Que hacer en Londres este fin de semana (08 Set 2012)

Este fin de semana Londres va a estar patas arriba. Se acaban los paralímpicos y coincide con una de mis fiestas favoritas en Londres.

2012 iba a poner Londres en el centro del mundo. El Diamond Jubilee de la Reina, los Juegos Olímpicos, los Paralímpicos. Este fin de semana es el final. El domingo es la clausura de los Juegos Paralímpicos Londres 2012, y por la mañana se va a correr el maratón, que hará una ruta distinta al de los Juegos Olímpicos, pasando por ejemplo por el famoso Tower Bridge. Aquí tienes los detalles.

*Corrección, la ruta es la misma que en los Juegos Olímpicos. Aquí están los detalles.

Durante todo el fin de semana se celebra el Thames Festival. Aquí tienes el artículo de 2010 para que te vayas haciendo una idea si no sabes lo que es. Se celebra el sábado y el Domingo y es totalmente recomendable para niños y adultos.

Normalmente el fin del festival es un espectáculo pirotécnico en el rio, que este año va a coincidir con la clausura de los Paralímpicos, a las 10.30pm entre los puentes de Blackfriars y Waterloo. Se supone que será un espectáculo espectacular, valga la redundancia.

Y aunque el Lunes no es fin de semana, vale la pena decir que se va a celebrar el desfile de los atletas olímpicos y paralímpicos por la City y Westminster. Los detalles todavía no se saben seguro, así que deberás seguir el tema.

Festival de Vietnam en Londres

Casi todos los países importantes tienen sus festivales en Londres: China, India, Irlanda, Canadá, Australia, Japón, España… Vietnam es el país de moda pero no tiene ningún festival. Hasta ahora.

Vietnam Summer Festival London 2012

Un Mundo Perplejo está haciendo un reportaje sobre Vietnam que puedes ver aquí. ¿A qué viene este repentino interés que me ha llevado al país en cuestión dos veces? No son vacaciones. Vietnam es el país del que todo el mundo habla en Londres y con el sentido de servicio público de este blog, tenía que reportar sobre él.

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Como decía, siendo tan importante, era simplemente cuestión de tiempo que el país tuviera su festival, que ocurrirá este Sábado 14 de Julio en el mercado de Spitalfields. En él habrán exposiciones, pases de moda, actuaciones de músicos y bailarines venidos expresamente de Vietnam, juegos para niños y 34 paradas de productos tradicionales, modernos y mucha comida.

Como ya dije hace algunos días el Street Food es super trendy en Londres ahora mismo. Aparte de eso todo aquel que se precie de saber de comida en Londres canta las maravillas de la comida vietnamita. Imagínate entonces la oportunidad de degustar la comida de 14 chefs vietnamitas presentado en forma de Street Food Market. Una oportunidad única de aprender y probar la increíble herencia culinaria vietnamita. Es la receta perfecta para el Sábado.

No hace falta ni que diga que todos los amantes de la comida, la aventura y el Sur Este asiático van a estar el sábado en el Vietnam Summer Festival 2012. Aquí puedes ver la página web y enterarte de las últimas novedades en Twitter.

Así que esta es una cita imprescindible para estar al día de lo que es trendy en Londres. Si estás por la ciudad el sábado no te lo puedes perder. Y por si quieres otra motivación, aquí va un pequeño incentivo en forma de descuentos. Imprímelos, llévatelos al festival y que disfrutes.

BBC Proms: imprescindible en el verano londinense

Ayer fui a mi primera Prom del verano. Se trata de una temporada de música clásica a precios populares, y es una cita ineludible en Londres durante el verano. Si tienes ocasión, debes ir. Y te garantizo que el precio no va a ser un impedimento.

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No te voy a aburrir con las historia. Simplemente te diré que la primera temporada de Proms fue hace 117 años, y desde entonces se ha desarrollado sin interrupción. Nació como conciertos de música clásica a precios asequibles. Era el sueño de un empresario de dar al gran público educación musical para crear una audiencia para este tipo de eventos.

Hoy es todavía la misma idea. Se celebra en el Royal Alber Hall, el auditorio más famoso de Londres junto con la London Opera House, y vale la pena ir a un concierto ni que sea por ver el auditorio por dentro. La temporada es normalemente desde mediados de Julio a mediados de Septiembre y tiene más de 100 conciertos.

La estructura de los conciertos busca, como desde su inicio, educar y ser popular, así que mezcla piezas populares y fáciles de digerir para atraer al público con otras algo más difíciles. El de ayer tenía como máximo atractivo el magnífico “Bolero” de Ravel. Son 15 minutos empezando con una simple flauta travesera a la que se le van sumando instrumentos hasta llegar a usar toda la orquesta en un monumental “finale”. También tocaron “Daphnis and Chloe”, también de Ravel, que no conocía y que me pareció magnífica, incluyendo el coro del festival de Edimburgo con más de 120 integrantes.

Hay conciertos de músicos rusos, de música de película, de nuevos clásicos americanos, de música para niños. La oferta es muy amplia. Como decía, lo más popular posible para atraer a cuanta más gente posible.

Y llegamos al tema de los precios. Hay los asientos caros, y un palco puede costar medio millón de libras para toda la temporada. Así los banqueros de la City pueden mostrar su dinero y su exquisito gusto musical mientras saborean una copa de “bubbly” (parte de la recaudación va a parar a organizaciones de caridad, las “charities” comodicen aquí, así que también tiene su parte de “give back“). Pero hay precios para todos. Un asiento en el que puedes disfrutar el concierto de forma perfecta cuesta menos de 20 libras. Y si eso es demasiado, puedes hacer “promming”.

El “promming” es Proms en su versión más auténtica. Y es que el nombre “Proms” viene de “Promenade”, que significa “paseo”, o en este contexto, es un concierto en el que la gente está de pie. Así que en vez de comprar por internet y escoger tu asiento como un burgués cualquiera puedes ir el día del concierto y hacer cola. Antes del concierto se ponen a la venta en taquillas por 5 libras 500 entradas para estar de pie en la platea, justo delante del escenario, como en un concierto de Pop o Rock. Eso son 5 libras que te dan acceso a la mejor música clásica, los mejores intérpretes, y una de las experiencias imprescindibles del verano en Londres.

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Iba a escribir sobre esto cuando hubiera ido a todos los conciertos que tengo previsto y tuviera más fotos, pero estar de nuevo en el Royal Albert Hall y disfrutar de la música en directo me ha recordado lo fantástico que es, y he preferido escribir esto para ver si te animas si tienes la oportunidad de ir. Todavía hay entradas para algunas Proms. Y si no, siempre puedes ir “promming“.

Royal Ascot: donde las apariencias importan

Hay pocas cosas tan inglesas como Royal Ascot. Es uno de los lugares donde la estricta tradición inglesa se ve más claramente. Caballos, apuestas y cuidar las apariencias. Royal Ascot es el lugar donde aquellos que son alguien en la alta sociedad o que pretenden serlo van para dejarse ver. Y una vez más, el populacho puede ir también a admirar a los ricos y sentirse un poco como ellos.

Royal Ascot es uno de los eventos más importantes en el calendario social de Londres. Se trata de carreras de caballos en el hipódromo de Ascot, que este año cumple 300 años desde su construcción, ordenada por la Reina Ana. Lo que lo distingue de otras carreras de caballos en otros hipódromos, o de las carreras que se celebran también en Ascot en otras fechas es el “Royal”. Desde finales del siglo XVIII el Rey o la Reina han acudido al evento, incluso haciendo una procesión Real.

El lugar de más lujo es el “Royal Enclosure”, el recinto cerrado creado por el Príncipe Regente, que sería George IV, para sus invitados. Hoy en día el acceso es libre para todo aquel que quiera pagar el precio de la entrada que puede superar 500 libras por un día dependiendo de los “extras”. Este es el lugar ideal donde banqueros y otros ricos lucen su dinero y su éxito. Hay que ir vestido impecablemente. Los sobreros son imprescindibles: de copa para ellos y de fantasía para ellas, con abundancia de plumas.

Fuera de la “Enclosure” los precios van bajando según las zonas, hasta llegar a la zona general. Lo curioso es que incluso con las entradas más baratas, los asistentes siguen las normas de etiqueta de los ricos. Ellos también van con traje y corbata, incluso con chaleco y pajarita, las mujeres van con vestidos extravagantes y sobreros de plumas que parece que una ave exótica haya decidido hacer su nidito de amor. Todos ellos beben Champagne, o “bubbly” y se entregan a una de las prácticas más tradicionales inglesas: las apuestas, el único elemento igualador en esta feria de apariencias.

De algún modo es como lo que comentábamos con la Royal Opera House de Covent Garden. Cualquiera puede comprar una entrada, aunque sea la más barata, y tener acceso a la ilusión del lujo, el éxito, los sombreros de copa, el champagne, las plumas, las realeza. De hecho, ambos aparecen en la adaptación que el mismo George Bernard Shaw hizo de su novela Pygmalion para Hollywood, y que luego se adaptó en My Fair Lady. La película muestra como una pobre vendedora ambulante puede entrar en la alta sociedad londinense. El objetivo de todo aquel que viva en Londres. Esta semana esa ilusión se puede conseguir pagando.

X-Men: el origen del temor

X-Men, First Class es todo lo que te puedes esperar de una película de superhéroes. Pero qué pasaría si los guionistas hubieran ido mucho más allá y se hubieran liado a escribir un tratado sobre sociología y antropología? Suena soporífero, pero en realidad la idea promete. ¿Es X-Men un tratado sobre el racismo?

Nota: este post no contiene ningún espoiler que no hayas visto en el tráiler. Si ya lo has visto, no te contaré nada que no sepas ya (aunque si no te gustan los espoilers, no veas el trailer porque lo cuenta casi todo).

Una cómoda butaca frente a la gran pantalla, cubo de palomitas en una mano, cubo de refresco en la otra. Tras unos cuantos trailers de películas de superhéroes (hay que ver la cantidad que están por venir) te preparas para ver X-Men, First Class. Esperas mutantes peleándose, efectos especiales espectaculares, malos malísimos, y la promesa de descubrir por qué en esa rivalidad entre el Profesor X y Magneto siempre se adivina, extrañamente, mutuo afecto.

En mi opinión, la película cumple las expectativas. Incluso más de lo esperado. En este tipo de películas siempre hay que describir las emociones de los personajes, porque eso ayuda al espectador a involucrarse. Y el caso es que lo hacen, e incluso van mucho más lejos.

Cuando Charles Xavier (la pronunciación del apellido en inglés tiene guasa) presenta su tesis doctoral, dice algo así como: Nunca dos especies han convivido juntas. La superior acaba exterminando a la otra.

Tremenda manera de preparar lo que va a venir. Y lo que viene es un tratado sobre racismo. Porque en esta película de superhéroes, los malos malísimos no son malos. Al describir las razones de cada uno para actuar como lo hacen, descubrimos que no hay Lex Luthor. Magneto lo dice claramente: “Mañana la Humanidad descubrirá que los mutantes existen. Nos temerán, y ese temor se convertirá en odio”.

El miedo es una reacción primaria del cerebro para la supervivencia. El miedo nos alerta de un peligro, y a la vez que nos protege, también bloquea nuestra capacidad de razonar. Como ya hemos visto en otras entregas, los no mutantes sienten miedo de los mutantes, lo que desata su racismo contra ellos. Los mutantes se sienten amenazados. El miedo desarrolla su odio. El único antídoto es lo que el Profesor X intenta: el odio no es la solución.

La película habla del origen de la relación entre Magneto y el Profesor X y muestra el origen de su rivalidad. Pero también muestra el origen de las dos formas de tratar el racismo: bloquear el miedo y ser racionales, o dar rienda suelta a los instintos de supervivencia.

Por cierto, y para no perder de vista el tema principal de este blog, observa que Xavier es inglés, con un acento impecable. Si tienes la posibilidad de verla en versión original, hazlo. Verás como durante la película suelta algún que otro “mate” y “bloody”. Espero que sepas ya por qué eso es tan importante. Y si no lo sabes, pincha en los dos enlaces.

“Destino Oculto”: Éxito y Felicidad

Este fin de semana he ido a ver la película “The Adjustment Bureau”, con Matt Damon de protagonista (“Destino Oculto” en España. Se han lucido con la traducción). En mi opinión, la película es una crítica devastadora de nuestra sociedad y de los dirigentes, que llegan a posiciones de poder para satisfacer sus propias necesidades y no las de aquellos a los que deben servir.

Aviso: Este artículo tiene algunos spoilers. Si quieres tienes intención de ver la película, mejor que te detengas aquí.

¿Qué es el éxito? O mejor dicho ¿es el éxito un medio para conseguir la felicidad?

Muchas películas han tratado este tema. Quizás la más famosa de todas “Ciudadano Kane”. “The Adjustment Bureau” no está a la altura de esa película. De hecho la calificaría simplemente de “normalita”. El resumen decía que es “un thriller que mantendrá tu intelecto en alerta máxima”. Pero mi intelecto no estaba precisamente en “alerta máxima”, lo que me permitió pensar en otras cosas mientras veía la película.

En cierto momento, uno de los actores afirma que la búsqueda del éxito está provocada por un vacío interno. Si alguien es feliz, no sentirá ese anhelo por el éxito.

Probablemente verás por ahí críticas que dicen que la película plantea dudas sobre si existe el destino, sobre lo que estamos dispuestos a hacer para decidir nuestro propio camino. Pero eso es simplemente una lectura superficial, al igual que la historia de amor.

En realidad, es una cruda descripción de nuestra clase política, de los dirigentes de las grandes empresas. Esos seres exhibicionistas con la necesidad de llenar con aplausos y adulaciones el vacío que les atormenta, en una carrera desesperada por conseguir la felicidad que tanto anhelan. Necesitamos gente auténtica que dice lo que piensa y piensa lo que dice. Pero en cambio, lo que tenemos son personas que dicen lo que otros les han dicho que nosotros queremos escuchar, obligados a comportarse como nosotros esperamos que lo hagan, profesionales de las apariencias que están dispuestos a pasar por todo ello para conseguir el éxito y el poder.

Si uno de estos hombres y mujeres con carisma consiguen la Felicidad por otros medios, por ejemplo con su familia, no van a sentir esa desesperación por conseguir el éxito, no van a tener la fuerza para soportar todos los sufrimientos necesarios para llegar a la cumbre. Tarde o temprano van a tener que escoger entre su carrera o su familia, su vida.

La consecuencia es que estamos dirigidos por seres egocéntricos, despóticos individualistas que llegan a posiciones de responsabilidad exclusivamente para satisfacer sus propias necesidades.

Al final de sus miserables vidas, tras haberlo conseguido todo, se dan cuenta de que nada jamás consiguió llenar el vacío, que han malgastado sus vidas y condicionado la de todos aquellos que les rodeaban para sus propios intereses, para conseguir poder y riquezas que nunca fueron suficientes, que siempre supieron a poco.

Rosebud.

PS1: La película es una adaptación extremadamente libre de una historia corta de Philip K. Dick (el mismo de por ejemplo “Sueñan los robots con ovejas electrónicas” o “Minority Report”).  Por si acaso quieres decir aquello de “a mi me gustó más el libro”, o si simplemente tienes curiosidad de saber los pocos puntos en común de la película con la historia original, aquí puedes leerla.

PS2: Lo expuesto en el artículo no es mi opinión, es implemente el mensaje que la película transmite.

Sobre matar la industria del libro y la discográfica

Hace unos días iba andando por mi barrio en Londres cuando vi un establecimiento llamado “Library”. A pesar de la similitud con el nombre no es una librería, ni mucho menos.

Por lo que pude enterarme, en este lugar entras, te registras como miembro y entonces puedes leer todos los libros que tienen en exposición. No sólo eso, además puedes escoger el que quieras, tomarlo prestado por unos días, leerlo y luego devolverlo. Y todo esto sin pagar ni un céntimo. Lees los libros y no pagas nada en absoluto. Y no sólo puedes leer libros sin pagar, también hay música y películas, que también te puedes llevar a casa sin pagar.

Imaginemos por un momento que estas “libraries” estuvieran por todas partes, que cualquier persona tuviera una lo suficientemente cerca como para poder pasar de camino a casa. Nadie compraría libros, nadie compraría música, ni películas. ¡Sería el fin de la cultura!

Me he enterado también que la “library” de mi barrio no es de hecho un caso aislado. Hay más. Y para colmo, resulta que están financiadas con dinero público. Afortunadamente no son muy abundantes, pero aún así el nuevo gobierno británico tiene un astuto plan para acabar con ellas.

Con la excusa de la crisis y la enorme deuda que el país arrastra el nuevo gobierno ha decidido recortar el presupuesto público, y una de las acciones es recortar el presupuesto destinado a los gobiernos locales, que se va a reducir en una media del 26%. Forzados a eliminar algunos de los servicios públicos que prestan, los gobiernos locales se optan por eliminar las “libraries”. Asunto resuelto.

Estoy seguro de que nadie las utilizaba, pero con el cierre de las “local libraries” cada consumo de literatura, música o cine, generará un ingreso para las empresas editoriales, discográficas y distribuidoras, que con los malos tiempos que están pasando lo necesitan.

¿Qué es britishness? The King’s Speech

Ayer vi “The King’s Speech”, la película de moda en Londres. Podríamos discutir sus virtudes cinematográficas, aunque siendo un extranjero que vive en Londres, me parece mucho más interesante comentar los rasgos culturales británicos que la película rezuma por todas partes. Cuando salí de la sala del cine, lo primero que se me ocurrió decir fue: “hay mucho britishness en esta película”. Veamos a qué me refiero.

Si no sabes la historia del rey Eduardo VIII y el rey Jorge VI y quieres ver la película, entonces este artículo está lleno de espoilers.  Si sabes algo sobre cómo llegó el segundo a ser rey, entonces este artículo no dice mucho que no sepas ya o que no puedas encontrar en la Wikipedia.

El argumento de la película gira en torno a las dificultades del rey Jorge VI para hablar (era tartamudo) y de Lionel Logue, quien le ayudó a superarlos a fin de que el rey pudiera hacer sus discursos a la nación. Y aunque eso tiene su interés, lo más interesante es todo lo que ocurre a su alrededor.

En primer lugar está la figura de la Monarquía. El rey Jorge V dice en cierto momento que con la llegada de la radio, los integrantes de la casa real se han convertido en actores. Mas tarde en su hijo, el rey George VI dice:

“Si yo soy el rey, ¿dónde está mi poder? ¿Puedo declarar la guerra? ¿Puedo formar gobierno? ¿Poner impuestos? ¡No! Y sin embargo en mi reside toda la autoridad porque ellos creen que cuando yo hablo, hablo por ellos.” (refiriéndose al Pueblo).

Y esa es la clave de la película porque ¿qué sentido tiene un rey sin voz? ¿Cómo se van a identificar con él si no es capaz de decir una frase entera sin encallarse? Y esta no es una cuestión banal. Precisamente, la razón por el que la monarquía británica ha sobrevivido a tantos escándalos durante el Siglo XX es que para el Pueblo, es un símbolo de todo lo que ser británico representa. La historia del rey George VI en concreto es una metáfora de lo que significa ser británico.

Su hermano Eduardo era el heredero al trono. Vividor irresponsable (según lo describe la película) se convirtió en rey a la muerte de su padre, y abdicó menos de once meses después para poder casarse con Wallis Simpson, una mujer de nacionalidad americana y divorciada dos veces. Esa actitud no es la propia de un birtánco.

El segundo en línea era Albert, el hermano, un tipo sombrío y aburrido, quien era reacio a tomar la corona, y se convirtió en rey porque la situación lo requería, porque era lo correcto. Esa es una actitud mucho más británica. Del mismo modo el Reino Unido declara la guerra a Hitler porque Hitler era capaz de atrocidades que los británicos no podían contemplar impasibles.

Otra muestra más de britishness se ve cuando Churchil le pregunta qué nombre va a usar cuando sea coronado rey. Su nombre era Albert, y ese es el nombre que quiere. Churchil responde “demasiado alemán“. “Qué tal George? Daría un sentido de continuidad con su padre” (George V). La continuidad, la esencia del pueblo británico. ¿Y cual es el símbolo de la continuidad? La corona.

Un último punto para el papel de las mujeres. La esposa (la que sería conocida para la posterioridad como la “Reina Madre”, la madre de la actual Reina Isabel II) es una apoyo leal, ayudando a su marido a través de todos los retos a que se enfrenta. La retratan como la razón del éxito del rey. Por otro lado, Wallis Simpson es el papel totalmente opuesto, y la causa de la abdicación de Eduardo. Cuando Churchill le pregunta a la primera qué tiene Wallis que tiene a Eduardo tan enamorado ella responde “Aparentemente ella tiene ciertas habilidades aprendidas en un establecimiento de Shangai“.

¿Hay algo más británico que eso? Un rey que se convierte en centro de atención no por elección sino por obligación, la reina, fiel consorte, madre, y guardiana de las buenas costumbres. Frente a ella un rey que abdica por no asumir sus responsabilidades, infatuado por una americana divorciada cuyo máxima atracción parece residir en el deseo más animal. Lo dicho, Britishness.

Tron: Legacy

El viernes vi “Tron: Legacy” en el Imax de Londres. La trama no es de lo mejorcito, pero qué importa la historia cuando ante tus ojos hay un festín visual y una música memorable. Además es un descarado homenaje a los años 80, cuando las computadoras invadieron nuestra cotidianidad y la cambiaron para siempre.

Aviso: este post está llenito de espoilers, así que si no has visto la película, ya sabes a lo que te arriesgas.

Vamos a aclararlo de buen principio: la trama de “Tron: Legacy” es mala con avaricia, y cuando más pienso en ella más agujeros le encuentro.

Pero ¿a quien le importa? “Tron: Legacy” habla del legado que la película original dejó. ”Tron” rompió moldes allá en el año 1984 por su su forma de ver los programas como una extensión de sus creadores en un mundo virtual paralelo (algo a lo que Internet se parece cada día más) y por sus sorprendentes efectos visuales. Los años ochenta fueron algo así como el despertar de las computadoras. Resulta increible pensar que 25 años la gente podía vivir sin ellas.

Podría pasarme el día contando los detalles de una película llena de homenajes a los ochenta y a las películas de ciencia ficción que se estrenaron, pero para no hacerme pesado voy a concentrarme en unas pocas. Si crees que hay otras dignas de mención, no te cortes y añádelo en los comentarios.

La película es un homenaje al Tron original, hasta el punto que Sam tiene los posters originales de la película en su habitación. El principio quiere retomar exactamente en el punto que Tron termina. En la escena final veíamos como la ciudad se convierte en una “grid”, en el mundo virtual. La apertura de la nueva vemos como la “grid” se convierte en el mundo “real”. Luego nos cuentan rápidamente lo que ha ocurrido desde la última vez que vimos a Flynn saltando del helicóptero.

Pero claro, el inicio real es cuando Sam llega a “Fynn’s”. Un escalofrío recorre la espalda, como cuando llegas a un lugar conocido pero que no has visitado por mucho tiempo. Sam enciende el interruptor central y la canción  ”Separate Ways” retruena desde los altavoces, mostrando que el lugar se quedó congelado en los años 80, y nosotros, los que los vivimos, nos sentimos ahí de nuevo, en la “sala de máquinas”, entre Ataris y Namcos, Pacman y Space Invaders. Y por si había alguna duda, la siguiente canción es “Sweet Dreams”, de Eurithmics, canción mítica de los 80, el inicio de la música electrónica.

Aparte del hecho que toda la historia parece un remake del Tron original, incluyendo la huida a través de un agujero en la pared, hay muchos otros homenajes. Las batallas de naves recuerdan poderosamente la Guerra de las Galaxias, y hay un par de movimientos de cámara que recuerdan a Galáctica. Terminator está presente en todo momento, desde las máquinas “Arcade” hasta el aparato que Sam hace servir para saltar la seguridad. Y cómo no, la inconfundible cita de “La única manera de ganar es no jugar”, original de la maravillosa “Juegos de Guerra”. Y qué decir de la espectacular música de “Daft Punk”, que recuerda muchísimo a Blade Runner. En general las calles, la oscuridad, todo tiene reminiscencias Blade Runner. Incluso la escena final  (aunque se cuenta que Ridley Scott no la tenía en su guión original). Todo ello es un homenaje a la parte más geek de los años 80.

Una referencia algo desconcertante es la de “De todos los bares…” procedente de Casablanca. Quizás es una pista para que sepamos que el “End of line Club” es un antro para traidores y exiliados.

Hablando del Club, el actor principal de la escena es el que encarna a Tony Blair en la película “The Queen”, y todo el estilo del club tiene un algo muy “british”, sin mencionar que Eurithmics son, precisamente, británicos. Algo que se me ha quedado clavado es la escena de destrucción en que Zeus baila con su bastón y grita en medio del desorden. Me recuerda a una escena de alguna película pero no consigo recordar cual. ¿Se te ocurre?

En general, una película con una historia inconsistente, un homenaje a los años ochenta electrónicos, todo ello con unos refinadísimos efectos visuales y una música envolvente. Para los que no vieron la original y no tienen interés en computadoras, probablemente una película pasable. Para los que tuvimos la infancia en los ochenta es un festín visual, y vista en el Imax, el colmo de los Geeks.

Festival del Támesis 2010

En España cada pueblo tiene su fiesta mayor. Está el pregón, los desfiles, la gente, la paella gigante, el baile con orquesta, el vestirse para que el vecino te vea, los fuegos artificiales. Londres no sabe lo que es una fiesta mayor.

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Pero hay algo que se le parece. Es el Thames Festival, una fiesta en la orilla sur del río Támesis, el “southbank”, desde Westminster Bridge a Tower Bridge, una celebración del fin del verano, la última fiesta antes del un gran festín antes del largo invierno.

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El Támesis es como la calle mayor de Londres, es probablemente su símbolo principal de identidad, y alrededor del cual la ciudad sigue creciendo. Así que teniendo en cuenta que no hay santo patrón al que dedicarle la fiesta mayor, se la dediquen al río, la razón de ser de Londres y que por tanto tiempo fue la fuente de su prosperidad.

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La fiesta tubo algunas de las cosas típicas de Inglaterra como los “Morris Dancers” (puedes ver a uno en la foto, aunque parezca salido de una película de piratas).

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Y claro, una fiesta mayor no es nada sin churros con chocolate… y de eso también había!

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Y cuando cae la noche, el Thames Festival se convierte en magia.

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El carnaval de noche es un espectáculo que cada año va a mejor. Todo tiene que ver con luz y color.

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Un festival de música color y danza que vale la pena no perderse.

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Y claro, si hay que hablar de carnaval, habrá que decírselo a los brasileños! Y vaya que si vinieron!

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Y como no podía ser de otra manera, la fiesta mayor acabó con fuegos artificiales.

End of the party

Si te has quedado con ganas, aquí están todas las fotos. Set en Flickr.

Por si quieres ver cómo fue el año pasado, aquí tienes los artículos: Espejismo de verano, Sentarse alrededor del fuego.