Vietnam I: El milagro de Singapur

De camino a Vietnam decidí detenerme unos días en Singapur, el centro financiero y de negocios del Sur-Este asiático, el lugar al que todos los banqueros de la City han considerado más o menos seriamente mudarse en algún momento. ¿Qué tiene Singapur que todo el mundo habla de ella?

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La primera sensación que da Singapur con su bahía repleta de rascacielos, con todas las entidades financieras que puedas imaginar, con paisaje hecho con tiralíneas, es que es Canary Wharf (la nueva zona de la City de Londres) a lo grande. Singapur es como poner Londres en un lugar con buen tiempo y buena comida, porque además todo el mundo habla inglés.

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Además de las aristas cortantes de la modernidad también hay lugar en Singapur para su legado colonial.

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Singapur nunca fue una gran colonia, más bien un pequeño reducto inglés, y la verdad es que a excepción de un par de edificios y el puente, los amantes de la Historia tienen poco que hacer.

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La ciudad es una mezcla cultural entre expatriados de todo el mundo, chinos que son los que parecen manejar el cotarro, indios que viene a hacer negocios y Malayos que son los vecinos y la principal fuerza laboral. Adentrándonos en el interior de la ciudad encontramos calles con algo menos de diseño y algo más de personalidad.

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Eso si, siempre a la vista de los omnipresentes rascacielos porque, en algún lugar hay que meter a tanta gente que quiere venirse a Singapur.

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Aún en las partes más asiáticas, hay una sensación de orden, de limpieza, de civismo. Nada de lo que cabría esperar en una ciudad asiática. A veces da la sensación de estar andando por alguna población suiza. Y es que en Singapur todo está prohibido. Es una broma recurrente entre los locales el hacer burla de las innumerables prohibiciones: no tirar basura, no cruzar la calle por el lugar equivocado, no dar comida a las palomas, no subirse a las barandillas, no comer durians (una fruta con un olor especialmente intenso).

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En el metro hay incluso normas sobre cómo esperar el tren, para permitir a los viajeros salir primero. No como en Londres que cuando se abren las puertas empieza una melé de rugby, los de dentro para salir, los de fuera para entrar antes que ellos salgan.

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A pesar de eso no hay policía en las calles. La única vez que vi agentes de policía fue en el vestíbulo del metro, tres de ellos charlando como si lo de hacer de policías no fuera con ellos. Me pregunto cómo lo harán para conseguir ese nivel de civismo.

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Otra cosa que es difícil de comprender es cómo puede el Estado pagar tanta infrastructura.  Aquí parece que saben mucho de economía. Pongamos por ejemplo esta lista de precios del autobús. Si vas en autobús con aire acondicionado pagas más. Tiene sentido, ¿no es cierto? Singapur es también el primer lugar donde he visto dos precios distintos para refresco con o sin hielo. ¿Cual es el más caro? El que no lleva hielo. Porque no cobran por demanda (aprovechándose de la necesidad de la gente) sino por el coste del material vendido. Mucho más justo.

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Acertado también es el sistema económico.  El impuesto sobre la renta es extremadamente bajo, así que casi todo lo que ganas te va a tu bolsillo. El gobierno se asegura de que haya un excelente servicio de transporte público y un mercado desarrollado de alquiler. Así que el que quiera comprar piso o coche, que pague por lo que es, un lujo. Ese sistema ventajoso de impuestos atrae negocio y trabajadores, lo que aumenta la recaudación a pesar de los tipos bajos.

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¿Un milagro? La verdad es que tiene truco.

Singapur es una ciudad Estado. Todo lo que recauda se queda en Singapur. No tiene un país entero en el que redistribuir su riqueza. Por eso se puede permitir impuestos bajos. Es un poco de competencia desleal respecto a los otros países como UK en el que Londres tiene que pagar impuestos que acaban en Gales. Además, ni siquiera es un sistema sostenible, ya que teniendo unos recursos y espacio limitado significa que no pueden seguir creciendo infinitamente. Tarde o temprano llegarán al límite de población, tendrán que empezar a subir impuestos y el milagro se desvanecerá. Por eso están construyendo rascacielos de viviendas a ritmo desesperado.

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Y así es como se explica el milagro de Singapur. Bueno, excepto lo del civismo de la gente, que sigue siendo un misterio.

Aquí puedes ver la introducción al viaje con todos los artículos publicados: Vietnam, el viaje místico.

O ves directamente al siguiente artículo: Saigón, irse a la Cochinchina.

 

14 pensamientos en “Vietnam I: El milagro de Singapur

  1. Lo de las prohibiciones es la repanocha, hace poco me contaron que ¡está prohibido hasta comer chicle!, argumentan que se queda pegado en las puertas y asientos del metro y resulta difícil de limpiar. Y por aquello de evitar la tentación, el gobierno ha impuesto un veto total a la importación y venta del mismo…

    Bueno, así es fácil ser civilizado sino tienes con qué infringir las normas, no sé, me parece un poco dictatorial…

    • O sea que si en España prohibieran más cosas serían más civilizados? Pues quizás sería cuestión de probar. La de dinero que se ahorrarían en mobiliario urbano.

  2. Leyendo esto dan ganas de montarse en un avión ahora mismo e ir a ver Singapur! Por las fotos parece una ciudad llena de contrastes (rascacielos justo a la espalda de casitas bajas, etc.) La pondré en mi lista de sitios por visitas, y quizás algún día… 😛

    Gracias por el post 😉

    Saludos!

  3. Tienes una capacidad de síntesis admirable :-)

    Sólo un pueblo muy organizado -y por lo tanto cívico- puede mantener esa densidad de población sin que a unos cuantos les patinen las neuronas y se líen a tiros estilo Columbine. La otra cara es que ese tipo de sociedad suele ser poco creativa.

    • Bueno, lo de que ordenado significa aburrido no es necesariamente cierto. No creo que Da Vinci o Van Gogh fueran tirando papeles por la calle…

      • Por la calle no, pero hace tiempo que leí un estudio que concluía que todos los Nobel de química tenían el despacho desordenado. Uno de ellos decía que era porque si al buscar un papel de álgebra encuentras el papel, no pasa nada, pero si en lugar de ese encuentras uno de biología tu mente empieza a hacer conexiones y salen ideas nuevas.

        Y mira Suecia, por ejemplo: tan ordenada, tan limpia y tan sosa.

  4. Bueno lo del nivel de civismo es fácil de explicar. Singapur es una dictadura muy bien camuflada. El gobierno promete bienestar permanente a cambio de que no protesten. Haber tenido (y probablemente seguir teniendo, ya que ahora esconden las cifras) la tasa de ejecutados (pena de muerte) por habitante del mundo probablemente también ayuda. También tienen uno de los gastos más elevados en armamento. No ves a la policía, pero ellos saben que está ahí. Viven bien, pero saben qué límites no pueden traspasar (incluido lo de comer chicle).

    Ah! y lo del precio diferente para bebidas con hielo o sin hielo es habitual en el Sudeste asiático :)

    • Me alegro que lo haya dicho alguien con tanto pedigrí asiático como tu Laura. Desde el punto de vista del visitante, es todo un milagro.

      Y si, lo del hielo es curioso que sea norma en Asia y no se vea en absoluto en Occidente.

  5. Nos has entregado una bella perspectiva de Singapur. Muy interesante lo que cuentas. Un saludo

  6. Pues tiene bastante buena pinta la verdad, yo soy bastante fan del asfalto, del acero y del cristal… lo que no me queda del todo claro es que te vayas de Londres para descansar y te plantes en Singapur ^^, jaja, supongo que sólo fue una escala.

    Coincido con otros post en que las sociedades muy civilizadas bien están faltos de sangre (véase países Nórdicos) o bien le sobra, es decir, viven con miedo.

    Ya tengo ganas de Vietnam II 😉

    Un abrazo.

    • Ya que estaba en la zona, no podía evitar la tentación de parar en la famosa Singapur para echar un vistazo.

      La semana que viene empezamos con el Vietnam de verdad: Sai Gon.

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