Que es la Igualdad

Boris, el alcalde de Londres, se ha metido en un lío de nuevo. Esta vez lo ha hecho hablando sobre desigualdad económica. Pero realmente, ¿qué es la igualdad?

Hace unos días* toda la prensa británica publicaba artículos sobre un discurso del alcalde de Londres Boris Johnson. En él había dicho que la avaricia es buena, que si los pobres son pobres es porque son tontos. Incluso había dicho que la Igualdad no es deseable.

Lo de la desigualdad es un tema de lo más actual. Parece que los ricos son cada vez más ricos, y los demás cada vez más pobres. La desigualdad crece en todo el mundo y los economistas están empezando a preocuparse. Algunos medios han vitoreado el discurso de Boris y otros, la mayoría, lo han criticado duramente. Incluso los políticos se han metido en la pomada. La oposición le ha llamado elitista e incluso el Primer Ministro, que es de su mismo partido, se ha distanciado de sus palabras.

En su defensa, Boris utilizó la típica excusa de quien tira la piedra y esconde la mano: dijo que sus palabras se habían malintepretado, que se habían sacado de contexto. Mi decepción cuando dediqué unos minutos a leer el discurso es que efectivamente, sus palabras se habían sacado de contexto (aquí puedes leer y ver el discurso, y aquí puedes verlo).

Resulta que Boris nunca se identificó con Gordon Gekko en la película “Wall Street” diciendo “Greed is Good”. Tampoco justificó la desigualdad basado en la inteligencia, sino todo lo contrario.

La frase que todo el mundo comenta es (la traducción es mía): “es ciertamente relevante en una conversación sobre igualdad, que 16% de nuestra especie tiene un coeficiente intelectual por debajo de 85, y que alrededor de un 2% lo tiene por encima de 130. Cuanto más agites el paquete, más fácil será para algunos cereales llegar hasta arriba“.

En una de sus típicas metáforas está comparando a gente con cereales, y dice que si agitamos bien el paquete los más listos llegarán arriba. Esto es lo que la gran mayoría de medios y políticos, a favor o en contra han intepretado como que Boris cree que hay gente demasiado estúpida (palabras del Daily Mail) para llegar arriba, y que eso le parece bien.

Poco después añadió: ”La diferencia de ingresos entre los cereales de arriba y los cereales de abajo es cada vez más grande”.

Más adelante en el discurso dijo una frase que parece haber pasado más desapercibida: “Deberíamos tolerar esta diferencia de riqueza solamente si se cumplen dos condiciones: una, que ayudemos a aquellos que realmente no pueden competir; y dos, que demos oportunidades a aquellos que pueden.”

Esto da un giro a la historia. Resulta que Boris no está justificando que los listos tengan más dinero y que los no tan listos se fastidien. Él dice que hay una serie de gente que son más listos que otros. Esos deben tener oportunidades para llegar arriba, sean quienes sean. Está a favor de la movilidad social y en contra de las élites. Es lo que llaman libertad económica. Más tarde en el discurso argumenta que la mejor forma de dar oportunidades es garantizar una educación de calidad para que todos puedan desarrollar sus talentos, y para que no sean los de siempre los que estén arriba.

Respecto a los que no pueden competir para llegar arriba porque no han nacido con tanta inteligencia, Boris dice que hay que ayudarlos.

También dice que no cree en la igualdad económica. Es decir, que no cree en que todo el mundo tenga que tener exactamente lo mismo. De hecho incluso Lenin, creía que es necesario permitir que la gente pueda tener más cosas si trabaja más.

La igualdad absoluta es imposible, tal como dijo Boris. Cierta desigualdad es necesaria. Pero esa desigualdad debe venir por el esfuerzo individual, no por haber nacido rico.

Y los que por mucho que se esfuercen no puedan ganar más porque su inteligencia les limita, esos necesitan que el Estado les ayude.

Y ese debería haber sido el debate que los medios deberían haber empezado. ¿Cuánta desigualdad es aceptable? ¿Qué hay que hacer para que los que nacen en una familia pobre tengan todas las oportunidades para salir de la pobreza? ¿Cómo ayudamos a los que no pueden competir? ¿Les damos dinero? ¿Les pagamos lo imprescindible como la sanidad, la vivienda, la educación? ¿Les dejamos exentos de pagar impuestos?

Pero parece que nadie se molestó en leer el discurso entero. O quizás sus oponentes vieron una forma rápida de criticarle. ¿Pero incluso los miembros de su partido?

Un columnista del semanario The Economist publicó una teoría interesante. Decía que su propio partido se distanció de sus palabras porque ellos son parte del “establishment”, la élite. Son ellos quienes menos quieren que cualquier hijo de vecino pueda optar a los mejores trabajos. Son ellos los más interesados en que no haya movilidad social.

No hay que engañarse: Boris es parte de ese “establishment” también. Así que todo es un poco confuso. Pero no deja de ser curioso que con la cantidad de opiniones polémicas que había en ese discurso, la mayoría de gente haya decidido ridiculizar precisamente una de las pocas partes interesantes. Y que prefirieran sacar de contexto sus palabras en vez de aprovechar para discutir la mismísima base de nuestro sistema económico y social.

Pero qué más da. Por lo menos nos hemos pegado unas risas.

Royal Mail, capitalismo y sentimentalismo

Si has estado en el Reino Unido seguro que has visto los famosos buzones rojos. Son un símbolo del Reino Unido. ¿Se puede privatizar un símbolo? Aparentemente si.

Royal Mail

Lo de la privatización de Royal Mail ya viene de largo. El discurso oficial dice que la empresa no se ha modernizado para hacer frente a la competencia y a las nuevas tecnologías que han convertido el negocio en obsoleto. Quien manda cartas hoy en día, pudiendo mandar un correo electrónico, o mejor aún, un Tuit. Dicen que es necesario que la empresa sea privada para que pueda llevar a cabo la reestructuración que es imprescindible para su supervivencia, y que los sindicatos han bloqueado sistemáticamente.

Que casualidad que justo unas horas después que el gobierno anunciara finalmente la privatización, Twitter mandara un mensaje a todos sus seguidores diciendo que también iba a salir a Bolsa. Incluso en este momento simbólico en que empezaba una nueva era, las nuevas tecnologías eclipsaban el gran anuncio.

Pero no es sólo Twitter y las otras tecnologías cool las que han arrastrado Royal Mail a la privatización. Incluso en el nuevo sector de la paquetería que está subiendo gracias a las compras online, Royal Mail también está perdiendo. Uno de los peores golpes fue hace unos meses cuando Amazon le retiró el contrato porque no ofrecía un servicio fiable. Supongo que Amazon considera que el nuevo servicio que han contratado que maltrata las cajas y a menudo ni se molestan en intentar entregarlas al destinatario es mejor.

Con las nuevas tecnologías haciendo el negocio de las cartas obsoleto, perdiendo contratos de paquetería, y con los sindicatos bloqueando todo intento de innovación, es lógico que el gobierno haya vendido Royal Mail: mejor admitir que no pueden hacerlo y que sea otro el que solucione el problema (ya sea con éxito o con fracaso).

Lo curioso del caso es que a pesar de todo al abrirse el periodo para solicitar acciones la demanda parecía bastante alta. De hecho al cerrar el periodo el gobierno reveló que la demanda había superado el 700% de la oferta. Y eso es para los inversores individuales. Para los inversores institucionales como fondos de inversión o fondos de pensiones la demanda ha sido todavía mayor. Es más, se dice que en el momento en que las acciones empiecen a cotizarse en Bolsa la semana que viene, el precio podría dispararse más de un 20%. No está mal para una empresa que en teoría necesita una reconversión total.

O quizás es lo opuesto: ahora que estará en manos privadas, su futuro es brillante, y  por eso todo el mundo quiere un pedazo.

Royal Mail es parte de la simbología británica. Sus orígenes están en Henry VIII, en el año 1516. De hecho se llama “Royal” porque hasta que Charles I lo abrió a todo el mundo, era el servicio postal del Rey. Sus buzones son parte del paisaje británico. Y muchos niños, como yo mismo aunque no estaba en UK, crecieron viendo en la tele Postman Pat. Quizás por eso la demanda ha sido tan alta. Hay algo de sentimental en Royal Mail y la figura del cartero. Un Mundo Perplejo quería comprar acciones, pero con una compra mínima de £750 desgraciadamente esta opción tuvo que ser abandonada (gran error por mi parte).

Y hay una cosa más. El servicio postal en UK es universal. Eso significa que lo que te cuesta mandar una carta o un paquete depende del peso, el tamaño y cuándo quieres que llegue, no del destino. Te va a costar lo mismo mandar algo al vecino que al lugar más recóndito de Escocia. Es el típico ejemplo de un Bien Público, en el que la parte del servicio que da beneficio (repartir en lugares de alta densidad como Londres) paga las pérdidas de otras partes del servicio (repartir en lugares de baja densidad). Porque el objetivo de la compañía es proporcionar un servicio, no lograr un beneficio.

El gobierno va a mantener esa regulación, obligando a la privatizada Royal Mail a seguir con ese sistema de precios. Pero ¿cuánto va a tardar la empresa privada, que se debe a sus accionistas, en decirle al gobierno que la regulación le discrimina respecto a sus competidores? ¿Y qué va a decir el gobierno en ese caso?

Habrá que ver cómo va todo. Hoy el gobierno anunciará cuantas acciones le tocan a cada inversor. Efectivamente, hoy es el día en que Royal Mail se convierte en una empresa privada. Veremos cómo evoluciona el precio la semana que viene, cuántos despidos se anuncian, cómo reaccionan los sindicatos, qué estrategia adopta la dirección para competir en el sector. Muchas preguntas. Quizás sea para mejor, quizás no. En cualquier caso una de las instituciones más queridas del Reino Unido ya no es de todos.

Bonus para banqueros: ¿hay que prohibirlos?

Los banqueros cobran demasiado dinero. Eso es lo que parece que la Unión Europea ha decidido y dicen que lo van a arreglar con la nueva ley que regula los bonus. Pero la verdad es que o no entienden el sistema financiero, o nos están tomando el pelo.

Escuchando el clamor de la población, los políticos europeos se han reunido para limitar el dinero extra que los banqueros pueden ganar a fin de año (los bonus).

Londres es casi el 40% del sector financiero europeo, el sector al que va dedicada esa ley, así que mandaron al ministro de finanzas George Osborne a bloquearla. Pero Osborne se quedó solo en la oposición y la ley siguió adelante en esa batalla contra los bonus.

Pero resulta que hacer leyes para limitar lo que los banqueros pueden cobrar en bonus es la medicina equivocada, igual que es equivocada la polémica en el mismísimo Reino Unido contra el banco RBS, banco nacionalizado, y que este año ha pagado bonus millonarios a pesar de tener pérdidas.

La verdad es que el RBS tuvo pérdidas sólo por una cuestión contable. En realidad este año han gastado menos dinero del que han ingresado. Así que a pesar de lo que diga la contabilidad, han tenido beneficios.

Pero el escándalo no se detuvo en esas nimiedades. El titular era demasiado jugoso para dejar que la realidad lo echara por tierra.

La ironía en todo esto es que los que más critican los bonus son los que más deberían apoyarlos. Cuando uno de estos banqueros que reciben bonus negocian sus contratos, dan por seguro que van a tener unos bonus suculentos. Por eso aceptan unos sueldos más bajos. Si el año no va bien no hay bonus, con lo que el banco se ahorra un montón de dinero en sueldos. Eso es lo que ha pasado este año en la mayoría de bancos, y en el pasado año, y el anterior.

Pero si el banquero sabe que por muy bien que haga su trabajo su bonus va a estar limitado por ley va a exigir un sueldo más elevado. Si las cosas no van bien no habrá tanta flexibilidad para reducir el salario. No parece que la ley europea sea terriblemente inteligente o efectiva. Lo sería si también limitara los sueldos, pero eso sería ilegal.

Los suizos, que en esto de dinero saben un rato, también creen que los banqueros cobran demasiado, pero ellos han buscado una solución totalmente distinta. En vez de limitar el porcentaje de bonus, lo que han hecho es darle el poder de decidir cuánto va a ser el bonus a los propietarios, a los accionistas. Porque los que deciden los bonus son los directivos, que se dan una palmada en la espalda y se reparten el dinero del banco. Ahora van a tener que pedirle permiso a los accionistas. Y quien mejor que los accionistas para decidir si sus trabajadores han merecido un dinerito extra por lo que han hecho con su empresa?

Precisamente desde hace un año los accionistas parece que han decidido tomar cartas en el asunto. Las noticias de reuniones de accionistas en las que se revelan contra sus empleados y bloquean los bonus se multiplican. Sin duda, ellos son los que tienen el conocimiento para mirar en las cuentas y decidir si la empresa va en la dirección correcta. Y si los directivos han decidido premiarse a sí mismos por un trabajo mal hecho, los accionistas tienen ahora el poder para negarse.

Parece que los suizos han entendido de qué va esto del capitalismo. En cambio la ley europea es inútil para controlar lo que los banqueros cobran. Da la sensación que los políticos que la apoyan no lo entienden, quieren mandarle un mensaje a Londres, o simplemente se han apuntado al carro del populismo inútil.

Claro, esto es lo que se ve desde la City. ¿Nos están tomando el pelo los políticos con una ley inútil o es que tantos años en la City han acabado con mi sentido común?

Nota: esa ley no me afecta, así que no tengo nada que perder si finalmente se aprueba.

Nota 2: Parece que con lo de Chipre la UE no ha dejado a nadie contento, cosa que tiene mérito. Y es la segunda decisión en temas económicos que toman últimamente.

Las tiendas se mueren

Parece que no pasa un día sin que hayan noticias de alguna cadena de tiendas en peligro de cierre. Esto es triste, así que Un Mundo Perplejo se ha puesto en plan investigador para encontrar quien tiene la culpa de todo esto.

Cada vez hay más cadenas de tiendas que cierran. La última ha sido una cadena de tiendas de ropa, pero antes han caído tiendas de música, de libros, de electrodomésticos, de alquiler de películas, hasta tarjetas de felicitación.

Cuando las noticias anuncian un nuevo caso lo dicen con tristeza, y la gente se queja de que las calles van a quedar desiertas, y se están perdiendo muchos empleos. Así que deduzco que es algo malo y que se debería evitar. ¿A quien le podemos echar la culpa?

Mientras hacía la investigación necesaria para informarme del tema he descubierto algo sorprendente: las tiendas cierran porque la gente no va a comprar. Así que la culpa es nuestra. Increíble.

Resulta que las compras por Internet están sustituyendo a las compras en las tiendas. Y eso a pesar de que los que saben decían hace tan sólo unos años que lo de comprar online era para libros y billetes de avión. Ahora las predicciones dicen que las ventas online podrían llegar al 60% del total en pocos años. Y ya están cerrando hasta las tiendas de ropa, el producto que todos decían que nunca se compraría online.

Los propietarios de las tiendas dicen que la gente compra online porque los precios son más baratos, como el follón que se montó cuando Amazon sacó la aplicación de móvil que comparaba precios con sólo sacar una foto del producto.

Pero la verdad es que todas estas tiendas han rebajado precios, y ni eso las ha salvado.

No es una cuestión de precio, es también una cuestión de egoísmo.

Resulta que nosotros, los consumidores, ahora preferimos comprar desde el sofá, con toda la variedad de productos a nuestro alcance, con todo tipo de comentarios que nos ayudan a saber qué elegir, y luego pedimos que nos lo manden a casa. Todo ello en vez de perder el sábado entero recorriendo tiendas, haciendo cola, hablando con vendedores que no tienen idea de lo que dicen y finalmente comprando algo que no nos convence o teniendo que volver otro día porque no tienen el producto y tienen que encargarlo (por un módico sobreprecio). Escogemos comodidad en vez de apoyar a nuestras tiendas amigas. Qué es eso sino puro egoísmo.

Pero no voy a ser cruel. Culparte a ti de la muerte de las tiendas, de la pérdida de los puestos de trabajo, del fin de la vitalidad de nuestras calles comerciales, o culparme a mí mismo, es muy fácil. Pero esconde la cruda realidad: la culpa es de Internet.

Efectivamente, Internet es la causa de los males de las tiendas, como de tantas otras cosas. Si no se hubiera inventado todavía iríamos felices y contentos a nuestras tiendas sin saber que hay muchos más productos que podemos comprar y mucho mejores que los que están en los escaparates. Es más, la culpa es del progreso, que inventa nuevas cosas.

Así que la próxima vez que oigas que una nueva cadena de tiendas cierra, ya sabes que es culpa del progreso.

 

Última novedad en Londres: el impuesto sobre sociedades es voluntario

Hace unos días saltó la noticia que algunas empresas multinacionales instaladas en UK no pagan impuestos o una cantidad muy pequeña, a pesar de tener ingresos millonarios. Además de los habituales grupos activistas esta vez también eran diputados del partido en el gobierno los que acusaban a las multinacionales de hacer trampas. El clamor popular fue inmediato, exigiendo que pagaran en UK lo que les corresponde.

Teniendo en cuenta que los recortes están en las noticias constantemente, echarle la culpa a los extranjeros es un recurso que la gente agradece y refuerza el sentimiento de unidad.

Una de las empresas, la cadena de cafeterías Starbucks, quienes declaran no tener beneficios a pesar de sus más de 300 millones de libras de ingresos, han decidido que van a pagar 20 millones de libras en impuestos en los próximos dos años de forma voluntaria. Dicen que han escuchado el clamor de sus clientes, y sienten que tienen que aportar más a la sociedad. ¡Fantástico! Una victoria popular sobre las malvadas corporaciones internacionales. ¡Que aprendan que no se puede jugar con los ciudadanos!

Lo más curioso del caso es que Starbucks y las otras compañías no están haciendo nada ilegal. Ni siquiera están utilizando una lectura malintencionada de la Ley. Lo que están usando es un procedimiento ampliamente conocido y totalmente permitido por la Ley.

Supongamos que tienes un negocio en UK y obtienes unos ingresos de un millón de libras. Tus gastos totales son de 600.000 libras, con lo que el beneficio queda en 400.000 libras sobre las que pagas un porcentaje como Impuesto sobre Sociedades, que en UK es ahora mismo 24%. Pero claro, tu preferirías quedarte ese dinero en vez de dárselo al gobierno. Si pudieras inventarte unos cuantos gastos podrías reducir el beneficio a cero y ahorrarte pagar impuestos.

Así que buscas un país en el que tus ingresos no vayan a pagar impuestos, creas una empresa, y le facturas a tu propia empresa en UK por conceptos como derechos de uso de la marca, servicios de márketing, o cualquier tipo de gasto administrativo. Ahora tu beneficio en UK es cero, y tu beneficio en el otro país ha subido, pero como ahí no pagas impuestos, te has ahorrado una buena cantidad.

En el argot tributario a esto se le llama “transfer pricing”, y es tan antiguo como la globalización, aunque ahora a algunos diputados y otras gentes les parezca sorprendente e inmoral.

Eliminarlo es tan fácil como crear una ley en la que no se acepten como deducibles los gastos pagados a compañías del mismo grupo empresarial.

Pero eso crearía muchos enemigos en las grandes empresas, las que se pueden permitir un pequeño ejército de abogados que se dedican exclusivamente a esto. Es mejor dejar el Impuesto sobre Sociedades a la voluntad de las empresas que obligarlo por ley. Porque nadie te felicita por pagar los impuestos que te tocan, pero por pagarlos voluntariamente, ahí puedes demostrar cuánto te preocupa la Sociedad. Y no le vas a quitar a la gente la ilusión de linchar publicamente a un par de gigantes multinacionales y obligarlas a pagar una parte de los impuestos que deberían pagar si la ley no le permitiera evadirlos.

¿Que opina la City de Londres sobre la Prima de Riesgo?

Todo el mundo en España habla de la Prima de Riesgo y es experto en sus causas. Los centros financieros como Londres son los que la deciden. Un Mundo Perplejo te trae lo que la City de Londres piensa sobre España.

En palabras muy simples, la famosa Prima de Riesgo es simplemente el “riesgo país”. Si haces una inversión, como prestarle dinero a alguien, es necesario que analices si vas a recuperarlo. Si no lo tienes totalmente claro, hay un riesgo. En el caso de un país, eso se llama “riesgo país”, y depende de muchos factores.

Cuando el país pide dinero prestado, en forma de Bonos, los inversores averiguan cual es el “riesgo país” y lo cuantifican en una “prima”, un pago por lo arriesgado de la inversión. La Prima acaba mostrándose en el interés del bono ese que lleva ya meses navegando alrededor del insostenible 7%. Es como un crédito normal y corriente, en el que el banco investiga tus cuentas y decide cuánto te va a cobrar: cuanto menos de fiar seas, más te van a cobrar. Resulta irónico que ese pagar de más pueda ser precisamente lo que te arroje a la insolvencia, pero eso ya es otra discusión.

Las primas de riesgo y los intereses se deciden en los centros financieros, de los que la City de Londres es uno de los más importantes del mundo.

¿Cómo ve la City la Prima de Riesgo española?

España tiene el mayor nivel de paro de Europa, y los jóvenes, que son los que tienen que sacar el país adelante con su energía en innovación son lo que lo sufren más. Hay una inmensa cantidad de inmuebles vacíos de los que no se va a recuperar la inversión y muchísimos más con hipotecas sobrevaloradas. No hay crecimiento. El sector de la construcción que tiraba de la economía en los buenos tiempos está inactivo y el sector industrial es casi inexistente. Lo único que sostiene al país son los servicios, y todo el mundo sabe en la City el lamentable servicio al cliente que impera en España y la actitud del “mañana, mañana”. El sector bancario tiene quien sabe cuantos más agujeros escondidos, necesita 64.000 millones de Euros y es incapaz de prestar para reactivar la inversión. Y encima de todo eso están los gobiernos, que a pesar de que cambian siguen sin tener la más remota idea de cómo salir de la crisis.

En resumen, lo que los inversores de la City piensan cuando España emite nuevos bonos es que “Spain is in deep shit”, y que lejos de ir a mejor, lo más probable es que todo vaya a peor, especialmente si Europa se harta y los manda a paseo.

Y esa, simplemente, es la explicación de la Prima de Riesgo.

¿Hay una solución? Por supuesto.

Muchos en España proponen salir del Euro y devaluar la moneda, en un claro mensaje que si no podemos competir en calidad, habrá que hacerlo en precio. Pero saliendo del Euro otros costes como materias primas se dispararían cancelando la devaluación. ¿Cómo se puede conseguir lo mismo sin perder el Euro? Rebajando los salarios. Pero el gobierno no puede simplemente bajar los sueldos.

El rescate obliga a España a reducir la deuda para lo que tiene que imponer medidas de austeridad. Como reducir prestaciones por desempleo, para que no compense no trabajar. Reducir la sanidad y la educación, para que la gente tenga que pagar por ella. Subir el IVA, para que todo sea más caro. Todo ello hace que a la gente no le quede más remedio que trabajar de lo que sea al precio que sea porque el Estado del Bienestar ya no le protege. Así poco a poco los costes laborales van a ir cayendo, y las empresas europeas podrán hacer re-localización a España, que se convertirá de nuevo en el taller de Europa. Es como volver a los 80, antes de que España malgastara la oportunidad de hacer la transición a producción de alto valor y la hiciera a la construcción. Ese es el plan de Europa, y de momento se está ejecutando a la perfección.

Por cierto, si crees que lo mejor es salir del Euro y devaluar, estás apoyando esta opción, así que felicidades.

El capitalismo es la leche

Más de 2000 productores de leche británicos han venido hoy a Londres a protestar por la caída de los precios de la leche. Una vez más los grandes y poderosos se aprovechan de los pequeños. ¿O se quejan por vicio?

En el mundo que Adam Smith, padre del capitalismo moderno, describió, los capitalistas son unos egoístas. Su ejemplo más famoso es que el panadero no hace pan par que la comunidad tenga pan. Lo ve como una oportunidad de ganar dinero invirtiendo un capital. El capitalista es puramente materialista.

Otra historia muy famosa es el cuento de la lechera, quien va al pueblo pensando todo el dinero que va a ganar vendiendo leche y lo que va a comprar con él. La lechera no piensa en los beneficios nutritivos que su leche va a generar en sus clientes. Ella va a ganar dinero.

Precisamente de leche va un cuento que está pasando hoy en Londres. Los sindicatos de productores de leche se han levantado en contra de cuatro empresas que han impuesto una reducción del precio que pagan por la leche de dos peniques. Dicen que a ese precio no les sale a cuenta producir leche y que les obligan a cerrar. Y así, los grandes poderes imponen una vez más su ley.

Pero alguien habrá que si podrá producir a esos precios. Lo que esas quejas esconden es que se puede producir más barato. Es necesario que los productores sean eficientes, y los que no lo son, deben dejar lugar a otros, y no ser protegidos con precios hinchados. Así que por el bien de la economía, no deberíamos sentir ninguna simpatía por estos productores.

Aunque puestos a pensar, ¿a dónde van esos dos peniques? Quizás es una decisión para aumentar sus márgenes con lo que en vez de ir a los productores irá al bolsillo de los grandes accionistas que se los van a llevar a una cuenta en Suiza o las Islas Caimán.

Ellos han declarado que la decisión es causada por la subida de precios de otros ingredientes: a fin de mantener el mismo precio de venta han tenido que hacer otros recortes, como cerrar fábricas y despedir a gente. Y claro, las subidas de IVA tampoco ayudan a que los consumidores sigan consumiendo.

Y es que al fin y al cabo somos nosotros, los consumidores, los que tenemos la sartén por el mango. Nosotros decidimos qué producto compramos basado en la calidad, el precio y muchas otras variables. Podemos exigir precios más bajos, o escoger productos que tratan a los productores con dignidad como lo del “Fair Trade”. Debemos exigir que la información esté sobre la mesa para cumplir con nuestra obligación de consumidores responsables.

Los capitalistas se pelean entre ellos para ver quien saca la mayor tajada, y nosotros de mientras decidimos a quien le damos nuestro dinero. ¿O acaso compramos por impulso?

Nadie se fia de España

Una vez más cumbre de la Unión Europea. Un acuerdo que beneficia a España. Los mercados reaccionan positivamente… y luego negativamente. ¿Por qué? Porque nadie se fia de España.

La verdad es esta: las cuentas de España no están tan mal. De hecho están mejor que las de muchos países de la Unión Europea. La BBC publicó ayer un magnífico gráfico en el que se ve como la deuda pública como porcentaje del Producto Interior Bruto está en la media europea, y justo por encima del máximo fijado en el Tratado de Maastricht, que fijaba las condiciones de entrada en el Euro. Incluso está por mejor que UK, Alemania o Francia. Aquí puedes ver el gráfico.

¿Entonces a qué viene tanto problema con la deuda?

La deuda del Estado es como cualquier otra deuda. El Estado ha pedido dinero prestado y tiene que devolverlo. Y los mercados no ven que eso vaya a suceder. En cambio con los alemanes, que tienen mucha más deuda no tienen ninguna duda.

¿Y eso por qué? En el gráfico también puedes ver que España tiene un crecimiento casi nulo, como la gran mayoría de países. Así que esa no es la razón. Pero en el déficit España está en la cola. Y si entramos a hablar del paro… Bueno, mejor no hablemos del paro.

Así que el problema no es que la deuda sea muy alta, sino que los mercados no creen que España vaya a poder pagarla por su alto nivel de desempleo, el déficit público y el minúsculo crecimiento.

Pero hoy, una vez más la Unión Europea ha tomado una decisión favorable para la crisis bancaria española. Y todo el mundo está de acuerdo que se han puesto políticas para reducir gastos. Entonces ¿por qué siguen sin creer que España va a pagar? Pues porque no lo creen.

¿Que es lo que ha que hacer para que su percepción de riesgo se reduzca?

Ya lo dije hace unos días y afortunadamente parece que vamos en ese camino.

A alguien se le ha ocurrido (y el gobierno español presionó para ello) que no sea el gobierno quien gestione los 100.000 millones del rescate sino la Unión Europea directamente. Es decir que España ni pincha ni corta en tema bancario. Si España no puede decidir sobre los bancos, no puede equivocarse.

Pero todavía queda el problema de la refinanciación. El gobierno español está presionando para conseguir los eurobonos.

Lo que está pasando con los bonos es curioso, porque a medida que los inversores huyen de los bonos españoles, se van a refugiar en los de los países “buenos”. Así que España paga cada vez más, y los otros cada vez menos. Si lo de Europa es una unión, es justo que los beneficios se repartan. Exactamente eso es lo que significa “eurobono”: un bono para Europa con una media de todos los riesgos.

Pero claro, ahora quien pedirá el dinero prestado es Europa, así que igual que con los bancos, van a exigir políticas económicas. Una unión fiscal verdadera. Segundo problema solucionado: España ya no podrá cometer más errores.

Ya lo decía yo: que sea la Unión Europea quien tome las decisiones y que les dejen a los españoles ocuparse de las minucias.

España no ha sido rescatada

Se ha acusado injustamente al presidente del gobierno español de mentir respecto al supuesto rescate. De hecho podríamos estar delante del presidente más honesto de la Democracia. Porque una cosa está muy clara, esto no es un rescate, y ya va haciendo falta uno.

España tiene principalmente dos problemas ahora mismo. Uno es la falta de liquidez del sistema bancario, consecuencia de que inexplicablemente los proyectos inmobiliarios a los que entregaron sus créditos están ahora en el cubo de la basura. Y sin pagos no tienen liquidez para hacer frente a su obligaciones diarias. Un crédito de 100.000 millones de euros debería solucionar ese problema.

Sin embrago la prima sigue subiendo, el interés pagado por los bonos está en máximos históricos. Nada ha funcionado, ni el nuevo gobierno, ni los recortes presupuestarios, ni el supuesto rescate. El problema es España. Y ese problema no se soluciona con dinero. En el fondo, los Mercados están compuestos por gente, y a menudo se mueven por corazonadas. Viendo como España está casi en quiebra a pesar de todo el dinero que la Unión Europea y el Euro han canalizado hacia el país, cómo se les puede culpar de no confiar en los españoles. Y encima los 100.000 millones los van a administrar los mismos que administraron todo ese capital. ¿Cómo se le puede llamar rescate?

Esto no es un rescate, esto es un desastre. España está peor ahora que antes del anuncio. Lo que España necesita es un rescate que la rescate de sí misma.

Primero habría que nacionalizar todos los bancos y cajas en dificultades, echar a todos sus directivos, sin indemnización, y usar los 100.000 millones para garantizar los depósitos. Una vez nacionalizados se entregarían a bancos europeos para que los dirigieran de forma profesional. Segundo habría que tratar a España como a una empresa normal que hace suspensión de pagos. Librarse de los directivos y mandar administradores profesionales. Eso significa mandar gente del Banco Central Europeo y el FMI y que fueran ellos quienes tomen las decisiones. Sabiendo exactamente dónde iba a acabar su dinero, los Europeos estarían dispuestos a crear los famosos eurobonos, y los mercados se convencerían finalmente que el principal problema ha sido solucionado.

Quizás en cinco o diez años, cuando el sistema estuviera totalmente purgado podrían los españoles volver a tener cargos con responsabilidad.

El presidente del gobierno sabe todo esto. Sólo hay que ver la vehemencia con la que ha negado que esto sea un rescate. Ahora pide como prioridad la Unión Bancaria, que le quitaría a España la posibilidad de decidir sobre sus bancos. Y también pide que el Banco Central Europeo compre deuda española. Evidentemente si el Banco Central compra la deuda querrá tener decisión en cómo se utiliza esa deuda. El actual presidente es el más honesto de todos, pidiendo a gritos que Europa intervenga a España. Que ellos se ocupen de la economía, que es su especialidad y nosotros ya nos ocuparemos de los deportes.

 

Ya era hora que rescataran a España

Finalmente. Hoy Europa a puesto a disposición de España 100mil millones de euros. Europa considera que los políticos españoles son unos ineptos y ha decidido tomar cartas en el asunto. Ya era hora. Españoles, estamos de suerte.

Actualización: pues no era un rescate, aquí se explica por qué

En todas las familias siempre hay un primo tonto que no tiene ni oficio ni beneficio y siempre vuelve pidiendo dinero. Pero el primo es encantador y al fin y al cabo es familia, así que no se lo tienen en cuenta. Pero llega un momento que hay que tomar cartas en el asunto, por su propio bien. Los patriarcas de la familia deciden darle dinero, pero esta vez ellos le van a decir en qué y cómo se lo va a gastar, asegurándose que esta vez si cumple esas promesas suyas de sentar la cabeza.

España es el primo tonto de Europa.

La entrada en la Comunidad Europea en 1986 fue una gran oportunidad desaprovechada con la cultura del pelotazo, y cuando llegó la crisis en los 90 no había dinero para detenerla. En 1998 la entrada en el Euro dió otra grandísima oportunidad, desaprovechada con el despropósito de la construcción.

La crisis de 2007 no debería haber tocado a España puesto que las reglas de contabilidad españolas eran mucho más conservativas. Pero se había construido mucho más de lo que se necesitaba, se había valorado a mucho más de lo que valía y las Cajas estaban secretamente en bancarrota. La solución fue que se unieran y convirtieran en bancos, pero no funcionó. Ahora al sector bancario le falta liquidez.

España ha quemado toda su credibilidad y los Mercados financieros no le creen ni una palabra. Por eso no se creen lo de las reformas y la responsabilidad y no le prestan. El sistema bancario español necesita otro rescate pero España no tiene dinero para eso, lo que la podría arrastrar a la bancarrota y fuera del Euro. Por eso la UE ha obligado a España a tomar el rescate, y esta vez ellos van a ser los que se aseguren que cumple sus promesas. Esas son las condiciones del rescate. Porque Europa quiere dejarle muy claro a los mercados que el Euro no se rompe, cueste lo que cueste. La familia permanece unida.

Qué ha pasado con la democracia dirás tu. Pues ya lo decían los de “Democracia Real Ya”. En España ya no había democracia incluso antes del Rescate así que para el ciudadano de a pié poco ha cambiado. Ahora para las cosas importantes nos gobiernan el Banco Central Europeo, la UE y el FMI. Porque esto no es culpa de este gobierno. Ni siquiera del anterior. Es culpa de todos ellos, desde los años 80. Los votantes escogimos a los causantes del descalabro y ahora Europa ha decidido relevar a nuestros políticos de una responsabilidad para la que no están preparados. El gobierno español se va a dedicar desde ahora a otras cosas más a nuestro nivel, como silbidos, himnos y partidos de futbol. De hecho el presidente de España ya está dejando claro cual es su papel ya que mientras todo esto sucede él se va a apoyar a la selección española en la Eurocopa.

Así que finalmente Europa está aplicando a España la misma política que España le iba a aplicar a las Comunidades Autónomas. Nuestros políticos ya no pueden cometer más errores que les cuesten a los ciudadanos dinero. España, el primo tonto, está ahora controlada por la familia. Los ciudadanos salimos ganando porque las decisiones ya no se toman por populismo y amiguismo y con un poco de suerte la banca española será entregada a bancos europeos. ¡Que viva el rescate!

ps1: Hablo en primera persona porque aunque vivo en Londres mi pasaporte es Español y tengo derecho a voto en España.

ps2: En el banco nacionalizado británico RBS la presión mediática hizo que renunciaran a sus bonus a pesar de tener beneficios porque es un banco nacionalizado. En España se despide a directivos de bancos nacionalizados generando pérdidas monumentales y aún así se llevan bonus.

Actualización: pues no era un rescate, aquí se explica por qué