Expresiones útiles en inglés: “call” (London Calling)

Para un londinense “call” es una de las palabras más habituales, y una cargada de Historia que define la cultura británica. Imprescindible si quieres presumir de conocer Londres.

“Call” significa llamar. El diccionario lo dice claramente. Si quieres llamar a John por teléfono dirás “I am going to call John”, o para decir que él se llama John puedes decir “He is called John”. Pero sería un error pensar que no hay más que decir sobre ella.

Por ejemplo si te montas en un tren, seguramente escucharás por los altavoces: “This train is calling at…”. “Calling” en este caso es parar en una estación. “This train is calling at London King’s Cross” singifica “Este tren tiene parada en la estación de King’s Cross”.

Un uso relacionado con los mercados financieros de la City es “call option”, que el derecho de comprar algo a cierto precio fijo. Así que “call” puede usarse para decir que se va a comprar algo a un precio anteriormente acordado.

Y no hay que olvidar el uso en el Poker, un juego de cartas para el que se requiere las habilidades fundamentales de la City, y que desde hace unos años está haciendo furor. En este caso significa igualar una apuesta. Cuando un jugador está haciendo un farol, es decir, apostando pretendiendo que tiene buenas cartas en inglés se llama “bluff”. Por eso “calling the bluff” significa no creer que el jugador tiene buenas cartas y aceptar la apuesta. Por eso en sentido figurado “calling a bluff” puede ser aceptar un reto de alguien. “Call” se convierte en una decisión.

Quizás por eso la expresión muy popular en Londres “It’s your call” significa que depende de ti tomar una decisión. Por ejemplo “You can go if you want, it’s your call”.

Pero sin duda la expresión más famosa utilizando “call” es “London Calling”. Literalmente significa “Londres llama”, y proviene de la frase “This is London calling” que se hizo famosa durante la Segunda Guerra Mundial.

En Diciembre de 2012 el servicio mundial de la BBC, el “BBC World Service” cumple 80 años de emisiones. En su creación era un servicio de radio para que la voz de Londres llegara a todos los rincones del imperio británico. Con la llegada de la guerra se convirtió en el símbolo de la resistencia británica, emitiendo desde Londres a todo el mundo, abriendo sus informativos con las campanadas de Big Ben en directo y la frase “This is London calling”.

No sólo eso, el grupo punk londinense de Clash tituló “London Calling” una canción que algunos dicen define el estilo musical londinense con su “attack”. The Clash la escribió en 1979, meses después del “Winter of Discontent”, un invierno plagado de huelgas en medio del mayor descontento social que ha visto es Estado Birtánico moderno. La canción describe toda la ansiedad y la incerteza de un país en crisis económica e ideológica.

“Call” es una palabra simple para decir “llamar”, pero también describe temas financieros, decisiones y en la expresión “London Calling” la resistencia británica y el símbolo de la agitación social. Y durante 2012, el año de Londres, sonó en todo el planeta simbolizando que Londres era el centro del mundo.

Nota: Gracias a MCR por su pregunta sobre “call”, que ha dado lugar a la palabra de hoy.

Político dimite por decir lo que piensa

La sociedad inglesa es clasista por naturaleza, y estos días la cosa está de actualidad de nuevo después que un político conservador utilizara la nueva palabra de moda en UK: “Plebeyo”.

Era una noticia menor. Cierto político con cargo en el partido Conservador mostró falta de respeto hacia un policía. En condiciones normales el político en cuestión habría pedido perdón en aras de la corrección política, quizás habría dimitido y no habría pasado a mayores. Pero la historia tiene dos ingredientes que estos días están en la mente de todos: el papel de la policía y que el origen privilegiado de los integrantes del gobierno.

La situación se produjo de la siguiente manera. Mr Andrew Mitchell es el “Chief Whip” (el que pone orden) del partido Conservador. Al parecer estaba visitando al Primer Ministro en su residencia de 10 Downing Street discutiendo cosas de gobierno. La entrada a la calle tiene vallas y está fuertemente custodiada por policía armada. Cuando Mr. Mitchell se dispuso a salir le pidió a uno de los policías que le abriera la entrada para coches para que él pudiera salir con su bicicleta. El agente le informó que las normas eran que las bicicletas no podían usar la salida principal, y que con gusto le abriría la salida para peatones, cosa que no complació a Mr Mitchell y siguió exigiendo salir por la entrada principal. Finalmente se bajó de la bicicleta y mientras se dirigía a la entrada de peatones le explicó al agente de policía, de forma algo alterada y con generoso uso de exabruptos que “Más os vale aprender dónde está vuestro sitio”. “Vosotros no mandáis en este gobierno”. “Sois plebeyos”. Y se ha montado bien gorda.

El tema policial está en portada estos días porque dos agentes que iban a comprobar un aviso de robo cayeron en una trampa y fueron asesinados a sangre fría. Esto ha atraído la atención sobre el papel que hace la policía para mantener la ley y el orden, y los riesgos a los que se enfrentan a diario para protegernos. Mal momento para que un político le falte a l respeto a un policía.

Por otro lado tras la reciente renovación de cargos en el gobierno, muchas voces acusaron al Primer Ministro de organizar un gobierno de ricos y para ricos, por la abundancia de ministros de origen privilegiado y educados en escuelas privadas. El hecho que Mr Mitchell utilizara la palabra “plebeyo” asume evidentemente que él pertenece a otra clase, la de los privilegiados, la que si que gobierna.

Mr Mitchell se ha disculpado públicamente “por no tratar a los agentes con el respeto que merecen”, pero ha negado haber usado exabruptos o la palabra “plebeyo”. Y él pensaba que eso pondría fin a la historia. Pero claro, si dice que no lo dijo, entonces está llamando al agente de policía mentiroso. Y de todos modos, aunque se ha disculpado, tampoco ha dicho qué es lo que hizo para tener que disculparse, con lo que la cosa sigue adelante y está manchando a todo el gobierno.

Ahora dice que la situación llegó al final de un día muy frustrante, y estaba muy cansado. Debo decir que este último comentario me hace sentir simpatía por él. Yo también tengo días frustrantes, días en que estoy tan cansado tras todo el día de batallar que al final es difícil pensar lo que digo, y acabo diciendo lo que pienso. Probablemente es lo que le pasó a Mr Mitchell.

Nota: este artículo debió ser publicado el 28 de Septiembre. Finalmente Mr. Mitchell ha decidido dimitir “por el bien del Partido”, es decir, para que se acabe el pitorreo del “plebeyo” o “plebgate“.

Expresiones útiles en inglés: “My cup of tea”

Si tuviéramos que buscar la expresión más típicamente británica sin duda escogeríamos “My cup of tea”. ¿Qué hay más “British” que el té? Lógicamente tiene que ser parte de la frase más “British”. Aquí tienes su significado y cómo usarla.

“My cup of tea”significa literalmente “mi taza de té”. En menos de un día en UK seguro que alguien te ofrece una “cup of tea”. Y es importante saber que el té no es nunca un “glass” o un “mug” o cualquier otro recipiente. Es siempre una “cup of tea”.

Esto por sí solo ya es un conocimiento importante, pero lo que me interesa hoy es hablarte del uso de “cup of tea” como metáfora.

El té es la bebida nacional de UK junto con la cerveza. A todo el mundo le gusta el té. Por eso puedes decir que algo que te gusta es “my cup of tea”. Por ejemplo, si te gustan los musicales puedes decir “Musicals are my cup of tea”. Estás dando a entender que los musicales son algo con lo que te sientes a gusto, como cuando tienes una taza de té.

Lo curioso de esta expresión es que se usa generalmente en negativo. Supongamos que no te gustan los musicales. En ese caso dirás “Musicals are not my cup of tea”. O si te preguntan “Do you like musicals?” tu responderás “It’s not my cup of tea”.

¿Por que lo utilizan en negativo? La razón yace en la personalidad británica.

El buen británico es políticamente correcto, educado, respetuoso de tu libertad personal y siempre trata de no crear una situación embarazosa u ofensiva. Si le preguntas a un británico si le gustan los musicales no te va a responder que los odia, o que son una basura, porque  al decir eso podría estar ofendiéndote si tu eres un gran fan. Por eso en vez de decirte que son malos, te dice que no son su cosa favorita, es decir “not my cup of tea”. Ni siquiera te está diciendo que no le gustan, de hecho te está diciendo que no son el tipo de cosas que más le gustan.

Date cuenta que además de decir que no le gustan en vez de que son malos, está añadiendo un punto de subjetividad al decir “MY cup of tea”. No sólo está evitando decir algo negativo sobre los musicales sino que por si queda alguna posibilidad de que te ofendas, dice que esa es su opinión particular. Se sobreentiende que los musicales pueden ser una gran cosa, algo fantástico, extraordinario, es simplemente que a ti particularmente no te encantan.

Puedes ver claramente como esta frase recoge la personalidad británica perfectamente:

  • Utiliza la bebida más “British”
  • Habla de forma indirecta, evitando criticar
  • Deja claro que es su opinión personal, y que tu puedes tener otra opinión distinta

Lo dicho, “Britishness” en su estado más puro.

Así que si no te gusta Un Mundo Perplejo, por favor considera mis sentimientos y dime simplemente: “Un Mundo Perplejo is not my cup of tea”

El Big Ben ya tiene nombre

Popularmente, la torre del reloj del Parlamento en Londres se conoce como “Big Ben”. Pero ese no es su nombre. De hecho la torre que es mundialmente reconocida como el símbolo de Londres no tiene nombre. Hasta ahora, porque en honor a la reina será llamada “Elisabeth’s Tower”.

Big Ben - Elisabeth Tower

En 1834 un tremendo incendio originado en un montón de documentos viejos acabó con el Palacio de Westminster. Sólo se salvó el Westminster Hall. Eso dejó el Parlamento inglés sin hogar, porque se celebraba en una iglesia del palacio. A pesar de que el rey ofreció el Palacio de Buckingham como nueva sede del Parlamento el Primer Ministro sugirió quedarse en el mismo lugar, construyendo un nuevo edificio.

Se organizó un concurso con la condición que el diseño estuviera anclado en la tradición. La propuesta ganadora fue un diseño neogótico, similar a la arquitectura de la vecina Abadia de Westminster.

La pieza más importante del edificio y puerta principal iba a ser una torre de 98 metros de altura llamada “Torre del Rey”, y que más tarde fue llamada “Torre de Victoria”, en honor a la reina Victoria.

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El arquitecto creó otra torre de 96 metros en una esquina del edificio cercana al puente de Westminster para colocar un reloj. La torre albergaba, además de los mecanismos del reloj, una gran campana destinada a anunciar con sus campanadas la hora a los londinenses de Westminster y alrededores. La campana fue llamada “Big Ben”. Como la torre no tenia nombre rápidamente la gente empezó a referirse a ella por el nombre de la campana, y por eso hoy la torre del reloj en el edificio del Parlamento se conoce (erróneamente) por Big Ben.

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Lo que el arquitecto no se esperaba es que esta segunda torre, mucho más modesta, que ni siquiera tenía un nombre, se haría mucho más popular entre los londinenses que la Torre de Victoria, la que para él era la pieza más majestuosa del edificio. Es que a los ingleses eso de la ostentación no les va demasiado. La humilde torre del reloj iba más con su personalidad.

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Durante los años este apego emocional al popular “Big Ben” creció cuando sus campanadas sonaban en directo por la BBC antes de las noticias y luego en el servicio internacional de la BBC. De hecho, aunque las campanadas se silenciaron durante la Primera Guerra Mundial, durante la Segunda Guerra mundial siguieron tocando como símbolo de la resistencia.

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Tan importante es la torre que se ha convertido en el símbolo principal para describir Londres en todo el mundo, y una de las imágenes más reconocibles.

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Pues resulta que ese símbolo con tantísima historia no tiene nombre. Este año, como parte del fervor monárquico por el Diamond Jubilee, la celebración de los 60 años de la reina en el trono, el Parlamento ha aprobado una propuesta para ponerle un nombre oficial a la torre del reloj: “Elisabeth Tower”, “Torre de Isabel.

Elisabeth, Victoria Towers

A partir de ahora Isabel y Victoria, los dos monarcas cuyo reinado ha superado los 60 años son también los nombres de las dos torres sobre el Parlamento. Los republicanos ingleses ya tienen otra forma de desafío al orden establecido: seguir llamándole Big Ben.

Los cambios de nombre no son cosa fácil, especialmente cunado los nombres que sustituyen son populares. ¿Te parece buena idea el abandonar el “Big Ben”?

Responsabilidad

Si alguien se aprovecha del sistema, ¿qué es lo correcto: mostrarse contrario o hacerlo también?

El último ejemplo del comportamiento en UK ha sido Jimmy Carr, un cómico asiduo de los programa de televisión. Un periódico reveló que sus ingresos estaban siendo desviados a la isla de Jersey a unos pocos kilómetros de la costa inglesa. La peculiaridad de esta minúscula isla es que es un paraíso fiscal, con lo que el cómico estaba evadiendo impuestos. Esta práctica es totalmente legal, ya que el código impositivo no la prohíbe.

El escándalo ha sido enorme. La gente se ha quejado de que el cómico gane dinero gracias al esfuerzo de los ingleses y que rechace pagar los impuestos que le corresponde, especialmente en un momento de recortes como este. Los artículos periódisticos se han multiplicado, llamándole hipócrita por criticar a quien evade impuestos y hacerlo él mismo, y se ha convertido en TT en Twitter. Hasta el Primer Ministro se ha metido en el tema diciendo que está mal desde el punto de vista moral.

¿Cual crees que ha sido su reacción?

El primer artículo apareció el Martes. Hoy Jueves, hace un par de horas, en su cuenta de Twitter ha pedido perdón, ha dicho que le habían asegurado que era totalmente legal, pero que aún así ha sido un error, y que ha dejado de de hacerlo, con lo que a partir de ahora pagará todos los impuestos que le corresponden.

No hace mucho tiempo un escándalo de mayores proporciones estalló al descubrirse que algunos parlamentarios estaban abusando de las dietas declarando que vivían en su segunda residencia para cobrar transporte, o poniendo como gastos del trabajo gastos personales. Todo el mundo habló de ello, se abrió una comisión y todo acabó con los parlamentarios devolviendo el dinero y una buena cantidad de dimisiones. Todo por presión popular.

En UK impera la idea de la responsabilidad individual, y que la gente, especialmente aquellos que son un modelo para otros, tienen la responsabilidad de predicar con el ejemplo.

Esto contrasta con España. No hace mucho estaba en una conversación con españoles en la que se venía a decir que lo que no está prohibido está permitido. Y si está permitido y no lo haces eres tonto, aunque se trate de aprovecharse del sistema. Basicamente todo el mundo lo hace, y no vas a ser tu el que venga a dar clases de moralidad. Esta es una actitud que he escuchado siempre. Podríamos decir que es una característica española.

Así que cuando en UK alguien se aprovecha del sistema la gente presiona para que la situación cambie. En España si si te puedes aprovechar del sistema debes hacerlo porque otros ya lo hacen.

Los ingleses hacen las cosas a su manera, los españoles a la suya. Por lo que he escuchado en Sur América la forma más extendida es la española. Y es que estos ingleses son demasiado estirados. Nosotros somos más pícaros. Son dos formas de vivir. Distintas. Ni peores ni mejores. ¿O crees que hay una mejor que la otra?

 

 

Faro en la Torre de Londres

Cuando no existía Internet, los teléfonos móviles o incluso el telégrafo la gente tenía que inventárselas para poder transmitir informaciones rápidamente. Uno de estos sistemas eran los faros, en inglés llamados “beacons”. Se trata de grandes antorchas que se colocaban en lugares visibles formando una red de comunicación que permitía que si una se encendía, otras podían verla y encender también, haciendo llegar ese mensaje rápidamente a grandes distancias. Normalmente se utilizaban para alarmas, como incursiones piratas en la costa mediterránea. Su utilización más famosa es probablemente en la película “El Señor de los Anillos”.

Hoy en día su uso como medios de comunicación está obsoleto, así que en UK se utilizan para celebraciones. Esta es la razón por la que más de 4200 se encendieron durante el Lunes 4 de Junio para celebrar los 60 años de la reina en el trono, el Diamond Jubilee.

Siendo la Torre de Londres un palacio Real, tenía que tener uno bien visible, así que decidí ir a echar un vistazo. Salí muy tarde de casa, porque estando tan cerca del solsticio de Verano la noche no es totalmente oscura hasta más allá de las 11pm. Al llegar a la orilla sur del río, justo delante de la Torre de Londres la visión era tal como esperaba, con todas las luces de la Torre apagadas para no quitarle visibilidad al faro.

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En esta segunda fotografía puedes ver la Torre de Londres a la derecha, con el faro siendo una pequeña luz anaranjada ante la imponente presencia de las luces de la City.

Beacon at the Tower of London

60 años de la Reina en el trono: fiesta de britishness

Estamos en pleno Jubilee Weekend, cuatro días para celebrar el 60 aniversario de la reina de Inglaterra en el trono. Uno de los principales eventos es una procesión de más de 1000 barcos por el río Támesis. Un Mundo Perplejo ha querido ir para empaparse de realeza y sobretodo de fervor popular. Este es el relato y las fotos.

El Domingo se levantó con cielo gris y pesado. Las nubes amenazaban lluvia en cualquier momento. Qué lástima que el tiempo pudiera arruinar este día tan especial para el Reino Unido.

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¿Arruinarlo? La Reina celebraba 60 años en el trono. En un país sin día nacional (así como los franceses tienen el 14 de Julio o USA el 4 de Julio), celebrar aniversarios y citas reales es lo que más se parece a una fiesta patriótica. Siendo así, el mal tiempo, que durante tantos años ha moldeado la personalidad de este país, no podía faltar a la cita.

Un Mundo Perplejo podría haber ido a las gradas instaladas en Battersea Park, o incluso desfilar junto a la Reina en uno de los barcos pero no. Al igual que en la boda Real del año pasado, quise traerte el sentimiento de la calle, del súbdito de a pié.

Tres horas antes de que el primer barco pasara por Tower Bridge me dirigí a aquella zona. Todos los accesos estaban completamente bloqueados, a pesar de que se podía ver que había espacio de sobras para que más gente pudiera disfrutar del espectáculo. A cada acceso, la seguridad pedía papeles de acceso o tenía una lista de aquellos que tenían permiso para entrar.

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No hace falta ni decir que me quedé sorprendido por este comportamiento elitista. Aunque había leído toda la información sobre el evento en ningún lugar había encontrado que había que apuntarse para acceder. Eso condenaba a tantos súbditos cargados con banderas, gorros, comida, camisetas de la Reina, les tocaba deambular con la esperanza de encontrar un lugar donde poder ver a la Reina pasar en su barcaza de medio millón de Libras.

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Pero no vayas a pensar que eso les molestaba, o que en ello pudieran ver una especie de separación clasista, típica de la aristocracia. Muy al contrario, lo importante hoy no era tener una buena vista, sino ser parte de la fiesta, del Jubileo.

Tomado por este fervor celebratorio, y consciente que ir hacia el Oeste sólo me llevaría a más accesos cerrados me dirigí al Este. En Tower Bridge habían montado una pantalla gigante para mostrar las celebraciones en directo, y había quien incluso estaba haciendo su propio picnic, tomando el asfalto.

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Metido ya en los barrios humildes más allá de Tower Bridge, conseguí encontrar un lugar, y me dispuse a esperar las tres horas que todavía quedaban hasta que el primer barco pasara por allí.

A las dos de la tarde todos los barcos estacionados sonaron sus bocinas. Era la señal que la procesión había empezado. Tardarían dos horas en navegar de Battersea hasta Tower Bridge.

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La excitación empezaba a subir. La hora se acercaba y la gente lo sentía. Los primeros barcos empezaron a pasar bajo Tower Bridge. La gente gritaba, señalaba, ponía sus cámaras en marcha y entonces un “oh” recorrió la muchedumbre: había empezado a llover.

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El primer barco llevaba 8 campanas que doblaban sin parar. Tras él una cantidad inmensa de barcos a remos, de todos los tamaños y colores.

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Entonces Tower Bridge se abrió. Sólo podía significar que la barcaza de la Reina estaba apunto de pasar. Nosotros no la vimos, porque se quedó en Saint Catherine’s docks, justo al pasar bajo el puente. Pero eso no nos importaba, porque simplemente estar ahí, celebrando con ella su aniversario en el trono ya nos bastaba, aunque hubiéramos esperado más de tres horas (otros incluso más) para al final no ver la famosa barcaza.

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La lluvia se transformó en cortina de agua y tuve que esconder la cámara a riesgo de que muriera ahogada. Tras los remeros vinieron los barcos de salvamento en el mar, y luego barcos militares y de guardacostas. Más tarde barcos de vapor y barcos de canal.

A esas alturas, tras haber pasado cuatro horas a merced del gélido viento y en la última hora soportando lluvia torrencial decidí irme a casa a secarme y dar por terminado este encantador día de celebración británica.

Parecerá extraño que en estos momentos de dificultad económica se celebre semejante despilfarro en honor a una persona que está ahí aparentemente por voluntad divina. Pero la Reina es mucho más. Es la representación de la fuerza de la Unión: Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte. Los eventos monárquicos, como la boda del príncipe William o los sesenta años en el trono de la Reina son los únicos momentos de exaltación nacionalista que esta nación se permite. Y cómo no, un recuerdo a cuando la pequeña isla era de hecho un imperio. No olvidemos que la Reina es la cabeza de la Commonwealth.

Aparte del desfile en el río la principal celebración eran las miles de “Street Parties” donde las gentes a lo largo y ancho del país compartían comida en las calles estrechando el sentimiento de comunidad entorno a la celebración monárquica. Bueno, no todo el país, porque mientras en Inglaterra superaban las 10.000, en Escocia apenas llegaban a las cien. Es curioso como los ingleses parecen ser los más interesados en hacer que UK sea una nación, mientras las otras naciones ya están contentas con lo que tienen y no estaban por la labor de participar en esta exaltación patriótica.

En cualquier caso, yo disfruté como los otros humildes súbditos siendo parte de esta celebración de todo lo British, con la Reina, las banderas, la fuerza naval (“Britannia rules de waves”) y cómo no el tiempo típicamente británico que descargó lluvia torrencial para temperar los ánimos nacionalistas. Una fiesta British a la que no le faltó de nada, ni siquiera la lluvia.

God Save the Queen.

Expresiones útiles en inglés: “Award Winning”

Una de esas cosas que me traía de cabeza cuando estudiaba inglés era cómo traducir “premio”. ¿Es “prize” o es “award”? Vivir en Londres me ha ayudado a aprender que son palabras con significados distintos. De hecho “award” es una de las palabras más habituales en Londres.

En general “Prize” comporta una dotación monetaria”, mientras que “award” tiene un significado de prestigio. Lo que me interesa aquí son los “awards”. Hay una expresión extremadamente típica en inglés: “award winning”, que se usa para dar a entender que algo es realmente bueno, como “award winning comedy”, “award winning restaurant”, “award winning hotel”, “award winning beer”, “award winning newspaper”, “award winning musician”. Se lo puedes colocar a lo que quieras, y su función es dar prestigio. Evidentemente si el restaurante ha ganado un premio, será que es un buen restaurante. Los premios no se dan al azar.

Normalmente los organiza una asociación o grupo de interés para reconocer el buen trabajo de sus asociados o de la industria que representan.

La razón por la que menciono la expresión aquí es que es muy popular. Y cuando digo popular me refiero a que está en todas partes. Llega un momento en que parece que cada restaurante, cada coche, cada edificio, cada director de película, cada obra de teatro, cada producto precocinado que encuentras en una estantería cualquiera del supermercado es “award winning”. Puedes incluso llegar a creer que estos “awards” los dan a la salida del metro o comprando dos cervezas en el pub de la esquina.

Award Winning

Nada más lejos de la realidad. No caigamos en el error de banalizar algo tan importante como un “award”. Todos ellos son entregados por asociaciones de reconocido prestigio en su ámbito para quienes entregarlo sólo a quien lo merece es no sólo un objetivo, sino una obligación moral. La cantidad simplemente refleja la gran calidad que hay en Londres y el nivel de exigencia que cada individuo se autoimpone en cada tarea.

Un Mundo Perplejo también quiere mostrar con orgullo su gran calidad y ser “award winning”. Así que juntamente con el incomparable Gux Lightyear hemos creado la “Asociación de blogueros residentes en Londres que a veces publican fotos y consejos para vivir en Londres”, en corto ADBRELQAVPFYCPVEL. Un Mundo Perplejo se presentó en la categoría “Blogs sobre Londres en los que el nombre del autor empieza y termina por S y el titulo del blog contiene tres palabras”.

El jurado, compuesto por todos los asociados y del que yo me excluí por haber presentado el blog, consideró todos los candidatos que cumplían los requisitos (uno) y por riguroso voto decidió concederme el “award”. De ahora en adelante, cuando te refieras a Un Mundo Perplejo, por favor hazlo como “the award winning blog”.

No quiero terminar sin agradecer a todos los que me han ayudado y a los miembros del jurado (Gux) por este “award” que llevaré con honor y humildad, un “award” que tiene todavía más importancia porque ha sido entregado por los compañeros de profesión. Gracias de todo corazón.

Ayuda para comprarle un yate a la reina

Este año la Reina de Inglaterra cumple 60 años en el trono y para celebrarlo un grupo de leales monárquicos quieren regalarle un yate. Pero ellos no tienen dinero para comprarlo así que te piden ayuda a ti para que colabores en este noble acto. ¿Vas a donar tu dinero para que la reina tenga un yate?

La corona inglesa ha tenido un yate para sus viajes reales y de placer desde 1660. Nada menos que 83 yates. El último es el famoso “Britannia”, un yate de 125 metros de eslora, 5.800 toneladas de peso y 12,000 caballos de potencia. Inaugurado en 1953 hizo 986 viajes oficiales hasta que en 1998 atracó por última vez en Edimburgo para convertirse en museo y lugar de celebraciones. Desde entonces la reina no tiene ningún yate para ir a navegar los siete mares.

Con motivo del “Diamond Jubilee”, el 60 aniversario de la reina en en trono, un grupo de monárquicos leales encabezados por un almirante de la marina pensaron que sería buena idea regalarle a la reina un nuevo yate, como demostración del aprecio y la gratitud del pueblo británico a su monarca en tan señalada fecha.

El Secretario y Ministro de Educación se mostraron ilusionadísimos con la propuesta, hasta el punto que el primero mandó una carta al Ministro de Cultura (quien está a cargo de las celebraciones) y el Vicepresidente en la que destacaba que precisamente debido a los recortes que la población está sufriendo, es necesario que la celebración este año sea por todo lo alto para levantar la moral del Pueblo. Por eso propone que el Pueblo le regale a la Reina un nuevo yate, que se pagaría fundamentalmente con fondos públicos.

Bajo presión del socio de gobierno Liberal Democrats el Primer Ministro decidió que quizá no sería una buena idea pedirle al ciduadano que se apriete el cinturón y gastarse 80 millones de libras en un yate real. Pero se mostró favorable a que los fondos para el proyecto fueran obtenidos de forma privada, es decir, con donaciones de la población que desea hacerle un regalo a la reina.

El proyecto se ha convertido ahora en una “Charity”, una organización sin ánimo de lucro como las que piden dinero para el Cáncer o los niños sin posibilidades. El nombre es Future Ship Project for the 21st Century y sorprende que su página web se llame “University of the Oceans” y diga que el barco será de formación para niños, sin mencionar que será propiedad de la corona y que sus miembros podrán usarlo cuando quieran en sus viajes de placer (el príncipe Carlos ya ha mostrado su interés en el proyecto). Seguro que también creará empleo.

Algunos desagradecidos dicen que al ser una “Charity”, las donaciones son deducibles en el Impuesto sobre la Renta, y que por lo tanto se acabará pagando con dinero público, y que una vez construido el personal y mantenimiento acabaría yendo a cargo del gobierno. Pero eso es ser muy ruin. Un país con la herencia naval de UK debe tener un yate real, y la reina merece tener un yate por todo el esfuerzo que hace por sus súbditos. Es cierto que con una fortuna de 300 millones de libras podría comprárselo ella solita, pero lo que importa es que la población le haga ese regalo para agradecerle su dedicación y para que pueda ir a relajarse en un crucero de vez en cuando a costa de nuestras donaciones.

Supongo que siendo una “charity” ahora van a ir por la calle con esos cubos pidiendo donaciones para la noble causa del yate real. Espero encontrármelos en el metro un día al salir de la oficina pidiéndome que les de generosamente, y les voy a dar. ¡Ya lo creo que les voy a dar!

Palabra del año: “Squeezed middle”

Nos acercamos al fin de año y como es habitual empiezan a aparecer las típicas “mejor del año”. El diccionario de Oxford, conocido por todos los estudiantes de Inglés se suma a la fiesta y ha designado la palabra del año: “Squeezed Middle”.

La palabra en cuestión (palabra compuesta por lo menos) proviene de un discurso del candidato de la oposición, Ed Miliband. Mientras criticaba al gobierno, que al parecer es el trabajo del partido en la oposición, habló de la “Squeezed Middle Class”.

Middle Class significa “Clase Media”, ese grupo de la población que no se puede definir como pobres ni como ricos. Son los que están en el medio, y según las teorías económicas son el fundamento de un país, ya que son los que más consumen. Si la Clase Media se reduce habitualmente es porque muchos han pasado a ser “pobres”, cosa que hunde el consumo, y al haber más gente desencantada y con poco que perder aumenta la inestabilidad en el país. La palabra se ha hecho tan famosa que incluso se puede evitar mencionar “class” porque se da por entendido.

“Squeezed” significa exprimido, como las naranjas cuando hacemos zumo a base de apretarlas en nuestra mano. Aquí es evidentemente en sentido figurado. La traducción sería “apretada”, en el sentido de “apretarse” el cinturón. ¿Quien presiona la Clase Media?

Por culpa de la crisis parece que la clase Media está sufriendo: el gobierno recorta gastos como la sanidad y la educación, los bancos no dan rendimiento por los ahorros ni ofrecen créditos, la inflación hace que todo sea más caro. Se dice que en UK la Clase Media cada año está peor, desde que empezó la crisis. Llegar a fin de mes es casi imposible. Y por eso Miliband definió la Clase Media como “Squeezed Middle”, la “Presionada Clase Media” o si quieres la “Aplastada clase media”.

Para entender de dónde sale la frase hay que entender algo de la personalidad inglesa (he dicho inglesa, no británica). Los ingleses gustan describirse como emprendedores. Esta es una nación llena de “aspirationals“, de gente que aspira a subir de clase. Pertenecer a la clase obrera no es un orgullo. La gran mayoría de hecho se considera “Clase Media”. No es pues de extrañar que el gobierno socialista de Tony Blair, el único gobierno socialista en 30 años fuera de hecho más de derechas que muchos partidos de derechas del resto de Europa. Y es que aquí, todo el mundo es Clase Media, y aunque UK no sale en los periódicos como España, Italia o Grecia, aquí la gente lo está pasando mal.

Así que el diccionario de Oxford ha decidido escoger como palabra del año una palabra que de hecho es bastante izquierdista, y que ciertamente describe el estado de ánimo del país. Resulta curioso que el año pasado escogiera la palabra “Big Society“, palabra claramente de derechas inventada por el entonces nuevo Primer Ministro Conservador para describir su plan maestro: el problema de UK es el “Big Governement”. Para solucionarlo hay que reducir el gasto público. Aquí y aquí puedes ver lo que comentamos hace un tiempo. Este año la palabra describe lo que siente la mayoría de la población por culap de la decisión del gobierno de reducir el gasto público.

Tiene sentido. Ayer era “Big Society”, hoy es “Squeezed Middle”.