Un mundo perplejo

desde Londres

Archive for the Cultura Inglesa Category

Ayuda para comprarle un yate a la reina

Este año la Reina de Inglaterra cumple 60 años en el trono y para celebrarlo un grupo de leales monárquicos quieren regalarle un yate. Pero ellos no tienen dinero para comprarlo así que te piden ayuda a ti para que colabores en este noble acto. ¿Vas a donar tu dinero para que la reina tenga un yate?

La corona inglesa ha tenido un yate para sus viajes reales y de placer desde 1660. Nada menos que 83 yates. El último es el famoso “Britannia”, un yate de 125 metros de eslora, 5.800 toneladas de peso y 12,000 caballos de potencia. Inaugurado en 1953 hizo 986 viajes oficiales hasta que en 1998 atracó por última vez en Edimburgo para convertirse en museo y lugar de celebraciones. Desde entonces la reina no tiene ningún yate para ir a navegar los siete mares.

Con motivo del “Diamond Jubilee”, el 60 aniversario de la reina en en trono, un grupo de monárquicos leales encabezados por un almirante de la marina pensaron que sería buena idea regalarle a la reina un nuevo yate, como demostración del aprecio y la gratitud del pueblo británico a su monarca en tan señalada fecha.

El Secretario y Ministro de Educación se mostraron ilusionadísimos con la propuesta, hasta el punto que el primero mandó una carta al Ministro de Cultura (quien está a cargo de las celebraciones) y el Vicepresidente en la que destacaba que precisamente debido a los recortes que la población está sufriendo, es necesario que la celebración este año sea por todo lo alto para levantar la moral del Pueblo. Por eso propone que el Pueblo le regale a la Reina un nuevo yate, que se pagaría fundamentalmente con fondos públicos.

Bajo presión del socio de gobierno Liberal Democrats el Primer Ministro decidió que quizá no sería una buena idea pedirle al ciduadano que se apriete el cinturón y gastarse 80 millones de libras en un yate real. Pero se mostró favorable a que los fondos para el proyecto fueran obtenidos de forma privada, es decir, con donaciones de la población que desea hacerle un regalo a la reina.

El proyecto se ha convertido ahora en una “Charity”, una organización sin ánimo de lucro como las que piden dinero para el Cáncer o los niños sin posibilidades. El nombre es Future Ship Project for the 21st Century y sorprende que su página web se llame “University of the Oceans” y diga que el barco será de formación para niños, sin mencionar que será propiedad de la corona y que sus miembros podrán usarlo cuando quieran en sus viajes de placer (el príncipe Carlos ya ha mostrado su interés en el proyecto). Seguro que también creará empleo.

Algunos desagradecidos dicen que al ser una “Charity”, las donaciones son deducibles en el Impuesto sobre la Renta, y que por lo tanto se acabará pagando con dinero público, y que una vez construido el personal y mantenimiento acabaría yendo a cargo del gobierno. Pero eso es ser muy ruin. Un país con la herencia naval de UK debe tener un yate real, y la reina merece tener un yate por todo el esfuerzo que hace por sus súbditos. Es cierto que con una fortuna de 300 millones de libras podría comprárselo ella solita, pero lo que importa es que la población le haga ese regalo para agradecerle su dedicación y para que pueda ir a relajarse en un crucero de vez en cuando a costa de nuestras donaciones.

Supongo que siendo una “charity” ahora van a ir por la calle con esos cubos pidiendo donaciones para la noble causa del yate real. Espero encontrármelos en el metro un día al salir de la oficina pidiéndome que les de generosamente, y les voy a dar. ¡Ya lo creo que les voy a dar!

Palabra del año: “Squeezed middle”

Nos acercamos al fin de año y como es habitual empiezan a aparecer las típicas “mejor del año”. El diccionario de Oxford, conocido por todos los estudiantes de Inglés se suma a la fiesta y ha designado la palabra del año: “Squeezed Middle”.

La palabra en cuestión (palabra compuesta por lo menos) proviene de un discurso del candidato de la oposición, Ed Miliband. Mientras criticaba al gobierno, que al parecer es el trabajo del partido en la oposición, habló de la “Squeezed Middle Class”.

Middle Class significa “Clase Media”, ese grupo de la población que no se puede definir como pobres ni como ricos. Son los que están en el medio, y según las teorías económicas son el fundamento de un país, ya que son los que más consumen. Si la Clase Media se reduce habitualmente es porque muchos han pasado a ser “pobres”, cosa que hunde el consumo, y al haber más gente desencantada y con poco que perder aumenta la inestabilidad en el país. La palabra se ha hecho tan famosa que incluso se puede evitar mencionar “class” porque se da por entendido.

“Squeezed” significa exprimido, como las naranjas cuando hacemos zumo a base de apretarlas en nuestra mano. Aquí es evidentemente en sentido figurado. La traducción sería “apretada”, en el sentido de “apretarse” el cinturón. ¿Quien presiona la Clase Media?

Por culpa de la crisis parece que la clase Media está sufriendo: el gobierno recorta gastos como la sanidad y la educación, los bancos no dan rendimiento por los ahorros ni ofrecen créditos, la inflación hace que todo sea más caro. Se dice que en UK la Clase Media cada año está peor, desde que empezó la crisis. Llegar a fin de mes es casi imposible. Y por eso Miliband definió la Clase Media como “Squeezed Middle”, la “Presionada Clase Media” o si quieres la “Aplastada clase media”.

Para entender de dónde sale la frase hay que entender algo de la personalidad inglesa (he dicho inglesa, no británica). Los ingleses gustan describirse como emprendedores. Esta es una nación llena de “aspirationals“, de gente que aspira a subir de clase. Pertenecer a la clase obrera no es un orgullo. La gran mayoría de hecho se considera “Clase Media”. No es pues de extrañar que el gobierno socialista de Tony Blair, el único gobierno socialista en 30 años fuera de hecho más de derechas que muchos partidos de derechas del resto de Europa. Y es que aquí, todo el mundo es Clase Media, y aunque UK no sale en los periódicos como España, Italia o Grecia, aquí la gente lo está pasando mal.

Así que el diccionario de Oxford ha decidido escoger como palabra del año una palabra que de hecho es bastante izquierdista, y que ciertamente describe el estado de ánimo del país. Resulta curioso que el año pasado escogiera la palabra “Big Society“, palabra claramente de derechas inventada por el entonces nuevo Primer Ministro Conservador para describir su plan maestro: el problema de UK es el “Big Governement”. Para solucionarlo hay que reducir el gasto público. Aquí y aquí puedes ver lo que comentamos hace un tiempo. Este año la palabra describe lo que siente la mayoría de la población por culap de la decisión del gobierno de reducir el gasto público.

Tiene sentido. Ayer era “Big Society”, hoy es “Squeezed Middle”.

Half term

Esta semana los autobuses, el metro, los trenes, están extrañamente vacios. Es “half term”, vacaciones en las escuelas, y a los padres no les toca más remedio que hacer vacaciones también.

El periodo escolar en Inglaterra se divide en tres “terms”: de verano a navidad, de navidad a Semana Santa, y de Semana Santa a verano. Cada uno de esos “terms” está separado por vacaciones, pero durante el term también hay una semana de vacaciones. Es lo que llaman “Half Term”, y ahora es el “half term” de Otoño.

Lo que eso significa es que los padres que normalmente llevan a los niños a la escuela por la mañana, se van a trabajar, y los recogen por la tarde ya no lo pueden hacer porque ahora no hay donde dejarlos. Con los niños correteando por la casa los padres deciden tomar una semana de vacaciones. Les guste o no. Porque la escuela, cuya función principal es la de mantener a los niños ocupados durante el día, está cerrada.

Puesto que esto es algo general, hay muchas instituciones, organizaciones, ayuntamientos que organizan eventos aprovechando estos días. Incluso este año el National Trust, una ONG que se dedica a cuidar monumentos, jardines y bosques ha organizado su primer “Walking Festival”, o festival de paseos, con más de 1000 eventos por toda la geografía.

Todos estos eventos facilitan que las familias puedan pasar tiempo juntos, lo que se llama “quality time”. Es decir, eventos para que los niños corran, griten, se caigan, se ensucien y quemen toda esa energía que tienen a fin de que cuando lleguen a casa estén cansados y se quieran ir a dormir, en vez de dar la lata hasta las tantas de la noche.

Para los que nos quedamos trabajando significa que la mitad de la gente desaparece. No se pueden hacer reuniones con decisiones porque parte de la gente no está. No puedes terminar proyectos porque alguien en la cadena de decisión estará pasando “quality time” con sus hijos en algún parque temático.

Así que lo mejor que puedes hacer es relajarte, disfrutar de la paz y prepararte para la semana que viene cuando todo el mundo vuelva con prisas porque han perdido una semana y el trabajo no toma vacaciones.

¿Es el alcohol lo que convierte a los ingleses en animales?

Los ingleses son bien conocidos alrededor del mundo por su violencia cuando van borrachos (que es siempre que salen de fiesta). Una socióloga tiene la teoría de que ese comportamiento no es culpa del alcohol, sino que lo usan como excusa para dejar salir al animal que llevan dentro.

Pasear por la noche por zonas de pubs y clubs como Bishopsgate o Shoreditch significa sortear peleas, grupos de mujeres gritando, cerveza volando en todas direcciones, gente tirada por los suelos… Es una imagen chocante para extranjeros de origen latino, especialmente porque esto no sucede a las 3 de la madrugada. Las sesiones de borrachera empiezan a las 7 de la tarde y a veces puedes ver escenas dantescas cuando todavía luce el sol.

Las autoridades se quejan de las consecuencias del exceso de bebida: violencia, promiscuidad y suciedad. Las consecuencias son gasto policial innecesario, ambulancias que atienden más casos relacionados con la bebida (intoxicación o peleas) que cualquier otra causa, el mayor porcentaje de embarazos adolescentes en Europa (curiosamente le echan la culpa al alcohol), y gastos en limpieza de ciudades que por la mañana parecen haber vivido una batalla campal.

Los ingleses gustan en describirse como gente educada (hasta extremos ridículos, recordemos el caso de lo que significa Sorry), no les gusta llamar la atención y son tremendamente tímidos. Pero cuando salen de fiesta, y su Mr. Hyde aparece con un terrible aliento de alcohol: son violentos, desinhibidos, provocadores, promiscuos, ruidosos… Y lo más curioso es que eso parece ser motivo de orgullo.

Todavía ahora me sorprende cuando la gente me dice que tienen que beber un par de cervezas para “soltarse”. Parecen decir que su “britishness” les limita, y que la bebida les convierte en “party animals”, el alma de la fiesta. Cuando salen, lo m’as importante es beber cantidades ingentes de alcohol para estar muy borrachos, y entonces es cuando empieza la fiesta.

Hay desde ayer artículo de una antropóloga en la BBC que afirma que los comportamientos antisociales (lo que los ingleses describen como “divertirse”) no son culpa del alcohol. Dice que uno se puede emborrachar sin ir más allá de lo que es socialmente aceptable, pero en UK la gente cree que el alcohol genera comportamientos antisociales, así que cuando beben se comportan exactamente de la forma que ellos espera de un borracho.

Si esto es cierto se crea un círculo vicioso, porque si no bebes, la gente desconfía de ti, y si bebes te vas a comportar de forma antisocial. ¿Y qué tiene que ver Un Mundo Perplejo con esto? Pues como es habitual te cuento lo que puedes hacer para ser un londinense más, y aquí tienes una gran oportunidad.

Gran parte de la población, y especialmente en la City tiene como hábito emborracharse los fines de semana. Luego es habitual que te digan cualquier barbaridad seguida de “no me hagas caso, estoy borracho “don’t listen to me, I’m drunk”), y a la mañana siguiente no ha pasado nada. Tu también puedes hacerlo, y ni siquiera hace falta que te emborraches. Si te comportas comoun borracho ellos asumirán que estás borracho. Así que asegúrate que no controlan cuánto has bebido y diviértete tu también: baila como un imbecil, habla a gritos, insulta al jefe (que tristemente estará bebiendo contigo), dile palabras soeces al chico o la chica que te gusta, quítate la camiseta, exhibe partes privadas de tu cuerpo como si no te dieras cuenta, tropiézate y cáete encima de esa persona que te atrae magreando tanto como puedas  y de vez en cuando ves diciendo “I am soooooooo drunk”.

Lo curioso de todo esto es que UK no es ni de lejos el país en el que la gente bebe más a menudo ni en más cantidad. Y sin embargo tienen el dudoso honor de ser los que se comportan peor cuando se emborrachan. ¿Crees que realmente el alcohol les transforma? ¿O te parece que es una muy útil excusa para soltar al animal reprimido que llevan dentro? ¿Y tu, le vas a sacar partido a la situación?

Y si te ha gustado el artículo, ¿por qué no votar por el blog como mejor Blog de Viajes en el concurso de blogs? Haz click aquí

Etiquetas:

Royal Ascot: donde las apariencias importan

Hay pocas cosas tan inglesas como Royal Ascot. Es uno de los lugares donde la estricta tradición inglesa se ve más claramente. Caballos, apuestas y cuidar las apariencias. Royal Ascot es el lugar donde aquellos que son alguien en la alta sociedad o que pretenden serlo van para dejarse ver. Y una vez más, el populacho puede ir también a admirar a los ricos y sentirse un poco como ellos.

Royal Ascot es uno de los eventos más importantes en el calendario social de Londres. Se trata de carreras de caballos en el hipódromo de Ascot, que este año cumple 300 años desde su construcción, ordenada por la Reina Ana. Lo que lo distingue de otras carreras de caballos en otros hipódromos, o de las carreras que se celebran también en Ascot en otras fechas es el “Royal”. Desde finales del siglo XVIII el Rey o la Reina han acudido al evento, incluso haciendo una procesión Real.

El lugar de más lujo es el “Royal Enclosure”, el recinto cerrado creado por el Príncipe Regente, que sería George IV, para sus invitados. Hoy en día el acceso es libre para todo aquel que quiera pagar el precio de la entrada que puede superar 500 libras por un día dependiendo de los “extras”. Este es el lugar ideal donde banqueros y otros ricos lucen su dinero y su éxito. Hay que ir vestido impecablemente. Los sobreros son imprescindibles: de copa para ellos y de fantasía para ellas, con abundancia de plumas.

Fuera de la “Enclosure” los precios van bajando según las zonas, hasta llegar a la zona general. Lo curioso es que incluso con las entradas más baratas, los asistentes siguen las normas de etiqueta de los ricos. Ellos también van con traje y corbata, incluso con chaleco y pajarita, las mujeres van con vestidos extravagantes y sobreros de plumas que parece que una ave exótica haya decidido hacer su nidito de amor. Todos ellos beben Champagne, o “bubbly” y se entregan a una de las prácticas más tradicionales inglesas: las apuestas, el único elemento igualador en esta feria de apariencias.

De algún modo es como lo que comentábamos con la Royal Opera House de Covent Garden. Cualquiera puede comprar una entrada, aunque sea la más barata, y tener acceso a la ilusión del lujo, el éxito, los sombreros de copa, el champagne, las plumas, las realeza. De hecho, ambos aparecen en la adaptación que el mismo George Bernard Shaw hizo de su novela Pygmalion para Hollywood, y que luego se adaptó en My Fair Lady. La película muestra como una pobre vendedora ambulante puede entrar en la alta sociedad londinense. El objetivo de todo aquel que viva en Londres. Esta semana esa ilusión se puede conseguir pagando.

Consumir preferentemente antes de

Cuando llegué a Londres descubrí que la nevera no se llena sola, y que hay que ir a comprar. Los ingleses, que parece que ya lo sabían, llenan los productos que compras en el supermercado de cartelitos informándote de qué lleva el producto, cómo cocinarlo y uno muy útil sobre hasta qué fecha puedes consumirlo. Es el “use by“. Ahora quieren quitar ese cartelito de la mayoría de productos. Huelo a peligro.

No se si tu tienes el mismo problema que yo tenía cuando estudiaba inglés, pero lo de “by” no lo entendía demasiado. Si la profesora te decía que tenias que entregar los deberes “by Tuesday” ¿quería decir que lo entregaras el Martes, o que el Martes ya no podías entregarlo? Con el tiempo aprendí que el “by” significa la fecha límite. Así que si te dicen “by Tuesday” significa que el Martes ya es tarde, hay que entregarlo el Lunes como muy tarde.

En Londres eso es extremadamente útil para leer los cartelitos de caducidad de los alimentos, concretamente el “use by”. Significa que tienes que consumir el producto antes de la fecha indicada. Dada mi escasa experiencia con comestibles antes de mi llegada a Londres, yo seguía al pie de la letra las instrucciones de los envoltorios: lo almaceno tal como dice, lo cocino por el tiempo exacto que dice, y si me doy cuenta que ha pasado la fecha de “use by” lo tiro a la basura, sin más preguntas.

Ultimamente están saliendo unas noticias que dicen que esa fecha es sólo indicativa. Dicen que el producto está en condiciones de ser consumido incluso pasada la fecha. Es más, investigaciones revelan que los hogares británicos podrían estar tirando a la basura 5,1 toneladas de comida en perfecto estado, lo que vendría a ser unas 680 libras al año por hogar.

Para evitar este inaceptable despilfarro están considerando mantener el cartelito de “use by” sólo para cosas que realmente se estropean rápido, como las gambas o los yogures. Para el resto de productos utilizarían el “Best Before“, que significa “Mejor antes de “, algo más similar a lo que dicen por ejemplo en España, el famoso “Consumir preferentemente antes de”. La razón del cambio es que de este modo el consumidor sabrá que la fecha es sólo una recomendación, con lo que es posible consumirlo después de la fecha.

Puesto que soy un ciudadano responsable, estoy encantado con la nueva medida, pero no puedo evitar preocuparme. Recordemos que este es un país en el que las bolsas de fruta llevan el cartelito “lavar antes de usar”, porque la gente (y lo he visto repetidamente con mis propios ojos) se las come directamente de la bolsa.

Por eso, como soporte del nuevo cartelito, yo haría una campaña de educación ciudadana, del estilo del “five a day” que diría algo así:

Si la fecha “best before” ha pasado, antes de consumir tu producto sigue estos dos sencillos pasos:

  • Observar: si el producto tiene una pelusilla blanca, un color verdoso o lo cubre un velo sospechoso no lo uses
  • Oler: Si al abrirlo emite un olor repulsivo no lo uses

Si tu producto supera las dos pruebas, consúmelo sin miedo, y con la satisfacción que estás ayudando al país a ahorrar comida.

Aparte de esto, les daría una formación extra a las enfermeras de urgencias para tratar enfermos con síntomas de intoxicación por alimentos en mal estado.

Etiquetas:

Queen and Country

Era la boda del año. ¿Qué digo? ¡La boda del siglo! La expectación era máxima y afortunadamente todo sucedió como debía suceder. Yo me uní a mis conciudadanos para vivirlo desde la calle. Un Mundo Perplejo no podía perderse semejante evento histórico para poder decir, como tantos otros: “yo estuve ahí”.

El día se levantó gris perla, típicamente londinense. Encendí la televisión y la BBC ya estaba había empezado su programa de cobertura. Pude ver la realeza mundial tomar sus asientos, la abadía con árboles en su interior. Pudimos ver finalmente el vestido de la novia, elegante y sencillo. Desde la televisión podía disfrutar de cada uno de los detalles, del comentario de los expertos, y todo eso tomándome un “breakfast tea”. Pero entonces recordé a la gente que había visto el día anterior acampando, el ambiente festivo, así que tras el “I will” y los anillos (un poco más y tienen que ir a buscar un anillo más grande para Kate), me vestí rápidamente y me lancé a las desiertas calles londinenses, más desiertas porque todo el mundo estaba delante de la TV o de vacaciones.

RoyalWedding-3

Esperando encontrar un lugar distante desde el que poder ver algo de la procesión que llevaría a los recién casados a Buckingham Palace me dirigí al puente de Westminster. Lo que no esperaba es que la policía habría bloqueado la entrada a más de 100 metros del recorrido. Mi objetivo era ver a los novios en el coche, o si no acercarme lo más posible a Buckingham Palace. Me fui corriendo por el Victoria Embankment resiguiendo el recorrido esperando que alguna entrada estuviera abierta. Sin suerte. La policía había decidido que ya había demasiada gente y había acordonado toda la zona a tal distancia que era imposible ver nada desde ningún lugar. Northumberland Avenue, Trafalgar Square, Waterloo Place. Era imposible. Marlborough Street era final de trayecto. No podía acercarme más. Así que me sumé a mis conciudadanos esperando que tarde o temprano nos dejarían acceder al Mall para llegar a Buckingham Palace y ver a los príncipes salir al balcón. Sólo me quedaba estirar mi cuello para poder ver algo y esperar.

RoyalWedding-12

RoyalWedding-14

El sol empezó a lucir y el calor apretaba, pero la gente seguía expectante. Finalmente uno de los policías que guardaban la entrada anunció que en breve nos permitirían entrar. La masa explotó en un grito de júbilo.  Movimiento en las primeras filas. Apretujones, codazos, pánico controlado. No perdamos las formas, esto es el Reino Unido. Llegamos al final de la calle donde nos unimos a una marea de gente que andaba por el Mall en dirección a Buckingham Palace.

RoyalWedding-17

Conseguí entrar a la plaza. Punto de saturación. No hay más movimiento. A duras penas traté de encontrar una posición que diferente para quitarme ese codo incrustado en mis costillas. Lo único que podía ver era gente. Un mar humano. De vez en cuanto sacaba mi brazo a modo de periscopio para poder capturar la inmensidad del momento.

RoyalWedding-19

Aguardábamos pacientemente el momento mientras comentábamos lo elegante que era el vestido, lo guapa que estaba Kate, y nos preocupábamos por el estado capilar de Wills.

Se abren las puertas en el balcón. La masa ruge. Un mar de banderas inunda todo lo que se puede ver. Salen los novios, saludan a una masa enfervorecida que levanta las manos, ondea banderas, grita.

RoyalWedding-21

Los aviones de la Batalla de Bran Bretaña pasarían en cualquier momento. Un hombre gritó “Ya vienen!”. Inmediatamente un estruendo inundó el aire. El hombre gritó de nuevo “Es un Lancaster Bomber flanqueado por dos Spitfires!”. Ohhhhhhhh gritamos todos con admiración.

RoyalWedding-24

Seguidamente un escuadrón de combate de la Royal Air Force cruzó el aire, liderado por un Typhon. Gritos y vítores.

RoyalWedding-25

El mejor momento sin duda, el beso. No es que yo lo viera, claro, porque una inmensa construcción para la TV obstruia mi visión, pero yo sabía que estaban ahí, que me estaban saludando a mi, que querían compartir este momento tan especial conmigo, y eso me hacía feliz, a pesar del sudor y los apretujones.

RoyalWedding-23

RoyalWedding-27

Las ventanas del balcón se cerraron, pero la gente se negaba a marcharse, todavía paladeando el gran momento que habíamos vivido. Un hombre se subió a una farola y con una trompeta tocó el “God Save the Queen”. La gente que ya había empezado a irse se detuvo y empezó a cantar, no con la ebriedad nacionalista de un grupo de hooligans sinó suavemente, casi como un susurro. Se me puso piel de gallina. Alguien gritó “Rule Britannia”, y el trompetista tocó de nuevo.

En la TV dijeron que los príncipes querían salir de nuevo, pero la masa no lo pidió. Por supuesto! Esto no es un concierto de rock! Es la realeza y con un saludo nosotros ya estábamos satisfechos. Poco a poco fuimos evacuando la zona.

RoyalWedding-33

RoyalWedding-39

RoyalWedding-42

Yo bajé hacia St Jamese’s park donde la fiesta continuaba en la forma de un pícnic al más puro estilo británico. Incluso había una banda tocando “Pomp and Circumstance”.

RoyalWedding-51

RoyalWedding-57

RoyalWedding-59

Luego hice a pie todo el recorrido hasta la Abadía de Westminster que ya estaba llena de camiones recogiendo.

RoyalWedding-71

En total, un maravilloso día. Pudimos ver a los novios, a la familia real. Incluso tuvieron el gesto de salir a saludar al balcón, donde cientos de miles de personas les esperaban con excitación. Es encantador ver cómo la realeza decide celebrar este día tan mágico para ellos con nosotros el populacho, y permitirnos echar una mirada a su vida de cuento de hadas, a su lujo, a su clase. Abajo, entre la muchedumbre, compartiendo sudor y apretujones con mis semejantes me emocioné con ese momento de comunión entre la realeza y los súbditos, tantos corazones unidos con en un sentimiento, ese momento en que la monarquía y sus súbditos fueron uno, por un instante.

Algunas otras fotos que no han llegado a meterse en el post aquí.

Me voy de city break

image

Llegó Semana Santa, y con ella la “Operación Salida”, o lo que aquí llaman “the great get away”. Como no podía ser de otra manera yo me sumo a esta gran tradición y ya estoy en el aeropuerto listo para embarcar.

Podría haberme ido a Marbella, a tostarme con otros miles de ingleses, pero he optado por un clásico londinense: el “city break“.
Como ya he comentado en otras ocasiones, consiste en irse un par o tres de días a una ciudad eueopea. Yo he escogido Amsterdam.

Así que el blog está oficialmente de “break”, y volverá el Lunes (probablemente el Martes) con un informe detallado de cómo disfrutar de un City Break.

Los otros impuestos

Los impuestos son pagos que hacemos al gobierno para que proporcione una serie de servicios. En el Reino Unido hay otro tipo de impuestos: los que pagamos para que organizaciones caritativas proporcionen otro tipo de servicios. Son los otros impuestos.

En los dos últimos días he visto gente en infinidad de vestidos ridículos pidiéndome dinero. Se trata del Red Nose day, o el “Día de la Nariz Roja”. El nombre oficial es el “Comic Relief”, y empezó hace ya muchos años en la BBC como una telemaratón. La temática es de cosas graciosas, y el objetivo es recaudar dinero para comunidades necesitadas en África.

Con el tiempo la inciativa se ha convertido en un acontecimiento nacional, y todas las empresas organizan eventos para recaudar dinero: en el supermercado, en la estación, por la calle… Esta mañana al intentar entrar en el edificio de mi oficina he encontrado un comité de bienvenida con un cartel que decía “Paga para entrar” (¿pagar por entrar a la oficina? Esto debería ser al revés, ¿no?)

Y el “red nose day” no es el único. Se va turnando año si año no con el “Sport relief”, que es lo mismo pero con temática deportiva. También está la cita anual con “Children in Need”, o el “rememberance day” en que recogen dinero para los veteranos de guerra. Y el “run for life” para el cáncer. O la recaudación para el “Lifeboat” (que viene a ser la Cruz Roja del Mar), y una infinidad de razones que hacen que encontrar a un tipo con un cubo pidiéndote dinero en la calle sea de lo más habitual. ¿A qué viene tanto pedir?

El tema es que a los ingleses no les gusta pagar impuestos. Y no me refiero a que les molesta darle parte de su dinero al gobierno. Eso nos pasa a todos. En su caso es una cuestión de principios. Ellos creen en la libertad del individuo, que cada uno debe tomar responsabilidad por las necesidades de la Sociedad. Por eso no quieren que el gobierno tome decisiones por ellos. De ahí la gran tradición inglesa de la “charity”, que en el pasado ha financiado hospitales, escuelas, bibliotecas, vivienda social y muchas otras. Seguro que tienes en la cabeza esas agradables viejecitas haciendo una fiesta de té para recaudar fondos para los huerfanitos.

Lo peor de todo es que hoy en día todo eso ya está cubierto por el gobierno, pero aún así la tradición de donar continua. Es algo cultural. Y mientras que el gobierno te obliga a pagar impuestos, la donación es voluntaria… lo que significa que si dices que no, vas a sentirte como Mr. Scrooge y pensarás que van a visitarte el fantasma del pasado, el del presente y el del futuro.

Así que si tienes algo de respeto por ti mismo y conciencia social, acabas dando… varias veces… y varios días al año. Si te lo miras en perspectiva las donaciones acaban siendo como un impuesto a la buena voluntad.

El gobierno británico SI se interesa por lo que realmente preocupa a la gente

El Primer Ministro británico está dando un nuevo impulso a su plan “Big Society”, que tantas críticas le ha ganado injustamente. Este hombre es un genio. Propone nada menos que devolver el poder a los ciudadanos para que nosotros podamos decidir lo que es realmente importante. No es democracia directa. Es mejor.

Cameron llama “Big Government” al constante crecimiento del tamaño del Sector Público, que genera más impuestos, más deuda, más burocracia y que no parece servir para nada, porque los ciudadanos siguen diciendo que lo que realmente les preocupa sigue sin ser solucionado. A eso se le ha unido la crisis, que ha obligado a los gobiernos a recortar presupuestos. Tal como dice el dicho, “a grandes males, grandes soluciones”.

Cameron propone la “Big Society”, que sería precisamente lo opuesto al “Big Government”: quitarle el poder al gobierno ineficiente para dárselo a la sociedad civil. En el Sector Público el tamaño del presupuesto demuestra el poder del burócrata que lo administra, por eso todos luchan por aumentarlo. Pero ¿cómo va a saber en qué gastar el dinero un tipo sentado en una oficina en Whitehall (el distrito de los ministerios en Londres)? ¿Y cómo va la gente a influenciarlo? ¿Ir a hablar con su representante en el parlamento? ¿Y convocar un referéndum haciendo uso de la democracia directa? No podemos ir haciendo referendos para cada mínima cosa.

¿Y qué decir del cacique de pueblo que recibe subvenciones del estado, que recauda los impuestos locales y los utiliza con sus amigotes?  Basta de políticos malgastando nuestros impuestos. Basta de burócratas viviendo del cuento. Basta de “papa estado” decidiendo lo que es bueno para nosotros. Somos mayorcitos y tenemos derecho a tomar nuestras decisiones.

La “Big Society” reduce del burócrata y promueve el voluntariado para que la población tome responsabilidad de los servicios que afectan a su comunidad. Si crees que la biblioteca del barrio es importante, o la oficina de correos, o los servicios comunitarios de la escuela, no le pidas al gobierno que los subvencione. Hazte voluntario y ofrece parte de tu tiempo libre, organízate, hazte responsable de lo que te importa.

Pero eso no significa que no habrá nada de dinero. El gobierno va a crear un fondo especial para financiar los proyectos que los voluntarios se comprometan a mantener,  y empresas privadas van a poder aportar voluntariamente. Los bancos aportarán 200 millones de libras.

Se acabó el malgasto de dinero público. Ya no habrá dinero destinado a servicios que nadie quiere. La “Big Society” permitirá que la población se organice para gestionar lo que realmente le importa. Algunos servicios desaparecerán, pero no por decisión de un burócrata sino porque la gente habrá decidido no mantenerlos. Evidentemente, nadie llorará o criticará la pérdida de algo por lo que la comunidad no quiso molestarse en salvar.

Lo que decía, Cameron es un genio.