Regalar un libro puede ser una trampa mortal. Hay cientos de ellos, y todos tienen un montón de páginas, y explicaciones confusas en el dorso. Cual comprar? Es una pesadilla! Por eso, los avispados editores y publicistas han ideado una estrategia para ayudarnos en tan magna tarea.
Con el principio del año llegan los Reyes Magos (en España, no vayamos a generalizar), y ya empezamos regalando. Luego van a venir cumpleaños, santos, regalos de “mejórate pronto”, gente que se va a vivir a otra parte, gente que se va de la oficina… en resumen, regalos! Un libro es siempre una buena solución, porque en las librerías hay muchos, porque te da cierto aire intelectual al regalarlo, y porque implícitamente estás afirmando que la persona que lo recibe también tiene algo de intelectual. Pero qué libro regalar? La oferta es abrumadora.
Puedes recurrir al viejo truco de regalar uno que tu ya has leído, lo que te ahorra un buen trabajo. Pero cada vez leemos menos libros. Facebook es mucho más interesante. Así que nuestras opciones son limitadas. Y eso es un problema. Como me decía un amigo hace poco mientras íbamos a la deriva en una librería “regalar un libro es complicado, sobretodo si no lo has leído”. Cómo solucionar ese problema existencial?
En algunos libros hay etiquetas que dicen “superventas de la temporada”, “100.000 copias vendidas” o todavía mejor “1 millón de copias vendidas”. El snob intelectual afirmará con un punto de desprecio que esas pegatinas son una estrategia de las editoriales para meternos con embudo su último producto. O que es un intento de los poderosos para eliminar lo poco que queda de intelectual en la literatura actual para substituirlo por un mero ejercicio de homogeneización y estupidización colectiva con la falacia de la popularización de la cultura. Pero nada más lejos de la realidad.
Esas pegatinas son como un maná para el pobre comprador sin rumbo. Al llegar a uno de ellos el náufrago buscador siente tocar tierra firme. Si ha vendido un millón de copias, no puede ser malo. Es la ayuda que hace falta entre tanta oferta. Y no sólo eso. La persona a la que se lo regalamos también verá la pegatina, y lejos de pensar que hemos escogido el primer libro del montón, pensará que el vecino del 5º puede tener gustos raros, pero 1 millón de personas no pueden estar equivocadas. Cuando deje de leer Facebook por un instante y se dedique a nuestro libro, lo hará con la convicción que le va a gustar, ya que si no le gusta quien se equivoca es él/ella y no el millón de personas.
Hay quen dice que 1 millón de moscas comen mierda cada día, y eso no demuestra que la mierda sea buena. Eso es demagogía. Para las moscas sin duda es buena. Y si un millón de personas han comprado un libro, es que es un buen libro. Así que amigo regalador, si ves la pegatina, compra el libro. Éxito asgurado.
