Un mundo perplejo

desde Londres

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Juegos Olímpicos de Londres: faltan dos años

Tal día como hoy dentro de dos años, el 27 de Julio de 2010 la Reina de Inglaterra inaugurará los Juegos Olímpicos de Londres. Para conmemorar la fecha, el fin de seman pasado fué fin de semana de puertas abiertas olímpicas.

Los actos olímpicos empezaron hace dos años, con el inicio de la olimpiada cultural (que por cierto, brilla por su ausencia). Pero a dos años de la inauguración, ahora es cuando la presión se intensifica. El comité organizador ha estado organizando eventos, y yo conseguí una plaza para un tour fotográfico por el parque olímpico.

London Olympic Stadium

Como ya debes saber, los Juegos Olímpicos son un evento deportivo que los gobiernos de grandes ciudades utilizan para desarrollar cierta parte de la ciudad con cargo a las arcas públicas. El evento produce ingresos suficientes para compensar la inversión (a veces).

At work

La zona a desarrollar en Londres es Stradford, una zona al Noreste de la City, bastante cercana, atravesada por el segundo rio de Londres, el rio Lea, y con grandes posibilidades.


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Que hacer en Londres in a larger map

Olympic Park I

El Parque Olímpico es relativamente pequeño, sólo 2,4Km cuadrados. Anteriormente, la zona estaba llena de fábricas y almacenes abandonados. Ahora está llena de edificios a medio construir y se hace difícil imaginar que algún día van a estar terminados. Pero de hecho lo van a estar en el plazo previsto, exactamente dentro de un año, y dentro del presupuesto provisto. Es más, la organización había presupuestado un exceso por lo que pudiera pasar, y finalmente no van a hacer uso de él. Quien lo iba a decir, después del fiasco de Wembley.

Olympic Park II

De izquierda a derecha en la foto superior puedes ver el velódromo, ese que parece una patata frita, y que las malas lenguas ya denominan “the pringle”. El gran cubo blanco es el estadio de baloncesto, que será iluminado con un juego de luces por la noche.

Velodrome + Basketball

Los edificios altos forman parte de la villa olímpica, donde vivirán los atletas que participen en el parque olímpico.

Olympic Village

Frente a ellos, el arco blanco es el puente sobre las vías del tren, y la principal entrada al complejo olímpico.

Bridge

Una de las joyas arquitectónicas será el complejo para la natación, cubierto por un techo que se sostiene sólo en tres pilares. La guía de la visita parecía bastante interesada en que supiéramos que el autor del diseño es una mujer musulmana que vive en Baghdad.

Olympic Swimmingpool roof

Swimming

El centro de atención será sin duda el estadio olímpico, que va a tener 80.000 asientos. Estará totalmente rodeado por agua y vegetación de ribera. De hecho, todo el complejo será un gran jardín, especialmente la parte cercana a la villa olímpica.

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Los organizadores de la visita estaban especialmente ilusionados por mostrarnos el velódromo, en el que recientemente han terminado el techo. Este fin de semana era la primera vez que permitían el acceso a gente ajena a la obra.

Velodrome V

Resulta curioso que el velódromo se haya convertido en uno de los edificios emblemáticos. La razón es que los británicos tienen mucho interés en el ciclismo de pista, con sus éxitos olímpicos recientes. Otros edificios son menos atractivos. El “cubo” para el baloncesto va ser desmontado al final de los juegos. La capacidad para público de la piscina va a reducirse casi al mínimo tras los juegos. La piscina de Waterpolo apenas tiene aforo, y el estadio de Balonmano es como una horrible caja de Mecano. En el caso del Balonmano será la primera ocasión en que participa un equipo británico. Alguien dijo diferencias culturales?

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Nota final. El Comité Olímpico Internacional proclamó Londres organizador de los JJOO de 2012 el 6 de Julio de 2005. Al día siguiente 52 personas murieron y más de 770 fueron heridas en cuatro atentados injustificables. Para mi, los juegos olímpicos de Londres van a estar siempre relacionados con esos horribles atentados. Este artículo va dedicado a los fallecidos en los atentados de Londres del 7 de Julio de 2005, a los heridos, a los que ayudaron en los rescates, a los que siguieron adelante a pesar de todo y a los que luchan cada día por la comprensión, por el respeto, y para que cosas así no sucedan nunca más.

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Musica al aire libre

Que sentido tiene un festival de música clásica al aire libre a fines de Septiembre, en Londres y por la noche? A qué mente enferma se le puede ocurrir semejante idea? A un visionario, evidentemente. Eso es el Tower Festival.

La cita era para una “stravaganza” de música clásica popular bajo el abrigo del Tower Festival, nada menos que en el foso de la Torre de Londres. Es decir, el típico concierto para aquellos que pretenden saber de música clásica porque queda culto decirlo, pero que jamás podrían soportar un concierto con piezas enteras, tal como las escribió el compositor. Teníamos trocitos de Tchaikovsky,  la apertura de Guillermo Tell, algo de Gershwin, una aria de Puccini y alguna que otra cosa.

Al llegar al terraplén de sillitas (porque llamarlo patio de butacas sería exagerar) un cartel anunciaba que el concierto se había declarado al aire libre y se llevaría a cabo cualquiera que fuera el tiempo. En palabras llanas, si llueve tocará mojarse.

El día había estado despejado y la noche pintaba igual, con lo que la amenaza de lluvia quedaba eliminada, cosa que no era del todo relajante: como ya sabemos por estas latitudes, las noches sin nubes son mucho más frías. Empezada la primera parte, y cuando la luz ya palidecía, una gélida brisa empezó a soplar desde el Támesis (por si no lo sabías, la Torre de Londres está a la orilla del Támesis). El frió se intensificaba, y también el viento. Para cuando la orquesta empezó la segunda parte del concierto, una buena parte del aforo ya se había ido a casa. Menos de una tercera parte de los asistentes se quedaron a escuchar la última pieza, el Can Can de Ofenbach, interpretado de forma energética por las orquesta, intercalando vítores tal como si estuviéramos en un cabaret del Wild West americano. El público frenéticamente aplaudía al ritmo de la música reconociendo el esfuerzo de la orquesta. O era por quitarse el frío que ya llegaba a los huesos? No se.

Un festival de verano tiene que ser algo relajante, y no una brisa helada cortándote la cara mientras estás dos horas sentado en una sillita de madera que se te está clavando en la espalda. Pero ya dicen que todo lo que vale cuesta. Y mientras la mayoría de gente corría hacia el metro o sus coches en busca de un lugar calentito, yo desafié la fría noche, el viento gélido y mis manos aturdidas para remontar el río desde la Torre de Londres hasta el puente de Londres, disfrutando de una de esas escenas que te recuerdan por que vale la pena tanto esfuerzo. Será ese el objetivo del Festival? Ver el Támesis de noche. Quien sabe.

London Bridge II

Distance

Shad Thames

Tower Bridge by night

London Bridge I

Espejismo de verano

Cosas extrañas están ocurriendo en esta ciudad últimamente. Estoy viendo visiones o Londres se está desacelerando?

Había leído en el programa de fiestas del Thames Festival que en el Southwark Bridge habían montado un festín. Ante tan suculenta oferta no pude resistirme. Creo que no es la primera vez que lo hacían, pero dada la dificultad para acceder al puente durante el festival, nunca me había acercado a ver.

Battle

Habían transformado el puente en un gran banquete. Había batalla de heno y otras actividades para niños. La pieza principal eran dos larguísimas mesas con sillas para que cualquiera pudiera pasar un buen rato al aire libre con amigos y familiares trayéndose su comida o comprándola en los puestos tradicionales instalados. Incluso había luces y banderitas de colores!

Lights

Viendo a tanta gente en grupos, charlando y riendo con gente que, algunos de ellos, eran completos extraños solo unos minutos antes de nuevo me sorprendía. No es lo que uno acostumbra a ver a los londinenses haciendo. No puedo evitar pensar en el ambiente que se creó junto al fuego delante del Tate Modern, o en aquel festival de “Slow Down London”. No estará Londres relajándose?

Relax II

No dejes que las apariencias te engañen. Hace poco un amigo me dijo que Londres es como un tiburón, debe mantenerse en movimiento. Y yo añadiría que para conseguirlo se alimenta de los sueños de los que vienen buscando fortuna. Si Londres dejara de correr ya no sería Londres. Perdería su esencia, lo que hace que tanta gente cada año venga sin saber qué encontrará, dispuesta a trabajar más horas que un reloj.

Lo que se vió sobre el puente de Southwark era simplemente un espejismo, provocado por este inesperadamente largo verano. Pero las lluvia fina y persistente de los dos últimos días, las nubes grises y las tardes que se oscurecen rápidamente nos recuerdan que el invierno se acerca, y que todo el mundo vuelve ya a sus tareas, preparándose mentalmente para el largo inviernos.

Sunset I

Si quieres vida en la calle, ambiente relajado y amistoso, hay que viajar al sur. Nadie dijo que vivir en Londres era fácil. Pero eso si, siempre nos quedarán los recuerdos.

Sunset II

Para ver más fotos del fuego, visita el album

Sentarse alrededor del fuego

Andamos obsesionados con nuestros teléfonos móviles, ordenadores portátiles, reproductores digitales, y curiosamente, la más antigua de las tecnologías sigue atrayéndonos más que ninguna. El fuego nos sigue fascinando como el primer día.

Tomemos por ejemplo lo que pasó el pasado fin de semana en el Thames Festival, algo así como la fiesta mayor del Támesis. Cada año, delante del Tate Modern instalaban un  escenario con pista de baile incluida que siempre tenía gran éxito. Este año, a alguna mente lúcida se le ocurrió instalar un “jardín de fuego”. Para serte sincero, me pareció un tremendo error ya que tenía muchas ganas de visitar ese escenario de nuevo. No sólo eso, mi lado más inglés me decía que fuego en un festival lleno de gente era un riesgo que las autoridades no deberían permitir.

Afortunadamente estaba equivocado. No sólo por el civismo que los asistentes demostraron, sino porque el jardín de fuego resultó un tremendo éxito.

Pots of fire

Burning II

La instalación era una serie de estructuras metálicas sobre las que había fuego en diversas formas. Algunas se movían, otras eran estáticas, y supongo que los que la instalaron esperaban que la gente circulara entre ellas, como en un jardín, viendo sus diferencias y comentando.

Walking around

Balls of fire

Y aunque muchos lo hicieron así, espontáneamente una buena cantidad de gente empezó a sentarse alrededor. De alguna nuestros instintos más primitivos nos llaman a reunirnos alrededor del fuego.

Quiet

Gathering III

Reading with the fire

Unos charlaban, otros hacían bromas, y otros observaban hipnotizados las llamas. En una ciudad como Londres donde parece que la única reunión posible es en un Pub con una cerveza en la mano, ver a tanta gente desconocida sentados juntos alrededor del fuego era una visión fascinante, casi tanto como el mismo fuego.

Mistified

Como no podía ser menos, yo me sumé a la sensación general de relajación.

Observing the fire

Quien lo iba a decir, Londres, ciudad moderna donde las haya, recobrando los más básicos instintos humanos ante la simple aparición del fuego.

Laugh

Para ver más fotos del fuego, visita el album

Los espoilers son buenos

Contar el final de una película o cualquiera de sus partes importantes se llama “espoiler” y está muy mal visto. Pero todos estamos equivocados. Los espoilers son buenos, y las productoras de cine lo saben.

Un espoiler es contar un hecho importante en el desarrollo de una historia a alguien que no la ha visto. Por ejemplo si le cuentas a alguien que no ha visto Titanic que al final el barco se hunde. Viene del inglés “spoil”, que precisamente significa “estropear”. Porque si te cuentan algo de lo que sucede en la película te estropean la sorpresa.

Este fin de semana fui a ver Terminator y disfruté de sus efectos visuales, de sus diálogos, de la impresionante actuación de sus actores principales (hay que ser un gran actor para hacer una actuación tan falta de emociones y de matices). La razón es que ya sabía todo lo que sucedía en la película. Ya sabía que el tipo nuevo era un robot. Ya sabía que lo capturaban. Ya sabía que él actuaba como un humano. Por qué? Porque lo había visto en el trailer.

El trailer de la película, que había visto algunas semanas antes está llenito de espoilers. Es como ver un resumen de la película pero sin los diálogos insípidos y los momentos emocionales empalagosos. Al sentarme en mi butaca ya conocía los momentos principales, por lo que la ansiedad por saber lo que iba a pasar no me distrajo de analizar la película, sus tecnicalidades, cómo el guión había solucionado cada uno de los giros de la película (que yo ya sabía porque los había visto en el trailer).

La clave está precisamente en la ansiedad. Porque sentarse ante la gran pantalla pensando que en cualquier momento puede suceder un giro inesperado es una circunstancia para la que el ciudadano normal no está preparado. Además, cómo vamos a saber si queremos ira a ver una película si no sabemos que es lo que ocurre en ella. Por eso las productoras, que han identificado esta necesidad gracias a sus múltiples encuestas a clientes crean trailers que revelan todos los puntos importantes de la historia de manera que nos ahorran las indeseadas sorpresas.

Es hora pues que dejemos de referirnos a los espoilers como algo negativo. La próxima vez que alguien te cuente el final de una película no te enfades, dale las gracias como yo le doy ahora las gracias a los visionarios que crean trailers de películas.

Comida lenta

El Slow Down London festival ha terminado. Como ya anticipábamos aquí, no ha cumplido ni por asomo sus objetivos.Sin ninguna duda mañana Londres va a seguir a la misma velocidad que siempre. Porque así es como es Londres, y así será mientras siga siendo Londres.

Aún así, el equipo de Un Mundo Perplejo se desplazó a uno de los eventos que a priori parecía más interesante: el Slow Food Market.

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El término Slow Food viene como contrario del “Fast Food”. La idea es que hay que comer cosa sana y no lo que venden en esos restaurantes. No vayas a pensar que se trata sólo de comida cocinada despacio o comida que va despacio, como su curioso símbolo da a entender.

Cuando en Londres se habla de ir despacio, una serie de países vienen a la mente londinense de inmediato: España y Portugal

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A la comida “no fast food”, es decir la “Slow Food” se le ha unido el tema biológico-orgánico-natural. Seguro que ya sabes a que me refiero.

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Estoy convencido que iniciativas de este tipo no van a cambiar las actitudes londinsense respecto a la prisa. Pero por mi, que lo sigan intentando.

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Un festival destinado al fracaso

Se celebra desde el 25 de Abril hasta el 3 de Mayo un festival del que solo se puede esperar el más rotundo de los fracasos. Se llama “Slow Down London“, que se podría traducir como “Londres tómatelo con clama” o “Londres reduce tu velocidad”

El festival organiza entre otros charlas sobre la importancia del tiempo, paseos por la ciudad, clases de yoga, meditación, conciertos de música relajada y mercados de comida sana.  Son actividades de gran aceptación entre los londinenses. El festival sería un éxito si se llamara “Festival de la vida sana”, o incluso forzando mucho la situación “Disfrutar del tiempo”. Pero con el objetivo de “inspirar a los londinenses para retar al culto a la velocidad” es imposible que el festival se considere un éxito porque los londinenses nunca van a desacelerar su ritmo de vida.Va contra el ADN de Londres.

El programa de eventos confirma el error de planteamiento. Estos son los consejos que para ellos resumen el festival:

Tomate un descanso de verdad para comer: sal a la calle, lejos de tu oficina de trabajo

Cómo? Pero si comer delante del ordenador desparramando la mayonesa del sandwich en el teclado es tarea imprescindible para un londinese. Hay que aparentar estar ocupado en todo momento. Si te puedes permitir salir para comer es que no tienes nada que hacer. No debes ser muy importante. Tu salario debe ser bastante malo.

Escucha con total atención una pieza musical, un pájaro cantando; a tu amigo o compañero que te está hablando

Y el “multitasking”? Se puede hacer todo eso perfectamente mientras se hacen otras cosas. Esto sólo puede ser una excusa para justificar aquellos que no están suficientemente preparados.

Apágalo: puede ser tu correo electrónico o tu teléfono – tómate un tiempo para relajarte

Relajarse apagando el teléfono y el correo? Cómo es posible? Podrías estar perdiéndote una invitación para una fiesta, un mensaje de tu jefe, una noticia en twitter. Perderse todo eso justo en el momento que ocurre si sería estresante.

El londinense también va a balnearios, come comida orgánica, hace tai chi, escucha música. Lo hace porque son actividades fashion y de eso el londinense sabe muchísimo, pero no para reducir la velocidad!

Cuando el londinense no puede mantener el ritmo no hace actividades para relajarse, se muda de ciudad!

Coreografías musicales en la vida real?

Si hay un género cinematográfico que no tiene intención de ser realista es el de los musicales. Es simplemente imposible… Lo es?

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Olimpiada Cultural

Las Olimpiadas empiezan en el mismo momento en que la llama olímpica se apaga en la ciudad anfitriona anterior. Eso significa que por Londres ya estamos de olimpiadas. En concreto, de Olimpiada Cultural.

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La Olimpiada Cultural son una serie de actos culturales durante los cuatro años previos a las Olimpiadas deportivas propiamente dichas. Este fin de semana pasado Londres vivía la inauguración con un fin de semana de puertas abiertas en el Southbank Centre, el corazón cultural y artístico de Londres. Como quien no quiere la cosa (de hecho por pura casualidad) el abnegado equipo de Un Mundo Perplejo se dirigió a captar el ambiente.

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El Southbank, que es la ribera sur del Támesis entre el puente de Westminster y más allá del Tate Modern, estaba espléndido. El sol era intenso (para pasmo de propios y extraños), el cielo no tenia una sola nube.

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Un violoncelista tocaba el Ave Maria de Haendel, y los artistas callejeros dejaban a los paseantes con la boca abierta.

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Siempre que deambulo por la ciudad sin rumbo acabo paseando por esta zona. Creo que es esa sensación de tranquilidad que se siente en sus múltiples rincones.

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Pero volvamos al tema. El fin de semana de puertas abiertas significa que podías entrar libremente en las múltiples salas de conciertos del Southbank Centre a escuchar los ensayos de los músicos. Y el evento central era un guitarreo multitudinario, que ellos llamaron “Big Busk”.

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Los “Buskers” son los que tocan la guitarra en la calle, en el metro, donde sea. Así que teniendo como anfitrión al famoso Billy Bragg (si, he dicho famoso, y lo voy a dejar ahí para no hacer más evidente mi desconocimiento cultural). Decía que teniendo como anfitrión al famoso Billy Bragg, organizaron una sesión de guitarra en grupo entre el Millenium Bridge y Waterloo Bridge. Billy tocaba la guitarra mientras los demás tocaban al son, cantaban, o simplemente disfrutaban del ambiente. A fin de ayudar a los guitarristas mas novatos, cuatro voluntarios iban mostrando los acordes.

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La primera canción fue, cómo no, un clásico de la guitarra, “Mr. Tambourine Man”. Porque todo “busker” que se precie debe tener alguna canción de Bob Dylan en su repertorio. Le siguieron otros clásicos como “Stand by Me” y el famoso “A New England” de Billy Bragg (sin comentarios). Como clásicos de túnel de metro  faltaron “Knocking on Heaven’s Door” y “Hotel California”, pero no se puede tener todo. Y dado que era avanzada la tarde y junto al puente de Waterloo, “Waterloo sunset” de los Kinks hubiera quedado que ni pintado.

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La guitarras estaban por todas partes, pero no faltaron otros instrumentos, como el Sr. Maraca e incluso nuestra particular sección de viento, que fue ovacionada.

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Hay que decir que aquí, en Un Mundo Perplejo somos de fácil emocionar, así que un servidor se le puso piel de pollo al ver a tanta gente tan distinta tocando la guitarra, cantando o simplemente con una sonrisa de oreja a oreja. Ya ves, soy de los simples pero estas cosas me llegan.

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Así que aviso a navegantes. Échale un ojo de tanto en tanto a la página del Southbank Centre, o de la Olimpiada Cultural, porque esto promete.

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Indiana Jones y la maldición del Tiempo implacable

Ayer fui a ver Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Sculls, una reflexión de Steven Spielberg y George Lucas sobre el paso del Tiempo, nuestro derecho inalienable a seguir soñando y las pequeñas cosas que hacen de la Vida un trayecto excitante.

Aviso: este post es largo, y está lleno de espoilers, así que si tienes que hacer algo en menos de cinco minutos o no quieres saber nada del argumento de la película, mejor que vuelvas en otro rato.

Cuando vas a comprar el periódico los Domingos, el precio es superior al habitual. Además, viene con magazines, fascículos y todo tipo de parafernalia. Si eres de los que tira todo el acompañamiento a la basura, debes decidir si el contenido del periódico compensa el precio. Tu decisión se basa exclusivamente en el periódico, independientemente de que venga cargado de un montón de cosas que no deseas. Si lo compras es que consideras que el periódico vale ese precio, porque el valor del acompañamiento es cero.

Con la nueva entrega de la saga Indiana Jones me pasó lo mismo. Habiendo sido informado de que la película era mala hasta decir basta y tras profunda reflexión llegué a la conclusión que escuchar la fanfarria típica de la banda sonora a todo volumen sentado ante la gran pantalla justificaba el precio de la entrada (las tres entregas previas las he visto en la TV). Todo lo demás, vendría de sorpresa.

Supongo que unas expectativas tan bajas influyeron en que, de hecho, la película me gustara. Al ver el sombrero en el suelo, un escalofrío me recorrió la espalda mientras pensaba sin atrever a decirlo “Es él”. Y la verdad es que todo funcionó. El ruso grandote me pareció un malo malísimo al que auguré una muerte dolorosa, la mujer protagonista tenía el equilibrio justo entre maldad y fascinación, la trama me pareció interesante, disfruté con las escenas de acción y me reí con los momentos de humor.

Pero es cierto que en un determinado momento de la película parece que los secundarios empiezan a tomar el papel principal y le solucionan los problemas. Da toda la sensación de que Indy ya no está para estos trotes, sobretodo cuando se le ve soplando más que una locomotora vieja en alguna de las escenas. Poco a poco te vas dando cuenta de que estás viendo su última gran aventura. Y es que han pasado 20 años. El sombrero todavía le queda como un guante, pero se le ve fuera de lugar, como si peteneciera a otro tiempo.

El principio de la película es prácticamente un documental que cuenta cómo han cambiado las cosas. Referencias al Rock’n Roll, Eisenhower, La Guerra Fría, la Caza de Brujas, el control de las Universidades, la Bomba Atómica, el consumismo, los suburbios, las familias en tecnicolor.

El Dr. Jones empieza a mirar al pasado con nostalgia, a recordar a su padre y a Brody. Mira con desconfianza a esos jóvenes prepotentes con chapa del FBI, ve perplejo la TV que hipnotiza a las familias, y le lanza una mirada socarrona a la Harley que Matt cuida con esmero (él ha pilotado una BMW, y sabe lo que es una moto). Se mencionan las medallas que ha ganado en servicio, y la película está llena de referencias a Inglaterra (que en USA se identifica con los orígenes), incluyendo el acento cockney típico de Londres que Mac utiliza.

Cuando escuché por primera vez que se iba a rodar una nueva entrega de Indiana Jones, y que Harrisson Ford la protagonizaría me temí lo peor. Pero verle envejecido, sin pretender hacer lo que la edad no le permite es, al contrario de lo que los fans opinan, una grandisima baza. Porque, quien es Indiana Jones? El producto de la mente de Lucas y Spielberg. Indy es ellos, superados por el paso del Tiempo, sorprendidos por una época por la que sienten cierta desconfianza. No los 50, ni el nuevo milenio, cualquiera en general.

La conversación entre el Dr. Jones y el decano “Hay un momento en que la Vida deja de darte cosas y empieza a quitártelas” es de hecho entre George y Steven. Tras darse cuenta de que los buenos tiempos quedaron atrás, George le dice a Steve “por qué no hacemos otro Indiana Jones? como en los viejos tiempos”, y a los dos les brillan los ojos. Pero no van a hacer un ejercicio de negación y pretender que todavía son jóvenes. Cuando un roquero se hace viejo, saca un disco acústico donde las letras son lo más importante. Cuando los cineastas se hacen viejos hacen un homenaje nostálgico a lo que fueron buenos tiempos. De ahí que Marion reaparezca, de ahí que la estructura sea muy similar, de ahí ese momento que todos esperábamos cuando el Arca de la Alianza aparece en un rincón.

Pero a la vez que unas puertas se cierran, otras se abren. Indy se da cuenta de que su tiempo de mujeres y aventuras se ha terminado. Y al contrario de quitarle cosas, la vida le ofrece nuevas avenuras, como casarse con la mujer que siempre ha querido y decirle a su hijo “estudia y no pierdas el tiempo en bobadas”. Es ley de vida. Hay un tiempo para cada cosa.

Eso si, viejo, cansado, nostálgico, pero el sombrero sólo se lo pone él. Solo él es Indiana Jones.