Era la boda del año. ¿Qué digo? ¡La boda del siglo! La expectación era máxima y afortunadamente todo sucedió como debÃa suceder. Yo me unà a mis conciudadanos para vivirlo desde la calle. Un Mundo Perplejo no podÃa perderse semejante evento histórico para poder decir, como tantos otros: “yo estuve ahÔ.
El dÃa se levantó gris perla, tÃpicamente londinense. Encendà la televisión y la BBC ya estaba habÃa empezado su programa de cobertura. Pude ver la realeza mundial tomar sus asientos, la abadÃa con árboles en su interior. Pudimos ver finalmente el vestido de la novia, elegante y sencillo. Desde la televisión podÃa disfrutar de cada uno de los detalles, del comentario de los expertos, y todo eso tomándome un “breakfast tea”. Pero entonces recordé a la gente que habÃa visto el dÃa anterior acampando, el ambiente festivo, asà que tras el “I will” y los anillos (un poco más y tienen que ir a buscar un anillo más grande para Kate), me vestà rápidamente y me lancé a las desiertas calles londinenses, más desiertas porque todo el mundo estaba delante de la TV o de vacaciones.
Esperando encontrar un lugar distante desde el que poder ver algo de la procesión que llevarÃa a los recién casados a Buckingham Palace me dirigà al puente de Westminster. Lo que no esperaba es que la policÃa habrÃa bloqueado la entrada a más de 100 metros del recorrido. Mi objetivo era ver a los novios en el coche, o si no acercarme lo más posible a Buckingham Palace. Me fui corriendo por el Victoria Embankment resiguiendo el recorrido esperando que alguna entrada estuviera abierta. Sin suerte. La policÃa habÃa decidido que ya habÃa demasiada gente y habÃa acordonado toda la zona a tal distancia que era imposible ver nada desde ningún lugar. Northumberland Avenue, Trafalgar Square, Waterloo Place. Era imposible. Marlborough Street era final de trayecto. No podÃa acercarme más. Asà que me sumé a mis conciudadanos esperando que tarde o temprano nos dejarÃan acceder al Mall para llegar a Buckingham Palace y ver a los prÃncipes salir al balcón. Sólo me quedaba estirar mi cuello para poder ver algo y esperar.
El sol empezó a lucir y el calor apretaba, pero la gente seguÃa expectante. Finalmente uno de los policÃas que guardaban la entrada anunció que en breve nos permitirÃan entrar. La masa explotó en un grito de júbilo.  Movimiento en las primeras filas. Apretujones, codazos, pánico controlado. No perdamos las formas, esto es el Reino Unido. Llegamos al final de la calle donde nos unimos a una marea de gente que andaba por el Mall en dirección a Buckingham Palace.
Conseguà entrar a la plaza. Punto de saturación. No hay más movimiento. A duras penas traté de encontrar una posición que diferente para quitarme ese codo incrustado en mis costillas. Lo único que podÃa ver era gente. Un mar humano. De vez en cuanto sacaba mi brazo a modo de periscopio para poder capturar la inmensidad del momento.
Aguardábamos pacientemente el momento mientras comentábamos lo elegante que era el vestido, lo guapa que estaba Kate, y nos preocupábamos por el estado capilar de Wills.
Se abren las puertas en el balcón. La masa ruge. Un mar de banderas inunda todo lo que se puede ver. Salen los novios, saludan a una masa enfervorecida que levanta las manos, ondea banderas, grita.
Los aviones de la Batalla de Bran Bretaña pasarÃan en cualquier momento. Un hombre gritó “Ya vienen!”. Inmediatamente un estruendo inundó el aire. El hombre gritó de nuevo “Es un Lancaster Bomber flanqueado por dos Spitfires!”. Ohhhhhhhh gritamos todos con admiración.
Seguidamente un escuadrón de combate de la Royal Air Force cruzó el aire, liderado por un Typhon. Gritos y vÃtores.
El mejor momento sin duda, el beso. No es que yo lo viera, claro, porque una inmensa construcción para la TV obstruia mi visión, pero yo sabÃa que estaban ahÃ, que me estaban saludando a mi, que querÃan compartir este momento tan especial conmigo, y eso me hacÃa feliz, a pesar del sudor y los apretujones.
Las ventanas del balcón se cerraron, pero la gente se negaba a marcharse, todavÃa paladeando el gran momento que habÃamos vivido. Un hombre se subió a una farola y con una trompeta tocó el “God Save the Queen”. La gente que ya habÃa empezado a irse se detuvo y empezó a cantar, no con la ebriedad nacionalista de un grupo de hooligans sinó suavemente, casi como un susurro. Se me puso piel de gallina. Alguien gritó “Rule Britannia”, y el trompetista tocó de nuevo.
En la TV dijeron que los prÃncipes querÃan salir de nuevo, pero la masa no lo pidió. Por supuesto! Esto no es un concierto de rock! Es la realeza y con un saludo nosotros ya estábamos satisfechos. Poco a poco fuimos evacuando la zona.
Yo bajé hacia St Jamese’s park donde la fiesta continuaba en la forma de un pÃcnic al más puro estilo británico. Incluso habÃa una banda tocando “Pomp and Circumstance”.
Luego hice a pie todo el recorrido hasta la AbadÃa de Westminster que ya estaba llena de camiones recogiendo.
En total, un maravilloso dÃa. Pudimos ver a los novios, a la familia real. Incluso tuvieron el gesto de salir a saludar al balcón, donde cientos de miles de personas les esperaban con excitación. Es encantador ver cómo la realeza decide celebrar este dÃa tan mágico para ellos con nosotros el populacho, y permitirnos echar una mirada a su vida de cuento de hadas, a su lujo, a su clase. Abajo, entre la muchedumbre, compartiendo sudor y apretujones con mis semejantes me emocioné con ese momento de comunión entre la realeza y los súbditos, tantos corazones unidos con en un sentimiento, ese momento en que la monarquÃa y sus súbditos fueron uno, por un instante.
Algunas otras fotos que no han llegado a meterse en el post aquÃ.

















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Para mi un dÃa como el descrito es lo contrario a maravilloso
Es que no le das importancia a los pequeños detalles.
jajajajaja, venga vale lo reconozco, ha merecido la pena “volver al tema bodorrio”. Con las siguiente frase es que me han llamado la atención de la carcajada (¡qué yo trabajo en una biblioteca!):
“Aguardábamos pacientemente el momento mientras comentábamos lo elegante que era el vestido, lo guapa que estaba Kate, y nos preocupábamos por el estado capilar de Wills”.
Un inciso: cuando he pinchado para seguir viendo el resto de las fotos en la Galeria de Ogoco me pide una contraseña de yahoo o algo asÃ, y no he podido verlas pq yo no tengo nada en yahoo ¿qué hago?
Ups, lo de Flickr está solucionado.
Puesto que habÃa prometido hablar de la boda, tenÃa una obligación ineludible!
Pero qué bonito…! y esa flema inglesa, qué civilizados todos por los parterres de hierba… qué envidia! espero que te lo hayas pasado bien, al menos
)
Pues claro! Divinamente!
Vaya dÃa, será una experiencia inolvidable para el álbum de recuerdos de tu vida en Londres. Qué bien que salieras a la calle a vivir el ambiente y sentirte uno más. Gran post.
Pues si, otro “tick in the box”, que en la City es importante… y hablando de importante, se me acaba de ocurrir un post…
Hola! Hace tiempo que me uni al face pero en realidad no me habia dado mucho tiempo para leer el blog. Yo soy de Mexico y estuve ahi tambien ese dia! En realidad el motivo de mi viaje fue principalmente para eso. Viendo las fotos me doy cuenta que cuando ellos salieron del balcon tu te encontrabas no muy lejos de mi. Ah si, ese dia fue hermoso. Tambien fui a St James’s Park, rente una de las sillas y a disfrutar. Tambien fui a ver la abadia pero espere hasta 2 dias despues para el servicio, tuve que esperar 3 horas ahi afuera pero fue precioso. Planeo volver este anio!