Expresiones útiles en inglés: “in the loop”

Socialising y networking son fundamentales para el ocio y los negocios de los londinenses. Pero para poder practicarlos hay que saber quien está organizando qué y dónde. La expresión “in the loop” es una herramienta imprescindible.

Un “loop” es un enlace, un círculo o una vuelta. Por ejemplo esos cerales redondos de desayuno se llaman “loops”. Hay muchas cosas a las que se pueden adaptar, pero yo creo que la forma más fácil de entenderlo es pensar en un circuito. Un “loop” es algo que empieza y termina en el mismo sitio. Como un circuito de coches, o una pista de atletismo. Hagas lo que hagas siempre vas a pasar de nuevo por el inicio. Esos videos cortos que hay en Internet que empiezan de nuevo cada vez que llegan al fin están en un “loop”.

En el caso que tratamos es un “loop” de información. Si te encuentras con alguien que está organizando una fiesta te dirá “I will keep you in the loop”. Eso significa que va a haber una información que se va a distribuir, y tu vas a estar en ese circuito.

Si alguien está buscando gente para, pongamos por caso, un viaje a esquiar en grupo, y necesitan a gente, tu puedes mostrar tu interés y decir “keep me in the loop”. Con eso estás pidiendo que cada vez que haya una ronda nueva de información, como fechas, lugar, etc. tu vas a recibir esa información, vas a estar en se flujo informativo, “in the loop”.

Como ves, estar “in the loop” significa que sabes lo que está ocurriendo a tu alrededor, y por lo tanto estás a la última en todos los acontecimientos sociales. Pero no te confundas y lo utilices en general. Si quieres demostrar que tienes buenas conexiones y eres socialmente activo no puedes decir “I am in the loop”. Aunque tiene sentido, y seguramente que la gente entendería lo que dices, no es una expresión popular.

La expresión entera es “keep me in the loop” o “I will keep you in the loop”, cuya traducción podría ser “mantenme informado” o ” te tendré informado”.

Y no tengas vergüenza de pedir que te mantengan “in the loop”, pensando que quizás no te quieren invitar, o que el evento no es para ti. En Londres el que no llora no mama, y si no pides, nadie te da nada. Así que ya puedes ir practicando tu vocabulario londinense diciendo a todo aquel que conozcas: “keep me in the loop”.

Y yo también voy a poner mi granito de arena “to keep you in the loop”. Lo único que tienes que hacer es seguir a Un Mundo Peplejo en Facebook, en Twitter, o en las newsletter quincenales.

Ir a esquiar es importante para estar a la moda

Estamos en plena temporada de esquí. En la City se nota porque todo aquel que se precie ya ha planeado su viaje a la nieve, y no le importa compartir esa información con el primero que se cruce en su camino.

Que el esquí es un deporte popular no hace falta que lo diga yo, pero en la City más que popular, parece obligatorio. Ir a pasar unos días a la nieve es ya casi un ritual. Y no importa si realmente te gusta o no esquiar. De hecho, algunos realmente la disfrutan. Pero en el caso de la mayoría, eso es un detalle sin importancia. La cuestión es a dónde ir a esquiar.

En países como Francia, Alemania, Italia, España, la gente va a su estación de esquí local. Normalmente van a en coche o en furgoneta. El problema en Londres es que no hay ninguna montaña a mano, y esperar a que nieve en Londres no es una opción.

Como no podría ser de otra manera, los londinenses convierten esa limitación en una oportunidad. Porque si para ir a esquiar hay que montarse en un avión, eso significa que no estás limitado por ir a la estación de esquí que te quede más cerca. Y teniendo en cuenta que los aeropuertos londinenses tienen vuelos con destinos a todos los rincones de Europa y a menudo a precios muy asequibles, resulta que los londinenses tienen la mayor oferta de nieve de Europa, a pesar de no tener montañas.

Los destinos son muy variados. Pueden ir a esquiar a los Alpes suizos o a los italianos, pueden ir a esquiar a los pirineos, a los Balcanes y hay quienes incluso se van a USA, aunque ahí los vuelos ya nos son tan baratos.

En la mayoría de casos los esquiadores van en grupo, y alquilan una casita a pié de pista, porque sale mucho mejor de precio que un hotel, y porque qué sería del viaje de esquí sin el calor humano de otros compañeros.

Los no iniciados acostumbran a tener un monitor personal que les va a enseñar, y como es de esperar en los ocupados hombres y mujeres de negocios de la City deben poder esquiar perfectamente y lanzarse a la pista negra, que según me cuentan es la más difícil, esquiando como James Bond en el segundo día. Por eso al planear uno de estos viajes es imprescindible comprar un seguro de accidente. Por lo que pueda pasar.

Tras un poco de esquí lo normal es tomar un pequeño descanso tomando el sol y degustando una buena botella de “bubbly”, sin el cual la experiencia no es lo mismo. Pero ojo, es importante volver con un bronceado homogéneo  Hace muchos años se puso en España de moda llegar totalmente quemado por el sol excepto en la zona de las gafas, con lo que era evidente que el individuo en cuestión había ido a esquiar. En Londres eso es demostrar poca clase. Hay que llegar impecablemente bronceado y no preocuparse por si la gente se va a dar cuenta de que has estado esquiando. Si has hecho tu trabajo correctamente todos deben saber dónde, cuando y cómo vas a ir a esquiar mucho antes de que te calces los esquís.

De hecho, a pesar que UK no tiene pistas de esquí, ir a esquiar es ya algo tan normal que incluso el libro que deben estudiar los que desean obtener el pasaporte británico dice que el esquí es un deporte “que está creciendo en popularidad”. Ya lo ves, es incluso parte de lo que los nuevos británicos deben aprender. No te quedes atrás y planea cuanto antes tu viaje de esquí.

Comprar arte en Londres

En Londres se mueve mucho dinero. Y allí donde hay dinero hay arte. Porque a la gente con dinero le interesa asociarse con artistas que les den un cierto toque intelectual. Una buena forma de iniciarse es en las ferias de arte asequible, como la que he visitado este fin de semana.

El gran capital y el arte han estado asociados durante siglos, especialmente el mundo de las finanzas como quedó impecablemente representado en la película “Wall Street”. Por un lado es una buena forma de inversión, por otra es una forma de compensar esa imagen de los financieros como brutos materialistas incapaces de ir más allá de contar dinero. Por eso tratan de asociarse con el Arte, la Belleza, la Emoción, de darse un cierto aire de sofisticación, de estilo. Quieren dejarse ver con esos bohemios inconformistas que son la antítesis de lo que ellos representan. Es una asociación en la que ambos ganan.

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En las casas de los peces gordos de la City de Londres cuelgan millones de libras en pinturas, en muchos casos sobrevaloradas, al igual que los egos de sus coleccionistas. Y tu te estarás preguntando, ¿cómo empezar una colección privada propia?

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Desde los años 80, precisamente en el boom de Wall Street, surgieron las ferias de arte asequible, que más tarde también han recibido el nombre menos glamuroso de “supermercados de arte”. La idea es poner al alcance de los coleccionistas obras de jóvenes promesas y artistas ya conocidos a un precio que permita al coleccionista novato adquirir sus primeras piezas originales de arte. Este fin de semana se celebraba en Londres una de ellas,  la “Battersea Affordable Art Fair” y Un Mundo Perplejo no desaprovechó la oportunidad de investigar para contarte la experiencia.

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La feria tiene escultura y fotografía, pero lo más abundante es la pintura. La mayoría de las obras eran agradables a la vista, poca cosa provocadora o transgresora. Al fin y al cabo esto es una feria de arte para que la gente compre, así que los artistas son, como decirlo… comerciales.

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Con tanta abundancia de artistas había una desmesurada presencia de los productos electrónicos de la manzana, que como todo el mundo sabe, son imprescindibles cuando uno quiere dar una imagen alternativa y distinguida.

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Como en todo feria en Londres, el centro del recinto albergaba un “wine bar”, en el que la gente podía tomarse un “break” y hacer networking con otros visitantes degustando una copa de vino selecto.

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Uno de mis objetivos era investigar sobre los precios. Los organizadores decían que había obras de 40 a 40.000 libras, aunque la mayoría de obras que llamaron mi atención estaban entre las 100 y 1.000 libras para los formatos pequeños, y entre 800 y 4.000 libras para los formatos más grandes, que nunca superaban los dos metros de largo. Unos precios ciertamente asequibles en comparación con los precios que se escuchan por obras de arte.

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Aunque había una buena representación de pedantes pseudointelectuales de los que andan con la suficiencia de saber que ellos son únicos capaces de apreciar lo que les rodea el ambiente era bastante familiar y había un taller de arte. Allí los niños podían iniciarse en el mundo del arte, mientras que sus padres vigilaban atentamente que esos conocimientos sirvieran para aprender a valorar el arte, pero que a la hora de escoger una profesión escogerían una respetable y rendible, como la de banquero.

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Te preguntarás si me limité a observar como buen científico sin querer entrometerse, o si decidí como en tantas otras ocasiones por la ciencia experimental, comprando una de esas obras de arte para mi incipiente colección.

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La verdad es que me sentí atraído por estas obras de clara inspiración pop, que transmitían un intenso sentimiento vital a la par que un cierto desencanto por la vida moderna y su materialismo implícito que nos arrastra sin remisión a la satisfacción de nuestros impulsos más inmediatos a costa de la espiritualidad. Pero estoy apunto de meterme en un proyecto de reforma en casa del que te voy a contar dentro de poco en la “Operación Madriguera” y preferí esperar a su finalización. Quizás el año que viene.

Yoga retreat

Hay muchas actividades para ayudar a los estresados trabajadores de la City a encontrar su equilibrio. Cada año salen nuevos, pero nunca pueden desbancar al clásico por excelencia: Yoga. Hoy te voy a hablar de la inmersión total en Yoga, el Yoga Retreat.

Ya he comentado varias veces lo importante que es alejarse del estrés de la City. Una de las formas favoritas es el “Yoga Retreat”. Se trata de unos cuantos días en un ambiente completamente distinto haciendo vida sana y practicando Yoga. Hace un par de semanas asistí a uno por primera vez. Se trataba de un fin de semana en una casa en medio de la campiña inglesa.

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Nada más llegar es importante ponerse algo cómodo y deshacerse de los teléfonos móviles y otros aparatos de comunicación. Esto es una gran ayuda para relajar la mente y es también un símbolo, ya que en el “retreat” lo importante no estar hipercomunicado con el exterior, sino establecer una conexión con el interior de uno mismo. Despojados de cualquier símbolo de estatus los banqueros se convierten en iguales, personas cuyo único objetivo es recobrar el equilibrio interior.

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Puesto que para purificar la mente es necesario también purificar el cuerpo todo lo que se ingiere es completamente natural. La dieta es exclusivamente vegetariana y los productos son en su mayor parte locales y sin pesticidas, está terminantemente prohibido beber alcohol y comer fuera de horas a no ser que sea fruta. Este era el origen de las ensaladas y flores que tuvimos en el menú (si, he dicho flores).

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Estos no son dias de relajación. En un buen “yoga retreat” deben haber cuatro sesiones al día de Yoga: meditación de madrugada, ejercicio físico antes del almuerzo y de la cena, y relajación antes de ir a dormir. Es un horario estricto, y los ejercicios son muy exigentes con la mente y con el cuerpo. En la vorágine del día a día olvidamos cosas fundamentales como desarrollar todos los músculos del cuerpo de una manera harmónica, escuchar lo que el cuerpo nos dice, mantener la mente en blanco para mejorar nuestra capacidad de concentración, nuestra habilidad para aislarnos del ruido que nos sofoca.

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Habiendo experimentado el “retreat” en primera persona debo decir que los resultados son muy beneficiosos, y se establece un gran ambiente de camaradería con los otros seres humanos que comparten esta experiencia. Todos los que asistieron conmigo notaron como estaban mucho más en consonancia con su interior, se sentían relajados y purificados, y afirmaban que no tardarían en asistir a otro.

Tras el “retreat” todos volverán a tomar comidas altas en grasas, a beber por encima muy por encima de los límites recomendados, a dormir con un ojo abierto mirando los nuevos correos electrónicos, a ir a fiestas de networking a las que no tienen ganas de asistir, pero eso es lo que se necesita para trabajar en la City. Y de vez en cuando, para resetear el cuerpo y la mente, se van a un “Yoga Retreat”

Palabras útiles en inglés: “tick in the box”

La eficiencia es algo importantísimo en la City, aprovechar el tiempo, y para ello es imprescindible hacer listas. Esas listas pueden ser para cosas que necesitas hacer, en el más amplio sentido del término. Por eso “tick in the box” no es sólo una expresión sino una filosofía de vida en sí misma.

La forma más efectiva de llevar a cabo una tarea es hacer una lista. De esta manera antes de empezar te aseguras qeu no se te ha pasado nada por alto y que no te saltas ningún paso mientras la llevas a cabo. Es la base del “Project Management”, una especialización imprescindible en cualquier currículum en la City.

Cada uno de los puntos de la lista son los pasos a seguir. Cuando lo has hecho puedes tachar ese punto. Otra forma de hacerlo es poner casillas delante de cada una de las líneas y marcarlas con un “visto”. A la casilla se le llama en inglés “box”, y al “visto” se le llama “tick”. Así que cuando cumples una de las líneas de la lista es un “tick in the box”, como puedes ver aquí:Tick in the box

Esta forma de organizarse tiene implicaciones mucho más allá de la simple realización de tareas. Puede ser una filosofía de vida. Porque Don Juan llevaba una lista de todas las mujeres a las que había burlado, pero los tiburones de la City llevan una lista de las cosas que tienen que hacer (y si, en algunas de esas listas hay nombres de mujeres, pero ojo, también de hombres).

Si te relacionas con gente de la City hay una serie de cosas que deben hacerse. No son necesariamente cosas o lugares que te atraen, pero la opinión comúnmente aceptada es que hay que hacerlo, bajo riesgo de no ser cool o de sentirte excluido en las conversaciones. Algunos ejemplos pueden ser ir a Royal Ascot, ver un partido de Wimbledon, ir a un balneario en Tailandia, bucear en el Mar Rojo, navegar en velero por las cotas del Adriático… La lista es interminable, y como digo, las actividades no son necesariamente las que la gente escogería libremente.

Por eso si vas a ir a cenar fuera el sábado no vas a tu habitual, sino a ese restaurante nuevo del que todo el mundo habla. Ya está, ya lo has hecho, “tick in the box”. ¿Cual es la siguiente?

Más frases, palabras y expresiones informales para el día a día en inglés pinchando en el link.

Conservar el pasado o construir el futuro (actualizado)

Una nueva batalla se está librando en la City, y en el centro de todo ello dos edificios de los años 80 que según cómo vayan las cosas podrían ser declarados edificios de interés cultural y arquitectónico, o podrían ser substituidos por un nuevo edificio supermoderno.

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En los años 80, la City de Londres recuperó su importancia como centro financiero mundial gracias a las políticas de Margaret Thatcher. El crecimiento económico dio lugar a los “yuppis” con su pelo engominado, sus trajes de marca, los coches caros y las fiestas desenfrenadas. El dinero corría a raudales, los negocios iban viento en popa y la City necesitaba nuevos edificios de oficinas. Uno de ellos fue Broadgate, justo al lado de la estación de Liverpool Street. Aquí puedes ver la entrada.

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De hecho no es un edificio, sino un grupo de ellos dispuestos alrededor de una plaza, o lo que aquí se llama “Circus”. Se utiliza para muchos eventos, y en invierno se convierte en una pista de hielo.

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El caso es que el banco UBS, que alquila algunos de los edificios, ha que decidido que se les ha quedado pequeño y han pedido al propietario que eche abajo los números 4 y 6 de la plaza para construir un edificio más grande, más moderno y más acorde a las necesidades de la que será su sede europea, un proyecto de 340 millones de libras. Los edificios 4 y 6 son los que puedes ver en la foto de arriba tras la plaza, y en la foto de abajo de más cerca. El nuevo edificio lo puedes ver aquí.

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En la City están encantadísimos, ya que demuestra que Londres todavía es capaz de generar grandes inversiones.

Al saber las noticias, los conservacionistas han empezado una campaña para conseguir que el Secretario de Cultura Jeremy Hunt declare el edificio como protegido. Esta consideración sólo puede hacerse por lo menos 30 años después de su construcción, que como fue en 1985 todavía no es posible. Dicen que el conjunto es característico de los espacios creados para los trabajadores del boom de los años 80, diseñado por el arquitcto  Peter Foggo y construido con gran calidad, y que es un perfecto ejemplo de “contextualismo arquitectónico”. Si se construye un edificio completamente distinto romperá la homogeneidad, así que solicitan que se considere su protección, lo que significaría que nadie puede sacar ni una piedra.

La City, concretamente la Corporación que la gobierna, ha respondido escandalizada diciendo que con la débil recuperación económica no se le puede poner problemas a los grandes bancos ya que nos arriesgamos a que se vayan a otra ciudad. Si en los años 80 estuvo bien destruir la estación de Broad Street para crear Broadgate y satisfacer las necesidades de Londres como centro financiero, ahora es necesario destruir dos edificios de Broadgate, que de todos modos son feos.

La disputa está llegando a cotas inimaginables, y es uno de los prinicpales temas de conversación en la City. Ya hay apuestas y de momento dan 7 a 4 que al final el ministro no lo protege en Agosto cuando tenga que hacer su decisión.

Si decide protegerlo, podremos disfrutar de ese monumento a la City más Yuppy. Si no lo protege, antes de fin de año perderemos los dos edificios para siempre y pasaran a formar parte de la Historia desaparecida de Londres.

Conservar la Historia y nuestra identidad o destruir para construir algo nuevo. Si tu fueras el Secretario ¿qué harías?

Actualización: el Secretario de Cultura ha decidido desestimar la recomendación de declarar los edificios como protegidos, por lo que el proyecto va a seguir adelante. Los trabajos deberían empezar en Agosto, así que si quieres ver un paisaje de Londres apunto de desaparecer, tendrás que apurarte.

Palabras útiles en inglés: “get over it”

No hay nada más molesto que el tipo que viene quejándose de cualquier cosa. Lleva la palabra “perdedor” escrita en la frente. Lo que darías por sacártelo de encima rápidamente sin tener que escuchar su retahíla. La expresión que necesitas es “get over it”.

El perfil del trabajador de la City es de un ganador, que es precisamente lo opuesto de ese tipo de gente que se viene quejando de todo: que si la lluvia, que si el día no tiene suficientes horas, que si no les han subido el sueldo, que si el tren ha llegado tarde… Estás dispuesto a escuchar historias de éxito, sobre el nuevo contrato con un cliente, sobre el último evento de charity, porque son historias que inspiran, pero ¿quejas? ¡No, eso no! Tu no tienes tiempo para andar compadeciendo a gente. Incluso si son tus amigos o compañeros, tienen tu apoyo incondicional, pero eso no significa que tengas que escuchar sus extenuantes lloriqueos. Si el problema tiene solución, que lo solucionen y si no lo tiene que se callen. Es decir, “get over it”.

Es uno de esos phrasal verbs que tanto problema dan a los estudiantes de inglés. Su traducción podría venir a ser “supéralo”. Pero no exactamente. Porque “supéralo” tiene un cierto aire de apoyo, de soporte moral. “Get over it” no tiene nada de eso. Se debe pronunciar con un cierto tono de desprecio y arrogancia. Incluso con un par de palmaditas en la espalda. No busca mostrar simpatía sino que identifica una debilidad y la aprovecha para destacar quien está arriba y quien está abajo. Como “Well done” o “Get a life”.

Todo esto simplemente con tres palabras: “Get over it”. Nada más que añadir. Se acabó la conversación. Lárgate que tengo cosas que hacer.

Más frases, palabras y expresiones informales para el día a día en inglés pinchando en el link.

Palabras útiles en inglés: “power nap”

La siesta es motivo de múltiples chascarrillos en la City. Es un símbolo de holgazanería. Curiosamente algo muy parecido pero con un nombre muy distinto se está convirtiendo en la panacea para tener un día productivo: el “power nap”.

Si los latinos tenemos esa imagen del londinense con abrigo negro, bombín, y paraguas en la mano, los londinenses también tienen el suyo de nosotros. Para ellos el latino nunca tiene prisa y lo deja todo para “mañana”. El símbolo de todo esto es la “siesta”, una palabra que todo inglés conoce. Tarde o temprano, tus amigos siempre te acaban preguntando si es cierto que la gente deja de trabajar dos horas al mediodía para irse a dormir. Contarles que esas dos horas las utilizamos para ir a casa, cocinar, comer, y volver al trabajo, y que el que se puede permitir una siesta es un afortunado, es trabajo inútil.

La nueva moda en la City últimamente se llama “power nap”. De hecho no es nuevo. Hace ya algunos años que la gente habla de ello pero parece que ahora se está popularizando. Consiste en utilizar entre cinco y treinta minutos al mediodía para dormir. Y tu exclamarás “¡eso es una siesta!”. En absoluto. El “power nap” sirve para energizarte. El momento de relajación sirve para mejorar tu memoria temporal y mejorar tu productividad durante la tarde, y no por una simple cuestión de holgazanería como la siesta.

Incluso ahora se ofrecen lugares en los que te ofrecen una pequeña cámara con aislamiento sonoro, colchón y perfecta circulación de aire justo en la City, para que puedas ir a echarte tu “power nap”. Todo ello a seis libras la media hora o doce libras por una hora.

Así que una vez más se demuestra la sabiduría de nuestros antepasados y la utilidad de la siesta. Sólo tenemos un problema de márketing: mientras que la siesta es el paradigma de la holgazanería, el “power nap” es lo último en eficiencia y dinamismo. La actividad es la misma: dormir entre cinco minutos y media hora al mediodía, pero al darle un nombre distinto el significado cambia totalmente. Es una simple cuestión semántica. Si esto te deja perplejo significa que todavía crees aquello de que lo que cuenta son las acciones y no las palabras. Nada más lejos de la realidad. Lo que cuenta son las historias que explicas y cómo los demás las interpretan. Lo que realmente has hecho es secundario. Las palabras son poderosas, y hay que utilizarlas con sabiduría.

Esa es precisamente la labor de esta sección, el mostrarte cómo llamar a las cosas que has estado haciendo siempre para que en vez de un pardillo latino parezca que eres una persona dinámica, apasionada, cool, y que Londres es tu entorno natural. Por eso recuerda, si el jefe o un profesor te pilla echando una cabezadita, y te dice “¡Qué, echándote una siesta!” respóndele con toda naturalidad “no, era un power nap para recargar mis baterías y rendir al máximo potencial”.

Los pobres son unos envidiosos

De vuelta en Londres y todo sigue como siempre: lluvia, rumores de huelga en el metro y la campaña de los bancos contra los nuevos impuestos. En el caso de los bancos se ha producido una pequeña victoria esta semana usando uno de los argumentos más viejos que existen: “lo que pasa es que tienes envidia”.

Alguna vez ya he mencionado que en Londres dan periódicos gratuitos, como en muchas otras ciudades. Uno de ellos es el City AM, orientado a los trabajadores de la City y que quiere ser su portavoz y principal defensor. El Lunes ponía una vez más en portada a los políticos que proponen nuevos impuestos para los bancos, y los criticaba por populistas y por subirse al carro de los que odian a los banqueros.

Lo de poner impuestos a los bancos es una propuesta de la Unión Europea, pero cada país puede aplicarlo como quiera. Unos dicen que los impuestos son necesarios para recuperar el dinero usado para rescatar a los bancos en la crisis. Otros dicen que es para crear un fondo que se va a usar si en el futuro es necesario rescatarlos de nuevo, y unos terceros dicen que son para que los beneficios extraordinarios que tienen vuelvan a la población.

Este último argumento es el típico de la redistribución de riqueza, el de que los que tienen más deben dar a los que tienen menos. Precisamente hace ya algunos años me encontré en una conversación en la que yo defendía la progresividad. Yo decía que es justo que los que tienen más paguen impuestos más que proporcionalmente. Una chica (cuyos padres eran de los que sufren los tipos impositivos más altos) me respondió que eso era envidia, porque otros ganan más que yo. Ese argumento me dejó pensativo. No porque me convenciera sino porque era un fantástico argumento.

Este Lunes en la portada del periódico venía exactamente ese argumento. Se llama “politics of envy”, que tiene muy mal traducir, pero que viene a ser “políticas basadas en la envidia”. El argumento dice que la gente que no gana esas grandes fortunas y esos grandes bonus tiene envidia, porque ellos también querrían ganarlos, pero son demasiado gandules para esforzarse. Entonces lo que hacen es pedir al gobierno que le quite ese dinero a los que se lo han ganado. Por pura envidia. El gobierno, siempre dispuesto a ganarse algunos votos, se convierte en abanderado de la población y propone más impuestos, con lo que los banqueros sufren la consecuencia de políticas promovidas exclusivamente por la envidia.

Al día siguiente el mismo periódico publicaba también en portada que por el momento, las propuestas de nuevos impuestos han sido abandonadas.

¿Qué te parece? ¿No es un argumento fantástico? “Politics of envy”. Y encima suena bien.

Movember (el mes del mostacho)

Estos días en la City algunos hombres lucen con orgullo los primeros indicios de un bigote. Por qué? Por conciencia social y solidaridad.

El mostacho es un tipo de vello facial que no se ve muy a menudo. Me vienen a la memoria Tom Selleck, Hercules Poirot, Charles Chaplin o Groucho Marx, entre otros. Puedes tener distintas opiniones sobre ellos pero lo que es seguro es que cuando el bigote está en su tierna infancia, “ridículo” es uno de los adjetivos que más se usa. Entonces, por qué esos hombres cool de la City lo van luciendo como si fuera un extraño indicativo de clase social?

Noviembre es en la City el mes del mostacho. Lo llaman “Movember”, por la unión de las palabras Moustache + November. Durante este mes los hombres se dejan crecer el mostacho. Como ya sabes, los trabajadores de la City gustan de hacer obras de caridad y responsabilidad social, sobretodo si es fácil publicitar que las están haciendo. Dejarse bigote es sin duda algo que la gente que te conoce va a ver. Pero no sólo eso. Precisamente porque un bigote joven es algo que salta a la vista, si es Noviembre, se hace obvio que no te lo estás dejando por una cuestión estética sino por tu responsabilidad social.

Además, el crecer el bigote cumple perfectamente los principios del “give back”. Aquellos que se lo dejan piden a otros que les esponsoricen el bigote. Yo me dejo bigote y tu me das dinero para que yo lo de a beneficiencia. De este modo yo me convierto en el catalizador de un dinero que va a ayudar a otras personas.

A qué puede ir destinado el dinero de algo tan masculino como un mostacho? Pues a los hombres. Porque hay muchas iniciativas que se dirigen a las mujeres, por sus derechos, enfermedades específicas femeninas etc. pero qué pasa con los hombres? Ese es el objetivo de Movember, recaudar dinero para la investigación de enfermedades masculinas.

Y lo mejor del mostacho es que tras un mes de cuidar ese apéndice labial, muchos hombres le cogen cariño y se lo dejan. Sus familiares y compañeros horrorizados les piden que se lo quiten (el vello facial en la City no es algo muy popular), cosa a la que ellos se resisten. Finalmente ceden a la presión, pero condicionan el deshacerse de algo que ha pasado a ser parte de ellos a recoger una cierta cantidad de dinero. Si consiguen su objetivo se lo van a afeitar en público. De nuevo, la situación es perfecta para publicitar a cuanta más gente mejor el esfuerzo desinteresado que hacen por buenas causas. Finalmente se afeitan el bigote, lo publicitan, recaudan dinero y lo suman al que ya recaudaron con el esfuerzo de dejárselo crecer. Negocio redondo.