El capitalismo es la leche

Más de 2000 productores de leche británicos han venido hoy a Londres a protestar por la caída de los precios de la leche. Una vez más los grandes y poderosos se aprovechan de los pequeños. ¿O se quejan por vicio?

En el mundo que Adam Smith, padre del capitalismo moderno, describió, los capitalistas son unos egoístas. Su ejemplo más famoso es que el panadero no hace pan par que la comunidad tenga pan. Lo ve como una oportunidad de ganar dinero invirtiendo un capital. El capitalista es puramente materialista.

Otra historia muy famosa es el cuento de la lechera, quien va al pueblo pensando todo el dinero que va a ganar vendiendo leche y lo que va a comprar con él. La lechera no piensa en los beneficios nutritivos que su leche va a generar en sus clientes. Ella va a ganar dinero.

Precisamente de leche va un cuento que está pasando hoy en Londres. Los sindicatos de productores de leche se han levantado en contra de cuatro empresas que han impuesto una reducción del precio que pagan por la leche de dos peniques. Dicen que a ese precio no les sale a cuenta producir leche y que les obligan a cerrar. Y así, los grandes poderes imponen una vez más su ley.

Pero alguien habrá que si podrá producir a esos precios. Lo que esas quejas esconden es que se puede producir más barato. Es necesario que los productores sean eficientes, y los que no lo son, deben dejar lugar a otros, y no ser protegidos con precios hinchados. Así que por el bien de la economía, no deberíamos sentir ninguna simpatía por estos productores.

Aunque puestos a pensar, ¿a dónde van esos dos peniques? Quizás es una decisión para aumentar sus márgenes con lo que en vez de ir a los productores irá al bolsillo de los grandes accionistas que se los van a llevar a una cuenta en Suiza o las Islas Caimán.

Ellos han declarado que la decisión es causada por la subida de precios de otros ingredientes: a fin de mantener el mismo precio de venta han tenido que hacer otros recortes, como cerrar fábricas y despedir a gente. Y claro, las subidas de IVA tampoco ayudan a que los consumidores sigan consumiendo.

Y es que al fin y al cabo somos nosotros, los consumidores, los que tenemos la sartén por el mango. Nosotros decidimos qué producto compramos basado en la calidad, el precio y muchas otras variables. Podemos exigir precios más bajos, o escoger productos que tratan a los productores con dignidad como lo del “Fair Trade”. Debemos exigir que la información esté sobre la mesa para cumplir con nuestra obligación de consumidores responsables.

Los capitalistas se pelean entre ellos para ver quien saca la mayor tajada, y nosotros de mientras decidimos a quien le damos nuestro dinero. ¿O acaso compramos por impulso?

Un pensamiento en “El capitalismo es la leche

  1. Aquí en Argentina pasó algo parecido hace algunos días. Qué paradoja, mientras allí se quejan porque el precio es bajo -y tendrán sus razones los señores productores- aquí nuestros productores luchan por lo mismo y el pueblo porque el precio es demasiado alto -y es que así es en verdad-.

    Abrazo!

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