Facebook y Coca-Cola se lanzan al existencialismo

El resultado más probable de mezclar Facebook y Coca Cola es un teclado pegajoso. Pero he aquí que la nueva aplicación para Facebook creada por Coca Cola puede lanzarte a un precipicio existencialista que te lleve a poner en duda tu propia identidad, tu propia existencia.

José Saramago, Premio Nobel de Literatura en 1998 publicó un libro en 2003 llamado “El hombre duplicado”. Su portagonista, Tertuliano Máximo Alfonso, descubre un día que hay un tipo exactamente igual que él. Los dos tienen el mismo aspecto, las mismas marcas de nacimiento. Al ver una fotografía de uno de ellos, nadie, ni siquiera ellos mismos sabrían distinguir si se trata de uno o de otro.

El libro cuestiona lo que nos hace diferentes, nuestra identidad. Somos nuestra apariencia, o lo que nos hace diferentes es lo que vivimos, a quien conocemos, nuestras decisiones, nuestra alma. Existe el alma? No te voy a contar cómo acaba el libro porque vale la pena que hagas un viaje a la biblioteca y lo descubras, pero te puedo decir que Tertuliano no supera muy bien la prueba de la identidad. Digamos que el libro no tiene un final feliz, aunque tampoco uno predecible.

Hoy he pensado en “El hombre duplicado” al leer la noticia de la nueva aplicación creada por Coca Cola para Facebook: si subes tu foto retrato la aplicación hace una busqueda y devuelve la foto de una persona que se parece a ti, gracias a la tecnología de reconocimiento facial utilizada por la policía y el ejército. Todos hemos pensado alguna vez que en alguna parte del mundo hay alguien que es igual que nosotros, un doble perfecto. Teniendo en cuenta que Facebook tiene 350 millones de usuarios y sigue creciendo, si ese doble existe, la aplicación lo va a encontrar. Y claro, una cosa es creer que existe un doble perfecto, y otra muy distinta es tener la prueba…

El creador de la aplicación dice que para evitar que el sistema devuelva tu propia imagen han eliminado la coincidencia perfecta. Eso es la versión oficial. La realidad es que se han asegurado que la aplicación no te muestre la fotografía de tu doble perfecto, que no te muestre la prueba de que él o ella existe. Al fin y al cabo la aplicación es simplemente publicidad. Quiere que la gente lo pruebe, se ria por encontrar a alguien similar, pero sin duda diferente, y se quede con el nombre de Coca Cola. A nadie le interesa provocar una crisis existencial a millones de usuarios al descubrir que son una mera copia, que además de ser víctimas de la uniformización de las modas, el márketing y el comportamiento rebaño, encima, ni siquiera son originales en su aspecto.

Cascos de bicicleta y dilemas morales

Los gobiernos tiene como objetivo buscar el bien de los ciudadanos, con cuyo fin promulgan leyes o promueven políticas. Cómo solucionar el dilema de iniciativas contradictorias? Es mejor proteger a unos pocos de un mal seguro o promover un bien difuso para muchos? Un ejemplo simple: el casco de la bicicleta.

Ir en bicicleta es peligroso. El casco reduce en un 85% el riesgo de daño craneal en caso de accidente. A pesar de ello, los estúpidos ciudadanos se empeñan en circular en bicicleta sin el casco salvador. Por eso, gobiernos de todo el mundo deciden proteger a los ciudadanos de su propia estupidez promulgando leyes que obligan a llevar casco.

Otra de las iniciativas recientes es incentivar el deporte a fin de llevar una vida más sana, aumentar la calidad de vida y reducir las enfermedades relacionadas con el sedentarismo. Para ello las autoridades están promoviendo el uso de la bicicleta, lo que nos lleva a una contradicción: un estudio de 2006 revela que la obligatoriedad de llevar casco reduce el numero de ciclistas entre un 20% y un 40%.

El caso del casco plantea un dilema moral para los gobiernos. Es mejor obligar a llevar casco a fin de reducir en un 85% el riesgo de daño craneal (que basicamente significa acabar con los sesos esparcidos por la calzada)? O es mejor asegurarse que ese 20-40% de la población va a seguir usando la bicicleta, con lo que van a tener una vida más sana y van a evitar una posible muerte lenta y dolorosa a manos de un corazón holgazán? Es un dilema moral porque si obligan a usar casco están conscientemente apartando a unos ciudadanos del uso de la bicicleta y sus beneficios. Pero dejando el casco a voluntad están casi practicando un homicidio culpable por falta de asistencia, porque alguien va a tener un accidente y las consecuencias van a ser fatales por no llevar casco.

Según la revista “New Scientist”, el científico Piet de Jonk ha encontrado la solución. Según su modelo matemático, los costes para la sanidad pública provocados por la falta de ejercicio de aquellos que no usan la bicicleta por no ponerse el casco son mayores que los costes de tratar los daños craneales de aquellos que libremente deciden no usar el casco y acaban teniendo un accidente.

Así se resuelve el dilema: poniendo un precio a la vida humana. Porque al fin y al cabo, los costes de la sanidad pública los pagamos entre todos con los impuestos, y la obligación del gobierno es usar ese dinero de la forma más eficiente. Si obligar a usar el casco sale más caro, entonces sin duda hay que acabar con esa ley. A fin de cuentas, si alguien acaba con su cerebro desparramado en el suelo por no llevar casco, será consecuencia de una decisión libre, y tampoco podemos esperar que el gobierno nos trate como niños, no es cierto?

El comentarista orquesta

Este mundillo de los blogs es de lo más interesante. Por ejemplo los comentarios, en los que hay quienes van insultando, los que no se preocupan por la ortografía o la gramática, los que tienen una opinión sobre todo y muchos otros. Digo esto porque ayer descubrí un nuevo tipo del que no había escuchado hablar nunca, y que podríamos denominar “comentarista orquesta” (se aceptan alternativas).

En cierto momento del día de ayer me di cuenta de que tenía nuevos comentarios en el post “Por qué los ingleses no tienen DNI?“, por el que los buscadores parecen tener un especial aprecio. El primer comentario estaba firmado por “Joe”, y decía que los ingleses son “tontísimos” en comparación con el resto de los europeos. No me gusta demasiado que se vaya por ahí faltando al respeto a un país entero, pero siendo Joe inglés, es una falta de respeto a sí mismo. Alguna otra vez he recibido comentarios de ingleses, que supongo que van leyendo blogs en castellano para practicar el idioma, que en su caso es bueno, pero se nota que no es nativo.

El siguiente comentario es de “Angelito”, quien responde a “Joe” con un escueto “Tio, que dices”. Ya veo que este Angelito es de los que no se sienten a gusto al leer comentarios como los de Joe. Asumo que Angelito es español porque su comentario es típico de españoles, con lo del “tio”.

Luego llega otro comentario. En este caso es de “Rob”, quien vive en EEUU. Su comentario es bastante reposado, con un buen análisis y tratando de entender el problema. Y finaliza diciéndole a “Joe” que se equivoca en su comentario.

Esta sucesión de comentarios me pareció muy interesante, pero había algo raro en todo esto. Así que decidí hacer una simple comprobación, que me demostró que estaba en lo cierto: los tres comentaristas son la misma persona. Así que esta persona, en vez de hacer el típico comentarios de “por un lado… pero por el otro…” va más allá y lo expone con diferentes personalidades, con distintas nacionalidades, distintas formas de expresarse. Es más, crea controversia que él mismo se encarga de criticar. Es como esos hombres orquesta que tocan el bombo, los platillos, la armónica, la trompeta, todo a la vez. Comentarios así animan cualquier post.

Me pregunto si soy el único que recibe estos comentarios o si el comentarista orquesta es una figura generalizada.

El 75% de los británicos ronca

Es el resultado de una encuesta realizada en Gran Bretaña. No se si será una información muy trascendente, pero ha salido en la página principal de la BBC. Esta es una de esas estadísticas que siempre te preguntas quien se molesta en encargarlas y pagarlas, e inmediatamente quieres contactar con ellos y darles las gracias por solucionar uno de los momentos más difíciles de nuestra vida social.

Nunca me he parado a escuchar por la noche si el vecindario es un concierto de ronquidos. Imagínate en Coventry, donde según la encuesta el 90% de la población ronca. Andar por la calle en plena noche debe ser una experiencia única. Y vaya mina de oro para vendedores de tapones para los oídos. Es como para pensárselo antes de buscarse novio o novia británicos. Aunque Londres no sale en la lista de los top 10, así que la posibilidad de encontrarte a alguien roncando en la habitación de al lado si compartes piso es menor. Será por eso que no me había dado cuenta. Aunque en las encuestas electorales siempre hablan del voto oculto, ese que la gente no revela al encuestador. Habrán ronquidos ocultos? Hay mucha gente que niega rotundamente que roncan. Las dimensiones del volumen real de ronquido británico pueden ser aclaparadoras.

Lo más interesante de todo es quien ha encargado la encuesta. Es una cadena de hoteles económicos. Se da bastante a menudo este tipo de márqueting en que una empresa encarga una encuesta curiosa esperando que el redactor de turno, aburrido delante de su mesa reciba la nota de prensa y piense “ya tengo una noticia más”. Así como quien no quiere la cosa, el nombre del hotel aparece en las noticias. Quien no conoce la famosa encuesta anual sobre cuántas veces a la semana hacen el amor los europeos, encargada por la conocida marca de condones. No hace muchos días publicaron una encargada por una página web de viajes en que afirmaban que el London Eye, la noria gigante junto al Támesis, es la atracción turística favorita en Europa. Por delante del Coliseo, la Torre Eiffel, o incluso la Torre de Londres. Y ni siquiera pude encontrar referencias a ella buscando por la web.

Pero hay más, como la que publicaron hace un tiempo sobre los británicos máas educados al volante. Una de las medidas para saber el nivel de educación era si agradecen a quien les deja pasar en un cruce. Me imagino al estadísta sentado en una sillita al lado del cruce “este le ha dado las gracias: educado”, “este lleva diez coches esperando, se ha intentado meter por la fuerza y el conductor que venía le ha hecho un corte de mangas: mala educación”.

Nunca vamos a agradecer suficiente a estos abnegados encuestadores, y a las empresas que pagan por las encuestas. Son héroes de nuestra sociedad. Cuando en una reunión de amigos de repente se hace el silencio, ese silencio que se puede cortar con cuchillo. Uno empieza a jugar con la servilleta. Otro saca el teléfono haciendo ver que ha recibido un mensaje. Otro ha descubierto una grieta en el techo. Y entonces alguien dice: leí una encuesta según la cual los del centro de Inglaterra son unos mal educados. Y la reunión retoma de nuevo la alegría. A mi me encantan estas estadísticas. Siempre se acaban sacando conclusiones filosóficas. Alguien acaba diciendo que todos somos unos egoístas, que sólo nos preocupamos por nosotros mismos. Y el colofón siempre “si, ya no hay comunicación, yo ni siquiera conozco a mis vecinos”. Por el bien de la conversación, yo siempre tengo preparada esa frase, en caso de que mis contertulios tarden en decirla. Siempre arranca una rotunda afirmación de los demás.

Consciente de la importancia social de estás estadísticas, yo mismo traté humildemente de llevar una cuya conclusión fue “Los ingleses no aclaran el jabón al lavar los platos“. Evidentemente, mis medios son pocos, con lo que mi muestra era pequeña, y posiblemente con selección adversa (sabía que las clases de estadística me iban a aportar conocimientos útiles). Sugiero a una de esas marcas de jabón para platos que pones la botella cerca de los platos sucios y la grasa desaparece que lleven a cabo mi encuesta con más medios. Quien sabe, quizás sería una buena plataforma de lanzamiento para un nuevo jabón que si lo dejas en el plato te ayuda a regular tu nivel de colesterol…

Pero dónde está la sección de deportes?

Domingo por la mañana. Estoy en casa de mis padres de fin de semana. Bocadillo de pan recién hecho, embutido del país, y el periódico de la mañana. Leo la portada y un par de páginas. Lo de siempre. Cierro el periódico, lo giro, miro la contraportada y… ¿Quien se ha llevado la sección de deportes?

Una de las cosas que más me sorprendieron al principio de estar en Londres, y a la que más rápidamente me he acostumbrado, es que los periódicos tienen dos portadas. Una, la normal, trata normalmente de temas de interés interior, noticias políticas, de sucesos, de interés ciudadano, o a veces noticias internacionales.

La otra portada, la contraportada, es como una portada de un periódico deportivo. En los periódicos españoles siempre he tenido la sensación de que la contraportada es algo así como “qué hacemos con esto?”, y lleva chistes, entrevistas, TV, espectáculos, artículos de opinión… En UK lo normal es que sea de deportes. De hecho es como un pequeño periódico de deportes anexado, ya que leyendo desde la última página vas de las noticias más importantes a las menos.

Y acaba siendo de lo más útil. No hace falta buscar la página o tener otro periódico. Los británicos inventaron el periódico “2 en 1″. Si a esto le sumamos que muchos ponen los cotilleos en la página central, casi que nos vamos al “3 en 1″.

La City y las ex-esposas

Aparecía ayer en la prensa un artículo en el que se decía que las ex esposas tienen derecho a la mitad del bonus del ex-marido.

Un bonus es una cantidad de dinero pagado a fin de año en función de los resultados de la empresa durante el año. Y ahora estamos en época de bonus. Como indicativo, la gente se compra coches deportivos con los bonus o se va a esquiar a los Alpes suizos durante una semana. No son 200 eurillos.

Una reciente resolución de un juez dice que incluso si el bonus se concede tras el divorcio, la ex-esposa tiene derecho a parte. Y no valen los acuerdos pre-matrimoniales al estilo de la película de los hermanos Cohen “Crueldad Intolerable“.

Así que el consejo de los abogados ahora es no casarse.

Claro, antes de casarse el tipo en cuestión tiene que pensar que esa sabandija rubia le va a chupar la sangre cuando se divorcien…

Voy a dejar los comentarios jocosos, chascarrillos y demás para el amable lector.

Olivia es el nombre preferido para niñas inglesas

Pues si. El nombre más repetido últimamente en niñas recién nacidas es Olivia.

Será un regusto retro de jóvenes tratando recordar el éxito de Greese. O quizás es que la novia de Popeye les creó un fuerte impacto emocional. Será que quieren que sus hijas se casen con un tipo fuerte y con una dieta enriquecida?

El top 5 queda como sigue:

  1.  Olivia
  2. Grace
  3. Jessica
  4. Ruby
  5. Emily

Pero en Escocia, Olivia no está ni entre los cinco primeros nombres.

En cambio, Jack es líder en las dos naciones. Apasionante dato verdad?

Más en BBCNews aquí y aquí.

Detector de mentiras telefónicas

Una mentira por teléfono es más sencilla. La otra persona no ve la mirada esquiva, el sudor en la frente, las manos inquietas… Pero eso se va a acabar. No va a haber escondite para los mentirosos, nisiquiera el frió teléfono.

Resulta que una compañía llamada Kishkish va a ofrecer un plug-in para el teléfono por Internet Skype. Su función es medir los niveles de estrés de la persona que habla, cosa que puede destapar momentos en los que el interlocutor no está lo relajado que debería probablemente por estar diciendo una mentira (Por ejemplo: si mamá, voy a dormir cada día super pronto).

No hace falta ni decir los usos de este plug-in, sobretodo teniendo en cuenta que Skype es el modo de comunicación preferido de hijos/hijas, novios/novias que están en el extranjero por una temporadita…

A saber por qué a uno de los ingenieros de software de la empresa se le ocurrió la brilante idea…

Gente sin escrúpulos educando niños

He llegado a esto de pura casualidad. Una maestra le dice a sus pupilos de nueve años que Papa Noel no existe. Ni tampoco los duendes ni las hadas. La maestra es fulminantemente despedida.

Lo que más me indigna de esta noticia no es sólo que la maestra quisiera destruir la ilusión de estos tiernos chiquillos. Lo que más mé indigna es que les mintiera!

Dios está en todo, también en los contratos

El viernes pasado descubrí por absoluta casualidad cómo se dice “Fuerza Mayor” en inglés. Y si la tradución ya me sorprendió, la definición me dejó… cómo decirlo… perplejo.

Fuerza mayor es una de las cláusulas que siempre se encuentran en un contrato. Se usa para decir que los firmantes se comprometen a llevar a cabo el contrato salvo que suceda algo que no está en sus manos controlar o prever. En las condiciones de servicio de Yahoo España, se define Fuerza Mayor como:

Catástrofes naturales como terremotos, inundaciones, rayos o incendios [...] situaciones de urgencia extrema tales como guerras, operaciones militares, disturbios civiles, huelgas, cierres patronales o cualquier otra situación de fuerza mayor o causa fortuita.

En inglés, Fuerza Mayor es “Force Majeure”. Ya se sabe que los ingleses echan mano del francés en cuanto tienen que cubrir palabras cultas. Pero lo mejor viene con la definición.

El mismo documento de Yahoo en inglés da una idea:

Acts of God, terrorism, or other causes beyond its reasonable control

Para la cinta! Ha dicho actos de Dios? O sea que lo que para la legislación española es un desastre natural, para la anglosajona es un acto de Dios? Es ese el Dios del Antiguo o Nuevo Testamento? La frase “Dios mediante” debe formar parte también de los documentos ingleses.

“Mire señora, ya se que la cocina tenía que estar lista hace dos semanas, pero es que las baldosas tenían que venir de la zona de Oriente Medio, y parece que Dios se ha cabreado con los de Sodoma y Gomorra y ha provocado una tormenta de fuego y azufre y los repuestos no pudieron llegar a tiempo. Ya se sabe, carreteras cortadas y todo eso. No me eche la culpa a mi. Yo he hecho todo cuanto he podido.”

Vaya filón!