Ya lo he comentado en otras ocasiones: el la City hay que cuidar la figura porque eso te da un perfil ganador. Ahora resulta que de hecho, el perfil podrÃa acabar demostrando tu posición social. Definitivamente en Londres, estar gordo es de pobres.
Tradicionalmente un niño gordo era un niño sano. El niño está gordo? No! Está fuerte. Cuando habÃa un niño entrado en carnes y de mejillas sonrosadas siempre aparecÃa la tÃpica señora pellizcando esa mejilla y diciendo “Ay que niño tan rico” (comentario que siempre me hacÃa pensar en Hansel y Gretel).
Pero las cosas han cambiado. Ahora a los niños gordos se les llama “obesos”, y los gobiernos han declarado la guerra a la obesidad infantil. Una epidemia, dicen que es, como si los niños engordaran por simpatÃa. Por eso han creado campañas para popularizar la comida sana y la vida activa. Al parecer han tenido éxito ya que un estudio publicado recientemente revela que el crecimiento de la obesidad infantil se ha estancado, e incluso se ha reducido en algunos paises.
El Reino Unido tiene uno de los mayores porcentajes de obesidad infantil del mundo, y por eso es una gran noticia que esté entre los pocos paises en los que la obesidad se ha reducido. Será que las campañas de “Five a day” para incitar a la gente a que coma cinco piezas de fruta o verdura al dÃa han funcionado.
Pero hay algo curioso. Estudios más detallados muestran que el nivel de obesidad infantil se ha reducido en niños de clases acomodadas, pero sigue creciendo en los de clases más humildes.
Significa esto que las campañas tienen efectos en familias ricas donde los niños comen frutas y verduras y hacen ejercicio, mientras que los niños pobres se hartan a pastelitos con grasas saturadas y alitas de pollo con patatas fritas bañadas en ketchup sintético tirados en el sofá jugando a la videoconsola? Nada más lejos de la realidad.
Una vez más, hay que comprender la ideosincracia del paÃs. Esto es parte de la campaña del gobierno. En una cultura eminentemente capitalista como esta, todo el mundo aspira a subir al siguiente escalón social. Asociando la gordura con la pobreza se está transformando la delgadez en un bien aspiracional, es decir, algo que va a dar a quien lo posee la sensación de que pertenece a una clase social más elevada.
Por un lado las familias ricas van a hacer que sus niños coman bien. “Cómete la verdura o te vas a engordar, y qué van a pensar los vecinos”! Las familias pobres van a asegurarse que sus niños no parecen pobres. Porque la gente pobre queda muy bien en las pelÃculas y en las novelas de Dickens, pero a la hora de la verdad, lo que se lleva son las marcas, las fiestas caras, los coches deportivos y ahora, los niños delgados.












