Las tiendas se mueren

Parece que no pasa un día sin que hayan noticias de alguna cadena de tiendas en peligro de cierre. Esto es triste, así que Un Mundo Perplejo se ha puesto en plan investigador para encontrar quien tiene la culpa de todo esto.

Cada vez hay más cadenas de tiendas que cierran. La última ha sido una cadena de tiendas de ropa, pero antes han caído tiendas de música, de libros, de electrodomésticos, de alquiler de películas, hasta tarjetas de felicitación.

Cuando las noticias anuncian un nuevo caso lo dicen con tristeza, y la gente se queja de que las calles van a quedar desiertas, y se están perdiendo muchos empleos. Así que deduzco que es algo malo y que se debería evitar. ¿A quien le podemos echar la culpa?

Mientras hacía la investigación necesaria para informarme del tema he descubierto algo sorprendente: las tiendas cierran porque la gente no va a comprar. Así que la culpa es nuestra. Increíble.

Resulta que las compras por Internet están sustituyendo a las compras en las tiendas. Y eso a pesar de que los que saben decían hace tan sólo unos años que lo de comprar online era para libros y billetes de avión. Ahora las predicciones dicen que las ventas online podrían llegar al 60% del total en pocos años. Y ya están cerrando hasta las tiendas de ropa, el producto que todos decían que nunca se compraría online.

Los propietarios de las tiendas dicen que la gente compra online porque los precios son más baratos, como el follón que se montó cuando Amazon sacó la aplicación de móvil que comparaba precios con sólo sacar una foto del producto.

Pero la verdad es que todas estas tiendas han rebajado precios, y ni eso las ha salvado.

No es una cuestión de precio, es también una cuestión de egoísmo.

Resulta que nosotros, los consumidores, ahora preferimos comprar desde el sofá, con toda la variedad de productos a nuestro alcance, con todo tipo de comentarios que nos ayudan a saber qué elegir, y luego pedimos que nos lo manden a casa. Todo ello en vez de perder el sábado entero recorriendo tiendas, haciendo cola, hablando con vendedores que no tienen idea de lo que dicen y finalmente comprando algo que no nos convence o teniendo que volver otro día porque no tienen el producto y tienen que encargarlo (por un módico sobreprecio). Escogemos comodidad en vez de apoyar a nuestras tiendas amigas. Qué es eso sino puro egoísmo.

Pero no voy a ser cruel. Culparte a ti de la muerte de las tiendas, de la pérdida de los puestos de trabajo, del fin de la vitalidad de nuestras calles comerciales, o culparme a mí mismo, es muy fácil. Pero esconde la cruda realidad: la culpa es de Internet.

Efectivamente, Internet es la causa de los males de las tiendas, como de tantas otras cosas. Si no se hubiera inventado todavía iríamos felices y contentos a nuestras tiendas sin saber que hay muchos más productos que podemos comprar y mucho mejores que los que están en los escaparates. Es más, la culpa es del progreso, que inventa nuevas cosas.

Así que la próxima vez que oigas que una nueva cadena de tiendas cierra, ya sabes que es culpa del progreso.

 

7 pensamientos en “Las tiendas se mueren

  1. para mi lo peor de esto es el gasto energético y daño al medio ambientr que conlleva! y por supuesto la destrucción de empleos

    • Claro! El gasto energético! No se me había ocurrido. Ahí va otra razón por la que el progreso es malo. Gracias por la aportación.

  2. La dichosa entropía, que no deja de crecer, y sus atajos malditos, no?

    • Efectivamente. Y así como quien no quiere la cosa voy a pretender que he entendido lo de la entropía a la primera.

  3. Muy buena reflexión.

    Sé que hablas en tono irónico, pero seguro seguro que hay gente que piensa así realmente. Al final es lo de siempre, adaptarse o morir.

  4. Internet es el demonio, eso está claro. Yo voy a empezar a imprimir mi blog a diario y a repartirlo por las calles…

  5. Internet es ecológico. Ya no es necesario talar árboles ni extraer minerales o petróleo para montar tiendas carísimas y que consumen muchísima electricidad, además de ocupar espacio urbano que de otra forma, se podría utilizar para parques y zonas de ocio o paseo. Y todo eso gracias a que ahora compramos desde el sofá de casa.

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