Murray gana en Wimbledon

Algo inesperado ha ocurrido en el famoso torneo de tenis de Wimbledon este año. Y no me refiero sólo a que lo haya ganado un británico.

Uno de los momentos más tradicionales del verano en Londres es cuando el último tenista británico que queda en la competición queda eliminado. El último británico en ganar fue Fred Perry, hace 77 años. Así que llevábamos 76 años con esta bonita tradición.

Cada año antes de empezar el torneo lo británicos analizan sus posibilidades de ganar, temiendo casi con certeza que sus posibilidades son inexistentes. Cuando el favorito local pierde, los aficionados no se desaniman, quizás por estar ya tan acostumbrados, y normalmente “adoptan” a un extranjero como su favorito. Quizás los dos ejemplos más claros de esto han sido Boris Becker y Roger Federer.

El año pasado ocurrió algo extraño. Andy Murray, el favorito británico llegó a la final contra el favorito no-británico. Era extraño porque la tradicional eliminación del último jugador británico ocurría antes de la final. Perdió la final, pero la tradición se había empezado a romper.

Hay que destacar que la situación no era ideal. Murray es escocés, lo que le hace británico y técnicamente, lo convierte en jugador local. Pero no nos engañemos: Wimbledon se juega en el “All England Club”, un club de tenis privado que es la quintaesencia inglesa. Puestos a pedir, el jugador local perfecto sería británico, pero inglés.

Así que aceptando a regañadientes a un escocés como local, el comentario popular era que se le consideraba británico hasta que perdía, momento en el que todo el mundo se refería a él como “el jugador escocés”.

Este año Murray ha llegado de nuevo a la final y la ha ganado brillantemente contra Djokovic, el número uno mundial. Así que la sequía de 77 años sin tener a un británico ganando Wimbledon ha terminado.

La pregunta es la siguiente. El año que viene se va a celebrar el referendum por la independencia de Escocia. Si gana la opción independentista Escocia dejará de ser parte del Reino Unido. En ese caso Murray dejará de ser británico, pasando a ser “el jugador escocés”, a pesar de haber ganado ¿Así que Fred Perry será de nuevo el último ganador británico? ¿O se le seguirá dando ese título honorífico a Murray por  ser británico en el momento de la victoria? ¿Y si gana después de la independencia, será considerado sólo escocés, o harán la vista gorda y le considerarán todavía “local”.

Pero hay otra tradición que se ha roto. Porque la victoria de Murray no ha sido del todo inesperada. Lo que si ha sido del todo inesperado y contra toda tradición es que en las dos semanas que ha durado el torneo ha lucido un sol glorioso.

Todo el mundo sabe que en cuanto empieza Wimbledon empieza el mal tiempo. Pero este año hemos tenido una ola de calor: sol y temperaturas que han llegado a los 26 grados! Las imágenes de partidos suspendidos por la lluvia son tan habituales como las fresas con nata en Wimbledon. Y este año ha ido todo como la seda.

Quien lo iba a decir, un británico gana Wimbledon con un fantástico despliegue de clase, y además hace sol dos semanas enteras. Este país está cambiando.

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