Comprar arte en Londres

En Londres se mueve mucho dinero. Y allí donde hay dinero hay arte. Porque a la gente con dinero le interesa asociarse con artistas que les den un cierto toque intelectual. Una buena forma de iniciarse es en las ferias de arte asequible, como la que he visitado este fin de semana.

El gran capital y el arte han estado asociados durante siglos, especialmente el mundo de las finanzas como quedó impecablemente representado en la película “Wall Street”. Por un lado es una buena forma de inversión, por otra es una forma de compensar esa imagen de los financieros como brutos materialistas incapaces de ir más allá de contar dinero. Por eso tratan de asociarse con el Arte, la Belleza, la Emoción, de darse un cierto aire de sofisticación, de estilo. Quieren dejarse ver con esos bohemios inconformistas que son la antítesis de lo que ellos representan. Es una asociación en la que ambos ganan.

SG1S9922

En las casas de los peces gordos de la City de Londres cuelgan millones de libras en pinturas, en muchos casos sobrevaloradas, al igual que los egos de sus coleccionistas. Y tu te estarás preguntando, ¿cómo empezar una colección privada propia?

SG1S9867

Desde los años 80, precisamente en el boom de Wall Street, surgieron las ferias de arte asequible, que más tarde también han recibido el nombre menos glamuroso de “supermercados de arte”. La idea es poner al alcance de los coleccionistas obras de jóvenes promesas y artistas ya conocidos a un precio que permita al coleccionista novato adquirir sus primeras piezas originales de arte. Este fin de semana se celebraba en Londres una de ellas,  la “Battersea Affordable Art Fair” y Un Mundo Perplejo no desaprovechó la oportunidad de investigar para contarte la experiencia.

SG1S9838

SG1S9892

La feria tiene escultura y fotografía, pero lo más abundante es la pintura. La mayoría de las obras eran agradables a la vista, poca cosa provocadora o transgresora. Al fin y al cabo esto es una feria de arte para que la gente compre, así que los artistas son, como decirlo… comerciales.

SG1S9904

SG1S9908

Con tanta abundancia de artistas había una desmesurada presencia de los productos electrónicos de la manzana, que como todo el mundo sabe, son imprescindibles cuando uno quiere dar una imagen alternativa y distinguida.

SG1S9900

SG1S9889

Como en todo feria en Londres, el centro del recinto albergaba un “wine bar”, en el que la gente podía tomarse un “break” y hacer networking con otros visitantes degustando una copa de vino selecto.

SG1S9898

Uno de mis objetivos era investigar sobre los precios. Los organizadores decían que había obras de 40 a 40.000 libras, aunque la mayoría de obras que llamaron mi atención estaban entre las 100 y 1.000 libras para los formatos pequeños, y entre 800 y 4.000 libras para los formatos más grandes, que nunca superaban los dos metros de largo. Unos precios ciertamente asequibles en comparación con los precios que se escuchan por obras de arte.

SG1S9852

SG1S9843

Aunque había una buena representación de pedantes pseudointelectuales de los que andan con la suficiencia de saber que ellos son únicos capaces de apreciar lo que les rodea el ambiente era bastante familiar y había un taller de arte. Allí los niños podían iniciarse en el mundo del arte, mientras que sus padres vigilaban atentamente que esos conocimientos sirvieran para aprender a valorar el arte, pero que a la hora de escoger una profesión escogerían una respetable y rendible, como la de banquero.

SG1S9846

Te preguntarás si me limité a observar como buen científico sin querer entrometerse, o si decidí como en tantas otras ocasiones por la ciencia experimental, comprando una de esas obras de arte para mi incipiente colección.

SG1S9850

La verdad es que me sentí atraído por estas obras de clara inspiración pop, que transmitían un intenso sentimiento vital a la par que un cierto desencanto por la vida moderna y su materialismo implícito que nos arrastra sin remisión a la satisfacción de nuestros impulsos más inmediatos a costa de la espiritualidad. Pero estoy apunto de meterme en un proyecto de reforma en casa del que te voy a contar dentro de poco en la “Operación Madriguera” y preferí esperar a su finalización. Quizás el año que viene.

Fotos con trompa

Lo de pedir dinero para causas benéficas es un clásico de las calles de Londres. Esta vez alguien ha decidido darle una vuelta de tuerca y crear una desfile de elefantes para salvar a los elefantes asiáticos.

Elefant Parade I

Si has visto la película de dibujos animados de Disney “El Libro de la Selva”, ese gran documental sobre fauna asiática, sabrás que los elefantes se mueven por la selva en fila, como en un desfile marcial. Así es como el Coronel Hathi y su compañía desfilaban por la selva a ritmo de “un, dos, tres”, y así es como más de 250 elefantes desfilan por las calles de Londres.

Elefant Parade III

Se trata de una campaña para salvar los elefantes asiáticos, en grave peligro de extinción, como tantos otros animales, grandes y pequeños. En vez de ir por ahí disfrazados pidiendo dinero con cubos (práctica diaria en Londres), los organizadores han decidido crear una exposición de arte al aire libre. Han creado 258 modelos de elefante adolescente y los han entregado a artistas para que los pinten de formas distintas. La gente puede apadrinarlos y al final de la exposición (que dura del 3 de Mayo al 24 de Junio) van a subastarlos.

Elefant Parade IV

Hay que decir que con lo acostumbrados que estamos a que nos pidan dinero por las calles para las omnipresentes “charities”, esta propuesta por lo menos es original. Si estás por Londres estos días, seguro que te vas a tropezar con ellos. Yo me encontré a unos cuantos en Covent Garden.

Elefant Parade V

MEME: Síndrome de Stendhal

Hace ya algunas semanas Zuviëh me envió un Meme que con la tontería de esperar a tener tiempo se ha ido alargando. En esta ocasión, el Meme va en palabras de la propia Zuviëh, sobre “momentos con tanta belleza que te has quedado patidifuso/a”. Meme exigente donde los haya!

Y qué momentos puedo yo contar que me hayan dejado patidifuso? No me viene nada a la cabeza… Las primeras golondrinas del año… Una tormenta de rayos y truenos que oscurece el día… Cuando un bebé te aprieta un dedo con su minúscula manita… Cuando alguien se molesta en llamarme simplemente para saber que todo va bien… Cuando un amigo se olvida de su apretada agenda porque advierte que detrás de tus palabras se esconde una preocupación… Todos estos momentos son intensos y justifican todos los otros malos pero, no son de dejar patidifuso…

En eso andaba yo hasta que me cruzó un pensamiento. El momento que por su belleza me dejó tan impresionado que me prometí volver. Y estoy hablando de belleza estética, no emotiva. Florencia!

La primera vez que visité Florencia a los 14 años me quedé embobado. Y eso que sólo pude ver algunas cosas. Así que me prometí volver cuando mi presupuesto me permitiera entrar en cada museo sin pensar en el precio. Cumplí mi promesa y valió la pena, ya lo creo.

Pero cual fue mi sorpresa cuando, al intentar buscar algo de información sobre el Síndrome de Stendhal para comprender mejor el Meme, descubrí que el síndrome nació para denominar el efecto que Florencia causa en los visitantes. Vaya!

No es de extrañar. Florencia está llena de obras de arte, como el David de Miguel Angel, la increíble acumulación de estatuas en la Plaza della Signoria, la impresionante cúpula de la catedral, las vistas de la Toscana desde lo alto de la cúpula, las callejuela, el Palacio Pitti y como no, el Ponte Vecchio. Pero ante todo y sobretodo, la Gallera degli Uffizzi. El Louvre tiene más obras de arte, claro, Incluso el British Museum. Pero en cierto momento, llegas a una sala en la que te encuentras de frente con el “Nacimiento de Venus“. En tamaño y colores reales es incluso más impresionante. El azul del mar es bellísimo, nada que ver con fotografías. El trazo es excelente. Y sorprendentemente, Venus no parece ser una mujer de hace 500 años. Al contrario que la enigmática Mona Lisa, Venus parece que fuera pintada ayer. Y por si eso fuera poco, en la pared contigua está “La Primavera“. Podría haberme quedado horas.

Como anécdota puedo contar que olvidé comprar las entradas por anticipado (imprescindible), y tuve que hacer horas de cola. Poco después de conseguir entrar evacuaron el museo. Todo el mundo fuera. Al parecer una mujer había muerto de un ataque al corazón. El Síndrome de Stendhal es más que una leyenda urbana.

A continuación algunas fotografías que tomé en la visita. No están las obras maestras de Botticelli (porque ya sabes que los museos y las cámaras se llevan mal) ni el David, con el que me quedé tan embobado que ni se me ocurrió sacar la cámara. Del resto, aquí puedes ver una muestra.

Piazza della Signoria

Piazza della Signoria, con una excepcional muestra de obras de arte

The Rape of the Sabine Women

El rapto de las Sabinas

Hercules and Nessus

Algunas palomas, y la brutalidad de Hércules luchando con el Centauro

Perseus with the head of Medussa

Observad este increible regalo! Mientras sentís como lentamente os convertís en piedra…

Via della Ninna

Streets of Florence (I)

Milan-Firenze-11

El bellísimo Puente Viejo

Milan-Firenze-13

Diseño de Miguel Ángel

Streets of Florence (II)

Florence from Duomo

El resto de fotos y algunas de Milán aquí

Ratatouille no es lo que parece

Si crees que en “Ratatouille“, la nueva película de Pixar, los protagonistas son una rata que cocina y un joven patoso, te lo han contado mal. En Ratatouille, los protagonistas son la comida, París y el Arte.

La Comida

Al principio de la película, la rata (es una rata simpática, al fin y al cabo es Pixar) pasa por entre dos latas de aceite de oliva. Eso ya es una declaración de intenciones. Poco después, sugiere añadir romero para dar sabor a un plato silvestre que anda preparando. Y con eso se me acabó de ganar.

Seguidamente se dan unas aventurillas hasta que la rata en cuestión acaba en un restaurante. Entonces se produce lo inimaginable. La película trata de educar! Se nos enseña cómo funciona una cocina de restaurante. Se nos muestran los conceptos esenciales para cocinar (entre ellos a colocarnos las mangas para no mancharnos, para no cortarnos). Pegado a la butaca estaba yo! Una película que educa! Y no para ahí. Se nos muestra cómo un plato cambia por los ingredientes que le ponemos. Vemos cómo una salsa puede convertir un plato soso en una delicia.

Memorable para mi, el papel de la chica (pues claro que hay una chica, esto es Disney!). Disfruté cada segundo que aparece en escena. En cierto momento le dice al chico patoso que no se sabe si el pan es bueno por su sabor, ni por su olor, ni por su aspecto. Es el sonido! A continuación hace crujir la corteza bajo sus manos y lanza un suspiro… Y yo, que vivo en el país del pan de molde, suspiro con ella (quien tuviera es barra de pan crujiente entre las manos…). La muchacha es francesa, Colette. El muchacho alto y delgado se llama Linguini. Nombres franceses e italianos… Ah! Y el malo (claro, también hay un malo) se llama Skinner. El único nombre inglés… Lo pillas?

París

Qué decir de París! La “Ciudad de la Luz” es protagonista indispensable de la película. Es un París de “cliché”, con sus calles llenas de Citroën 2 CV, y Tiburones. No es un París real, es intemporal, con sus calles adoquinadas, las Vespas, Notre Damme entre la niebla y atardeceres dorados. Es el París de los años 60, del Glamour. El mismo París en que a la pobre Sabrina le salía el Souflé chafado porque estaba triste. El París de Una Americano en París. Ese París que es la debilidad de Holywood. Ese París no es un lugar, sino un estado de ánimo.

Arte

Si se habla de París, Arte viene siempre con él. Pero esta vez es un Arte distinto. Colette dice que los cocineros son artistas. Y ahí está la trampa, porque la película repite una y otra vez que todo el mundo puede cocinar. Pero una cosa es cocinar, y otra muy distinta es hacer Arte. Y la cuestión es que el concepto resulta verosímil. Eleva cocinar a la categoría de Arte.

Se aprecia un cambio de estilo en la música, que no es la típica Disney. Con ritmos europeos, el indispensable acordeón para la ambientación francesa, algo de mediterráneo y una fantástica canción llamada “Le Festin”, que descubro que pertenece a la banda sonora de “Amelie”. Así que ni siquiera quieren ganar el oscar a mejor canción. Mmmm…

Y todo ello, sin necesidad de que las voces sean de actores famosillos. Hacer películas es como cocinar: cuando el producto es bueno, no hace falta adornarlo. Sin actores famosillos a excepción del magnífico personaje Ego, que hace una reflexión demoledora sobre los críticos (de cualquier cosa), y lo mucho que nos gusta leer las críticas negativas.

La película se atreve a educar. Su principal mensaje es “Cualquiera puede cocinar”. Es una introducción al mundo de la alta cocina, pero sobretodo una carga de profundidad contra el “fast food”. Incluso escondido entre los créditos hay una sorpresa para los espectadores británicos y para aquellos que conocen algo del mundo famoso-culinario. Y es que la voz de uno de los personajes de aparición fugaz es ni más ni menos que Jamie Oliver, quien se ha convertido en una de las personas más respetadas en el Reino Unido. Por qué? Por hacer documentales televisivos en los que demuestra que cualquiera puede cocinar bien (él mismo, sin ir más lejos, quien parece más el amigote gamberro que un chef pijo). Todo el mundo por aquí conoce sus batallas contra la comida basura en escuelas, y sus programas sobre Italia o cocinar en casa (algo que en UK ocurre cada vez menos).

La verdad es que al salir del cine tienes ganas de meterte en la cocina a cocinar. Y eso me recuerda la eterna polémica de si las películas provocan efectos en los espectadores. De si las películas violentas están provocando una normalización de la violencia e incluso una tendencia a ella en nuestra Sociedad. Me pregunto, en vez de tanta película una y otra vez con los mismos temas y violencia, no podrían las productoras invertir el dinero en este tipo de películas más educativas y que, hechas con calidad pueden ser tan como cualquiera de explosiones o asesinos en serie? Que no todo tiene que ser violencia o películas con mensaje moralista-paternalista. Y de paso haríamos que comer bien, dedicar tiempo a cocinar, comer productos frescos, fuera “cool“, que ya va tocando.

Irresponsable

Llamé al Cielo, y no me oyó;
Y pues sus puertas me cierra,
de mis pasos en la tierra
responda el Cielo, no yo.

Don Juan Tenorio,
Acto Cuarto, Escena X

Todo el que tiene un blog pone citas de vez en cuando. No iba yo a creerme especial, no?

Bis desapasionado

Ayer tuve la gran suerte de ir a ver el espectáculo “Estampas Porteñas”, que para atraer al público anglosajón subtitularon “Tango Fire”. Fue un completo espectáculo de Tango, con bailarines música y cantante todo en directo. Lo que me dejó patidifuso fue el final.

El espectáculo empezó frío. El cantante, un tipo de más de metro ochenta y sonrisa resplandeciente soltó “Mi Buenos Aires querido” como quien canta cualquier hit adolescente. Pero más tarde se fue entonando, terminando más que bien.

El cuarteto de músicos estuvo espléndido, integrados en el espectáculo e incluso haciendo algo de teatro. Y los bailarines eran espectaculares. La velocidad a la que movían los pies daba vértigo.

No voy a negar que era un espectáculo orientado a extranjeros, haciendo uso de los tópicos y que sin duda, si un buonaerense lo viera le sabría a prefabricado. Pero yo, que iba dispuesto a disfrutarlo lo disfruté.

Al final, el cantante salió a saludar, los bailarines salieron a saludar, y también los músicos. En plena ovación los músicos se miran entre ellos diciendo algo así como “una más”. Al darse cuenta, la gente aplaudió más fuerte y se prepararon para el bis. Hoy en día un bis ya no es lo que era. Es parte del repertorio. En este caso ni siquiera esperaron que el público lo pidiera.

Efectivamente el bis era parte del repertorio, porque fue un perfecto colofón. Y yo, que como ya he dicho iba decidido a que me gustara, me levanté para aplaudir, como algunos otros espectadores. Entonces se bajó el telón. Yo seguía en pié aplaudiendo y casi saboreando el segundo bis, que hoy en día también es casi parte del repertorio.

Al terminar de bajar el telón la gente dejó de aplaudir y empezaron a desfilar mientras se encendían las luces y un tipo decía algo por megafonía que no alcancé a escuchar. Y no alcancé a escucharlo porque yo todavía seguía en pié aplaudiendo esperando el segundo bis.

Todo el mundo dio por acabado el espectáculo. ¿Pero dónde están los aplausos interminables? ¿Dónde los gritos y silbidos? ¿Donde el patear el suelo hasta que el telón se levanta de nuevo?

Simplemente al ver el número final la gente decidió que aquello era por lo que habían pagado, y se marcharon satisfechos a casa. Nada de regatear bises. Fue como si me robaran parte de la diversión.

Ojo, no estoy diciendo que patear el suelo sea mejor. Es una forma distinta de vivir un espectáculo. Pero yo no me acostumbro.

Héroes y nacionalismos

Hace unos días tuve la oportunidad de ver Hero, de Zhang Jimou, director entre otras de “La Linterna Roja” y “The House of Flying Daggers“. No esperaba mucho de la película, de la que apenas había escuchado hablar. Y lo que menos me esperaba era aprender algo sobre nacionalismo occidental.

La película está ambientada en la China de los Siete Reyes, un momento previo a la construcción de la Gran Muralla, cuando el emperador chino todavía no existía y el territorio que hoy es China estaba dividido en siete reinos, allá por el siglo III antes de Cristo. Se trata de un cuento sobre la unificación china con todas las salvedades que requiere una adaptación de una leyenda. Es una película eminentemente visual, con un trato de los colores y los paisajes exquisito dándonos ésa imagen (falsa?) de la espiritualidad china.

Durante la película, dos palabras cobran importancia para el desenlace. Si no quieres saber nada sobre el argumento antes de ver la película me temo que el post acaba aquí.

La película la dieron en la TV en versión original subtitulada en inglés. Uno de los protagonistas ha estado reflexionando sobre dos palabras que le han hecho rechazar la lucha. Al llegar al momento de revelarlas, los subtítulos las traducen como “Our Land”, “Nuestra Tierra”. Está claro, el protagonista está apelando a la “Tierra”, la “Patria”, ese sentimiento que unifica a todos aquellos nacidos o adoptados en un lugar determinado y que nos hace mejores que nuestros vecinos. Ese ideal que está por encima de las personas, que es una razón suficiente para luchar. Ese concepto romántico de Nación, muy comprensible en la película, teniendo en cuenta que habla del nacimiento de lo que hoy conocemos como China.

Afortunadamente estuve viendo la película con una amiga que habla Chino Mandarino (sin cahondeos, que chinos hay dos, el mandarino y el cantonés, y la película estaba en mandarino). Me comentó que las palabras “Tiàn xia” significan literalmente “entre el cielo y la tierra”, y que se refieren a la gente. Me dijo que es muy difícil traducirlas, pero que tienen un significado referente a las personas, y que en ningún caso la traducción “Nuestra Tierra” hace justicia a su significado original.

Como Occidental que soy, debo estar agradecido a la traducción libre de los subtitulos hechos para los cines USA. La versión original se preocupa de la gente, de parar el sufrimiento de las personas y dejarlas vivir en paz, pero a la hora de traducirlo pensaron, muy acertadamente, que nosotros los occidentales no podríamos entender un concepto filosófico tan complejo. Por eso optaron por utilizar el romanticoide y nacionalista sentido de “Tierra” o “Patria”, que es algo que estamos más acostumbrados a usar. Sin duda, podemos entender con mucha más facilidad que vale la pena hacer un esfuerzo por la Nación, ese ideal que está por encima del bien y del mal, que hacer un esfuerzo porque cada una de las personas que viven en nuestro Mundo conocido vivan en paz.

Es así como una vez más, nos ayudan a simplificar el mundo para que nuestras mentes simples puedan evitar el esfuerzo de pensar, una actividad dolorosa y que puede traer consecuencias funestas para nuestra Sociedad.

Buscando buscando encontré que mi amiga no es la única que ha encontrado la traducción desafortunada. Ver wikipedia. Y ver explicación de 天下 (las palabritas de marras) aqui

Adriana Calcanhotto: a sus pies

Ayer fui a ver un concierto de Adriana Calcanhotto con Moreno Veloso (hijo de Caetano) Doménico & Kassin. Ella es una de las voces más importantes de la música brasilera, aunque muy poco conocida en España (y menos en UK). Para mi fue un increible descubrimiento hace tres años. Ayer fue la confirmación. De ella y de que el eMule no va a matar la música.

El concierto empezó flojito. Adriana hace una puesta en escena minimalista: una guitarra, una silla, ella y su voz. Y empieza sin avisar. Sin darte cuenta, está creando un ambiente, y a la tercera canción entró con “Vambora“. Para entonces ya tenía la piel de gallina.

Intercambiaron canciones de ella, Moreno, Doménico & Kassin y algunas versiones de otros autores, como el “Resistiré“, que no ha salido en ningún disco, pero que tanto hace tres años como ayer me puso los pelos como escarpias, gracias a su increible voz.

Durante todo el concierto usaron los objetos más insólitos para acompañar la música, como sonajeros, papel de lija o mordiscos de manzana. Todo con un excelente juego de luces aprovechando el escenario minimalista creando un ambiente de relajación difícil de describir.

Y en los bises apareció “Devolva-me“, una preciosa canción que en directo, con el público susurrando es una experiencia única.

Ahí, sumergido en su ambiente de luz cálida vi que la música enlatada es sólo un sucedaneo. Escuchar algo con los auriculares por la calle es como querer naranjas y beber un zumo de naranja concentrado. La música es sólo una parte. También están esa guitarra desafinada que la cantante afina de nuevo, las miradas cómplices entre los músicos, la ovación al reconocer los primeros compases de una canción, el segundo de silencio al terminar seguido de los aplausos y los gritos, el diálogo entre los artístas y el público. Eso es la verdadera música.

Leía un artículo en The Economist en el que se decía que hace siete años, los músicos recibían dos tercios de sus ingresos gracias a las compañías discográficas y la música enlatada. Pero hoy, por culpa de los CD pirtatas, el eMule y compañía, los dos tercios vienen de conciertos y merchandising. Será que con lo que la gente se ahorra paga los conciertos.

Las dicográficas han reclamado su derecho, y se han inventado el “contrato 360º”. Cuando un músico firma uno, significa que la compañía se lleva tajada de todo lo que haga el músico. Así se vuelve al equilibrio normal de la compañía viviendo a costa del músico como pago a la promoción. Así cuando vaya a un concierto le pagaré a la compañía por… por qué? Y así se salva la música, que está en peligro porque los CD ya no dan ingresos.

Seguro que es la música lo que está en peligro?

Me alegro de pagar por un concierto, por ver a la gente que se está llevando el dinero. Me cabrea que los músicos se lleven migajas de cada CD que pago. Y que no vengan con que las discográficas promocionan a los artistas. De algo tiene que servir esto del contenido generado por los usuarios, no?

Vayamos más a conciertos, que los artistas no firmen contratos perdiendo el derecho sobre su trabajo, y la promoción ya la haremos nosotros. Por cierto, ya he dicho que Adriana Calcanhotto es un gustazo de ver? Bájate sus canciones de donde sea, y si tienes oportunidad paga por una entrada y ves a verla.

Libertad y romanticismo

El fin de semana fui a ver “Pirates of the Caribbean: At word’s End”. Lo pongo en inglés porque la vi en inglés, y con tanto dialecto (no pude entender tres palabras seguidas de Calypso), caracterizaciones y acción , creo que me perdí la mitad de los diálogos. En general subscribo la opinión de Antiegos. De lo que quiero hablar aquí es del fondo de la película. Porque me da a mi que tienen un mensaje de crítica del Capitalismo y la sociedad “Business”.

Voy a hablar de la trama, así que si no quieres saber lo que pasa, guárdate el post para otro día.

Cuando decimos piratas, la mayoría pensamos en los del Caribe, con su bandera negra. Eran personajes de mala vida, bebedores, agresivos, para quienes enrolarse en un barco pirata era la única manera de evitar la cárcel o simplemente ganar dinero. Su vida era, en la mayoría de casos, miserable. Viviendo en condiciones insalubres, comiendo mal, podían morir en un abordaje, cazados por las autoridades, por enfermedades o de una cuchillada en una reyerta de taberna. Y sus quehaceres diarios suponían robar, saquear y asesinar todo lo que encontraran en los desdichados barcos que se cruzaban en su camino. No eran el tipo de personas con quien te gustaría cruzarte. Lo único positivo de la vida pirata era una especie de democracia puesto que el capitán pirata era elegido por la tripulación. Algo no muy sorprendente tratándose, como se trata, de unas gentes con un serio problema de autoridad.

Los malos de la película son los de la Compañía de Indias, la “East India Trading Company”. Son malos porque quieren eliminar a todos los piratas de los mares. Y los buenos son los piratas, porque en vez de ser los despreciables individuos descritos en el párrafo de arriba, se presentan como los adalides de la Libertad. En varios momentos de la película los piratas nombran la Libertad como su máximo objetivo. Hasta el punto que Jack Sparrow secretamente busca convertirse en el capitán del Holandés Volador para ser Libre para surcar los mares para siempre. Por eso cuando al final de la película busca en el mapa una ruta entre Cuba y La Florida, lo que hace es seguir los pasos de Ponce de León en busca de la Fuente de la Juventud, el Agua de la Vida, el secreto de la vida eterna.

Estos piratas, enamorados del mar y la Libertad responden más al ideal romántico del pirata creado por Lord Byron (de quien Elsinora podrá hablar con mucha más autoridad que yo) que no a la realidad histórica. E incluso más que por Byron, parecen inspirados por la Canción del Pirata de Espronceda.

Lord Beckett (el malo) es el responsable de la East India Trading Company, monstruosa compañía inglesa simbolizada por la cruz de San Jorge en lo alto del palo mayor, y las tacitas de té de porcelana china. Su tarea es asegurar que sus barcos pueden hacer las rutas comerciales con seguridad. Los piratas tienen la tendencia a abordar y saquear los barcos de la compañía. Ojo, no confundir a los piratas con los corsarios: esos abordaban sólo barcos españoles y franceses, porque estaban a las órdenes de la corona inglesa, como el infame Drake.

Pues eso, Beckett quiere asegurar la seguridad comercial y el buen curso de los negocios con lo que se propone erradicarlos. Pero ya hemos dejado claro más arriba que la vida pirata es un símbolo de la Libertad, así que la conclusión que podemos sacar es que la Libertad y los negocios están reñidos.

Pero aún hay más. Durante toda la película los piratas hablan de su código y de respetar los pactos. Sólo los malos piratas rompen su palabra. Pero Lord Beckett lo hace constantemente, hasta el punto que al final, cuando rompe su palabra lo hace diciendo “Son los negocios”. O sea que los negocios son traidores y van contra la Libertad.

Más aún, constantemente se hace referencia a la Pieza de Ocho, la moneda que el niño tiene en las manos al principio del film. Esa moneda es la moneda de ocho Reales castellana, principal moneda de comercio internacional en aquel tiempo, que dió origen al US Dollar. Pero las piezas de ocho que usan los piratas son objetos personales. No es ese un símbolo de rechazo contra el Dollar, símbolo de los negocios?

Y es curioso que la protagonista sea la compañía de Indias, porque su presencia en el caribe era mínima ya que su comercio consistía en en subcontinente Indio. Parece cogido con pinzas a fin de hacer que los malos sean la primera gran empresa multinacional, que creció hasta convertirse en un poder represor, símbolo del poder limitando la Libertad (multinacional definida como empresa con presencia en diversos piases).

Y qué es la Libertad? Es huir de las reglas? Escoger un camino distinto del que la gente espera que sigamos? Al parecer el mensaje es sabotear el mundo de los negocios y escribir las propias reglas. Y surcar los mares sin límite y para siempre. Libertad romántica.

…mi única ley, la fuerza y el viento
mi única patria, la mar.

 

José de Espronceda, Canción del Pirata

Happy feeling

Antes de Navidad se me acumuló la faena y se me escapó. Pero cuando creía que ya no había opción, el sábado fui a ver Happy Feet, la película del pingüino que baila. Y vaya que me alegré de haberla visto!

Empieza de manera muy original, con la idea de la ceremonia de apareamiento al ritmo de “Kiss”, usando canciones perfectamente contextualizadas como si fuera un diálogo. Y la aparición del pingüino Memphis es estelar. Para entonces, ya no podía parar de sonreír.

La película se puede ver a dos niveles, como la mayoría de las recientes producciones de animación. En el lado infantil pingüinos hablando, canciones y acción. En el lado adulto el humor, un repaso a mitos de la música y el cine de los 60′s 70′s y 80′s: Norma Jean (con su lunar en el lado izquierdo del pecho), Memphis, Gloria o Lovelace (quien sin duda se considera un “Sex Machine”). Hablando de música, el “Somebody to Love” de Queen es absolutamente genial.

Pero el Héroe es Mumble, quien es algo así como un “patito feo”. Su primera aparición en que baila sin parar es un encanto. En cierta escena hacia el principio me recordó muchísimo a Billy Elliot (película imprescindible), cuando trata de demostrar a todos lo que es capaz de hacer.

Un pingüino bailando claqué. Bueno, eso no es nada nuevo: alguien recuerda esa memorable escena de Mary Poppins con Dick Van Dyke y los pingüinos camareros? Otra película de Hapy Feeling (por cierto, hay viento del Este hoy en Londres, muy inusual. Sólo falta la niebla gris).

Justo cuando la película parece perder algo de interés aparecen los “Amigos”. Hacía tiempo que no me reía tan a gusto. Y el Mambo es de las escenas más positivas que he visto en cine. No había duda del “Happy” en el título.

Es curioso el papel que los latinos están adquiriendo en el cine de animación. Diego en “Ice Age”, Ramón en “Cars”, El Gato Con Botas en Shrek y ahora los “Amigos”. Su forma de mezclar el inglés con el castellano es hilarante. Y el guión contiene chistes que sin entender castellano simplemente se escapan. Si podéis verla en versión original hacedlo, es realmente divertida.

[Spoiler. Si no has visto la película salta el siguiente párrafo]

Uno de los mejores momentos es la ceremonia de apareamiento de Gloria, una vez más con la conversación con canciones. Entonces aparece Mumble cantando la versión latina de “A mi manera”, y mi sonrisa se hace todavía más amplia. Claro, cuando se descubre el pastel, Gloria le dice aquello de “Ain’t gonna work”. Cómo podía ser de otra manera? Así es como reaccionan las chicas en este tipo de situaciones, no? Estaba equivocada. Más tarde se da cuenta de su error y quiere recuperarle. La escena en que él la rechaza es como una tragedia griega, con los dioses en forma de pinguïnos latinos comentando la jugada, y finalizando con la desternillante versión de “If you leave me now”.

En cierto momento me di cuenta de que la sala estaba completamente repleta de niños. Esto fue en una de las escenas dramáticas, que viene seguida de un silencio. Era un momento muy estresante para un niño, y todos aprovecharon para comentar la jugada. Yo evidentemente hice lo mismo.

La segunda parte de la película creo que pierde algo el ritmo. Por lo menos el tono cambia. Me parece algo forzado, y creo que lo podrían haber solucionado de modo distinto, manteniendo el ritmo “happy”. No es que no me guste el mensaje que transmite. Me gusta y merece post aparte, pero me sentí algo extraño.

Aunque no consigue hacerme cambiar la idea de que es una de las películas más felices que he visto, y que me puso automáticamente de buen humor. La música, las bromas, las canciones, la historia romántica, las coreografías, el increíble virtuosismo técnico, todo hizo que considerara más que nunca esconderme bajo la butaca y quedarme para la siguiente sesión.