George Osborne, el que será ministro de economía británico si ganan los tories en las próximas elecciones, hizo la semana pasada un discurso con algunas propuestas de su programa electoral (en menos de un año tendremos elecciones). Una de ellas es prohibir los “bonus” para los bancos comerciales británicos y claro, en la City se ha montado gorda.
Los “bonus” son los extras que los bancos pagan a los “traders” (los que compran y venden acciones y derivados en nombre de los bancos) como incentivo para que generen más beneficio. Hay quien dice que los “bonus” incentivan a los “traders” a incurrir en altos riesgos a fin de obtener más beneficios, cosa que es buena a corto plazo, pero que puede ser una bomba de relojería.
Así que para proteger a los bancos de ellos mismos, Osborne propone darles “bonus” en forma de acciones del banco en vez de dinero y claro, en la City se ha montado el lio.
Dicen que esto provocaría un éxodo de trabajadores hacia las entidades no británicas, donde si podrían obtener su codiciado “bonus” y que la propuesta demuestra que los políticos no entienden cómo funciona el sector bancario.
No te precipites al juzgar estas afirmaciones. Lo que están diciendo no es que los trabajadores de bancos sean mercenarios dispuestos a venderse al mejor postor. No significa que sean seres miserables sin más lealtad que el vil metal. Tampoco significa que sean holgazanes que sólo van a trabajar si es con la recompensa de los “bonus”. Lo que están diciendo es que los políticos no entienden cómo funciona el sector bancario.
Los banqueros de que hablamos aquí son los “traders”, los que se pasan horas cada día pegados a cinco pantallas de ordenador moviendo millones de libras. No cuentan sus “bonus” en miles sino en cientos de miles.
Y por qué tan alta recompensa aparte de su salario fijo? Porque nadie en su sano juicio querría hacer semejante trabajo, pero alguien debe hacerlo. Por eso la industria ha creado este sistema de retribución basado en los “bonus”, ya que si todo fuera salario fijo ni siquiera tendrían aliciente para levantarse de la cama. No es que los “bonus” les haga más felices, pero por lo menos les permite vivir en Chelsea, ir a trabajar en Porsche, comer en los mejores restaurantes o irse de hotel de cinco estrellas. Como digo no es una compensación, pero por lo menos les permite alegrar ligeramente sus miserables vidas. Si les quitan los “bonus”, quien va a hacer su trabajo por un miserable salario y unas cuantas acciones que quien sabe cuando van a poder vender?
Evidentemente, alguien con la osadez de querer eliminar los “bonus” simplemente demuestra que no tiene ni idea de cómo funciona el sector bancario.

Por la misma regla de tres, los operarios de los invernaderos en Almería deberían todos vivir en Hampstead, y conducir Bentleys. Porque, ¿quién en su sano juicio lo haría?…
Los traders reciben ya suficiente recompensa con altas dosis de adrenalina, que calme su exceso de testosterona y de ego. Valor añadido, ofrecen o el inside trading (amoral), o el mismo que un jugador de black-jack en el casino.
Hasta que la City no baje a la realidad de una sociedad productiva, y sostenible, de sus pedestales y gentlemen clubs, binges y charly, seguiremos ante la misma injusticia. Y puede que sea demasiado tarde para UK. Por primera vez doy toda la razón a los tories.