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Artículos archivados como Espectáculos

Por qué cobran tanto los deportistas?

Escrito por Sirventes, 10/02/2010 10:31 am

Hay quien se queja de que los deportistas ganan demasiado dinero. Pero hay razones fundamentales que justifican los sueldos, que en muchos casos millonarios.

Por un lado tenemos las razones económicas. El deporte, al igual que todo, es un negocio, y si un empleador le paga a su empleado una cantidad de dinero es porque le sale a cuenta, es decir, que el empleado produce ese dinero y más (claro, siempre se puede argumentar que hay equipos con pérdidas, pero esos son la excepción).

Además de eso, los jugadores de mayor nivel, como es el caso del golfista Tiger Woods, obtienen inmensas cantidades de dinero gracias a contratos de publicidad. Una vez más, los que pagan deben responder ante sus accionistas, con lo que si invierten ese dinero en deporte, es porque les produce un beneficio superior al coste.

Otro tipo de razones en las que estoy más interesado son las compensatorias, y no me refiero a lo que vale su trabajo.

Todo el mundo recomienda que los niños practiquen deportes. Muchos destacan, pero la mayoría no pasan de ser promesas. Llegar y mantenerse al nivel que les permiten ganar esas inaceptables sumas de dinero requieren grandes dosis de esfuerzo y dedicación, renunciar a muchas cosas que los demás consideramos imprescindibles. Un día llegan a ser estrellas. El público los admira y se identifica con ellos. Las marcas quieren asociarse con ese éxito, y les pagan grandes contratos publicitarios. La grandeza de esos deportistas va más allá del deporte. Asociamos con ellos las virtudes que nosotros no somos capaces de cumplir.  Su aura sobrehumana crece, y con ella sus contratos publicitarios.

Un día descubrimos un desliz, una muestra de que a pesar de su grandeza deportiva, ellos son también humanos, con sus debilidades y sus miserias, y nos horrorizamos ante el pensamiento de que no son perfectos. Como con Tiger Woods, quien al parecer tenía un elenco de amantes, o como John Terry, capitán del Chelsea FC y de la selección inglesa de fútbol, quien se puso demasiado cariñoso con la ex-novia de un compañero de equipo.

De repente, sus talentos deportivos son secundarios, comparados con el horror de la traición. La traición de la admiración que procesamos por ellos. Ya dicen que la linea que separa el Amor del Odio es muy fina. Y también dicen aquello de “más dura será la caida”. Los periódicos cuentan regalan todo lujo de detalles que nosotros devoramos con morbosa felicidad. Los aficionados les giran la espalda, los equipos no quieren vincular su marca con ellos. Las marcas que les pagaban los contratos publicitarios no quieren manchar su imagen con la mala reputación de ese indeseable. El deportista pierde todos sus contratos, su vida profesional, para la que había hecho tantos esfuerzos se ve truncada antes de tiempo, y allá donde vaya, para siempre, le acompañará el estigma de su vergüenza, y nosotros, los que los elevamos al Olimpo de los Dioses, disfrutaremos de su ocaso.

No crees que hay que pagarles por tanta diversión como nos ofrecen?

Olimpiada Cultural

Escrito por Sirventes, 03/10/2008 11:04 pm

Las Olimpiadas empiezan en el mismo momento en que la llama olímpica se apaga en la ciudad anfitriona anterior. Eso significa que por Londres ya estamos de olimpiadas. En concreto, de Olimpiada Cultural.

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La Olimpiada Cultural son una serie de actos culturales durante los cuatro años previos a las Olimpiadas deportivas propiamente dichas. Este fin de semana pasado Londres vivía la inauguración con un fin de semana de puertas abiertas en el Southbank Centre, el corazón cultural y artístico de Londres. Como quien no quiere la cosa (de hecho por pura casualidad) el abnegado equipo de Un Mundo Perplejo se dirigió a captar el ambiente.

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El Southbank, que es la ribera sur del Támesis entre el puente de Westminster y más allá del Tate Modern, estaba espléndido. El sol era intenso (para pasmo de propios y extraños), el cielo no tenia una sola nube.

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Un violoncelista tocaba el Ave Maria de Haendel, y los artistas callejeros dejaban a los paseantes con la boca abierta.

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Siempre que deambulo por la ciudad sin rumbo acabo paseando por esta zona. Creo que es esa sensación de tranquilidad que se siente en sus múltiples rincones.

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Pero volvamos al tema. El fin de semana de puertas abiertas significa que podías entrar libremente en las múltiples salas de conciertos del Southbank Centre a escuchar los ensayos de los músicos. Y el evento central era un guitarreo multitudinario, que ellos llamaron “Big Busk”.

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Los “Buskers” son los que tocan la guitarra en la calle, en el metro, donde sea. Así que teniendo como anfitrión al famoso Billy Bragg (si, he dicho famoso, y lo voy a dejar ahí para no hacer más evidente mi desconocimiento cultural). Decía que teniendo como anfitrión al famoso Billy Bragg, organizaron una sesión de guitarra en grupo entre el Millenium Bridge y Waterloo Bridge. Billy tocaba la guitarra mientras los demás tocaban al son, cantaban, o simplemente disfrutaban del ambiente. A fin de ayudar a los guitarristas mas novatos, cuatro voluntarios iban mostrando los acordes.

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La primera canción fue, cómo no, un clásico de la guitarra, “Mr. Tambourine Man”. Porque todo “busker” que se precie debe tener alguna canción de Bob Dylan en su repertorio. Le siguieron otros clásicos como “Stand by Me” y el famoso “A New England” de Billy Bragg (sin comentarios). Como clásicos de túnel de metro  faltaron “Knocking on Heaven’s Door” y “Hotel California”, pero no se puede tener todo. Y dado que era avanzada la tarde y junto al puente de Waterloo, “Waterloo sunset” de los Kinks hubiera quedado que ni pintado.

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La guitarras estaban por todas partes, pero no faltaron otros instrumentos, como el Sr. Maraca e incluso nuestra particular sección de viento, que fue ovacionada.

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Hay que decir que aquí, en Un Mundo Perplejo somos de fácil emocionar, así que un servidor se le puso piel de pollo al ver a tanta gente tan distinta tocando la guitarra, cantando o simplemente con una sonrisa de oreja a oreja. Ya ves, soy de los simples pero estas cosas me llegan.

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Así que aviso a navegantes. Échale un ojo de tanto en tanto a la página del Southbank Centre, o de la Olimpiada Cultural, porque esto promete.

Los insultos son buenos para el negocio

Escrito por Sirventes, 05/02/2008 5:05 pm

La Formula 1 está empezando a atraer comportamientos moralmente reprochables por parte de los aficionados. Buenas noticias para la Fórmula 1.

La prensa inglesa anda desasosegada por los abusos racistas que el piloto inglés de F1 Lewis Hamilton recibió de algunos de los asistentes a los entrenamientos del pasado fin de semana en el Circuit de Catalunya. Comentan que algunos aficionados le silbaron, abuchearon y gritaron cada vez que andaba cerca del camión que utiliza para descansar. Los medios hacen especial hincapié en un pequeño grupo que se había pintado la cara de negro y lucían camisetas con el lema “Hamilton’s family”. El piloto ha declarado sentirse “entristecido” por los acontecimientos.

Lo de los tipos con betún en la cara supongo que viene de la presencia de familiares de Hamilton en los circuitos. Según tengo entendido los medios de comunicación españoles tienen cierta tírria al padre, cosa que los aficionados han reproducido. La escena en las gradas del circuito no es racismo, sino una muestra del humor grosero que tanto gusta. Otra cosa son los silbidos y abucheos, que son algo mucho más personal. Y ahí es donde vienen las buenas noticias.

Cuando hace algunos años yo contaba a mis amigos que me gustaba la F1, su respuesta era que es un deporte aburrido viendo unos coches dando vueltas a un circuito sin siquiera adelantamientos. Hoy en cambio puedes pasar horas discutiendo sobre aerodinámicas, compuestos de pneumáticos o estrategias de equipo. El hecho que Hamilton le “quitara” el campeonato a Alonso el año pasado (aunque al final lo ganó Ferrari) generó lo mejor que puede ocurrir: el malo. Ahora ya no es sólo ver ganar a Alonso, los aficionados pueden ir al circuito a mostrar su odio y rencor hacia el artífice de tamaña afrenta al campeón español. Creo imprescindible que se cree un equipo español en el que los pilotos sean principalmente españoles o si son extranjeros que sean los mejores. Así los medios de comunicación podrán decir aquello de “el equipo español”, y cuando un piloto cambie de de escudería los aficionados irán al circuito armados con pancartas y dispuestos a silbarle cada vez que tengan la ocasión. Pero hay que hacerlo rápido, aporvechando el momento: quien iba a decir que 50.000 personas iban a asistir a un entrenamiento (ni siquiera la carrera)!

El último paso en la aceptación de la F1 como un deporte de masas es que se retransmitan las carreras por la radio, de manera que cuando a la esposa/novia/compañera se le ocurra pasar un domingo haciendo algo que no sea postrarse en el sofá viendo deportes y creando michelines, el marido/novio/compañero podrá ir por la calle escuchando la pasión del motor.

Los medios de comunicación españoles están haciendo un buen trabajo convirtiendo esta anécdota estúpida en algo político, una agresión a España, a fin de azuzar los ánimos y asegurarse audiencia. Pero medios y sponsors deben darse prisa en crear una estructura fiable para generar nuevos pilotos, no sea que la F1 caiga en el olvido como otros superinteresantes deportes como ciclismo, atletismo o esquí de fondo.

Yo pongo mi granito de arena: los ingelses nos tienen manía. Ale, ya está.

Denegación de climax

Escrito por Sirventes, 07/11/2007 11:14 am

Alguna vez has experimentado el “¿ya está?”. Justo en el momento que te estás preparando para lo mejor, se acaba y te quedas con cara de tonto. Como la mayoría de las salas de cine al final de la película “Abre los ojos”, o si te quitaran el catorceavo verso del soneto. En UK, eso pasa con los fuegos artificiales.

Los fuegos artificiales me encantan. He visto muchísimos en España, y siempre tienen un tempo muy claro. Primero lanzan un petardo de aviso. A falta de un minuto lanzan otro, y justo antes de empezar lanzan el tercer aviso. Eso te ayuda a prepararte, a concentrar todos tus sentidos. Entonces empieza el espectáculo de luz y sonido. Entre oooooh! y uuuuuuuh! hay momentos de absoluto frenesí, y otros más íntimos. En cierto momento la cantidad de luz en el cielo se incrementa, las explosiones son más seguidas. Casi no puedes abarcar a verlo todo. Los ojos y los oídos empiezan a saturarse. Sientes que algo viene. Y entonces la traca final. Petardos y más petardos con tal estruendo que no eres capaz de escuchar nada. Hay tanta luz que no puedes ver. Es el colofón final, el momento álgido. Y seguidamente el silencio. Pero todavía falta algo. Un petardo de luz blanca en el cielo. Dos. Tres. Es el final. La gente aplaude, grita, lanza vítores.

Pero un UK, la cosa es distinta. La hora de empezar la sigues por el reloj. Si van con retraso, simplemente no sabes que ocurre hasta que de repente los cohetes empiezan a surcar el cielo. A traición. Quizás estabas a mitad de una frase con alguien. Así que entras frío, sin preparación. Pero te pones enseguida en materia, y los ohhhhh! y uuuuuuh! se suceden. En cierto momento un gran despliegue de luz y sonido inunda la noche. Lo disfrutas. Y de repente, el silencio. Nadie reacciona. Lo primero que te viene a la mente es “se ha acabado? podrían haber avisado que acababan! por lo menos me habría preparado!”. Y entonces, como si todos tuviéramos el mismo pensamiento en la cabeza, la gente empieza a aplaudir y vitorear.

La verdad es que cuando empiezas a pensar te das cuenta de que ha sido bueno. Incluso brillante. Pero por bueno que haya sido, siempre te queda un regusto extraño, como si te hubieran estafado algo. La falta de los tiempos hace que inevitablemente, por bueno que haya sido, cuando el frenesí deja paso al silencio siempre acabas pensado “eso fue todo?”.

Aquí la narración del año pasado: Bonfire night: la noche de las hogueras

Bis desapasionado

Escrito por Sirventes, 28/09/2007 7:22 pm

Ayer tuve la gran suerte de ir a ver el espectáculo “Estampas Porteñas”, que para atraer al público anglosajón subtitularon “Tango Fire”. Fue un completo espectáculo de Tango, con bailarines música y cantante todo en directo. Lo que me dejó patidifuso fue el final.

El espectáculo empezó frío. El cantante, un tipo de más de metro ochenta y sonrisa resplandeciente soltó “Mi Buenos Aires querido” como quien canta cualquier hit adolescente. Pero más tarde se fue entonando, terminando más que bien.

El cuarteto de músicos estuvo espléndido, integrados en el espectáculo e incluso haciendo algo de teatro. Y los bailarines eran espectaculares. La velocidad a la que movían los pies daba vértigo.

No voy a negar que era un espectáculo orientado a extranjeros, haciendo uso de los tópicos y que sin duda, si un buonaerense lo viera le sabría a prefabricado. Pero yo, que iba dispuesto a disfrutarlo lo disfruté.

Al final, el cantante salió a saludar, los bailarines salieron a saludar, y también los músicos. En plena ovación los músicos se miran entre ellos diciendo algo así como “una más”. Al darse cuenta, la gente aplaudió más fuerte y se prepararon para el bis. Hoy en día un bis ya no es lo que era. Es parte del repertorio. En este caso ni siquiera esperaron que el público lo pidiera.

Efectivamente el bis era parte del repertorio, porque fue un perfecto colofón. Y yo, que como ya he dicho iba decidido a que me gustara, me levanté para aplaudir, como algunos otros espectadores. Entonces se bajó el telón. Yo seguía en pié aplaudiendo y casi saboreando el segundo bis, que hoy en día también es casi parte del repertorio.

Al terminar de bajar el telón la gente dejó de aplaudir y empezaron a desfilar mientras se encendían las luces y un tipo decía algo por megafonía que no alcancé a escuchar. Y no alcancé a escucharlo porque yo todavía seguía en pié aplaudiendo esperando el segundo bis.

Todo el mundo dio por acabado el espectáculo. ¿Pero dónde están los aplausos interminables? ¿Dónde los gritos y silbidos? ¿Donde el patear el suelo hasta que el telón se levanta de nuevo?

Simplemente al ver el número final la gente decidió que aquello era por lo que habían pagado, y se marcharon satisfechos a casa. Nada de regatear bises. Fue como si me robaran parte de la diversión.

Ojo, no estoy diciendo que patear el suelo sea mejor. Es una forma distinta de vivir un espectáculo. Pero yo no me acostumbro.

El Tour de Francia empezó en Londres

Escrito por Sirventes, 14/07/2007 1:41 am

Lo repito para que quede claro que no es un error: El Tour de Francia empezó en Londres. He visto cosas raras en esta ciudad, pero esta se lleva la palma.

Los ingleses y los franceses no se pueden ni ver. La mayoría de las bromas van dirigidas el uno al otro (bueno, a los franceses les gusta bromear sobre los belgas también). Primero fue la aparente devoción por Sarkozy, y ahora uno de los principales espectáculos franceses empieza en Londres.

La ceremonia de presentación se celebró ni más ni menos que en Trafalgar Square, bajo la indiferente mirada de Lord Nelson, desde lo alto de su pedestal, puesto ahí para conmemorar la más famosa victoria naval inglesa, en la batalla de Trafalgar contra los franceses, donde Nelson cayó herido de muerte bajo el fuego francés. Por lo menos tuvieron el detalle la contrareloj no pasó sobre el puente de Waterloo…

Sea como sea, el espectáculo fue grande. Y qué bonita que es la hermandad entre pueblos. Aquí te dejo alguna foto para que te hagas una idea.

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Algunas fotos más aquí

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