La prensa inglesa estaba extrañamente excitada con las elecciones francesas de la Primavera de 2007 porque el candidato en mejor posición para ganar, Nicolas Sarkozy, era un francés no-francés. Sarkozy era como una declaración de victoria para el sistema anglosajón. El Tiempo ha acabado demostrando que Sarkozy es francés, a secas. Y los ingleses odian a los franceses!
Nicolás Sarkozy, Sarko para los amigos y la prensa inglesa, era la gran esperanza británica y todo el mundo iba dando saltos de alegría ante la más que probable posibilidad de que ganara. Lo que tenía excitados a los británicos era su programa electoral, que se basaba en tres puntales principales (o eso decían).
- Una política de inmigración más restrictiva. Si los franceses, adalides de la libertad y la fraternidad endurecieran la política de inmigración, los británicos podrían hacerlo con el argumento de “los franceses también lo hacen”.
- Reducción del tamaño del Estado: en el modelo europeo el Estado lo abarca todo, empleando miles de funcionarios y cobrando altos impuestos para financiar el “Estado del Bienestar”. Sarkozy proponía reducirlo, siguiendo un modelo más anglosajón.
- Mejorar la economía de mercado, generando competencia, reduciendo la protección a las empresas nacionales y limitando el poder de los sindicatos. Esto es como música clelestial para los ingleses.
La prensa decía que Sarko se había dado cuenta que el modelo francés limitaba el crecimiento potencial del país. Una victoria en toda regla. Además, con este programa Francia pasaría de ser el más acérrimo enemigo de UK en Bruselas a pasar a ser un aliado a la hora de detener el avance integrador de la UE.
Sarko ganó, pero entonces llegó la crisis y se acabaron los inventos. Se olvidó de las políticas anglosajonas y empezó a proteger la economía “a la francesa”, es decir, a base de dinero público. Por si sus intenciones no eran suficientemente claras, dio un discurso que ya es leyenda, en el que incluyó perlas como esta:
L’autorégulation pour régler tous les problèmes, c’est fini.
Le laissez-faire, c’est fini.
Le marché tout puissant qui a toujours raison, c’est fini.
Que viene a traducirse como
La autoregulación para solucionar todos los problemas se acabó.
El dejar hacer se acabó.
El mercado todo poderso que siempre tiene razón se acabó.
Lo interesante es que el “Laissez Faire” es precisamente un término creado por una escuela de pensamiento económico francesa y significa que el gobierno no debe intervenir en el Mercado (Laissez faire, laissez passer).
No contento con esto, la semana pasada Sarko celebraba que el nuevo ministro europeo para el mercado interior de la UE es uno de sus ex’ministros diciendo
Quiero que el mundo vea la victoria del modelo europeo, que no tiene nada que ver con los excesos del capitalismo financiero
Los ingleses se lo han tomado como algo personal y ya estamos de nuevo con el rifi rafe entre UK y Francia.
Y hay que decir que es un descanso. Hubo un momento en que parecía que ingleses y franceses iban a ser amigos para siempre. Qué pasaría con esa relación amor-odio que es casi una razón de ser para los ingleses. Habrían tirado la columna de Nelson al suelo? Renombrado Trafalgar Square? Y qué decir de los cientos de sitios llamados “Waterloo”. Afortunadamente Sarko ha puesto las cosas de nuevo en su sitio. Los ingleses odian a los franceses (pero en secreto les encanta su acento, su vino, la Provenza, Paris y casi todo lo que es francés). Final feliz.
Durante las semanas de navidad aprovecharemos para hablar de ese encantador odio fraternal entre los dos países.

El croissant, siempre entre el bretzel y la pinta. Siempre tan suyo.