Fotos de la nevada en Londres Enero 2013

La nieve no es algo habitual en Londres, pero cada año acude a la cita, de forma más o menos abundante. Este año 2013 ya lo ha hecho, y como siempre ha dejado imágenes de postal.

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Llevaban toda la semana anunciando que el Viernes iba a caer una buena tormenta de nieve. De buena mañana empezó al Oeste del país, cerrando escuelas, aeropuertos, cortando carreteras y deteniendo trenes. A Londres llegó a eso de las nueve de la mañana, y aunque cayó con cierta abundancia, casi todos los transportes siguieron funcionando. Eso no incluye el aeropuerto de Heathrow, que hizo su ya habitual ronda de cancelaciones.

Al final del día habían unos cinco centímetros de nieve, que nadie pudo disfrutar por ser día de trabajo.

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Lo que no esperábamos era que el Domingo amanecería de nuevo con tormenta, y mucho más intensa que la del Viernes. Este podría ser el Domingo perfecto: nieve, viento, frío en la calle, la excusa perfecta para quedarse en casa bajo la manta con una taza de té caliente viendo películas en la TV.

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Pero ese no era mi plan. Esperando a que la nevada acabara para poder salir a sacar unas cuantas fotos eché un vistazo al mapa de precipitaciones en tiempo real. Viendo que la nieve no iba a terminar antes de que la luz del día se fuera decidí enfrentarme a los elementos y salir a las frías calles a traerte este reportaje fotográfico.

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Hay que decir que las condiciones eran horrendas para la fotografía: nubes bajas y una intensa nevada con fuertes rachas de viento eran unas condiciones que no podríamos llamar ideales. Desde la orilla sur del río apenas se podía ver la City. Y eso por no hablar de los rascacielos.

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Pero quejarse sería desagradecido. La nieve convierte los paisajes que conocemos en algo totalmente distinto, y da gusto ver cómo la gente sale a pasear, a pesar de las condiciones inclementes.

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Tras dos horas bajo la nieve la cámara estaba sufriendo por la temperatura y por la humedad. Las articulaciones de mis manos estaban a niveles de movimiento mínimos, y tenía un dolor intenso en la punta de los dedos. Todo perfectamente justificado si se trataba de disfrutar de los paisajes y traerte estas fotografías.

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Con la satisfación del trabajo hecho pude tomar mi recompensa en forma de un té bien caliente bebido, como tiene que ser, a sorbos cortos y perfumados.

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Alegría de nuevo

Si vives en un lugar donde la nieve es norma en invierno, este post te sonará raro. Esta mañana me levanté y de nuevo estaba todo blanco. Y de nuevo la excitación y la alegría injustificada.

Había un señor echando sal o algo que se le parecía para hacer un camino seguro para la gente que iba andando. Sólo podía oírse el sonido de la nieve al caer sobre el suelo.

Después de ducharme y mientras desayunaba, se oía por todas partes niños gritando y riendo. No había mucha nieve, pero esta vez era suficiente para una buena batalla de bolas de nieve. Al salir de casa pasé por el medio de una, y me temía lo peor. O mejor dicho, esperaba que me cayera una para poder tomar una merecida venganza sobre esos niños a quienes no conocía, pero a los que me hubiera unido sin pensarlo dos veces.

Por la calle no había esa guerra de paraguas que caracteriza Londres en días de lluvia. Parecía que la gente quería sentir la nieve cayendo. Yo sin duda lo quería, y no me he molestado en tomar el paraguas. Ni siquiera la capucha.

3 lineas de metro están paradas. Las carreteras intransitables. La mitad de mis compañeros de trabajo no han venido, incluido uno por torcerse el tobillo al salir de casa. Pero por mucho problema que comporte, a mi me encanta la nieve.

Algunas fotografías de hoy.

White line

White garden

Gently cold

Frozen sight

Y sigue cayendo. No puedo sacar los ojos de la ventana. Como esto siga así a la hora de comer va a haber batalla de bolas de nieve. No va a haber traje que me detenga.

It snows against my window

Mañana alegre

Al despertarme tuve la sensación de que las nubes me deparaban una mañana oscura. Cual fue mi alegría al abrir la cortina y comprobar que mis expectativas se cumplían, y las nubes estaban ahí, densas y grises. Pero había algo más: una capa de nieve blanca cubría la calle, los árboles, los coches…

Me quedé disfrutando por un momento de la extraña sensación de calma que la nieve transmite cuando la ciudad está todavía dormida.

E inmediatamente empecé a brincar por la casa. Quería decírselo a mis compañeros de piso y salir a la calle en pijama a tirarnos bolas de nieve. Pero todos dormían todavía, y yo tenía que ducharme, vestirme, desayunar salir raudo hacia el trabajo y escuchar la llamada de la responsabilidad.

Yo no pedí hacerme mayor. Pasó de pronto!

Entonces hice oídos sordos a la llamada, agarré mi cámara y me fui a tomar algunas fotos. He llegado media hora tarde al trabajo, cantando, y con una sonrisa de oreja a oreja.

Aquí os dejo algunas fotos. Las demás, en Flickr.

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Más fotos aquí.

Pues si, es cierto, en Londres hay niebla

Para aquellos que tengan en la mente Londres perdido en la niebla, decirles que eso es un tópico. No era niebla, sino “Smog”: una mezcla de “fog” causada por la alta humedad londinense y el “Smoke” de la revolución industrial. Pero a veces, la humedad aumenta y se producen casos de intensa niebla. Como esta Navidad de 2006. Cinco días de visibilidad practicamente nula. El Viernes la niebla era lo peor que he visto en la vida. Los edificios se difuminaban por encima del cuarto piso. Más allá de 50 metros la visibilidad era nula.

Por la noche, Londres envuelto en la niebla, las calles mojadas, la tenue luz de las lámparas en la calle, recordaban las más tópicas imágenes de las historias de Sherlock Holmes.

Si hace dos días me preguntaba cuánta gente se había quedado en tierra, ya he salido de dudas: más de 40.000. Yo pude volar, con una hora de retraso. Otros no han tenido tanta suerte.

Al parecer, todos los aeropuertos ingleses tienen los sistemas antiniebla. Pero al parecer, en un exceso de celo, no se quieren arriesgar a volar porque si algo va mal con el sistema antiniebla, no tienen la referencia visual. Y mi pregunta es: si a pesar del sistema, no van a volar si no tienen visión completa de la pista y pueden confiar en sus ojos, para qué gastarse el dinero en el sistema antiniebla si al fin y al cabo sólo se va a utilizar si la visibilidad es suficientemente buena como para que no sea necesario usarlo?

A pesar de los muchos problemas que la niebla puede causar, no puedo evitar sentirme atraído por su romanticismo. Así que desafié las bajas temperaturas y a pesar de que me dolía la mano de frío, saqué unas cuantas fotografías.

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Más fotos de Londres en la niebla en mi cuenta de Flickr aquí

Los viejos tópicos nunca mueren

Londres, 21 de Diciembre de 2006

Tiempo: Niebla

Visibilidad: 200 metros

Dicen que hoy es la noche más larga. Y a fe que lo va a ser porque no parece que vaya a haber día. Londres está envuelto en una espesa niebla que lo vuelve todo más silencioso, más extraño. Está claro que lo de la niebla en Londres no es un tópico. Es más que real.

Lo que nos lleva al tema del post, que sería: cómo es posible que en una ciudad del primer mundo, donde se mueven millones de euros cada día, donde la niebla es parte inseparable, se cancelen 223 vuelos ayer y 350 hoy. Cuántos miles de pasajeros se han quedado en tierra?

Y lo que es más importante, yo podría quedarme en tierra. Que alguien corte la niebla por favor!