencial en nuestra sociedad, ya que no todo el mundo puede ser doctor o ingeniero. Hay muchísimos otros puestos que deben ser cubiertos. Pero lo cierto es que a ellos los grandes temas les resbalan. Por qué estigmatizar su entretenimiento? Para qué esa constante actitud negativa. Por qué hacerles sentir inferiores por el mero hecho de no estar preparados para discutir los grandes temas con la lucidez de los próceres que pontifican lo que es importante? Otra historia es la de los medios de saturación que se enriquecen inventando rumores y alentando disputas estériles. Pero eso es, precisamente, otra historia.

Cada época tiene su entretenimiento, y deberíamos alegrarnos de que hoy ese entretenimiento transmita ideas de esfuerzo y superación. Podría ser peor.

Por qué cobran tanto los deportistas?

Hay quien se queja de que los deportistas ganan demasiado dinero. Pero hay razones fundamentales que justifican los sueldos, que en muchos casos millonarios.

Por un lado tenemos las razones económicas. El deporte, al igual que todo, es un negocio, y si un empleador le paga a su empleado una cantidad de dinero es porque le sale a cuenta, es decir, que el empleado produce ese dinero y más (claro, siempre se puede argumentar que hay equipos con pérdidas, pero esos son la excepción).

Además de eso, los jugadores de mayor nivel, como es el caso del golfista Tiger Woods, obtienen inmensas cantidades de dinero gracias a contratos de publicidad. Una vez más, los que pagan deben responder ante sus accionistas, con lo que si invierten ese dinero en deporte, es porque les produce un beneficio superior al coste.

Otro tipo de razones en las que estoy más interesado son las compensatorias, y no me refiero a lo que vale su trabajo.

Todo el mundo recomienda que los niños practiquen deportes. Muchos destacan, pero la mayoría no pasan de ser promesas. Llegar y mantenerse al nivel que les permiten ganar esas inaceptables sumas de dinero requieren grandes dosis de esfuerzo y dedicación, renunciar a muchas cosas que los demás consideramos imprescindibles. Un día llegan a ser estrellas. El público los admira y se identifica con ellos. Las marcas quieren asociarse con ese éxito, y les pagan grandes contratos publicitarios. La grandeza de esos deportistas va más allá del deporte. Asociamos con ellos las virtudes que nosotros no somos capaces de cumplir.  Su aura sobrehumana crece, y con ella sus contratos publicitarios.

Un día descubrimos un desliz, una muestra de que a pesar de su grandeza deportiva, ellos son también humanos, con sus debilidades y sus miserias, y nos horrorizamos ante el pensamiento de que no son perfectos. Como con Tiger Woods, quien al parecer tenía un elenco de amantes, o como John Terry, capitán del Chelsea FC y de la selección inglesa de fútbol, quien se puso demasiado cariñoso con la ex-novia de un compañero de equipo.

De repente, sus talentos deportivos son secundarios, comparados con el horror de la traición. La traición de la admiración que procesamos por ellos. Ya dicen que la linea que separa el Amor del Odio es muy fina. Y también dicen aquello de “más dura será la caida”. Los periódicos cuentan regalan todo lujo de detalles que nosotros devoramos con morbosa felicidad. Los aficionados les giran la espalda, los equipos no quieren vincular su marca con ellos. Las marcas que les pagaban los contratos publicitarios no quieren manchar su imagen con la mala reputación de ese indeseable. El deportista pierde todos sus contratos, su vida profesional, para la que había hecho tantos esfuerzos se ve truncada antes de tiempo, y allá donde vaya, para siempre, le acompañará el estigma de su vergüenza, y nosotros, los que los elevamos al Olimpo de los Dioses, disfrutaremos de su ocaso.

No crees que hay que pagarles por tanta diversión como nos ofrecen?

Soluciones que crean problemas

Quien dijo que de fútbol no se puede aprender nada? El nuevo tema de moda en el fútbol es si se debe limitar el número de futbolistas extranjeros en los equipos. La solución propuesta no parece ser del todo convincente, y encima podría agravar otro problema, el de los sueldos de los futbolistas. Porque el mercado futbolístico no deja de ser un Mercado.

El fútbol actual tiene tres problemas: los futbolistas cobran mucho, los equipos nacionales de algunas grandes ligas son una pena en los mundiales, y hay demasiados jugadores extranjeros en los equipos.

La razón de su sueldo es que los buenos futbolistas ayudan a ganar partidos. Y ganar partidos, aparte de generar jugosos ingresos por vía directa, también lo hace por vía indirecta, gracias a derechos de TV, venta de camisetas, publicidad etc. Así pues pagar un buen sueldo a un buen futbolista es una inversión de futuro.

En cuanto a los otros dos, hay quienes se muestran molestos por la cantidad de extranjeros que juegan en los clubs. Esto se relaciona con que los equipos nacionales que representan a algunas de las ligas más importantes como la española o la inglesa tengan malas actuaciones internacionales. Dicen que con tanto extranjero jugando no hay manera de que los jugadores nacionales se desarrollen.

Así pues la Federación Internacional de Fútbol está sugiriendo poner límites a la cantidad de extranjeros, a fin de que los jugadores nacionales tengan oportunidad de jugar. Algunos jugadores y técnicos de la liga inglesa están dando apoyo a la iniciativa. Pero, cuales serían las consecuencias?

Si se limita la cantidad de extranjeros significa que hay menos jugadores entre los que escoger. Todos se van a pelear por el puñado de jugadores nacionales con talento. En términos de mercado, menos oferta provoca competencia entre los demandantes y se produce un aumento de precio. Ese precio son los salarios de los jugadores, porque los ingresos que se generan por ganar serán los mismos, pero los jugadores disponibles no. Así que para solucionar el problema de la falta de resultados de alguans selecciones se agudiza el problema de lo que ganan los futbolistas…

Pero eso generaría un gráfico en forma de “J”, es decir, que la oferta de jugadores bajaría al principio, pero tras un breve tiempo, los jugadores nacionales de calidad florecerían, incrementando la oferta, disminuyendo la competencia por ellos y en consecuencia devolviendo el precio a los niveles iniciales. Perfecto!

Si la memoria no me falla, cuando de los once jugadores en el terreno de juego sólo dos podían ser extranjeros (por aquel entonces los ciudadanos de la UE eran también extranjeros) a la selección española o inglesa no le iban mejor las cosas que ahora…

Fútbol liga inglesa: Match of the day

Hoy empezaba la liga de fútbol inglesa. No es que me apasione el fútbol, esa época ya pasó, pero el inicio de liga siempre me atrae. Así que hoy, como cualquier inglés aficionado al fútbol he estado silbando todo el día una cancioncilla pegajosa y a las diez y media de la noche me he sentado ante el televisor a ver “Match of the Day“.

“Match of the Day” es el programa de repeticiones de las mejores jugadas de la jornada. Nada nuevo hasta aquí. La diferencia viene en que todos los equipos son importantes. No hay favoritismos. Los comentaristas no se pasan la noche hablando de un sólo equipo, haciendo debates inútiles. El primer partido que dan es siempre el más interesante, independientemente de quien juega, y eso se decide en base a la posición de los equipos y el número de jugadas interesantes. Y el reportaje no es un tipo diciendo cosas del tipo “poco después llegaba el segundo gol”. Es como si lo vieras en directo, con el comentarista en directo, sin saber el resultado, pero te cortan las partes aburridas (con lo que en la mayoría de casos el reportaje es de tres minutos). Hasta tal punto se pretende hacer parecer que el partido es en directo, que en las noticias de las diez de la noche, al llegar a los deportes justo antes de decir los resultados de fútbol, el periodista avisa y da cinco segundos para que la gente apague la voz y no destruir la sorpresa.

Parte de esa independencia de colores la trae el presentador, el mismísimo Gary Lineker, exjugador de FC Barcelona y Tottenham Hotspurs entre otros, reconocido por ser un jugador limpio y con fair play (nunca recibió una sola tarjeta) y ser encantador tanto para espectadores como espectadoras.

Por si no lo sabías, el programa sale en Sábado porque es el día tradicional del fútbol en Inglaterra, al contrario que en España, que es en Domingo. Así que te sientas el primer día de liga delante de tu TV y salta la música, que cantas con gozo y satisfacción. Luego te dicen los partidos del día, es decir, lo que vas a ver a continuación, y te das cuenta que de los cuatro partidos interesantes, tres se juegan en Domingo: Manchester, Chelsea y Arsenal. Es como preparar un soufflé y al sacarlo del horno ver que está chafado como un pastel de queso. Para cuando sale Lineker con su amplia sonrisa ya se te han pasado las ganas.

Es eso justo? Tradicionalmente los partidos son en Sábado. Por qué sistemáticamente tienen que jugar uno dos o incluso tres partidos importantes en Domingo? Es un intento de socavar las bases de la Nación? Quiero romper una lanza en favor de los partidos en Sábado, y que Liniker los presente todos. Para que podamos silbar la cancioncilla a pleno pulmón, y no a mitad, sabiendas que los “big boys” juegan mañana.

He buscado como loco la cortinilla con la mencionada canción pero no hay manera. Lo único que he conseguido es la cortinilla del año pasado pero bueno, lo que importa es que escuches la canción.