Carmen en la Royal Opera House

En una ciudad como Londres, donde el lujo es algo omnipresente, la Ópera, siempre lujosa, debe ser un acontecimiento digno de ver. Hace algunos días tuve la ocasión de comprobarlo.

Todas las grandes ciudades tienen un gran teatro de la Ópera: la Scala de Milán, la “Opera de París”… Londres también tiene el suyo, la “Royal Opera House”, en una de las esquinas de Covent Garden.

Royal Opera House

En la escena inicial de “My Fair Lady”, el público sale de ver “Fausto” en la Royal Opera House y se encuentra con una intensa lluvia (al fin y al cabo, es Londres). Algunos se van en taxi mientras otros se refugian en la entrada de la Iglesia de St. Paul (la iglesia de los actores). Allí podemos ver los elegantes vestidos, las maneras refinadas, el lenguaje de clase alta, en contraste con la pobre Eliza Dolittle, la vendedora de flores.

Eso es precisamente lo que la Ópera vende: el lujo.

Para mi primera visita a la Ópera de Londres escogí Carmen, una Ópera no muy larga, y fácil de escuchar. Puesto que el presupuesto de este blog es limitado, compré una de las entradas más baratas, que suponía ir a lo más alto del teatro.

Royal Opera House V

Al llegar me llevé la primera sorpresa. Yo esperaba entrar por una puertecita minúscula en la parte trasera del edificio que gracias a una escalera interminable me llevaría hasta mi asiento. Todo lo contrario. Entré por la entrada principal, por donde entra todo el mundo, y pasé por la zona de los restaurantes, codeándome con la “crème de la crème”.

Opera

Tras pasar por escaleras y más escaleras, todas ellas cubiertas por alfombras rojas llegué a mi asiento. Desde lo alto del teatro, viendo el lujo de los balcones, las lámparas, tuve la intención de gritar “abajo el Capital, viva la anarquía”. Pero contra todo lo esperado, “el gallinero” no tenía tablas por asientos, sino butacas de terciopelo rojo, los asistentes estaban impecablemente vestidos, listos para ayudar a la más mínima indicación. Así que mi impulso revolucionario se desvaneció sin yo siquiera darme cuenta.

En el intermedio bajé a la zona principal, con restaurantes exquisitos y bares de champagne. Todo el mundo iba elegantemente vestido, con lo que (creían) eran sus mejores galas. Todo el mundo sorbía de su copa de champagne mientras departía alegremente. Era un ambiente totalmente distinto al que te puedes encontrar en cualquier musical del West End. Y eso que llevan tiempo diciendo que quieren popularizar la ópera. De hecho es al contrario: se ve tan elitista y lujosa como siempre. Y entonces lo entendí.

Lo que intentan popularizar no es la ópera, sino la experiencia de ir a la ópera, y el lujo es parte inseparable de ella.

Royal Opera House II

La gente acude a la Ópera esperando vivir el lujo. Se ponen sus mejores galas, beben chapmpagne, andan por alfombras rojas, viven su propio sueño de lujo. Porque al fin y al cabo, la gran mayoría de las óperas son largas y tediosas, con interminables transiciones musicales y en muchos casos insufribles canciones que están más cerca del sufrimiento de un gato que del “bel canto”. No hay duda que la Royal Opera House quiere popularizar la ópera, pero no por la música, sino por la experiencia. Ofrecerte champagne al comprar la entrada es simplemente una declaración de intenciones.

Cobblestone Covent Garden

Al salir estaba lloviendo. Me fui directamente a la entrada de la iglesia de Saint Paul a ver si alguna jovencita con acento cockney intentaba vender flores, pero las floristas hace tiempo que desaparecieron de Covent Garden.

 

Juegos Olímpicos de Londres: faltan dos años

Tal día como hoy dentro de dos años, el 27 de Julio de 2010 la Reina de Inglaterra inaugurará los Juegos Olímpicos de Londres. Para conmemorar la fecha, el fin de seman pasado fué fin de semana de puertas abiertas olímpicas.

Los actos olímpicos empezaron hace dos años, con el inicio de la olimpiada cultural (que por cierto, brilla por su ausencia). Pero a dos años de la inauguración, ahora es cuando la presión se intensifica. El comité organizador ha estado organizando eventos, y yo conseguí una plaza para un tour fotográfico por el parque olímpico.

London Olympic Stadium

Como ya debes saber, los Juegos Olímpicos son un evento deportivo que los gobiernos de grandes ciudades utilizan para desarrollar cierta parte de la ciudad con cargo a las arcas públicas. El evento produce ingresos suficientes para compensar la inversión (a veces).

At work

La zona a desarrollar en Londres es Stradford, una zona al Noreste de la City, bastante cercana, atravesada por el segundo rio de Londres, el rio Lea, y con grandes posibilidades.


View Que hacer en Londres in a larger map

Olympic Park I

El Parque Olímpico es relativamente pequeño, sólo 2,4Km cuadrados. Anteriormente, la zona estaba llena de fábricas y almacenes abandonados. Ahora está llena de edificios a medio construir y se hace difícil imaginar que algún día van a estar terminados. Pero de hecho lo van a estar en el plazo previsto, exactamente dentro de un año, y dentro del presupuesto provisto. Es más, la organización había presupuestado un exceso por lo que pudiera pasar, y finalmente no van a hacer uso de él. Quien lo iba a decir, después del fiasco de Wembley.

Olympic Park II

De izquierda a derecha en la foto superior puedes ver el velódromo, ese que parece una patata frita, y que las malas lenguas ya denominan “the pringle”. El gran cubo blanco es el estadio de baloncesto, que será iluminado con un juego de luces por la noche.

Velodrome + Basketball

Los edificios altos forman parte de la villa olímpica, donde vivirán los atletas que participen en el parque olímpico.

Olympic Village

Frente a ellos, el arco blanco es el puente sobre las vías del tren, y la principal entrada al complejo olímpico.

Bridge

Una de las joyas arquitectónicas será el complejo para la natación, cubierto por un techo que se sostiene sólo en tres pilares. La guía de la visita parecía bastante interesada en que supiéramos que el autor del diseño es una mujer musulmana que vive en Baghdad.

Olympic Swimmingpool roof

Swimming

El centro de atención será sin duda el estadio olímpico, que va a tener 80.000 asientos. Estará totalmente rodeado por agua y vegetación de ribera. De hecho, todo el complejo será un gran jardín, especialmente la parte cercana a la villa olímpica.

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Los organizadores de la visita estaban especialmente ilusionados por mostrarnos el velódromo, en el que recientemente han terminado el techo. Este fin de semana era la primera vez que permitían el acceso a gente ajena a la obra.

Velodrome V

Resulta curioso que el velódromo se haya convertido en uno de los edificios emblemáticos. La razón es que los británicos tienen mucho interés en el ciclismo de pista, con sus éxitos olímpicos recientes. Otros edificios son menos atractivos. El “cubo” para el baloncesto va ser desmontado al final de los juegos. La capacidad para público de la piscina va a reducirse casi al mínimo tras los juegos. La piscina de Waterpolo apenas tiene aforo, y el estadio de Balonmano es como una horrible caja de Mecano. En el caso del Balonmano será la primera ocasión en que participa un equipo británico. Alguien dijo diferencias culturales?

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Nota final. El Comité Olímpico Internacional proclamó Londres organizador de los JJOO de 2012 el 6 de Julio de 2005. Al día siguiente 52 personas murieron y más de 770 fueron heridas en cuatro atentados injustificables. Para mi, los juegos olímpicos de Londres van a estar siempre relacionados con esos horribles atentados. Este artículo va dedicado a los fallecidos en los atentados de Londres del 7 de Julio de 2005, a los heridos, a los que ayudaron en los rescates, a los que siguieron adelante a pesar de todo y a los que luchan cada día por la comprensión, por el respeto, y para que cosas así no sucedan nunca más.

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Musica al aire libre

Que sentido tiene un festival de música clásica al aire libre a fines de Septiembre, en Londres y por la noche? A qué mente enferma se le puede ocurrir semejante idea? A un visionario, evidentemente. Eso es el Tower Festival.

La cita era para una “stravaganza” de música clásica popular bajo el abrigo del Tower Festival, nada menos que en el foso de la Torre de Londres. Es decir, el típico concierto para aquellos que pretenden saber de música clásica porque queda culto decirlo, pero que jamás podrían soportar un concierto con piezas enteras, tal como las escribió el compositor. Teníamos trocitos de Tchaikovsky,  la apertura de Guillermo Tell, algo de Gershwin, una aria de Puccini y alguna que otra cosa.

Al llegar al terraplén de sillitas (porque llamarlo patio de butacas sería exagerar) un cartel anunciaba que el concierto se había declarado al aire libre y se llevaría a cabo cualquiera que fuera el tiempo. En palabras llanas, si llueve tocará mojarse.

El día había estado despejado y la noche pintaba igual, con lo que la amenaza de lluvia quedaba eliminada, cosa que no era del todo relajante: como ya sabemos por estas latitudes, las noches sin nubes son mucho más frías. Empezada la primera parte, y cuando la luz ya palidecía, una gélida brisa empezó a soplar desde el Támesis (por si no lo sabías, la Torre de Londres está a la orilla del Támesis). El frió se intensificaba, y también el viento. Para cuando la orquesta empezó la segunda parte del concierto, una buena parte del aforo ya se había ido a casa. Menos de una tercera parte de los asistentes se quedaron a escuchar la última pieza, el Can Can de Ofenbach, interpretado de forma energética por las orquesta, intercalando vítores tal como si estuviéramos en un cabaret del Wild West americano. El público frenéticamente aplaudía al ritmo de la música reconociendo el esfuerzo de la orquesta. O era por quitarse el frío que ya llegaba a los huesos? No se.

Un festival de verano tiene que ser algo relajante, y no una brisa helada cortándote la cara mientras estás dos horas sentado en una sillita de madera que se te está clavando en la espalda. Pero ya dicen que todo lo que vale cuesta. Y mientras la mayoría de gente corría hacia el metro o sus coches en busca de un lugar calentito, yo desafié la fría noche, el viento gélido y mis manos aturdidas para remontar el río desde la Torre de Londres hasta el puente de Londres, disfrutando de una de esas escenas que te recuerdan por que vale la pena tanto esfuerzo. Será ese el objetivo del Festival? Ver el Támesis de noche. Quien sabe.

London Bridge II

Distance

Shad Thames

Tower Bridge by night

London Bridge I

Espejismo de verano

Cosas extrañas están ocurriendo en esta ciudad últimamente. Estoy viendo visiones o Londres se está desacelerando?

Había leído en el programa de fiestas del Thames Festival que en el Southwark Bridge habían montado un festín. Ante tan suculenta oferta no pude resistirme. Creo que no es la primera vez que lo hacían, pero dada la dificultad para acceder al puente durante el festival, nunca me había acercado a ver.

Battle

Habían transformado el puente en un gran banquete. Había batalla de heno y otras actividades para niños. La pieza principal eran dos larguísimas mesas con sillas para que cualquiera pudiera pasar un buen rato al aire libre con amigos y familiares trayéndose su comida o comprándola en los puestos tradicionales instalados. Incluso había luces y banderitas de colores!

Lights

Viendo a tanta gente en grupos, charlando y riendo con gente que, algunos de ellos, eran completos extraños solo unos minutos antes de nuevo me sorprendía. No es lo que uno acostumbra a ver a los londinenses haciendo. No puedo evitar pensar en el ambiente que se creó junto al fuego delante del Tate Modern, o en aquel festival de “Slow Down London”. No estará Londres relajándose?

Relax II

No dejes que las apariencias te engañen. Hace poco un amigo me dijo que Londres es como un tiburón, debe mantenerse en movimiento. Y yo añadiría que para conseguirlo se alimenta de los sueños de los que vienen buscando fortuna. Si Londres dejara de correr ya no sería Londres. Perdería su esencia, lo que hace que tanta gente cada año venga sin saber qué encontrará, dispuesta a trabajar más horas que un reloj.

Lo que se vió sobre el puente de Southwark era simplemente un espejismo, provocado por este inesperadamente largo verano. Pero las lluvia fina y persistente de los dos últimos días, las nubes grises y las tardes que se oscurecen rápidamente nos recuerdan que el invierno se acerca, y que todo el mundo vuelve ya a sus tareas, preparándose mentalmente para el largo inviernos.

Sunset I

Si quieres vida en la calle, ambiente relajado y amistoso, hay que viajar al sur. Nadie dijo que vivir en Londres era fácil. Pero eso si, siempre nos quedarán los recuerdos.

Sunset II

Para ver más fotos del fuego, visita el album

Sentarse alrededor del fuego

Andamos obsesionados con nuestros teléfonos móviles, ordenadores portátiles, reproductores digitales, y curiosamente, la más antigua de las tecnologías sigue atrayéndonos más que ninguna. El fuego nos sigue fascinando como el primer día.

Tomemos por ejemplo lo que pasó el pasado fin de semana en el Thames Festival, algo así como la fiesta mayor del Támesis. Cada año, delante del Tate Modern instalaban un  escenario con pista de baile incluida que siempre tenía gran éxito. Este año, a alguna mente lúcida se le ocurrió instalar un “jardín de fuego”. Para serte sincero, me pareció un tremendo error ya que tenía muchas ganas de visitar ese escenario de nuevo. No sólo eso, mi lado más inglés me decía que fuego en un festival lleno de gente era un riesgo que las autoridades no deberían permitir.

Afortunadamente estaba equivocado. No sólo por el civismo que los asistentes demostraron, sino porque el jardín de fuego resultó un tremendo éxito.

Pots of fire

Burning II

La instalación era una serie de estructuras metálicas sobre las que había fuego en diversas formas. Algunas se movían, otras eran estáticas, y supongo que los que la instalaron esperaban que la gente circulara entre ellas, como en un jardín, viendo sus diferencias y comentando.

Walking around

Balls of fire

Y aunque muchos lo hicieron así, espontáneamente una buena cantidad de gente empezó a sentarse alrededor. De alguna nuestros instintos más primitivos nos llaman a reunirnos alrededor del fuego.

Quiet

Gathering III

Reading with the fire

Unos charlaban, otros hacían bromas, y otros observaban hipnotizados las llamas. En una ciudad como Londres donde parece que la única reunión posible es en un Pub con una cerveza en la mano, ver a tanta gente desconocida sentados juntos alrededor del fuego era una visión fascinante, casi tanto como el mismo fuego.

Mistified

Como no podía ser menos, yo me sumé a la sensación general de relajación.

Observing the fire

Quien lo iba a decir, Londres, ciudad moderna donde las haya, recobrando los más básicos instintos humanos ante la simple aparición del fuego.

Laugh

Para ver más fotos del fuego, visita el album

Los espoilers son buenos

Contar el final de una película o cualquiera de sus partes importantes se llama “espoiler” y está muy mal visto. Pero todos estamos equivocados. Los espoilers son buenos, y las productoras de cine lo saben.

Un espoiler es contar un hecho importante en el desarrollo de una historia a alguien que no la ha visto. Por ejemplo si le cuentas a alguien que no ha visto Titanic que al final el barco se hunde. Viene del inglés “spoil”, que precisamente significa “estropear”. Porque si te cuentan algo de lo que sucede en la película te estropean la sorpresa.

Este fin de semana fui a ver Terminator y disfruté de sus efectos visuales, de sus diálogos, de la impresionante actuación de sus actores principales (hay que ser un gran actor para hacer una actuación tan falta de emociones y de matices). La razón es que ya sabía todo lo que sucedía en la película. Ya sabía que el tipo nuevo era un robot. Ya sabía que lo capturaban. Ya sabía que él actuaba como un humano. Por qué? Porque lo había visto en el trailer.

El trailer de la película, que había visto algunas semanas antes está llenito de espoilers. Es como ver un resumen de la película pero sin los diálogos insípidos y los momentos emocionales empalagosos. Al sentarme en mi butaca ya conocía los momentos principales, por lo que la ansiedad por saber lo que iba a pasar no me distrajo de analizar la película, sus tecnicalidades, cómo el guión había solucionado cada uno de los giros de la película (que yo ya sabía porque los había visto en el trailer).

La clave está precisamente en la ansiedad. Porque sentarse ante la gran pantalla pensando que en cualquier momento puede suceder un giro inesperado es una circunstancia para la que el ciudadano normal no está preparado. Además, cómo vamos a saber si queremos ira a ver una película si no sabemos que es lo que ocurre en ella. Por eso las productoras, que han identificado esta necesidad gracias a sus múltiples encuestas a clientes crean trailers que revelan todos los puntos importantes de la historia de manera que nos ahorran las indeseadas sorpresas.

Es hora pues que dejemos de referirnos a los espoilers como algo negativo. La próxima vez que alguien te cuente el final de una película no te enfades, dale las gracias como yo le doy ahora las gracias a los visionarios que crean trailers de películas.

Comida lenta

El Slow Down London festival ha terminado. Como ya anticipábamos aquí, no ha cumplido ni por asomo sus objetivos.Sin ninguna duda mañana Londres va a seguir a la misma velocidad que siempre. Porque así es como es Londres, y así será mientras siga siendo Londres.

Aún así, el equipo de Un Mundo Perplejo se desplazó a uno de los eventos que a priori parecía más interesante: el Slow Food Market.

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El término Slow Food viene como contrario del “Fast Food”. La idea es que hay que comer cosa sana y no lo que venden en esos restaurantes. No vayas a pensar que se trata sólo de comida cocinada despacio o comida que va despacio, como su curioso símbolo da a entender.

Cuando en Londres se habla de ir despacio, una serie de países vienen a la mente londinense de inmediato: España y Portugal

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A la comida “no fast food”, es decir la “Slow Food” se le ha unido el tema biológico-orgánico-natural. Seguro que ya sabes a que me refiero.

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Estoy convencido que iniciativas de este tipo no van a cambiar las actitudes londinsense respecto a la prisa. Pero por mi, que lo sigan intentando.

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Un festival destinado al fracaso

Se celebra desde el 25 de Abril hasta el 3 de Mayo un festival del que solo se puede esperar el más rotundo de los fracasos. Se llama “Slow Down London“, que se podría traducir como “Londres tómatelo con clama” o “Londres reduce tu velocidad”

El festival organiza entre otros charlas sobre la importancia del tiempo, paseos por la ciudad, clases de yoga, meditación, conciertos de música relajada y mercados de comida sana.  Son actividades de gran aceptación entre los londinenses. El festival sería un éxito si se llamara “Festival de la vida sana”, o incluso forzando mucho la situación “Disfrutar del tiempo”. Pero con el objetivo de “inspirar a los londinenses para retar al culto a la velocidad” es imposible que el festival se considere un éxito porque los londinenses nunca van a desacelerar su ritmo de vida.Va contra el ADN de Londres.

El programa de eventos confirma el error de planteamiento. Estos son los consejos que para ellos resumen el festival:

Tomate un descanso de verdad para comer: sal a la calle, lejos de tu oficina de trabajo

Cómo? Pero si comer delante del ordenador desparramando la mayonesa del sandwich en el teclado es tarea imprescindible para un londinese. Hay que aparentar estar ocupado en todo momento. Si te puedes permitir salir para comer es que no tienes nada que hacer. No debes ser muy importante. Tu salario debe ser bastante malo.

Escucha con total atención una pieza musical, un pájaro cantando; a tu amigo o compañero que te está hablando

Y el “multitasking”? Se puede hacer todo eso perfectamente mientras se hacen otras cosas. Esto sólo puede ser una excusa para justificar aquellos que no están suficientemente preparados.

Apágalo: puede ser tu correo electrónico o tu teléfono – tómate un tiempo para relajarte

Relajarse apagando el teléfono y el correo? Cómo es posible? Podrías estar perdiéndote una invitación para una fiesta, un mensaje de tu jefe, una noticia en twitter. Perderse todo eso justo en el momento que ocurre si sería estresante.

El londinense también va a balnearios, come comida orgánica, hace tai chi, escucha música. Lo hace porque son actividades fashion y de eso el londinense sabe muchísimo, pero no para reducir la velocidad!

Cuando el londinense no puede mantener el ritmo no hace actividades para relajarse, se muda de ciudad!

Coreografías musicales en la vida real?

Si hay un género cinematográfico que no tiene intención de ser realista es el de los musicales. Es simplemente imposible… Lo es?

Un amigo me comentaba hace tiempo que el cine musical le parecía inverosímil. La historia transcurre con normalidad, de repente se escucha una música y toda la gente, totales desconocidos, empiezan a bailar juntos en una coreografía perfecta. Mi amigo decía que es ridículo.

Debo estar de acuerdo en la imposibilidad. Pero precisamente eso es lo que más me gusta del cine musical: la sorpresa, la sensación de comunión de la coreografía, y la cara de felicidad que se me queda. Sería fantástico que sucediera de verdad.

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